«Todos los seres humanos tienen derecho a la vida»

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Cadena de mensajes por mail catolica en contra del aborto


Me llego este mail. Es como una cadena de mensajes. Debe ser de algun compañero de mi escuela catolica que fui a la primaria. yo ya ni me acuerdo quien es jajaja..
Pero parece una cadena de rezos o algo asi. Bueno, yo no creo en los rezos. Pero igual me parece genial que los catolicos de argentina se organizen para que la puta ley del aborto no salga, y al contrario, la ley prohiba abortar en todos los casos.

Les comparto el mail.


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Como todos sabrán este año se tratará si o si la ley del aborto en las cámaras. Muchos se están moviendo para que no salga, tanto en el plano de la militancia como en el de la oración.

Ya que esto nos incumbe a todos tanto por ser católicos como por ser argentinos, creo que deberíamos ponernos bajo el patrocinio de algún santo. Un santo que con y por nosotros implore de Dios su misericordia.

¿Qué santo mejor que aquel que es el más grande entre los santos después de la Reina de los Cielos? ¿Qué santo mejor que San José, a quién Dios predestinó desde toda la eternidad para padre de su divino Hijo y esposo de su Santísima Esposa, cabeza de la Sagrada Familia? Él que acogió a María en su casa y cuidó y enseñó al Niño Dios; él que salvó la vida del Redentor huyendo a Egipto, y en la sencillez y humildad de Nazaret le vio crecer y fortalecerse, lleno de sabiduría, y con la gracia de Dios en Él (Lc 2,40).

Creo por esto y mucho más que él es el intercesor indicado para lo que venimos a pedir.

Propongo que recemos la treintena en honor a San José pidiendo como gracia que NO SE APRUEBE LA LEY DEL ABORTO.

Es muy sencillo, propongo que desde el día 16 de mayo hasta el 14 de junio (30 días) recemos la treintena (que está adjuntada), por mucho conocida por otros quizá no. Rezándola cada uno desde su lugar, su casa, su parroquia, su provincia, en el momento que pueda, mañana, tarde, noche, camino al trabajo, a la vuelta de la facultad, en misa, en familia, cada día, durante treinta días, repitiendo la oración, en una súplica confiada y fervorosa, “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.” (Mt 17, 20).

Seamos la verdadera Iglesia Argentina que se une en oración para librar a nuestra amada Patria de esta aberración.

Es nuestro DEBER para con Dios, la Patria y el prójimo. El día de mañana Dios, el Juez justo nos pedirá cuentas de lo que hicimos o dejamos de hacer. Esta, la oración, es nuestra arma más poderosa, “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca halla; y al llamar, se le abrirá (…) ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!” (Mt 7, 7-11).

Los invito no solo a unirse como católicos argentino a esta cruzada de oración, sino también a difundirla entre amigos, familiares, grupos, conocidos, etc., la fecha está puesta arbitrariamente para que lo hagamos todos al unísono, faltan diez días, tiempo para poder difundirlo. Que sean muchos los que se sumen porque “También os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre, que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”(Mt 18, 19-20).

Y si Él con nosotros, quién contra nosotros.

ESTA CADENA COMENZÓ POR: Pilar Torres.

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y venia adjunto en un word este escrito.

Treintena en honor a San José



¡Oh amabilísimo Patriarca, Señor San José! Desde el abismo de mi pequeñez, dolor y ansiedad, os contemplo con emoción y alegría de mi alma en vuestro solio del cielo, como gloria y gozo de los Bienaventurados, pero también como padre de los huérfanos en la tierra, consolador de los tristes, amparador de los desvalidos, gozo y amor de tus devotos ante el trono de Dios, de tu Jesús y de tu santa Esposa.

Por eso yo, pobre, desvalido, triste y necesitado, a Vos dirijo hoy y siempre mis lágrimas y penas, mis ruegos y clamores del alma, mis arrepentimientos y mis esperanzas; y hoy especialmente os traigo ante vuestro altar y vuestra imagen una pena que consoléis, un mal que remediéis, una desgracia que impidáis, una necesidad que socorráis, una gracia que obtengáis para mí y para mis seres queridos.

Y para conmoveros y obligaros a oírme y conseguírmelo, os lo pediré y demandaré durante treinta días continuos en reverencia a los treinta años que vivisteis en la tierra con Jesús y María, y os lo pediré, urgente y confiadamente, invocando todos los títulos que tenéis para compadeceros de mí y todos los motivos que tengo para esperar que no dilataréis el oír mi petición y remediar mi necesidad; siendo tan cierta mi fe en vuestra bondad y poder, que al sentirla os sentiréis también obligado a obtener y darme más aún de lo que os pido, y deseo.

(Aquí, levantado el corazón a lo alto, se le pedirá al Santo con amorosa instancia la gracia que se desea.)

1.- Os lo pido por la bondad divina que obligó al Verbo Eterno a encarnarse y nacer en la pobre naturaleza humana, como Dios de Dios, Dios Hombre, Dios del Hombre, Dios con el Hombre.

2.- Os lo suplico por vuestra ansiedad de sentiros obligado a abandonar a vuestra santa Esposa, dejándola sola, y yendo solo sin ella.

3.- Os lo ruego por vuestra resignación dolorosísima para buscar un establo y un pesebre para palacio y cuna de. Dios, nacido entre los hombres, que le obligan a nacer entre animales.

4.- Os lo imploro por la dolorosísima y humillante circuncisión de vuestro Jesús, y por el santo y dulcísimo nombre que le impusisteis por orden del Eterno para consuelo, amor y esperanza nuestra.

5.- Os lo demando por vuestro sobresalto al oír del Ángel la muerte decretada contra vuestro Hijo Dios, por vuestra obedentísima huida a Egipto, por las penalidades y peligros del camino, por la pobreza del destierro, y por vuestras ansiedades al volver de Egipto a Nazaret.

6.- Os lo pido por vuestra aflicción dolorosa de tres días al perder a vuestro Hijo, y por vuestra consolación suavísima al encontrarle en el templo; por vuestra felicidad inefable de los treinta años que vivisteis en Nazaret con Jesús y María sujetos a vuestra autoridad y providencia.

7.- Os lo ruego y espero por el heroico sacrificio, con que ofrecisteis la víctima de vuestro Jesús al Dios Eterno para la cruz y para la muerte por nuestros pecados y nuestra redención

8.- Os lo demando por la dolorosa previsión, que os hacía todos los días contemplar aquellas manos infantiles, taladradas un día en la Cruz por agudos clavos; aquella cabeza que se reclinaba dulcísimamente sobre vuestro pecho, coronada de espinas; aquel cuerpo divino que estrechabais contra vuestro corazón, ensangrentado y extendido sobre los brazos de la Cruz; aquel último momento en que le veíais expirar y morir por mí, por mi alma, por mis pecados.

9.- Os lo pido por vuestro dulcísimo tránsito de esta vida en los brazos de Jesús y María. y vuestra entrada en el Limbo de los Justos, y más tarde en el Cielo, donde tenéis vuestro trono de poder.

10.- Os lo suplico por vuestro gozo y vuestra gloria, cuando contemplasteis la Resurrección de vuestro Jesús, su subida y entrada en los cielos y su trono de Rey inmortal de los siglos.

11.- Os lo demando por vuestra dicha inefable cuando visteis salir del sepulcro a vuestra santísima Esposa, resucitada, y ser subida a. los cielos por ángeles, y coronada por el Eterno, y entronizada en un solio junto al vuestro como Madre, Señora y Reina de los ángeles y hombres.

12.- Os lo pido y ruego y espero confiadamente por vuestros trabajos, penalidades y sacrificios en la tierra, y por vuestros triunfos y gloria feliz bienaventuranza en el Cielo con vuestro Hijo Jesús y vuestra esposa Santa María.

¡Oh mi buen San José! Yo, inspirado en las enseñanzas de la Iglesia Santa y de sus Doctores y Teólogos y en el sentido universal del pueblo cristiano, siento en mí una fuerza misteriosa, que me alienta y obliga a pediros y suplicaros y esperar me obtengáis, de Dios la grande y extraordinaria gracia que voy a poner ante este tu altar e imagen y ante tu trono de bondad y poder en el Cielo: la espero, Santo Patriarca.

Rezar un Paternoster, tres avemarías y un Gloriapatri.-

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Saludos.

Yo no creo en los rezos, pero bueno, quien crea en ellos puede hacerlos. Lo importante es que los catolicos de argentina, se organizen, y se muestren todos en contra de cualquier ley que permita el aborto. Para que los politicos lo tomen en cuenta y no permitan esta ley. Mas que nada en este pais, con mayoria catolica, y mas que nada este pais, que es oficialmente catolico el pais. No deberia salir esta ley nunca. asi que hay levantar todo el humo posible para evitar que suceda.

Saludos.
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1 comentario

@Anleoje Hace más de 2 años


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