Esta comunidad lo unico que busca es compartir noticias y pensamientos politicos que hoy por hoy estan siendo censurados por gente a fin al gobierno nacional. Aqui se podran recomendar post interesantes, noticias e ideas sin ser censurado o descalificad

Ver más
  • 589 Miembros
  • 2,530 Temas
  • 235 Seguidores
  • 1

Keynes, imitado por Perón (ahora se sumó Cristina)

John Maynard Keynes, en su «Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero», fue muy claro en cuanto a que cuando hay que combatir el desempleo se debe recurrir a generar trabajo, aunque sea de baja o nula productividad, para lo que expuso un ejemplo que consistía en enviar a desocupados a enterrar y desenterrar botellas, con lo que cumplían con una obligación (Capítulo 10, Apartado VI).

Keynes, imitado por Perón (ahora se sumó Cristina)


Del mismo modo, en sus «Ensayos sobre intervención y liberalismo», al cuestionar la política económica implementada por Winston Leonard Spencer Churchill en 1925 se preguntó «si la benevolencia social no le pide neutralizar los efectos de ésta (los ajustes) mediante una serie de subsidios ilógicos» implementados «mientras el trabajo serio continúa entre bastidores».

La presidente Cristina de Kirchner ha avanzado de manera explícita cuando anunció las mejoras retributivas para ciertos planes sociales, como «Argentina trabaja», que implican el cumplimiento de tareas, y lo reiteró, insistiendo con mayor peso cuando al hablar ante las Cámaras legislativas en la apertura de las sesiones ordinarias hizo hincapié en la necesidad de asumir con responsabilidad, por parte de los beneficiarios de tales planes, las labores a las que se han comprometido, cosa que no sucede en un alto porcentaje según datos recientes, a lo que se agrega que en el censo realizado se observó que algunos no sólo no quieren trabajar sino tampoco capacitarse, como se adelantara días atrás.

Si en el anuncio de las mejoras fue clara en la materia, la contundencia con que retomó el tema ante diputados y senadores trae a la memoria lo planteado en su momento por el expresidente Juan Domingo Perón a través del Congreso de la Productividad que se desarrolló en marzo de 1955, del cual no se llegaron a concretar los efectos esperados a raíz de la situación política que devino en el golpe de Estado de septiembre de ese mismo año y el derrocamiento del Gobierno constitucional. El Congreso de la Productividad (ampliamente estudiado y plasmado en un libro por el historiador Rafael Bitrán) es uno de los temas casi ocultados por muchos sectores del peronismo, en particular por cierta dirigencia sindical que centra todos sus recuerdos de lo acontecido en el período 1943-1955 en los primeros años, agotados hacia 1949, desde cuando se comenzaron a aplicar nuevas políticas como la anunciada en 1952 en el marco de las restricciones que atravesaba la economía argentina por problemas externos, como los generados por el Plan Marshall, e internos, sobre todo por una prolongada sequía que llegó, por momentos, a hacer desaparecer los productos de trigo de las mesas familiares. Con el plan de estabilización de 1952 se puso fin, por dos años, a los incrementos salariales, y en el Segundo Plan Quinquenal se había fijado la meta de incrementar la productividad «del trabajo y del capital», lo cual dio lugar a un congreso convocado por la Confederación General de la Industria (CGI), principal brazo de la Confederación General Económica (CGE), presidida ésta por el años más tarde (1973-1974) ministro de Economía José Ber Gelbard; congreso en el que se hizo centro, entre otras cuestiones, en el problema que generaba el alto ausentismo laboral.

Ya en agosto de 1954 se desarrolló el Primer Congreso de Organización y Relaciones del Trabajo, oportunidad en la que Gelbard puntualizó la necesidad de racionalizar la actividad productiva y reclamó la convocatoria a un encuentro entre la propia CGE, la Confederación General del Trabajo (CGT) y el Estado para discutir estas cuestiones y encarar hacia el futuro estrategias económicas que diesen resultados satisfactorios para todas las partes.

Habían pasado los dos años de tregua fijados por Perón en febrero de 1952, y la vuelta a la carga de los sindicatos nuevamente estaba acelerando el proceso inflacionario de manera que en octubre de 1954 el presidente recogió el guante lanzado por Gelbard y lanzó un plan de acción para neutralizar los conflictos sectoriales y dentro del cual los empresarios debían mejorar su rentabilidad disminuyendo sus costos y los trabajadores obtener incrementos salariales por vía de la mayor productividad, ya que se había alcanzado el tope de lo que les correspondía por vía de la política distribucionista. «La mayor retribución únicamente se ha de lograr elevando la cantidad de bienes a repartir», puntualizó el entonces primer mandatario. El 17 de ese mismo octubre, en el acto del Día de la Lealtad, el secretario general de la CGT, Eduardo Vuletich, lanzó la convocatoria al Congreso de la Productividad. El mismo se concretó entre el 21 y el 31 de marzo de 1955 y ambas partes -el Estado mantuvo un cuidadoso perfil bajo- se cruzaron diferentes acusaciones, pero una cuestión central fue la del ausentismo, que llegaba al 15% (con niveles altísimos los lunes) en determinadas áreas, algo que, junto con un creciente número de paros impulsados por las comisiones internas de fábrica, constituía una traba a una necesaria política industrial exportadora.

Los avances concretados fueron pocos, aunque los sindicalistas terminaron aceptando los incentivos por productividad «ligados a la eficiencia del trabajador» y una mayor capacidad empresarial para reasignar tareas a sus empleados, en tanto se acordó crear un organismo oficial de contralor de los avances en la materia, lo que dio lugar a que Perón, en el discurso de cierre del Congreso, enfatizara sobre ello.

Las sesiones ordinarias de las Cámaras legislativas que debían avanzar en aspectos tratados en dicho encuentro recién comenzaban, por entonces, los primeros de mayo, con el agravante de que se trató de un año enmarcado por graves disputas políticas, en particular por la desatada por la Iglesia Católica, y la fracasada intentona golpista del 16 de junio, de manera que nada de lo planteado en el Congreso de la Productividad, básicamente por Gelbard, vocero implícito de Perón, pudo concretarse.

FUENTE
  • 1
  • 1Calificación
  • 2Seguidores
  • 100Visitas
  • 0Favoritos

2 comentarios

@lcvsistemas Hace más de 2 años
Creo que la teoria apuntaba mas a la obra publica, aca no ve tanta obra publica.
Tienes que ser miembro para responder en este tema