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Animales extinguidos por la mano del hombre

Animales extinguidos por la mano del hombre
esta lista negra, la de los animales que se extinguieron por culpa del hombre, espero que esto sirva, además de cómo curiosidad, para concienciarnos de respetar y proteger un poco más nuestro planeta. Allá vamos:

Moa (Dinornis giganteus)

Extinguida según los cálculos hace más de 300 años, este ave no voladora endémica de Nueva Zelanda dejó de existir hace varios siglos como resultado de su caza masiva por los habitantes de las islas. Cuando el hombre europeo alcanzó la isla sólo quedaban de los moas algunos huesos, algunas plumas y las leyendas y relatos que sobre ellas contaban los maoríes.

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Se conocen diez especies de diferentes tamaños, de las cuales la más pequeña era la Eurayapteryx curtus del tamaño de un gallo, siendo las más grandes la Dinornis giganteus y la Dinornis novaezelandiae, que medían cerca de 3 metros de altura y pesaban unos 250 kg. Una moa gigante alcanzaba muy tardíamente su madurez reproductiva, a los diez años de nacida; esta demora facilitó su extinción ya que no se dio una suficiente tasa de reposición ante el ritmo con el que eran cazadas por los maoríes.

León del Cabo (Panthera leo melanochaitus)

Este león vivía en la zona de las llanuras herbáceas del Karoo, al suroeste de Sudáfrica. Los responsables de su exterminio fueron los ingleses que a principios del siglo XIX comenzaron a cazarlo indiscriminadamente, en parte por deporte y en parte como represalia a sus ataques al ganado. Después de muchos esfuerzos lograron exterminarlo a mediados de la década de 1860.

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Los machos más grandes pesaban hasta 250 kilos y las hembras 180 kilos de peso. Los machos tenían una densa melena negra que se prolongaba parcialmente por el vientre. Estos leones no eran muy abundantes por lo que no formaban manadas, sino que llevaban una vida solitaria como depredadores oportunistas.


Oso del Atlas (Ursus arctos crowtheri)

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Es una subespecie de oso pardo que habitaba originalmente en la cordillera del Atlas, desde Túnez a Marruecos. Se trata del único úrsido presente en África en tiempos recientes, adonde debió llegar desde Oriente Próximo durante el Pleistoceno. De acuerdo con descripciones realizadas en los siglos XVIII y XIX, el oso del Atlas tenía un tamaño muy pequeño en comparación con otros osos pardos, así como un morro más chato y pelaje más oscuro en el dorso y rojizo en las extremidades y costados.

El oso del Atlas se cita en fuentes romanas como abundante en la cordillera del Atlas, que en esa época estaba cubierta en su mayor parte por bosques de pinos. También se encuentra representado en mosaicos romanos de esa época hallados en la zona y es posible que algunos ejemplares fueran utilizados en los espectáculos del circo romano. La caza y la destrucción de su hábitat natural ya habrían reducido considerablemente el número de estos animales para el siglo XVIII, cuando se describieron científicamente por primera vez.

Codorniz de Nueva Zelanda o Koreke (Coturnix novaezelandiae)

Esta pequeña ave neocelandesa debería figurar en el libro de los records, ya que el primer espécimen fue capturado en 1827, y solo 40 años más tarde fueron cazados los ultimos ejemplares. El primer científico que la describe es Joseph Banks, que visita las islas en el primer viaje de Cook.

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Macho y hembra eran similares en aspecto, si bien la hembra era algo menor. Poco se sabe de sus hábitos. Era un ave muy similar a la codorniz de Australia (Coturnix pectoralis). La extinción fue obra de animales introducidos por los británicos: ratas, cerdos, etc así como la caza de los colonos.

Delfín de aleta blanca o baiji (Lipotes vexillifer)

Este delfín de agua dulce que solo vivía en el río Yangtsé de China nos dejó a finales de 2006, y es considerado el primer cetáceo que desaparece a causa de las actividades humanas. Tras el fracaso de una expedición a lo largo de 3.400 kilómetros del río en busca de ejemplares del mamífero (del que en los años 80 quedaban 400 ejemplares) ha llevado a gran parte de sus integrantes a anunciar su desaparición funcional.

Las causas de la extinción son muy diversas, aunque el fin de la especie se ha atribuido a la sobrepesca, la degradación ambiental y a las colisiones de embarcaciones con estos animales. Además, la presa de las Tres Gargantas alteró de manera irrecuperable el hábitat de este delfín.

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Los baijis tenían un pico largo y estrecho y vivían en grupos de tres o cuatro. Era el único miembro del Lipotidae, una familia mamífera que al parecer se separó de otros mamíferos marinos, como ballenas, delfines y marsopa, entre cuarenta y veinte millones de años atrás; por lo tanto la extinción de esta especie representa la desaparición de una rama completa del árbol de la evolución de la vida.

Tigre de Tasmania (Thylacinus cynocephalus)

El tilacino era un carnívoro marsupial de tamaño medio, nativo de Australia. Tenía un cuerpo estilizado, patas finas aunque no demasiado largas y cola delgada. El pelaje era corto y de color leonado, con rayas negras en los cuartos traseros y cola. Las mandíbulas, provistas de 46 dientes, podían abrirse hasta extremos asombrosos (aproximadamente 120°), más propios de un reptil que de un mamífero. Según los colonos ingleses del siglo XIX, este animal emitía unos sonidos similares al ladrido de un fox terrier.

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Animales extinguidos por la mano del hombreEl registro fósil muestra la

existencia de varias especies de tilacinos en Australia, pero cuando los navegantes del sudeste asiático introdujeron el dingo en Australia hace 3500 años, el tilacino no pudo hacer frente al nuevo y duro competidor y se extinguió lentamente en estos lugares. Los últimos tilacinos australianos vivieron en la remota región de Kimberly, al oeste de la isla, tal vez hasta tiempos muy recientes.


En el siglo XVIII y XIX los británicos llegaron a Tasmania y documentaron la existencia del animal sin darle gran importancia, hasta que comenzaron a llegar los primeros colonos y sus rebaños de ovejas. Los pastores y el propio gobierno colonial comenzaron a considerarlos alimañas necesarias de exterminio, llegando a pagar una recompensa por cada tilacino muerto. La especie fue declarada extinta en 1986, pasados los 50 años sin pruebas de vida exigidos por la comunidad científica internacional.

Dodo (Raphus cucullatus

Era un ave no voladora de aproximadamente un metro de altura, con un peso que oscilaba entre 13 y 25 kg. Era originaria de las islas Mauricio, situadas en el Océano Índico, y se alimentaba de frutas. Se piensa que evolutivamente surgió de palomas que migraban entre África y el sudeste asiático, por esto se trataba de una peculiar ave "áptera", ya que en la ausencia de depredadores, hizo que esta ave no desarrollara su sistema muscular para el vuelo.

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El ser humano llegó a su hábitat en el siglo XVII. Los descubridores portugueses llamaron dodo («estúpido» en el habla coloquial portuguesa) al ave por su torpeza y la facilidad con que podía ser cazada. También se la ha llamado dronte, una denominación algo más científica. La llegada del hombre acarreó la propagación de nuevas especies a la isla, la aparición de nuevas enfermedades y la propia destrucción de bosque, del cual dependía en gran medida la subsistencia del dodo. Se estima que el saqueo de sus nidos por parte de las nuevas especies tuvo un efecto más devastador que el de la caza. Como consecuencia se produjo la completa extinción de esta ave un siglo después de la llegada del ser humano a la isla.

Coquí dorado (Eleutherodactylus jasperi)

El coquí dorado era una especie zoológica de coquí de característico color amarillo dorado y pequeño tamaño, que sólo vivía en la Sierra de Cayey, en Puerto Rico, en un área semicircular de 6 millas de radio. Median tan solo un promedio de 2 cm y su tasa de crecimiento y su longevidad son desconocidas. No se sabe mucho sobre los hábitos alimenticios del coquí dorado; pero sí se han observado alimentándose de insectos. Era la única especie de rana en el Nuevo Mundo ovovivípara.

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Actualmente se considera extinta, ya que esta especie no ha sido escuchada ni observada durante los últimos años, a pesar de haber sido buscada. Vivía en áreas de un crecimiento denso de bromelias, las cuales crecen en los árboles aislados, en las superficies de las rocas y en los márgenes del bosque en las áreas montañosas, donde reciben una gran cantidad de humedad en forma de rocío. Era normal encontrar dos o más juveniles de diferentes clases y tamaños en una bromelia.

Alca gigante (Pinguinus impennis)

Era la más grande de las alcas, también llamada gran pingüino o simplemente pingüino. Originalmente, era la única ave que recibía este nombre (los pingüinos del polo sur eran los pajaros bobos). Los ejemplares adultos tenían alrededor de un metro de altura. El plumaje era negro en las alas y la espalda, cuello y cabeza. A los lados de ésta destacaban dos manchas blancas (del mismo color que el abdomen). Las patas eran oscuras y palmeadas, y el pico, usado para arponear peces bajo el agua, era muy robusto. El rasgo más distintivo de estas aves era su incapacidad para volar, fruto de su adaptación al buceo. Formaban parejas que incubaban un único huevo extraordinariamente grande sobre los acantilados o las playas durante la época de reproducción.

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Su incapacidad para volar y lo apetitoso de sus huevos y carne las hicieron unas presas perfectas ya en la prehistoria, como demuestran varios yacimientos paleolíticos. A finales del siglo XVI el alca gigante ya había desaparecido de la Europa continental y en América del Norte, sólo abundaba en algunos lugares de Islandia. Sin embargo su suerte cambió durante las Guerras Napoleónicas, cuando dos barcos arribaron allí en 1808 y 1813 en plena época de anidación, los cuales se cobraron cientos de aves y huevos.

En 1840, los marineros de la zona informaron de que la población había desaparecido después de varias expediciones furtivas. En 1844 un pescador realizó una última expedición a la isla, pues había oído que en Dinamarca ofrecían 100 coronas por un solo pellejo de alca gigante. Pocos días después del desembarco consiguieron divisar entre las gaviotas una sola pareja de alcas en su nido. Las mataron y ya no se volvió a conocer la existencia de ningún otro ejemplar vivo.
Águila Gigante o Aguila de Haast (Harpagornis moorei)

El Águila de Haast pertenecía a una familia de aves predadoras gigantes que existió en Nueva Zelanda, los Harpagórnidos, que contaban con unas 250 especies de aves que dominaban el ecosistema terrestre.

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En lo alto de la cadena alimentaría estaba la águila de Haast, que con sus alas extendidas llegaba a medir entre dos metros y medio y tres y medio, y contaba un peso de entre 10 y 20 kilogramos, era entre un 30% y 40% más pesada que la mayor y más poderosa ave de presa viviente. Ésta ave predadora se alimentaba de otras especies de aves no voladoras, principalmente de las también extintas Moas (de las que ya hablé anteriormente).

Los primeros habitantes que se establecieron en Nueva Zelanda, no sólo cazaron las Moas sino también las Harpagornis, llevando a ambas especies a su extinción hace unos 500 años. Se cree que los maoríes las llamaban pouakai o hokioi, y les dio tiempo a retratarlas en diversas pinturas rupestres.

Quagga (Equus quagga quagga)

El quagga es una subespecie de cebra de planicie (Equus quagga) extinta. Al contrario que las subespecies hoy existentes, el quagga era una cebra de pelaje pardo rojizo no rayado en el lomo y cuartos traseros, y salpicado de rayas negras en cara, cuello, costados y crines. El vientre y las patas eran enteramente blancas. Estas diferencias tan grandes en cuanto a coloración condujeron a que fuera descrita inicialmente (1788) como una especie aparte. Los quaggas formaban manadas en la zona sureste de la actual Sudáfrica, siendo especialmente abundantes en la provincia de El Cabo. Su nombre procede de la lengua de los Khoi (Hotentotes) y es una adaptación del ruido característico del propio quagga.

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Los quaggas fueron cazados desde la llegada de los primeros colonos holandeses por su carne y su piel. A mediados del siglo XIX, la colonización del interior ocasionada por el éxodo de los bóers descontentos con la soberanía inglesa sobre la colonia condujo a la matanza de miles de cabezas dentro de un plan general de exterminio de animales salvajes en la zona. Esta política tenía como objetivo el destinar las tierras de pasto de las grandes manadas al ganado doméstico. La población de estos animales en libertad descendió rápidamente, hasta el punto de que la especie ya se había extinguido en Sudáfrica para 1870. El 12 de agosto de 1883 murió el último quagga que vivía en cautividad en el zoo de Ámsterdam, extinguiéndose definitivamente la subespecie.



Vaca marina de Steller (Hydrodamalis gigas)

La vaca marina de Steller fue un enorme sirenio de 8 metros de longitud (hasta 10 en algunos casos) y de 4 a 10 toneladas, el mayor sirenio que ha existido jamás. Fue descubierta por una expedición rusa en 1741, y desde ese momento se convirtió en una presa codiciada por los marineros, que la cazaron en gran número hasta su extinción en 1768, apenas 27 años después de su descubrimientos

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Este enorme mamífero era un animal estrechamente emparentado con el dugongo que habita actualmente en las costas del Océano Índico y parte del Pacífico desde Taiwán a Nueva Guinea. Al contrario que otros sirenios, la vaca marina de Steller era el único conocido que habitaba en aguas frías, aunque tenía el mismo temperamento excepcionalmente manso (hasta el punto de dejarse matar con facilidad) y se alimentaba también de una amplia variedad de algas. El registro fósil demuestra que durante el Pleistoceno hubo momentos en que su distribución se extendía desde las costas de Japón a las de California.

Las causas de su extinción están en la demanda humana de su carne, grasa y piel, de gran calidad. La piel era tan resistente que podía usarse para revestir el casco de los buques, y la grasa y carne, además de gratos alimentos, se demostraron como potentes remedios contra el escorbuto debido a su riqueza en vitamina C. Las islas Komandorskie se convirtieron en un importante centro de cazadores de vacas marinas hasta la extinción del animal.

Zorro Malvinero (Dusicyon australis)

El guará también llamado zorro-lobo, zorro malvinero o zorro antártico, fue una especie zoológica de cánido, ya extinto, de dimensiones intermedias entre las del lobo y las de un zorro grande: medía unos 9 dm de longitud corporal desde el hocico hasta el nacimiento de la cola. Ésta alcanzaba los 3 dm, y poseía un pelaje muy tupido, adaptado a los rigurosos inviernos de las Islas Malvinas, su hábitat exclusivo. El cuello y las patas amarillentas, la 'garganta' y 'labios' blancuzcos, orejas grisáceas. La cola semejante a la de un zorro, parduzca en su origen aunque concluyendo en una típica punta blanca.

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Esta especie fue exterminada por los ocupantes británicos de las islas, quienes la consideraron una plaga que afectaba sus rebaños de ovejas. Aunque ya antes, en 1830, los loberos estadounidenses la depredaban clandestinamente en masa para obtener su excelente piel. El animal fue descubierto en 1690 y era aún bastante común en el tiempo en que Charles Darwin visitó las Islas Malvinas en 1833. Sin embargo durante el siglo XIX la población decreció drásticamente. Se cree que el último ejemplar fue abatido en 1876. Tan solo nos queda de ellos unos once especimenes embalsamados que se conservan en distintos museos.

Paloma migratoria americana (Ectopistes migratorius)

Esta Paloma es el animal que ha sufrido el declive poblacional más acusado de la Historia reciente, pues en un sólo siglo pasó de ser el ave más abundante de Norteamérica (y tal vez del mundo) a engordar la lista de especies extinguidas. Su área de distribución abarcaba el sur de Canadá y casi todos los Estados Unidos, desde las Rocosas hasta las costas del Atlántico.

El plumaje era azul en cabeza y dorso, rojizo en el pecho y blanco en el vientre. Los ojos estaban rodeados de plumaje rojizo a modo de gafas, y sobre las alas había algunas motas negras. También eran negras las plumas de los extremos de alas y cola. Esta ave anidaba en grandes colonias en los bosques caducifolios, y las bandadas que se formaban durante las migraciones eran enormes. Los ornitólogos del siglo XIX afirmaban que los grupos de esas aves oscurecían el cielo y tardaban tres en pasar.

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Pero la caza de palomas se convirtió en un fácil y estimulante trabajo diario para miles de norteamericanos, su grasa, plumas y carne servían tanto para alimentar a personas como para fabricar piensos para animales domésticos, sobre todo cerdos. Su carne era frecuentemente consumida por las clases más humildes, ya que era más barata que la de cualquier otro animal. La tala de los bosques donde habitaba esta especie para destinarlos a la agricultura también contribuyó a su desaparición. Como resultado de ello, el declive de esta especie fue estremecedor: el último ejemplar visto en libertad fue derribado a tiros en 1900, y en 1914 murió en cautividad el último ejemplar.

Foca monje del caribe (Monachus tropicalis)

La foca monje del Caribe era un mamífero caribeño que se extinguió en el siglo XX. Habitaba en el mar Caribe desde las aguas tropicales de Florida a las zonas costeras de Texas, Grandes y Pequeñas Antillas y la península de Yucatán.

La foca monje del Caribe medía entre 2,20 y 2,40 metros de longitud y pesaba unos 130 kilos. Su pelaje era castaño en todo el cuerpo menos en la barriga que era blanco amarillento. Las crías nacían totalmente negras. Las hembras tenían cuatro glándulas mamarias, en vez de dos como el resto de focas. Los hábitos de reproducción de esta especie son desconocidos, lo único que se sabe es que daban a luz a una cría en torno al mes de diciembre.

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Estos animales se alimentaban de peces, cefalópodos y crustáceos y eran muy activos, sobre todo desde el amanecer al crepúsculo. Sus únicos depredadores eran los tiburones caribeños y, más tarde, el hombre. El primer contacto de los europeos con la foca monje del Caribe fue a través de Cristóbal Colón en 1493, que describió a los animales como lobos de mar y notó el interés económico de la especie. Con la llegada de colonos, la foca monje comenzó a ser cazada por su piel, su grasa y también como alimento. Más tarde se generalizó la idea de que esta foca era una amenaza para la conservación de los bancos de peces y se inició una campaña semiorganizada para exterminarla. El último avistamiento de un animal de esta especie fue en 1932 en las costas de Texas.

Tigre de Bali (Panthera tigris balica)

El tigre de Bali es una subespecie de tigre extinta desde 1937. Esta subespecie, endémica de la isla indonesia de Bali, era la más pequeña de todas, rondando el tamaño de un jaguar. Los machos rondaban los 90 - 100 kg de peso, y medían entre 2,20 y 2,31 m de largo, las hembras eran aún más pequeñas. Por su aspecto recordaba fuertemente al también extinto tigre de Java, del que se diferenciaba por su menor tamaño y color más oscuro. Éste era un naranja fuerte en costados, dorso y cola, surcado por finas rayas negras, bifurcadas y apretadas. El vientre y parte de la cara eran blancos; ésta última aparecía surcada por rayas características de esta subespecie. El pelaje era corto y denso en todo el cuerpo. La estructura del cráneo del tigre de Bali presenta importantes diferencias en el hueso nasal y los dientes, que lo diferencian claramente de los cráneos de otros tigres.

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Dada la escasa extensión de Bali, esta isla no podía sostener una alta población de tigres, que necesitan amplios territorios de caza, por lo que la subespecie nativa nunca fue abundante. Con la llegada del siglo XX la población humana aumentó y se aclararon cada vez más zonas de bosque tropical para destinarlas al cultivo; también se persiguió duramente a los tigres por el miedo que inspiraban. Tras la Primera Guerra Mundial, varios cazadores occidentales llegaron a la parte oeste de la isla (única zona donde habitaba para entonces) y abatieron animales por deporte.

El 27 de septiembre de 1937 se cazó el último ejemplar, una hembra, en esta zona. Durante la década de los 40 y en menor medida hasta 1972 se produjeron varios avistamientos no confirmados, pero en fechas posteriores la extinción ya se puede considerar totalmente segura. Hoy en día, los escasos restos del bosque original que quedan en Bali son demasiado pequeños para mantener a un gran felino viviendo en ellos.

Bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica)

Esta subespecie de cabra montés ibérica estaba en peligro de extinción desde principios del siglo XX, debido sobre todo a la caza excesiva. Junto con el Mueyu o cabra montés portuguesa, que se extinguió en 1892, es una de las dos subespecies de cabra montés que ha sido exterminadas directamente por el hombre. Se diferenciaba de las otras subespecies principalmente por su pelo más largo y denso en invierno y la base más gruesa de los cuernos, tanto en machos como en hembras.

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Vestigios de que era una pieza de caza común desde la Prehistoria se encuentran en las cuevas de la zona, habitadas durante el Paleolítico por los neandertales y luego por nuestra propia especie. Con el paso de los siglos quedó circunscrita al área pirenaica, donde todavía era especialmente abundante durante el siglo XIX. En la segunda mitad de ese siglo, multitud de cazadores europeos acudieron a la zona en busca de ejemplares que abatir. La rareza de la cabra montés en el mundo (entonces distribuida únicamente por España, sur de Francia y noroeste de Portugal) y el imponente tamaño de la cornamenta de los machos multiplicaron su valor y demanda.

La caza fue tan intensa que hacia el año 1900, la subespecie pirenaica ya se había extinguido en Francia y sólo quedaba un reducido grupo de menos de 50 individuos en España, demasiado pequeño para sobrevivir a largo plazo. Los animales disminuyeron rápidamente hasta ser 10 en 1993, y sólo 2 en 1997. En 1999, el último macho murió debido a su avanzada edad, quedando sólo una hembra, Celia, como último bucardo sobre la tierra. Celia tuvo un triste final, murió el 5 de enero de 2000 cuando un árbol se desplomó sobre ella aplastándole el cráneo.

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3 comentarios

@Pajeriji_returns Hace más de 4 años
Sui Generis - Explicación algunos temas
@Pajeriji_returns Hace más de 4 años
Estan muy buenos tus temas
@valeria8 Hace más de 4 años
la paloma migratoria yo vi uan en la plaza O.O
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