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La OTAN, la operación Gladio (2da Parte)

La OTAN, la operación Gladio, y la estrategia de la tensión (2da Parte)

El terrorismo violento de la extrema derecha no tomó sólo lugar en la primera línea de la Guerra Fría, ofrecida de hecho por Italia y Alemania. Muy lejos de la primera línea, en Bélgica, una extraña operación se llevó a cabo en 1984 en las cercanías de Vielsalm, en la región de las Ardenas. Un pelotón de la infantería de marina estadounidense saltaron en paracaídas en Bélgica, y a su encuentro salió un miembro del servicio de inteligencia militar belga. Se ocultaron por dos semanas antes de atacar la comisaría de Vielsalm, en un ejercicio que llamaron "operación Oesling", y mataron a un agente de policía belga. Un militar estadounidense resultó herido durante la operación, perdiendo un ojo. En un principio se creyó que el ataque había sido un acto de terrorismo, pero más tarde se probó que había sido una operación militar conjunta estadounidense-belga, tal como lo confirmaron las investigaciones del Senado en 1991. Otros ataques sucedieron a este en los cuales, tal como se dio en el caso de Vielsalm, las armas y las municiones fueron confiscadas. Armas que llegaron subsiguientemente a manos de grupos extremistas. Una pregunta fundamental dentro de la investigación efectuada por el Senado belga sobre la red de ejércitos de reserva era si había tenido algo que ver con las famosas masacres de Brabant en la década de los ochenta. Estas fueron una serie de ataques que se llevaron a cabo en el área circundante a Bruselas (llamada Brabant durante un periodo de dos años). Las joyerías, restaurantes, y en un número de casos supermercados, se vieron atacados por una banda de hombres despiadados y armados hasta los dientes. En todos los ataques se llevaban muy pequeñas sumas de dinero, mientras que “a la misma vez empleaban gran profesionalismo y brutalidad” [NATO's Secret Armies pág 139]. El 9 de noviembre de 1985, por ejemplo, durante un atareado sábado, tres hombres armados y encapuchados ingresaron en un supermercado y comenzaron a tirotear. Ocho personas perdieron la vida, algunos mientras intentaban escapar. El dinero que se llevaron del atraco llegaba a un par de miles de libras esterlinas, y fue encontrado en un canal en una bolsa sin abrir. El motivo de los ataques, se concluyó con seguridad, no era el dinero. La investigación del Senado no logró descubrir vínculo alguno con la red Gladio en Bélgica, pero señaló que, luego de haber interrogado a agentes de inteligencia militar poco cooperativos, “el silencio que se ha guardado con respecto a la identidad de los agentes [de la red] no permite a los jueces efectuar las verificaciones necesarias para establecer toda la verdad” [NATO's Secret Armies pág 140]. Un informe oficial sobre las Masacres de Brabant publicado en 1990, previo al descubrimiento de la red militar secreta, había llegado a la conclusión de que los asesinos tenían vínculos oficiales: “De acuerdo al informe, los asesinos eran miembros o ex miembros de las fuerzas de seguridad: partidarios de la extrema derecha que contaban con protección de alto nivel y que estaban preparando un golpe de estado de la derecha” [NATO’s Secret Armies, pg 145]. Los atentados perpetuados por la extrema derecha durante las décadas de los setenta y ochenta en Europa son un hecho. En muchos casos, tal como ocurrió en la masacre de la estación ferroviaria de Boloña, se ha probado que existía algún tipo de vínculo entre los miembros de la inteligencia militar y aquellos que efectuaron el ataque. Lo que no queda en claro es si la estructura de comando y control existía dentro de la estructura de Gladio, autorizando ataques contra blancos civiles. Hay diferentes teorías, según explica Ganser: “La primera teoría es la del agente fugitivo, sobre lo cual la OTAN y los generales de más alto rango no sabían nada, y más tarde se arrepintieron de que algún lunático se volvió loco. Puede suceder, pero no creo que las estructuras militares funcionen de esa manera. Mis estudios sobre las estructuras militares me han convencido de que la jerarquía juega un papel fundamental en las operaciones militares, y éstas eran operaciones militares. Esto significaría que la estrategia de la tensión era (y digo “posiblemente”, porque no lo puedo probar) premeditada. No un error, sino algo que fue planificado y que en verdad funcionó”.

Continúa explicando que “Europa Oriental tenía el Pacto de Varsovia, y obviamente si Moscú no quería que sucediera algo ahí, sólo les bastaba enviar los tanques, fin de historia. Estaba claro. En Europa Occidental el asunto era más delicado. Éramos países libres, por así decirlo. Teníamos partidos comunistas que eran muy fuertes en países como Francia e Italia, y menos fuertes en los demás países, pero existían. La OTAN tenía miedo de verse debilitada desde adentro. Si se toma a Francia o Italia, o Grecia o Turquía, donde un grupo de parlamentarios, por ejemplo los comunistas, podría decir “queremos renunciar a la OTAN”, o podrían pedir que “si llegamos al Gobierno, nos pondríamos en contacto con nuestros aliados en Moscú, porque de hecho estamos más de acuerdo con ellos que con Washington y Londres”. Una situación de este calibre era desde la perspectiva de la OTAN extremadamente peligrosa. Se podía perder un país. No era deseable que un líder comunista italiano se volviera famoso y fuerte y llegara al Ministerio de Defensa. Era una pesadilla para los militares. Los agentes de inteligencia militar me lo describieron en esos términos. Esto es el marco estratégico para hacerle frente al problema. En la estrategia de la tensión (donde es necesario ser realmente malvado, subraya Ganser, porque mueren civiles) se ponen bombas en lugares públicos y se matan civiles. Esto ocurrió en un número de países de Europa Occidental durante la Guerra Fría, pero no ha quedado en claro quién estaba tras estos ataques. De ahí en más nos queda la especulación. Si estas bombas fueron colocadas como parte de un plan del ejército de reserva, entonces fue con premeditación. Las matanzas se le atribuyeron a la extrema derecha, que perdió prestigio. Perdieron fuerza. En segundo lugar el Estado exigiría más poder para los servicios de seguridad y el Ministerio de Defensa, debido a todos estos terroristas sueltos. Esto demuestra que la estrategia de la tensión puede ser efectiva, y es posible que haya sido implementada. Es bastante factible que esto fuera el tema más delicado de la Guerra Fría en Europa”.

El tema más delicado, en parte, porque el sistema existía con el consentimiento tácito de nuestros líderes electos. “Se ha probado que los servicios secretos y los Ministerios de Defensa no estaban solos en esto”, señala Ganser. “Se acudía siempre al representante más alto del poder ejecutivo para pedir autorización. Y aquí tiene el mismo problema: supongamos que es el Primer Ministro, y que yo le digo, en calidad de Ministro de Defensa, que tenemos un ejército secreto, organizado por si se dara una invasión soviética, y que tiene que permanecer en secreto. ¿Es bueno eso, o es una conspiración? Como Primer Ministro, seguramente respondería “Está bien, no me interesan los detalles, esto podría tener repercusiones políticas” etc. El problema es que no sabemos cómo respondieron los Primeros Ministros. Tome, por ejemplo, mi investigación sobre el P26, el ejército de reserva suizo, no sabemos cómo se llevaron a cabo estas conversaciones. Un jefe de personal, el oficial de más alto rango en Suiza, me dijo que se dirigió al Gobierno, los cancilleres federales como los llamamos aquí, y les contó sobre el ejército de reserva. Lo escucharon, sin respirar palabra. Esta es una defensa convincente: no decir nada. No firmar ningún documento. Sólo aprobar en silencio, para que la historia continúe. El Departamento de Defensa ocultará los fondos requeridos para mantener la red, los declarará como costos de construcción de una nueva pista de aterrizaje, etc. Todos asentirán en silencio. No quedará prueba explícita de la implicación de los más altos rangos. Pero en la mayoría de los casos es posible ahora demostrar que no se trataba de una estructura imaginaria, que era parte de la estructura de seguridad de Europa Occidental. Aunque era en parte ilegal, porque no estaba controlada directamente por la legislatura electa, los parlamentarios”.

La razón para este nivel máximo de seguridad, la Guerra Fría, concluyó hace más de quince años, y aún así los archivos permanecen todavía cerrados. Es más, los archivos de los antiguos estados comunistas han sido purgados de todo material que dé alguna información sobre Gladio y la OTAN. “Sería muy interesante para los historiadores tener acceso a estos archivos y leer, por ejemplo, información acerca de los ejércitos de reserva, etc, pero no es el caso. Nos dan poco o ningún acceso a los archivos de la MI6, CIA, BND, SISMI, lo que sea. Hubiera estado muy bueno poder acceder a los archivos del enemigo, y ver lo que el enemigo había escrito acerca nuestro, porque se puede aprender un montón de esa manera. Los Servicios Secretos occidentales fueron más listos, y fueron a los archivos Stasi en Berlín, y los limpiaron todos. Los empleados de los archivos Stasi me confirmaron que básicamente el Servicio Secreto Alemán, la CIA y el Servicio Secreto Británico llegaron ahí primero y los limpiaron a fondo. Todo lo que nos queda es la historia. Podemos entrevistar a gente que haya estado involucrada, gente que ha llegado al ocaso de sus vidas y que quiere hablar de ellas, que cuentan cómo lo vieron, qué hicieron, sus razones para ello, etc. Tienen una perspectiva diferente de la vida”. Con la resignación cansada de alguien que ha hecho un número de peticiones bajo la Ley de Libertad de Información, en su mayor parte destinadas a fallar, Ganser continúa, “pero la gente al poder nunca dirá nada, prefieren que nos olvidemos del asunto. Pregunté en la OTAN, en el Cuartel General Supremo Aliado, y saben de lo que hablo; les explico las estructuras y alegan no saber nada al respecto. La estrategia consiste en denegarlo todo”. Las implicaciones de la investigación de Ganser son actuales y aterradoras. ¿Tuvimos en verdad terrorismo patrocinado por el Estado en Europa, a fines de desacreditar a los movimientos democráticos de izquierda? ¿Existió una política cínica que implicaba cobrar víctimas civiles inocentes para una causa supuestamente mayor? Cuando se le pregunta si existe alguna evidencia de que estas redes paramilitares han sido disueltas, Ganser se ríe, asombrado por la absurdidad: “Los que lo organizaron, acaban de disolverlo nuevamente. Esa es la evidencia con la cual contamos. No constituye en verdad mucha evidencia, ciertamente no para los académicos o los historiadores”. Podrá parecer de mal gusto cuestionar la integridad y la dirección de las agencias de inteligencia occidentales, mientras que estamos en el medio de una “lucha contra el terror”, pero mientras queden preguntas sobre la “estrategia de la tensión”, y mientras se impida a los académicos serios ver los archivos de la inteligencia, es algo más que prudente mostrarse escéptico con respecto a las intenciones oficiales. “El resultado de esto, si se interpreta la situación actual en términos de la Guerra Fría, es una estrategia de tensión que está todavía siendo implementada, pero esta vez contra los musulmanes”, conjetura Ganser. “Todos sabemos que Occidente depende del petróleo, y se necesita un pretexto para desarrollar más operaciones en Irán, Irak, etc. No podemos ir e invadirlos así nomás, tenemos que tener esta idea de que están tratando de matarnos para que sea posible imaginar que una estrategia de tensión en la cual los musulmanes están jugando el papel que los comunistas jugaban durante la Guerra Fría esté ocurriendo. Es demasiado complicado, todo está ocurriendo demasiado rápido, y hay muy pocos datos disponibles”.

Los datos son la clave, y el libro de Ganser cuenta con montones de ellos. País por país esboza la lucha interna contra el comunismo, documentada por los descubrimientos de las investigaciones parlamentarias, y las declaraciones de los pocos involucrados en Gladio que han elegido hacer su participación pública. Esto no es Roswell, el caso de los extraterrestres, y otras teorías de conspiración rebuscadas tan populares con la generación de la Red. Esta es la historia de un movimiento real, que la historia ha probado, y que ha operado en Europa. La estrategia de la tensión sigue siendo una teoría plausible que explica los crueles atentados en Europa. La responsabilidad de desmentir esto debería recaer en nuestros gobiernos electos.

Notas
* En noviembre de 1990, en respuesta a la declaración de Andreotti que la OTAN disponía de un ejército secreto, la OTAN emitió un desmentido categórico. Al día siguiente la OTAN explicó que su desmentido había sido falso, a la vez que se negó a responder cualquier otra pregunta.
** Luego de un atentado, el dinero robado fue encontrado en un canal, en un saco sin abrir.

NATO’s Secret Armies – Operation Gladio and Terrorism in Western Europe, por el Dr. Daniele Ganser es publicado en EEUU y en el Reino Unido por la editorial Frank Cass, con el sello del grupo Taylor & Francis.

Fuente: http://www.threemonkeysonline.com/es/tmo_es_article.php?article=_otan_gladio_estrategia_de_la_tension_terrorismo
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1 respuesta

@cris2525suspendido dijo Hace más de 2 años:

gracias amigo por el aporte

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