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Encuentro (capítulo I. Hombre. Cable. Desfibrilador)

Encuentro


Tirada solo puedo sentir el frío del pavimento donde me encuentro, la llama de la vida se extingue lentamente, es lo único que me pasa por la mente.

– ¿A caso estoy en el final de mis días?


Escucho pasos que se mueven hacía donde me encuentro tendida, las fuerzas solo me alcanzan para abrir los ojos, ahí esta acercándose a mí, un hombre completamente vestido de negro, se mueve como una sombra entre la oscuridad de la noche, como un animal en sus territorio, parece flotar en cada paso, su mano de hielo rosa mi cara (sonríe).

Me pregunto ¿por qué no siento miedo?, me párese tan familiar como si lo conociera de otra vida.

Me mira con compasión y dice:

– A un eres muy joven.


Trato de aferrarme a su brazo, pero se escurre entre mis manos como un pez.

Trato de gritar para llamar su atención pero un terrible dolor me hace desfallecer.

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Capítulo I.
Hombre. Cable. Desfibrilador


Cada centímetro de mi cuerpo duele, los ojos se resisten a ser abiertos lucho con la pesadez de los parpados y lentamente logro vencerlos, el primero en rendirse es el izquierdo, recibe una rayo de luz tan incandescente que lo ciega por unos minutos, me quedo muy quieta mirando todos esos destellos de colores que se aparecen, de niña me gustaba exponer a mis ojos a luces fuertes para imaginar que esos destellos eran fuegos artificiales.

Cuando los fuegos artificiales cesaron pude abrir los ojos, no podía reconocer nada de lo que me rodeaba todo era tan blanco y pulcro, al lado de la cama donde me encontraba estaba una mesa sobre ella una colección de aparatos de los cuales salían muchos cables y pequeños tubos, siguiéndolos con la mirada estos se dirigían hacia mí. El de color amarillo bajaba del lugar más alto y terminaba dentro de mí muñeca derecha, la piel alrededor se había tornado de un tono morado.

El de color azul, venía desde un pequeño tanque marcado con un O2, pasaba por un frasco con una especie de embolo que poseía un movimiento rítmico; con mi mano izquierda pude constatar donde terminaba estaba introducido en mi nariz con una especie tubos.

Los de color blanco y rojo, se dirigían a la cabeza y pecho respectivamente, estos no estaba introducidos en mi cuerpo lo cual me tranquilizo, solo eran una especie de sensores pegados. Por curiosidad empecé agitar el cable de color rojo, tire tan fuerte de él que se desconecto de un monitor en la mesa produciendo un ruido ensordecedor que mis oídos no podían resistir.

Una estampida de personas enfundados en ropas blancas entraron donde me encontraba una mujer sin pensar quito los tubos de mi nariz y empezó a bombear aire con una mascarilla manual, la fuerza con que el aire entraba a mis pulmones dolía tanto que no tuve otra opción que empezar a agitarme, mientras un hombre revisaba el monitor que solo tenía una línea continua, trataba de explicarles que era un error, que yo había desconectado el cable rojo pero no podía hablar, la mascarilla y la fuerte mano de la mujer me lo impedían, entre el alboroto a mi alrededor alguien grito y una pequeña mujer regordeta entró empujando un carrito con un artefacto, la seguía un hombre pelirrojo de avanzada edad el no corría tampoco gritaba, dilató mis pupilas con una pluma y dijo con voz de mando:

– Desfibrilador a 200.


La mujer regordeta le pasó unas paletas, traté de gritar y moverme pero ya estaba atada a la cama con cintas.

– Despejen. Dijo el hombre.


Todos lo obedecieron y en un segundo la mujer quitó la mascarilla y grité un fuerte.

– ¡NO!


El hombre con las paletas hizo un ademan y una sonrisa burlona le apareció en el rostro. Dejó las paletas en el carrito y conectó el cable rojo al monitor diciéndome:

– Si lo vuelves a desconectar pediré que lo pongan a 600 y esta vez no me detendré, ¿me entendiste?


Con un movimiento de cabeza le ofrecí un si apenas comprensible. El hombre tomó la palabra de nuevo diciendo.

– Falsa alarma equipo, todos vuelvan a sus actividades.


Una por una las personas que habían llenado la habitación empezaron a salir lanzándome miradas de desaprobación y enojo, no los culpo en lo absoluto, estas personas deben de tener mucho trabajo para perder su tiempo en tonterías. Quise decir que lo sentía que no fue mi intensión pero para cuando acomodé las ideas ya me encontraba sola de nuevo.

Una pequeña luz se encendió en el monitor y por el tubo amarillo empezó a bajar una solución, me sedó tan rápidamente que no me percaté de cuando me quedé dormida.



Es el primer cuento que publico y lo estaré haciendo por partes si les gusta esté el capítulo II. se titula Samuel. Hospital. Huida donde se empieza a explicar el por qué la protagonista llegó a esté lugar y se da la debida descripción de ella . Love. Karen.
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4 comentarios

@Andryvirtual Hace más de 2 años
Muy interesante. Me dejas intrigada. Encuentro (capítulo I. Hombre. Cable. Desfibrilador)
@Mesalina131 Hace más de 2 años
Muy buen trabajo +1
@AxelYinYAng Hace más de 2 años

Mesalina131 dijo:Muy buen trabajo +1

@tmhd Hace más de 2 años
Te quedó muy bien. Buen inicio. +1
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