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Chloe y La Sabia Señora. (Cuento Propio)

HOLA A TODOS, HOY ESTOY AQUÍ PARA PRESENTARLES UN PEQUEÑO CUENTO PROPIO SOBRE EL PODER DE LOS PENSAMIENTOS, COMO INFLUYEN EN NUESTRA VIDA Y COMO PODEMOS CAMBIAR LA PERSPECTIVA DE NUESTRO ENTORNO CON SOLO CAMBIAR NUESTRA FORMA DE PENSAR. ESPERO QUE LES GUSTE!!!!!




" Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto."
HENRY FORD.


Chloe y La Sabia Señora.



Cegada por el dolor y la tristeza del día Chloe cerro sus ojos. Recostada sobre su pequeño sillón de mimbre respiro el puro aire proveniente del mar, su jardín repleto de rosas perfumaban el ambiente haciendo que su cuerpo se sumiera en un profundo relax. Nada le faltaba, al menos en lo material. Tenia mucho dinero, una carrera exitosa, una gran casa con una hermosa vista. Tampoco podía quejarse de su vida afectiva, su belleza le había permitido cosechar muchos amigos además de una relación estable y sin olvidar a su amada familia. A sus treinticinco años había logrado mucho de lo que se había propuesto en la vida, pero algo le faltaba, algo que no podía explicar.

Su mundo perfecto no era perfecto. El mundo estaba en crisis y ella lo veía a cada momento. Hambre, pobreza, dolor, sufrimiento, delincuencia y tristeza eran algunas de las tantas frustraciones de su vida. Tantas personas sumidas en esas circunstancias le hacían doler el alma. Todas ellas estaban presentes cada día, en las noticias, en la calle, en su trabajo. El mundo a punto de explotar y ella en su burbuja de fingida felicidad.

Sus lagrimas caían sobre sus blancas mejillas, cada vez que pensaba en esas cosas el vacío en su interior se agrandaba y su alrededor se transformaba, sentía ahora el perfume de rosas como un empalagoso hedor, ya no lo soportaba. Abrió sus ojos, la tarde comenzaba a caer lentamente, su reloj daba las 4:30. Respiro profundo nuevamente y sintió el aire frío y distante. Su alma se sentía cansada, todo era gris, todo. Sus ojos se cerraron otra vez intentando dormir un poco.

Súbitamente como la bruma una imagen cubrió su mente. En un segundo volvió a ser una pequeña niña de apenas ocho años de edad, con sus hermosos rizos dorados iluminados por el cálido sol de primavera, su blanca piel y sus grandes ojos azules llenos de juventud. Era la primera vez que pisaba ese parque, su madre la había dejado allí por la fuerza, según ella, allí recibiría una formación especial que la beneficiara por el resto de su vida. Al final del camino que rodeaba el parque, se encontraba una gigantesca mansión de color blanco brillante. La enorme casa emanaba una luz y vibración inexplicable. La pequeña Chloe se acerco tímidamente hasta la puerta principal, al encontrarse frente a ella tomo el pomo, lo giro y entro. Entonces todo volvió a transformarse.

Se encontraba ahora sentada en un hermosos sillón forrado en terciopelo muy bien colocado en una gran sala de estar, las blancas paredes refractaban la suave luz solar que se filtraba a través de las cortinas de una enorme ventana que daba al patio.

- Sabes hermosa Chloe, realmente deseo que puedas ser todo lo que siempre soñaste. Es posible, solo hace falta tu esfuerzo consciente. Debes intentar siempre ser la mejor de todos.- Dijo la amable señora. Chloe había pasado su primer día en la enorme casa blanca. Se sentía cómoda y a gusto en ese extraño lugar, no extrañaba a sus padres, no. Algo en el ambiente le hacia sentir una paz absoluta. Las palabras de su anfitriona entraban en su mente y echaban fuertes raíces en su subconsciente. Solo ella podría ocultarlas. Solo ella podría encontrarlas.

- Recuerda mis palabras mi niña. Cuando te sientas triste sigue adelante sin arrepentimientos, debes soportar por tu propia cuenta. Sé que podrás hacerlo, solo gana la guerra en tu cabeza y serás libre.- Era una amable y bondadosa señora de unos ochenta años de edad, pero su físico no lo aparentaba en absoluto. Su cabello escarlata perfectamente peinado, caía trenzado sobre su hombro derecho, su cuerpo se mantenía recto y firme, no había rastro del paso de los años en él.

La imagen cambio nuevamente, se encontraba ahora recostada en una gran cama forrada en raso azul. Una larga semana había pasado, las palabras de la sabia señora rebalsaban su mente en todo momento. Era mucho para digerir en muy poco tiempo, su corta edad le dificultaba entender muchas de las profundas enseñanzas que se le impartían, pero al parecer no había mas tiempo.

- Eres muy joven pequeña Chloe, lamento no poder darte mas tiempo pero sé que comprenderás los motivos de mi partida cuando seas mayor. Percibo en ti una fuerza y bondad absoluta, pero debe ser bien dirigida mi niña, si esa energía va por el camino equivocado causara estragos en tu vida. Eres mi ultima estudiante, así que espero que mis consejos te ayuden a mantener a raya tus pensamientos y palabras. No olvides, si alguna vez te sientes perdida, mis palabras estarán allí, en lo profundo de tu mente. Solo tu podrás encontrarlas- Estaba allí para aprender ¿Pero, aprender que? No lo sabia, aun así obedientemente aceptaba e intentaba asimilar lo más posible todo lo que la sabia señora decía.

La segunda semana llego, se encontraban ahora en el parque delantero de la casa trabajando en el jardín. Ese día algo extraño ocurrió, las Rosas del jardín se habían marchitado. La sabia señora, revisaba una por una en busca de alguna superviviente pero no encontró ninguna. Con una pequeña tijera de podar, recorto el frágil tallo de una moribunda flor y la coloco suavemente sobre la palma de Chloe.

- Sabes Chloe, habrá veces que no podrás enfrentar a los caprichos de la vida. Pero sé fuerte y cree, puedes ser cualquier cosa que desees ser.- Al finalizar las palabras, Chloe vio asombrada como la marchita flor recobraba fuerza y vitalidad en su mano. Segundos después la flor se encontraba radiante y repleta de vida. Jamas había visto nada igual.

- No permitas que tus miedos te retengan, la vida no se hizo para ser fácil. Solo debes encontrar justicia en tu mente por lo que careces y por lo que carecen los demás. Esa hermosa flor es un regalo de la naturaleza para ti, ella carecía de algo y tu mente se lo ha devuelto. Ella te retribuirá lo que le has dado, multiplicado por cientos.- El rostro de la sabia señora se ilumino y su sonrisa hizo que el alma de Chloe sienta una paz inexplicable. Deseaba pasar toda su vida junto a esa maravillosa mujer, pero el tiempo se estaba acabando.

La ultima semana llego. El mes finalizaba y Chloe debía volver a casa, solo había tiempo para una charla más.

- Ha llegado la hora de partir mi querida Chloe. Tu té iras a casa y yo… Digamos que también voy a casa, pero no te pongas triste mi niña, nos volveremos a ver. Eres mi ultima estudiante, la más joven, la que más potencial tiene pero no puedo dejar de repetirte que debes cuidar el camino de tu energía. Sufrirás si no tienes en cuenta hacia donde la diriges. Si te equivocas, tampoco debes preocuparte, el tiempo sanara las heridas. No temas a las fantasías, por el contrario pruébalas y saboréalas, estas te darán una perspectiva diferente de la vida. Por ultimo lo más importante, siéntete siempre orgullosa de quien eres.- Eso fue lo que la sabia mujer dijo. Esa tarde su madre regreso, Chloe volvía a su vida habitual luego de un mes de intenso aprendizaje sobre la vida. Tiempo después supo que la sabia mujer había fallecido un día después de su partida, por causas naturales. Lo había predicho así, lo había decidido así. No hubo tristeza en Chloe, sabia que sus enseñanzas estarían siempre con ella. La sabia mujer estaría siempre con ella.

Cegada por el amor y la alegría Chloe abrió sus ojos. Aun recostada sobre su pequeño sillón de mimbre recordó lo sucedido. Los recuerdos de su niñez habían vuelto en forma de sueño para que fueran tenidos en cuenta en la solución de sus problemas. Había olvidado esas enseñanzas por el paso del tiempo, aunque todos sus logros se debían a las palabras de la sabia señora arraigadas en su subconsciente, su consciente había olvidado tales sucesos. “Mis palabras estarán allí, en lo profundo de tu mente. Solo tu podrás encontrarlas”. Las había encontrado, no las volvería a olvidar. Echo un vistazo a su vida y se dio cuenta lo que había logrado.

- He salido de la nada y aquí estoy.- Penso Chloe, mientras hacia un repaso mental de sus logros. No había nada que temer. No había nada que lamentar.

- ¡Gane la guerra en mi cabeza!- Finalmente había ganado, era libre. Observo su jardín repleto de rosas y recordó. “Esa hermosa flor es un regalo de la naturaleza para ti, ella carecía de algo y tu mente se lo ha devuelto. Ella te retribuirá lo que le has dado, multiplicado por cientos”. Al llegar a casa, había plantado la rosa que le había regalado la naturaleza en su jardín. La retribución fue cumplida. Cientos de rosas se desperdigaban por todo el jardín, embelleciendo el ambiente. Esa era la solución a sus problemas. Con lo que había aprendido, tenia todo para cambiar su vida, para cambiar el mundo. Así lo haría, encontraría justicia en su mente por lo que carecía y por lo que carecían los demás. Le enseñaría al mundo a ganar la guerra en su cabeza. Le enseñaría al mundo a ser libre.


Alecto99
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2 comentarios

@Mindlord_17 Hace más de 2 años
muy bueno loco segui asi, menos temor y mas amor
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