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La Bestia Roja

Buenas tardes (: les comparto esto, en vacaciones fui a Guadalajara (en México, para quienes no sepan) y un anciano que vendía mercancías en alguna casa de Tonalá, me contó de está leyenda, que si bien es originaria de Europa (Francia para ser precisos) el jura que se vieron casos muy graves para aquéllas últimas fechas del mandato de Porfirio Díaz. Bien, lo que me contó me inspiró y comencé a escribir, comparto con ustedes el primer capítulo, espero sea de su agrado... Es un borrador, por lo que si hay algún tipo de "horror", ya sea ortográfico o un descuido de cualquier tipo en la narración agradecería su comentario, además de que espero obtener su crítica constructiva, sin más que decir, les dejo:

Es la velocidad más alta que jamás había alcanzado un humano, al menos de los pueblos cercanos. Sus pies se movían con una rapidez increíble, dejaría absorto a cualquier persona que la viera. Y es que, tanto en el amor como en los posibles últimos minutos de vida, el cuerpo segrega alguna sustancia que no nos permite reaccionar con cordura. Jean Boullet corría trepidante a través de los bosques tétricos de la vieja Guadalajara, corría el año de 1900, cuando la jovencita con semblante fino, cabello lacio y alargado color castaño, cuerpo escultural; luchaba por la vida… Jadeante y con el corazón en la garganta, tropezó, pues una maldita rama se atoró en su vestido, mismo que se desgarró hasta su la cadera… ¿¡Dónde está mi hermano!? Pensó, sin duda que se arrepentía de salir a deshoras de la noche, ¡Y más por desobedecer el toque de queda impuesto por el alcalde! Se reincorporó, sorprendida pues aún seguía bombardeando su silencio interior con plegarias inútiles. ¡Rezándole a un Dios que teme al depredador! A lo lejos, visualizó una cabaña, sin pensarlo cambió de dirección a la rústica construcción. La Bestia estaba pisándole los talones. Es mi hora… No debí acceder… Dios, por favor ayúdame… Eran algunos de sus soliloquios al figurarse que el camino entre su casi muerto cuerpo y la casa aparentemente vacía se alargaba. Maldito Adolphe, maldito sea, maldita sea la bestia… desesperó, si seguía viva después de esa noche, no volvería siquiera a pensar en la exorbitante cifra que ofrecía el presidente por la cabeza de semejante animal, cuya apariencia era un boceto mental, borroso, difuminado por los charcos de sangre y pedazos de cuerpo humano que habían sido el rastro de sus constantes festines nocturnos. Una ventana de la cabaña estaba iluminada, era una tenue luz, producto de la combustión de un poco de petróleo. Subió el par de escalones del atrio y con una brusquedad golpeó la puerta, casi tirándola. Gritando por ayuda y de vez en cuando volteando sobre su hombro, anhelando la ausencia de un ser demoníaco…

La garganta se le desgarró, no obstante siguió gritando y desgañitándose. Si pudiera verse, notaría las venas resaltar de la rojiza piel, apreciaría su mucosidad y sus lágrimas, la manera en que humedecían las infinitas pecas. Notó, por la ventana rayana, que la luz comenzaba a moverse en dirección a la puerta. Un anciano en mameluco grisáceo, antes blanco, sostenía una lámpara negra de petróleo con una llama casi muerta…

—¿¡Qué sucede!? ¿Señorita?— dijo el anciano apartándose del umbral que se vio bruscamente despejado por la jovencita
—¡Ya viene! —cerró la puerta tras su entrada
—¿¡De qué habla señorita!? ¡Abandone mi hogar!

Jean comenzó a dar vueltas, buscando por algún escondite. Si tan sólo estuviera concentrada, caería en conclusión de que todo el hogar era de madera, como las verdaderas cabañas, en buen estado y algunos trozos raídos…

—¡Está cerca!
—¡Señorita! — dejó la lámpara sobre un piano de caoba—¡No me obligue a dispararle! — sacó un revólver de una maceta que descansaba en el suelo—¡LE REPITO, HÁGAME EL FA…!

La sentencia del anciano se vio interrumpida por un trancazo descomunal que hizo la puerta principal volar hacia dentro, despedazada por toda la habitación. Jean, finalmente encontró el refugio “idóneo”, el diminuto armario que está bajo las escaleras. Abrió la puerta y se introdujo en el claustrofóbico lugar, obviamente cerrando la puerta; adoptó una posición fetal y trató de tranquilizar sus alaridos y su respiración delatora. Acto que se dificultó al escuchar los gritos agónicos del viejo, seguidos de un par de disparos secos, mismos que emitía un excelente revólver. No eran los únicos instrumentos que entonaban una sinfonía gloriosamente abstracta, se aunaban unos desgarradores gruñidos y ronroneos, como si se hubiesen juntado mil gatos y todos estos se hubieran sincronizado para romper silencio… La carnicería se prolongó por cinco minutos, no había pasado ni un cuarto del tiempo susodicho, cuando el hombre había dejado de existir en el mundo de los “mortales”. La horas parecían eternas, quizá tres o cuatro horas después de que el silencio gobernó, Jean se aventuró a mirar por las rejillas (de madera blanca) para cerciorarse de que se encontraba sola. No podía ver más que la sombra del tablón anterior, en el espacio por donde intentaba mirar. Se persignó, una, dos, tres, quizá cuatro veces.

De su cuello, desabrochó la cadena que le pendía, una medalla de plata pura, cuyo grabado daba “vida” a la Virgen María, la enredó en su mano izquierda, fueron necesarias cuatro vueltas para que el dije quedara en su palma. Y abrió lentamente la diminuta puerta, misma que chilló como un alma en pena, caló hasta lo más profundo de los huesos. ¿Ese rechinido estaba cuando me metí? Pensó, e intentó recordarlo. Pero era inútil… No pudo no vomitar, pese a que lo intentó, no era por el hedor (el cadáver, o lo que quedaba de él, no comenzaba la putrefacción), sino por la escena. El mameluco había sido reducido a un pequeñísimo pedazo de tela ensangrentada… No había cabeza, y faltaban tres extremidades, también había devorado gran parte del tronco… Sólo quedaba la espalda, un par de costillas y el brazo derecho con el que sostenía el arma… La sangre abundaba, sobre las fotografías que pendían chuecas de las paredes, mismas que igual estaban tapizadas del rojizo y espeso líquido. La flama seguía encendida, casi no se distinguía pues de la enorme abertura donde antes estaba la puerta, penetraban los primeros haces de luz solar, ¡Ya es de día!, dijo irónicamente. Podía regresar sin temor a que la siguieran de nuevo, le protegía el regazo de su Dios y los poderosos rayos UV. Trémula, caminó hacia la salida, agradecida de que seguía gozando de su vida. Y cuando sintió la primera inspiración de aire fresco se detuvo, no sólo a disfrutarla, sino por curiosidad.

Un ronquido similar a un rugido, provenía de la habitación contigua, sin poder evitarlo, volteó. Y por el marco, logró visualizar la joroba del animal (en realidad eran crestas que nacían en su lomo, una especie de espinas que se erguían ligeramente cuando inhalaba). Ahí estaba la bestia, ¡El desgraciado que arrebató la vida de mis padres!, indefenso. Formó puños, y los apretó con fuerza, su ira canalizaba el dolor que provocaba la medalla que aún sostenía con ahínco. Es tiempo de la venganza… Apretó los dientes y se regresó, no sopesó nada. Con determinación y sin la existencia de la más mínima duda, se agachó a tomar el revólver. Abrió el tambor y notó que aún quedaban cuatro amarillentas balas, cerró el compartimiento. La sangre le hervía, podía sentirse el vapor de la misma salir por sus orificios faciales, se encaminó a la adormecida bestia, su reloj cronológico lo flanqueó en una cabaña situada en ningún lado desconocido del bosque. Disfrutó cada paso, a su cabeza llegaron las imágenes de sus agonizantes padres. De él, no quedó más que la bota derecha, de ella… Ella… Suspiró al recordarlo, y las lágrimas se desbordaron sin ton ni son, lo mismo sucedió con la respiración y las palpitaciones, ¡Cuadruplicaron su velocidad normal! La adrenalina se adjudicó a cada río intravenoso que corría en su interior… Al encararse con el animal, apuntó directamente entre ojo y ojo. Lo visualizó con determinación. Sus músculos eran colosales, su pelaje era rojo con franjas negras, los colmillos fácil alcanzaban los treinta centímetros de largo, ¡Ésa cosa fácil alcanzaba los tres metros de largo! (si estuviera totalmente erecto), la misma cola tenía músculos muy bien desarrollados, las garras ni se digan, reafirmaban la brutalidad con la que despedazaba a sus víctimas… ¿Para qué tiene espinas en el lomo?, semejan una joroba… En resumen, un lobo mutante. Las patas delanteras más dotadas que las traseras. Jean regresaría a casa, arrastrando el cadáver de la Bestia, se vería doblemente agraciada: venganza y recompensa. Su hermano y ella se darían por satisfechos y continuarían con su vida normal… Accionó el gatillo y entonces recordó lo que dijo su padre cuando contaba con un brillo en los ojos el momento en que se enamoró de su madre… “Tanto en el amor, como en los posibles últimos minutos de tu vida, tu cuerpo se inunda de una sustancia que no te permite reaccionar con cordura”… El martillo golpeó impetuosamente, el arma había perdido alguna pequeñísima pieza que le daba sostén al tambor, éste, gracias al peso de las cuatro balas, giró, dejando el vacío frente al martillo. Una enorme exhalación escapó de Jean, ¡Un rojo vivo nació de una franja del animal! Los párpados se retrajeron, La Bestia había despertado. La joven soltó el arma, y escuchó el eco de la misma al chocar contra el suelo. Logró romper la parálisis al ver las increíbles fauces del animal, corrió. Pero por alguna estúpida razón, no fue hacia la salida, sino al lado contrario. Chocó contra el piano, haciéndolo temblar, la lámpara que mantenía todavía la llama encendida cayó, y se rompió. El fuego comenzó a extenderse con lentitud, pero luego se extinguió tras ser pisado por las enormes patas de la Bestia Roja que seguía a la jovencita. La noche cayó.

Los días pasaron y el cuerpo de Jean Boullet fue encontrado en la cocina del anciano, por la hija del mismo. Quedó totalmente irreconocible, el abdomen y el pecho desgarrados, conservó sus extremidades, mas no su interior. Sostenía todavía con fuerza le medalla de la Virgen María…


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6 comentarios

@tmhd Hace más de 1 año +1
¡Excelente! Muy buen trabajo y una detallada descripción. +1
@Mesalina131 Hace más de 1 año +1
Creo que seré adicta a leerte. Excelentemente narrado + 1
@CaelumYori Hace más de 1 año +1
WOW, me atrapastes desde la primera oracion o.o Muy bueno +1
@_Chamuel Hace más de 1 año
Ha sido un trabajo muy bueno y se merece un +1, sin embargo, como nadie ha hecho las observaciones pertinentes, creo que me corresponde el trabajo de crítico literario:

1- En el pasaje “Sus pies se movían con una rapidez increíble, dejaría absorto a cualquier persona que la viera.”, está mal usado el verbo dejar, puede que la expresión quede mejor "y dejaría absorta a cualquier persona que la viera.", pero como la protagonista está sola, se podría complementar con alguna observación (véase nota 4).

2- Este pasaje tiene demasiados detalles: “cuando la jovencita con semblante fino, cabello lacio y alargado color castaño, cuerpo escultural; luchaba por la vida… ” tanta descripción le corta el dramatismo y ralentiza el relato, en lo personal usaría un solo rasgo, y ese sería tan característico que determine sus acciones, en contraste, la descripción de la bestia está bien lograda, porque lo que se quiere es resaltar su inhumanidad y la repulsión que le causa a Jean mientras observa a su enemigo indefenso.

3- “¿Ese rechinido estaba cuando me metí?”, “¿¡Dónde está mi hermano!?” y otras líneas de diálogo deben estar debidamente separadas, y el uso de los guiones sería adecuado.

4- “Podía regresar sin temor a que la siguieran de nuevo, le protegía el regazo de su Dios y los poderosos rayos UV.” Esta frase me mató, le noto cierto sarcasmo que creo que se debe explotar aun más, y pienso que esta es una de sus mayores virtudes como escritor
@SirWhiteOctopus Hace más de 1 año +1
Muchísimas gracias por los comentarios, aprecio esos detalles y les tomaré más importancia
@quitosin Hace más de 1 año +1
Me gustó mucho esta historia y sin hacer ánimos de nada... pienso que tiene más potencial, de ser más larga, tener más capítulos, hablar del lugar, no sé... se me ocurren tantas ideas luego de ese final, por eso pienso que es una historia con mucho potencial.

+1.-
@SirWhiteOctopus Hace más de 1 año
Gracias y de hecho, tiene más. Ésa no es toda la historia, es sólo el preludio
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