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Armas químicas y biológicas

Armas químicas y biológicas

Armas químicas y biológicas ¿Qué son y quién las tiene?


Armas químicas y biológicas


Las armas químicas utilizan las propiedades tóxicas de sustancias para producir bajas, heridas o incapacidad en el enemigo. Las de tipo biológico están constituidas por organismos vivos y ambas son diferentes de las armas convencionales o nucleares porque su poder destructivo no reside en su fuerza explosiva.


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“El precio de la libertad es la eterna vigilancia”

La admisión de un vocero sirio de la existencia de armas químicas en ese país árabe invocó nuevamente el fantasma de los gases tóxicos y las sustancias que el ser humano ha utilizado desde la antigüedad para aniquilar, destruir o incapacitar a sus enemigos. Además de poner en evidencia que la respuesta mundial a los crecientes peligros de las armas químicas y biológicas, no ha satisfecho la esperanza requerida.
El tratado de 1972 para la no proliferación de armas químicas y biológicas, fue un paso útil que cimentó el consenso internacional de que éste tipo de armas era moralmente horrible.
Sin embargo, las violaciones flagrantes al pacto por las naciones que se habían comprometido a cumplirlo, subraya sus inherentes debilidades.

Armas químicas y biológicas


Conforme avancemos en el desarrollo de esta recopilación, procuraremos brindar de forma sencilla que son las armas químicas y quién las tiene. ¿Cuál es la diferencia entre armas químicas y biológicas? Su evolución y cuales naciones no han firmado o ratificado la convención, para un mejor entendimiento de este tema que empezamos a escuchar cada vez con más frecuencia en las noticias internacionales. Por tanto, retrocedamos en la historia.


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Guerra fría

El concepto “guerra fría”, designa esencialmente la larga y abierta rivalidad que enfrentó a EE.UU. y la Unión Soviética y sus respectivos aliados tras la segunda guerra mundial. Este conflicto fue la clave de las relaciones internacionales mundiales durante casi medio siglo y se libró en los frentes político, económico y propagandístico, pero solo de forma muy limitada en el frente militar.
El motivo de que la “guerra fría” no se convirtiera en “caliente” fue la aparición del arma nuclear.
Antes de la bomba, la guerra era, como la continuación de la política por otros medios, tras Hiroshima, la confrontación directa entre las potencias llevaba a la catástrofe general.
Los crecientes arsenales nucleares que las superpotencias fueron acumulando impidieron una guerra directa que nadie hubiera ganado, sin embargo, EE.UU. y la URSS y sus aliados utilizaron la intimidación, la propaganda, la subversión, la guerra local mediante aliados interpuestos…
Iniciada de forma clara y definitiva en 1947, tras un rápido proceso de deterioro en las relaciones de los antiguos aliados, la guerra fría alcanzó su cenit en 1948 a 1953.
Tras diversos períodos de distensión y enfrentamiento, la llegada de Gorbachov al poder en la URSS desencadenó un proceso que culminaría con la desintegración de dicha nación en 1991.
La “guerra fría” había concluido, pero recordemos que durante su duración, a pesar de que predominó el concepto de lo que se ha denominado como “ceguera nuclear”, visión definida como la actitud de que el poder de destrucción nuclear es tal que nada más puede ser tomado en cuenta, Estados Unidos continuó con un programa de armas biológicas, al igual que Rusia y estas armas son diferentes de las armas convencionales o nucleares porque el poder destructivo de las armas químicas o biológicas no reside en su fuerza explosiva, además, no son consideradas armas químicas el uso ofensivo de organismos vivos o sus productos tóxicos (como al ántrax o la toxina del botulismo).

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No debe ser usado

Como indicamos, el vocero sirio admitió la existencia de armas químicas en ese país pero indicó que este armamento está almacenado de forma segura y que “bajo ninguna circunstancia” sería utilizado por el gobierno en contra de su propia gente, sino para detener una invasión de fuerzas enemigas externas…
A lo que de inmediato Estados Unidos advirtió que dicho arsenal no debía ser utilizado bajo ninguna circunstancia, y Washington sabe bien de que habla.
Recordemos que cuando en abril del año 1997 entró en vigor la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y sobre su Destrucción, Estados Unidos y la Federación Rusa contaban con casi el 95% de las armas químicas del planeta.
Qué ha pasado con este tipo de armamento desde 1997 y quién lo ha utilizado antes de esta fecha. ¿Quiénes han admitido tener armas químicas?
La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), con sede en La Haya, Holanda, es el organismo encargado de al aplicación de la Convención de 1997 y de verificar internacionalmente su cumplimiento.
De los 188 países miembros de la OPAQ, siete han reconocido en estos últimos 15 años contar con armamento químico: Estados Unidos, Rusia, India, Albania, Irak, Libia y una nación que solicitó ante la organización permanecer en el anonimato.
Éste último país, junto con India y Albania, destruyeron estas armas en su totalidad.
Estados Unidos ha destruido el 90% de su arsenal y Rusia el 65% (en términos de volumen de armas destruidas, ambos países comparten un porcentaje similar ya que Moscú al entrar en vigor la convención, tenía mayor cantidad de estas sustancias).
Libia adoptó la Convención en 2004 y terminó con todas las municiones que cargaban sustancias químicas, pero aún debe destruir agentes que no habían sido colocados en dichas municiones.
Este trabajo se interrumpió debido al mal funcionamiento de la infraestructura dedicada para este fin.
Luego de la guerra civil que golpeó a ese país del norte de África en 2010, el nuevo gobierno libio ha restablecido el contacto con la OPAQ para cumplir con sus compromisos.
El gobierno iraquí, por último, adoptó la Convención en 2009 y pidió la colaboración de la organización para terminar con antiguos remanentes de armamento químico de la época de Saddam Hussein que no habían sido destruidos.

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Historia

Aunque la crueldad de la guerra química ha sido usada en muchas partes del mundo durante cientos de años, la “moderna” guerra química comenzó durante la Primera Guerra Mundial. Inicialmente sólo se usaban conocidos productos químicos comerciales y sus variantes. Esto incluía la clorina y el gas fosgeno.
Los métodos de dispersión de estos agentes durante el combate eran relativamente poco precisos e ineficientes.
Alemania, el primer bando en emplear el armamento químico en el campo de batalla, simplemente abría los recipientes de clorina a favor del viento y dejaba que éste la transportara hasta las filas enemigas. Poco después, los franceses modificaron su munición de artillería para contener fosgenos, un método para emplear estas armas.
Desde el desarrollo de la moderna guerra química en la Primera Guerra Mundial, las naciones han investigado y desarrollado estas armas en cuatro campos principalmente: nuevos y más mortales agentes; métodos más eficientes de lanzar estos agentes hasta el objetivo (diseminación); defensas más efectivas contra las armas químicas; y medios más precisos para detectar los agentes químicos.
La comunidad internacional ya ha debatido si los ingenieros genéticos y los médicos militares, deberían adoptar su propia versión del juramento Hipocrático: No hacer daño.
Todo lo anterior nos permite hacer válido en estos tiempos las palabras del estadista americano Thomas Jefferson: “El precio de la libertad, es la eterna vigilancia”.

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Mundo sin agentes de guerra químicos

Como mencionamos, las armas químicas fueron utilizadas por primera vez en escala masiva por Alemania durante la Primera Guerra Mundial, donde se estima que murieron casi 100 000 soldados por su causa (de los 1,3 millones totales que murieron en el conflicto). A lo largo del siglo fueron utilizadas en diferentes oportunidades (Etiopía en 1936, durante la Segunda Guerra Mundial en forma más limitada, y luego en forma focalizada en diversos conflictos, como Egipto-Yemen en 1963, en la Guerra de Vietnam, etc) hasta que en 1988 Irak las utilizó contra la población kurda en el norte de Irán, causando un estimado de 5 000 muertos. En 1995 una secta religiosa realizó un atentado en el sudeste de Tokio, matando a 13 personas y afectando a varios cientos. Esto alertó la atención de la comunidad internacional, lo que llevó en 1997 a la firma en La Haya de la Convención de Armas Químicas (CAQ o CWC en inglés), por la cual se prohíbe el desarrollo, producción, almacenamiento y uso de armas químicos.
La misión de esta organización es la de implementar las provisiones para lograr un mundo libre de agentes de guerra químicas y que se fomente la cooperación en la utilización de la química para propósitos pacíficos. Tratando de asegurar un régimen transparente verificando la destrucción de los agentes de guerra químicos y previniendo su fabricación nuevamente en otros países.

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Arma del germen más antiguo y eficaz

En la memoria de generaciones el término ántrax está ligado a terror y mucho de éste ha quedado plasmado en más de una serie de televisión o película, para retrospectiva de todos, es quizás la muestra más conocida a nivel civil de los que puede generar un ataque biológico.
Las cartas contaminadas con ántrax enviadas a los senadores Brokaw y Daschle y a algunos medios periodísticos posterior al ataque a las Torres Gemelas de New York, provocaron el caos más grande en los sistemas de correo del mundo. La aparición del primer caso de ántrax pulmonar en Florida confirmó estas aprehensiones.
Entre octubre y noviembre del 2001 ocurrieron 10 casos de ántrax pulmonar producto de inhalación de esporas enviadas por correo en cartas o paquetes. Más de 125 000 muestras clínicas evaluadas. Un millón de muestras ambientales estudiadas. Incluso fue necesaria la preparación de manuales para la vigilancia de las cartas en el correo.
En el caso de ántrax, para citar un ejemplo, el Congreso Americano dio a conocer que un pequeño aeroplano cargando 100 kg de esporas podrían utilizar un fumigador para diseminar una dosis fatal para 3 000 000 de personas. Un informe de la Organización Mundial de la Salud estimó que si un aeroplano libera 50 kg de ántrax a lo largo de 2 km en la dirección del viento, sobre una población de 500 000 personas, 95 000 podrían morir y 125 000 serían incapacitadas. Éste tiene tres formas de infección: Inhalación, cutánea e intestinal.

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¿Qué son las armas químicas?

Son aquellas que utilizan las propiedades tóxicas de sustancias químicas para producir bajas, heridas o incapacidad en el enemigo.
Este tipo de armas son consideradas de tipo biológico, están clasificadas como de destrucción masiva por la Organización de las Naciones Unidas y su producción y almacenamiento está proscrita.
Ya sean gases, líquidos o sólidos pueden emplearse como armas de destrucción debido a sus efectos tóxicos directos para el hombre, los animales y las plantas.
Se producen por destilación, combinación o precipitación de un agente tóxico químico y cuando se es capaz de lanzarlo en su forma no mezclada y dispersarlo, es llamado Arma Binaria. El hecho de que es mucho más fácil almacenar estos agentes químicos es una de las razones por las que algunos prefieren su uso.

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Evolución de las armas

Gases como el gas lacrimógeno, el gas cloro y fosgeno (irritantes de los pulmones) y el gas mostaza (que produce graves quemaduras) se utilizaron por primera vez en la Primera Guerra Mundial para romper el prolongado estancamiento de la guerra de trincheras. Los adelantos técnicos y el desarrollo del Napalm (compuesto de ácidos de Nafta y palmíticos), una espesa gasolina que se adhiere a las superficies, condujo a un uso más amplio de armas flamígeras durante esa guerra.
Al final, la mayoría de las potencias europeas habían incorporado de sus ejércitos, y Alemania había desarrollado en el período de entreguerras gases nerviosos como el sarín, que puede causar muerte o parálisis aplicada en pequeñas cantidades. A pesar de su disponibilidad, sólo Japón utilizó gases – en China – al producirse la globalización de la contienda. Después de la Segunda Guerra Mundial el conocimiento de la producción de gases se hizo extensivo.
Desde la Segunda Guerra Mundial se han utilizado gases como el lacrimógeno en guerras limitadas, por ejemplo en la guerra de Vietnam; también es empleado por la policía para reprimir motines. El uso de agentes más mortíferos, como el gas mostaza o nervioso, ha sido condenado por la mayoría de los países, aunque semejantes armas permanecen en arsenales y se cuenta con evidencias de que fueron utilizadas por Irak durante la Guerra Irano-iraquí, en la década de 1980, así como contra los kurdos del norte de su territorio. Varios compuestos químicos que alteran el metabolismo de las plantas y causan defoliación, como el agente naranja, se han utilizado en la guerra moderna en la jungla para reducir la cobertura del enemigo o privar a la población civil de las cosechas necesarias para su alimento. Tales agentes químicos, que se suelen lanzar desde el aire, pueden contaminar también el agua y los peces; su efecto a largo plazo sobre todo el ecosistema hace que resulten devastadores.

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Destrucción de armas químicas en el mundo

El 29 de abril de este año venció el plazo establecido por la Convención sobre Armas Químicas para la destrucción definitiva de las existencias mundiales de este tipo de armas.
Peor no es la primera vez que se incumplen plazos ni las prórrogas previstas por los acuerdos internacionales, ni tampoco la última: a pesar de todos los documentos al respecto, las armas químicas se destruyen muy lentamente. Además aun si los países que habían suscrito la Convención sobre las Armas Químicas cumplieran lo estipulado en ella a pie de la letra, quedaría la amenaza de una posible producción de las sustancias tóxicas en un futuro.
Seis países no han firmado la Convención en contra de las armas químicas: Siria, Egipto, Angola, Corea del Norte, Somalia y la recién creada República de Sudán del Sur. Dos naciones firmaron este documento en 1993 pero no lo ratificaron luego: Israel y Birmania.
Sin embargo, el hecho de no firmar o no ratificar la Convención no implica un reconocimiento oficial de que se poseen armas químicas.
En lo formal, significa que el gobierno de ese país no se le concede a la OPAQ ninguna autoridad legal para verificar la existencia o no de dicho armamento en su territorio.
De estos ocho países, las especulaciones a nivel internacional apuntaban con mayor fuerza hacia Pyongyang y Damasco, que finalmente confirmó la posesión de armas químicas.
El texto inicial de la convención preveía en 1997 un plazo de 10 años para concluir el proceso del desarme, que primero fue prorrogado por cinco años hasta 2012 y más tarde ampliado hasta 2015, aunque es evidente que estos plazos también son irreales…

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Estrategias de liquidación

Los estadounidenses, al diseñar la estrategia de liquidación de los arsenales químicos en los 80, optaron por el camino más ecológico: reunirlas todas, concentrarlas en varias bases de almacenamiento (al principio eran ocho) y, tras crear las instalaciones necesarias, liquidarlas allí mismo.
La Unión Soviética a mediados de los 80, decidió elegir otro camino: crear un par de plantas transformadoras gigantes y llevar hasta ellas todas las armas químicas. Durante la “Perestroika”, el proceso de reformas políticas y económicas iniciado en la URSS a finales de la misma década, esta estrategia resultó inviable.
En los 90, tras la desintegración de la URSS, Rusia renunció a la idea de construir plantas transformadoras de los químicos a costa de otras industrias y adoptó la estrategia de EEUU de destruir las armas allí donde se encuentran almacenadas. Pero el gobierno le fue difícil obtener financiación para crear plantas transformadoras en las siete bases de almacenamiento rusas.
Así, la planta en la ciudad de Pochep fue terminada en 2010 aunque su puesta en marcha se había planeado para 2008, y estos plazos ya estaban modificados, ya que inicialmente se preveía abrir la planta en cuestión en 2004 para liquidar todos los químicos almacenados en 2007. Ahora Rusia asegura destruir por completo su arsenal de armas químicas, en un proceso que finalizaría en 2015, se asegura que más de 26 000 toneladas, de las 40 000 toneladas de agentes de guerra química sobrante de la Guerra Fría, serán destruidos antes de que acabe este verano.
El plan persigue la destrucción total de toda la cadena de producción de química de guerra heredada de la época soviética, de acuerdo con el calendario previamente aprobado. El armamento químico es un tema de plena actualidad, ya que Siria posee este tipo de armas y se ha llegado a denunciar que el régimen de Al Assad lo ha empleado contra la población civil. Recientemente, Barack Obama aseguró que el uso de armas químicas forzaría la intervención militar en el país árabe de tropas estadounidenses.
Los principales retos que presenta la destrucción de este tipo de armamento son los de seguridad y el cuidado medioambiental, debido a la alta peligrosidad de las sustancias que, en algunos casos, pueden no haber sido conservadas debidamente.

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Niega relación con armas químicas Sirias

Voceros de Rusia aseguran que este país carece de relación alguna con las armas químicas de Siria, porque éstas nunca han salido fuera de territorio ruso.
La Convención de prohibición de armas químicas, en vigor desde 1997, la firmaron 190 países, pero Siria se encuentra entre los cinco que no rubricaron ese acuerdo. Israel suscribió la mencionada avenencia, pero se mantiene sin ratificar ni ponerla en práctica.
Recientemente, medios de prensa occidentales tergiversaron declaraciones de un vocero de la Cancillería siria, según las cuales el estado emplearía las referidas armas en caso de agresión externa, pero nunca en el interior del país.
Por otro lado, un representante ruso aclaró que es esta nación se creó un sistema seguro para impedir el acceso de violaciones o gripos terroristas a las instalaciones vinculadas al arma química y que todos los años se realizan maniobras entre las dependencias encargadas de la seguridad de los almacenes y de otros centros donde se depositan las citadas armas de destrucción masiva, custodiadas por unidades militares y destacamentos antiterroristas.
En estos momentos, existen seis centros para su eliminación que ya concluyeron su trabajo y uno esta en construcción. Además, el país cuenta con siete centros destinados a la tenencia segura del mencionado arsenal, para el cual se vence el plazo de almacenamiento el próximo año, mientras que hacia el 31 de diciembre Rusia debe quedar libre de armas químicas.

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Armas Químicas de Tercera Generación

Pero, aunque se eliminen armas de este tipo y las listas de los químicos prohibidos por la Convención sobre las Armas Químicas permitan resolver el problema de las sustancias tóxicas acumuladas, es difícil decir hasta qué punto el control internacional de las mismas pueden limitar los trabajos de investigación para crear nuevas y son muchos los factores que indican que en los últimos años tales investigaciones se han llevado a cabo.
En setiembre de 1992 un químico ruso, quien desde los años 60 trabajó en el Instituto de la Química Orgánica y Tecnológica, donde se creó la mayor parte de las armas químicas en la URSS, publicó un artículo en el que informaba que según sus datos en la Unión Soviética, poco antes de su desintegración, había sido diseñada el arma química de tercera generación. Se trataba de un nuevo grupo de gases nerviosos que adoptó el Ejército Soviético a pesar de que el gobierno de la URSS había declarado oficialmente en 1987 que no fabricaba armas químicas. Las autoridades soviéticas nunca lo confirmaron y aunque Mirzayánov fue detenido en dos ocasiones (en 1992 y 1994) por divulgar información de alto secreto, la fiscalía no consiguió probar la culpa del químico.

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Técnica de fabricación simple

Esta historia es muy confusa y llena de contradicción. Tampoco hay datos fidedignos con respecto a las investigaciones estadounidenses sobre las armas químicas de tercera generación, aunque muchos especialistas indicaron en su momento que los expertos de EEUU habían controlado la confección de las listas de los precursores para síntesis de organofosfatos prohibidos por la convención.
En particular, las clasificaciones de los agentes prohibidos no incluyen ciertas sustancias que se usan para fabricar insecticidas organofosforados, mientras que EEUU posee tecnologías muy avanzadas de fabricación de las mismas. Muchos expertos consideran alarmantes esta situación, indicaron que posiblemente entre los precursores de fácil acceso se encuentren compuestos para la fabricación rápida de sustancias tóxicas desconocidas.
Sea como fuere, todas las fuentes atribuyen a estas míticas sustancias, tanto las estadounidenses como las soviéticas, dos características muy peligrosas: primero, una toxicidad extremadamente alta que provoca secuelas incurables en las víctimas y segundo, lo más importante, una muy simple técnica de fabricación a partir de los precursores de fácil acceso y de uso común en la industria química civil.
Si estas tecnologías realmente existen, se trata de un arma química absolutamente nueva y bien camuflada ya que su fabricación puede ser iniciada en cualquier momento a partir de los compuestos químicos y permitidos por la convención.
La convención obliga a los países a liquidar las existencias de las sustancias tóxicas conocidas, algunas desde la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, esto no significa que las armas químicas nunca vuelvan a usarse en el campo de batalla.

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El bioterrorismo en la historia

El bioterrorismo es una palabra de ferviente actualidad, tanto en medios de comunicación, como en nuestro lenguaje cotidiano, debido a sucesos recientes. Pero no es nueva. Se origina en EEUU que, desde hace años, denomina así a los posibles ataques terroristas utilizando material biológico. A partir de esa hipótesis, desarrolló mecanismos de control de ingreso, egreso y manipulación de microorganismos y potencialmente para esos fines.
Como su nombre indica, las armas biológicas están fabricadas con virus, bacterias y otros agentes vivos altamente contagiosos y de una virulenta terrorífica. Estos agentes biológicos, susceptibles de ser manipulados genéticamente para incrementar su poder patógeno, provocan infecciones intratables que en el peor de los casos matan a las víctimas o plagas en los cultivos y en el ganado. Algunos autores consideran a las toxinas como agentes químicos; sin embargo, fueron incluidas dentro del listado de armas biológicas.
Pese a que la Convención de Armas Bacteriológicas de 1972 prohíbe el desarrollo y la posesión de armas biológicas, existen informes que denuncian su incumplimiento. En 1995, la CIA reveló que al menos 17 países fabricaban armas biológicas. Irak, Libia y Siria eran algunos de los citados.
Pero la utilización de esa palabra (bioterrorismo) deforma los hechos y entraña definiciones políticas útiles a ese país (y también a otras potencias).

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Armas biológicas

En realidad debiera hablarse de armas biológicas, que como mencionamos arriba es la utilización con fines bélicos de microorganismos (bacterias, virus, hongos, parásitos, riquettsias, etc.) y sus productos. Armas que pueden ser usadas en guerras rápidas o de desgaste, atacando a seres humanos o a vegetales y animales (para destruir fuentes de abastecimiento), o simplemente para crear terror en la población civil o militar, afectando a la capacidad de combate y/o productiva del adversario y quebrando su voluntad de lucha.
Los microorganismos utilizados pueden usarse tan cual se encuentran en la naturaleza (se habla entonces de procesos de baja tecnología, rústica o cruda) o modificados por métodos biotecnológicos hasta obtener gérmenes de características genéticas nuevas (alta tecnología).
Las armas biológicas son más “baratas”: se dice que afectan un kilómetro cuadrado sale dos mil dólares con armas convencionales, ochocientos con armas nucleares, seiscientos con armas químicas y un dólar con armas biológicas. Su facilidad de producción desde el punto de vista económico y tecnológico (en las llamadas rústicas), ha hecho que se las considere las bombas atómicas del tercer mundo. Pero esto es engañoso, porque los más importantes centros de investigación y producción los tienen las grandes potencias mundiales.

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Desde la antigüedad


Debe mencionarse también que desde la antigüedad se usaron materiales biológicos en la guerra, ya que persas y romanos buscaban contaminar fuentes de agua con animales muertos. Más cerca en el tiempo, fueron las grandes potencias las que las usaron. En las guerras entre Inglaterra y Francia, en el territorio de los actuales EEUU, los ingleses regalaban mantas contaminadas por enfermos de viruela para diezmar a las tribus aborígenes aliadas al adversario; método que también, se afirma, usaron los españoles en la conquista de América.
Sin embargo, el empleo de agentes biológicos como arma no es un concepto nuevo. La historia de su uso ofrece numerosos ejemplos de su utilización aún antes del desarrollo de la microbiología. Existen evidencias que sugieren que civilizaciones como las de los persas y romanos contaminaban el agua potable de pozos y acueductos de sus enemigos arrojando en ellos animales muertos.
Durante el siglo XIV en el sitio de Kaffa (ahora Feodossia) en Ucrania, las fuerzas tártaras sitiaron la ciudad y obligaron a rendirse a sus habitantes infectándolos intencionalmente con Yersinia pestis al lanzar con catapultas por sobre las murallas de la ciudad los cuerpos sin vida de sus propios soldados muertos por plaga. Esta enfermedad epidémica causó el aniquilamiento de un tercio de la población europea de la época. Esta misma estrategia bélica fue utilizada por el ejército ruso contra Suecia en 1710.

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Contagio con pañuelos. Frazadas y pulgas

En 1952 en la conquista de Perú, Francisco Pizarro reparte ropa (frazadas) de muertos por viruela entre los Incas, consiguiendo la diseminación de la viruela, en forma muy efectiva. Igual en EEUU, en 1763, Sir Jeffrey Amherst, comandante de tropas británicas durante la guerra de independencia de Estados Unidos, diseminó la viruela entre los nativos americanos utilizando pañuelos y cobijas de personas que habían muerto de viruela.
Entre 1937 y 1941 en la unidad 731, se experimentó en Ping Fang Manchuria una amplia gama de agentes virales y bacterianos, especialmente ántrax, inoculándolos directamente o a través de aire, agua o alimentos contaminados tanto en animales como en humanos, causando la muerte de más de 10 000 personas.
Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial se estimó que alrededor de 3 000 prisioneros murieron en relación con estos experimentos. En 1940, se produjo una epidemia de plaga en China y Manchuria, su inicio se relacionaron con una “lluvia de pulgas” infectadas con Yersenia pestis arrojadas por aviones japoneses que sobrevolaron la zona afectada.
En 1979 una falla en los sistemas de filtración dio origen a un pequeño aerosol de esporas de ántrax, que se diseminó en la población de Sverldovsk, originando 79 casos de ántrax de los que 66 murieron. En 1984 durante un solo mes en Dallas, Oregon, 751 personas desarrollaron gastroenteritis por Salmonella luego de la contaminación de los “saladbar” en varios restaurantes por el culto religioso Rajneeshees.
En el año 2001 los casos de contaminación por ántrax en EEUU fueron actos terroristas.

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Armas aterradoras

El 21 de enero de 1999 el expresidentes norteamericano Bill Clinton manifestó en una conferencia de presa: “Ni siguiera las armas nucleares o las armas químicas son tan aterradoras como la guerra bacteriológica. Aunque un ataque químico sería finito, un ataque biológico se extendería por la tierra, sobre todo si los perpetradores liberaran un agente contagioso que no fuera identificado rápidamente, ni tratado de manera adecuada. Un ataque con gérmenes, sería un regalo que va de mano en mano”.
Las toxinas biológicas son cientos e incluso miles de veces más letales por unidad de peso que cualquier agente químico conocido. Desde la perspectiva militar, las armas biológicas tienen diferente tiempos para hacer su efecto, lo que las hace impredecibles, y por lo tanto ejemplares para operaciones clandestinas y/o guerra de baja intensidad.
Se estima que un arsenal biológico puede ser producido en un espacio de no más de cinco metros cuadrados y con una inversión relativamente baja en equipo. Por esto, “la bomba atómica de los países pobres” puede ser desarrollada por cualquier país a un costo muy bajo. Sin embargo, como vimos anteriormente esto podría ser engañoso, debido a que los más importantes centros de investigación y producción los tienen las grandes potencias mundiales.
Muestras de la biotecnología aplicada al terrorismo, especialmente en el campo de la ingeniería genética fueron los trabajos de equipo militar ruso de investigación que manifestaban haber podido reestructurar la legionella modificada con genes de mielina, tal que aunque el microorganismo fuera eliminado, aún permanecería en el paciente síntomas de parálisis y daño cerebral como reacción posterior por la infección de esta cepa de Legionella recombinante. Igualmente se trabajó en introducir en la bacteria de la peste (Yersenia pestis), el gen que crea la toxina de la difteria. Así también cepas de ántrax resistente a antibióticos y a las vacunas, como también cepas mortales con marcadores étnicos.
Entre el plantel de microbios que pueblan las bombas biológicas destacan los siguientes:
•Bacilus anthracis. Esta bacteria provoca el ántrax o escorbuto. La vacuna y los antibióticos ofrecen protección.
•Clostridium botulinum. Libera una toxina que produce botulismo. Su progresión se frena con una antitoxina.
•Yersenia pestis. Responsable de la peste bubónica. Se puede combatir con vacunas y antibióticos.
•Virus Ébola. De reciente aparición, este germen causa fiebre hemorrágica contagiosa y letales. No hay tratamiento.

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Clases de armas

1.Bacterias. Organismos microscópicos que viven libremente y que se reproducen por división simple y son fáciles de cultivar. Las enfermedades que producen a menudo responden al tratamiento con antibióticos.
2.Virus. Organismos que requieren células vivas para reproducirse y dependen íntimamente del cuerpo que afectan. Los virus producen enfermedades que por lo general no responden a los antibióticos. No obstante, las drogas antivirales a veces son eficaces. Han existido programas de investigación genética para producir las llamadas quimeras, virus recombinados que tienen las características de varios antecesores.
3.Toxinas. Son sustancias venenosas que se encuentran y se extraen de plantas, animales o microorganismos vivos; algunas toxinas pueden producirse o alterarse por medios químicos. Algunas toxinas pueden tratarse con antitoxinas específicas y drogas selectas.
4.Rickettsias. Estas son bacterias que producen la llamada Rickettsiosis, normalmente viven en ácaros, garrapatas, pulgas y piojos las cuales pueden transmitirse al humano por picaduras de estos agentes succionadores de sangre (vectores). Suelen vivir dentro de las células que revisten los pequeños vasos sanguíneos produciendo en consecuencias que dichos vasos se inflamen u obstruyan, o bien empiezan a perder sangre dentro de los tejidos que los rodean.

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Elementos que sugieren un ataque bioterroristas

Durante la rutina diaria de los microbiólogos, se tiene una idea razonable de los microorganismos que están involucrados en los diferentes procesos infecciosos, por lo que la investigación se enfoca en primer lugar en los agentes típicos de las enfermedades infecciosas. Sin embargo, cuando se trata de un ataque terrorista con armas biológicas, el microbiólogo debe pensar primero en lo menos probable, ya que los agentes involucrados no forman parte de la rutina investigativa en los laboratorios de microbiología. Por esto, en caso de sospecha de ataque bioterroristas; algunos elementos que pueden sugerir un ataque bioterroristas podrían ser:
•Epidemia sorpresiva de síndromes clínicos específicos en población definida,
•Aumento rápido de número de enfermos procedentes de población sin factores de riesgo.
•Muertes inexplicadas.
•Brote de enfermedad más grave que lo conocido.
•Muchos casos de enfermedad adquirida por vía menos frecuente.
•Casos únicos de enfermedad previamente inexistente.
•Brotes por cepas inusuales.
•Brotes en humanos con casos en animales.
•Mayor número de casos con evolución fatal de los esperados.
•Brotes anunciados por grupos terroristas.
•Inusual brote de enfermedad fuera de temporada o área geográfica.
•Enfermedad inexplicada en adultos jóvenes.
•Aumento de casos de parálisis flácida aguda o erupciones en extremidades.
•Enfermo con una enfermedad inusual y que está descrita como potencial arma biológica en personas que no estaban expuestos a éstos agentes por su trabajo, viajes, etc.

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Medidas ineficaces

Además, es importante tener siempre presente que, a diferencia de las sustancias químicas, los efectos de los agentes biológicos serán vistos en muchos casos hasta días después de la exposición, así que el reconocimiento precoz de los casos (la mayoría tiene signos inespecíficos), es vital para organizar un sistema de vigilancia que evite la propagación masiva.
También se deben tener en cuenta algunas medidas que por resultar ineficaces, deben ser difundidas en la comunidad, como parte de la preparación para un eventual ataque biológico. Cuando la comunidad sabe y entiende de antemano los problemas y situaciones, se puede ahorrar tiempo, esfuerzos y dinero, que deben ir al corazón del problema cuando este se presente.
1-El uso de máscaras antigas no es eficaz para prevenir el contagio. La razón más sencilla es que ante un ataque (silencioso e inesperado) casi nadie tendría la oportunidad de usarla. Además su uso no es fácil y requiere de entrenamiento previo.
2-No vale la pena tener reservas de antibióticos en casa.
3-Las fuentes de agua por su tamaño y el hecho de que a esta se le agrega cloro, hacen muy difícil la contaminación y propagación de enfermedades por este medio. Sin embargo, se recomienda el control de la potabilidad y la difusión de información al respecto, por parte de las empresas que la almacenan y distribuyen.
4-Para algunos de los agentes patógenos involucrados en los ataques biológicos no existen vacunas disponibles al público, tal es el caso del ántrax o carbunco. También existen pruebas diagnósticas de laboratorio de uso rutinario o corriente. Se han venido desarrollando pruebas “rápidas” para detectar ADN de microorganismos infectantes y reconocidos como armas biológicas.
5-Cuando se encuentran objetos o sustancias sospechosas de contener agentes biológicos, la comunidad debe ser instruida acerca de cómo avisar y proceder ante esta situación. Se debe disponer de un sistema de recolección y disposición de los mismos.

Armas químicas y biológicas


Por último;

Para los próximos años, esperemos que estas naciones procedan a formalizar sus compromisos del desarme, esperando que en un futuro prometedor, nunca se utilicen estos tipos de armas y ningún otro dispositivo de destrucción masiva.


Armas químicas y biológicas
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6 comentarios

@Wachinahue Hace más de 1 año
muy bueno stiky
@RosenroTXD Hace más de 1 año

Wachinahue dijo:muy bueno stiky

@SkyHawk_A4ar Hace más de 1 año
ojo con el gas mostaza
@Wachinahue Hace más de 1 año

SkyHawk_A4ar dijo: ojo con el gas mostaza


jaja
@kurkuza Hace más de 1 año
Muy bueno!
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