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Colores... Linda Esmeralda

Colores... Linda Esmeralda


4


Linda Esmeralda



Una palabra, que difícil es eso. Ya hemos visto la historia de Gustavo. Ahora
le presentaré la historia de Linda.

Su nombre es Linda Esmeralda Fortuna, cursa segundo año del Colegio
Superior de Estudios (CSE) y tiene escasos amigos, yo diría que ninguno en lo
general.

No tenía novio. Nunca había tenido, y eso era bueno para ella. Tener novio era
una pérdida de tiempo, al menos eso creía Linda. No se había enamorado
desde hace mucho tiempo y tal vez esa era la razón por la que pensaba eso.

A Linda le gustaba pasar más tiempo en su casa que en la escuela, por lo que
generalmente se apartaba de sus compañeros cuando los demás iban a un lugar
después de clases, esto molestaba a sus compañeros que después de varios
intentos de convencerla que fuera, le dejaron de hablar y solamente había dos
personas en su salón que le seguían hablando: Gaby y Montse.

Las gemelas le hablaban solamente por el hecho de caerles bien a todos (en
especial a Gustavo) y a veces eran las únicas con quien ella podía hacer
equipo para los trabajos escolares, puesto que los demás la señalaban de
antisocial, sumado a su extraña forma de vestir (siempre con una blusa o
playera negra por debajo del uniforme y un collar negro) y su forma de
arreglarse (los ojos enmarcados en negro y un fleco estilo e... bueno, ustedes
ya saben) nadie la quería en su equipo.

Un día Linda estaba contemplando el cielo desde una de las ventanas del
salón, era hora del receso y no había nadie más que ella y las gemelas.
- ¿Por qué miras tanto el cielo? – le preguntó Montse
- No sé – dijo casi suspirando – me encanta verlo, me gusta ver cuando se
forman los arcoíris
- Pero los arcoíris se forman después de llover – dijo Gaby – No está
lloviendo y por lo que veo no lloverá
- Solo me gusta ver el cielo
- Oye Linda, cuando la señorita Fuentes nos hizo que nos presentáramos
tú dijiste que te gustaba que te llamaran Colores, ¿Por qué?
- Bueno, es algo difícil de explicar, pero... ¿Conoces la canción “De
Colores”?
- Sí, la infantil, la que cantan en la primaria
- Esa, también me encanta esa canción, desde niña. Y por eso me gusta
que me llamen así
- Órale, y entonces Colores... ¿Tienes novio?
- No – dijo secamente
- ¡No! Y eso – las gemelas eran expertas en hacer ese tipo de preguntas –
Pero supongo que sí has tenido
- Bueno... se podría decir que si pero no me gusta eso de andar con
alguien
- ¿Y no te gustaría tener uno?
- Acaba de decir que no quiere, hermana – dijo Gaby a Montse

Montse y Gaby dejaron de hacerle preguntas, se limitaron a hablar entre ellas,
observando cómo Colores buscaba un arcoíris.

Un mes después de eso, las gemelas volvieron a preguntarle sobre el tema de
los novios, esta vez Linda las ignoró, pero las hermanas la seguían a todas
partes.
- ¡Qué es lo que quieren! – Colores se había desesperado al no poderse
escapar
- Pues, lo que te pasa es que ya te encontramos un novio
- ¿Eh?
- Sí, y mira que si eres suertuda, es nuestro Gustavo, te quiere conocer,
no sé para qué – le decía Gaby – pero imagínate ¡Gustavo!
- Pero yo no lo quiero conocer, no quiero tener un novio
- Ay, ándale, solo deja que te hable, mañana, total, no pierdes nada
- ¿Qué gano con eso?
- Un novio – dijo Montse mientras Gaby reía.

Colores se fue a su casa ese día con el pensamiento rondando en la imagen de
Gustavo. Aún no lo conocía, no sabía cómo era, pero ya se imaginaba lo que
sería el día siguiente.

Estando en su casa, Colores se tiró sobre su cama, tenía mucho en qué pensar.
Años atrás, cuando empezaba la secundaria, Linda había tenido a su primer
“novio”. Era alguien que conocía desde la primaria, alguien en quien era
lógico que podía confiar y pues... querer. Ella creía, como muchas de las
muchachas a esa edad, que el primer amor era el único que existía y que sería
para siempre, que todo terminaría como los cuentos de hadas con su clásico “y
vivieron felices para siempre”. Nunca se hicieron novios en realidad, solo que
antes que él le pidiese que fueran, sucedió la tragedia para Colores (si así se le
puede llamar); lo encontró con su mejor amiga besándose atrás de los salones.

Ella no lo podía creer, ella había sido la conexión para que su mejor amiga y
él se conocieran, creyó que no pasaba nada y pasó. Simplemente pasó.
Fue en ese momento que juró que no se volvería a enamorar y aún más, ya no
tendría amigos. Lo primero creía que era perder el tiempo y lo segundo era
perder confianza, ninguno de las dos valían la pena.

Encontró en el color negro una fuente de reconciliación con ella misma, pero
remarco, ni se volvió emo ni darketa, solo fue el color lo que adoptó. Empezó
a vestirse toda de negro, hasta las pulseras y su collar, incluso tenía siempre
una rosa negra junto a su cama, le encantaban las rosas negras.
- ¿Puedo pasar? – Una voz juvenil tocó la puerta de su habitación
Colores no dijo nada. Después de unos segundos entró un muchacho, era
Alex, el hermano de Colores, quien era el sustento y el hombre de la casa.
- Noté desde que entraste que algo te está pasando, ¿Qué es?
- No es nada, solo que unas chavas me consiguieron “un novio”
- ¿Un novio, tú? – Alex se carcajeó, la simple idea de su hermanita con
novio era demasiado irreal - ¿Es en serio?
- Bueno no sé la verdad, pero solo sé que debo de hablar con él para que
las chavas que lo consiguieron me dejen de molestar, ya no las aguanto
y si eso significa hablar con un chavo, pues qué bien.
- Mira, hermanita – Alex puso un tono serio – ya ha pasado mucho
tiempo, creo que te deberías dar una oportunidad de volver a empezar
- ¡No! ¡Todos los hombres son iguales!
- No soy el indicado para hablar de eso contigo – Alex suspiró – Pero no
porque uno te haya engañado significa que te vas a quedar a vestir
santos.
- ¿Pero y Xavier?
- No te preocupes de Xavier, yo me encargo de él, sabrá que ya es tiempo
que te deje tomar tus propias decisiones
- Alex... - Colores miró con cariño a su hermano – Gracias, de verdad

Alex se levantó e hizo una seña con sus manos expresando que ellos dos
estarían siempre juntos, después salió y Colores volvió a estar sola, con sus
pensamientos. Era el momento de volver a empezar.

Al día siguiente, en la escuela, Linda no podía dejar de preguntar la hora, ya
que sabía que era a la hora del receso cuando se lo presentarían. De vez en
cuando miraba a las gemelas, quienes solo reían y seguían en lo suyo.

Para sorpresa de todos y más de Colores, el maestro dejó salir antes de tiempo,
así lo hicieron todos y Linda salió rumbo a la cafetería I, se compró un jugo de
naranja y se sentó a esperar a que llegaran.

El tiempo pasaba, y las gemelas no se aparecían, incluso un chavo se sentó en
su misma mesa pero no le dio importancia, no lo conocía, no le hablaba, por lo
tanto no era importante.
- ¿Dónde estarán esas dos? – Exacto, esas eran las palabras que buscaba,
pero no habían salido de su boca ni siquiera de su pensamiento, las
palabras las había formulado el chavo de al lado
- ¿También esperas a Montse y a Gaby?
- Sí, me dijeron que las tenía que ver aquí, pero no aparecen
- Tú eres Gustavo
- ¡Ah! ¡Tú eres Linda!
- Bueno, gracias – Al parecer era una respuesta automática
- No, no, que tú te llamas Linda
- Sí

Gustavo y Linda se miraron sin decir nada, parecía como si se conocieran de
toda la vida, como si fuera familiar ese encuentro. Linda sabía que había algo
especial en él, lo presentía.
- En ese caso – dijo Gustavo, rompiendo el silencio – ya no necesitamos a
ellas, ya que a la que quiero conocer es a ti
- ¿Y como para qué?
- Pues... - Gustavo no tenía respuesta para eso – la otra vez te vi, y me
pareció que eras linda
- Así me llamo
- No, quiero decir, que me pareciste una niña especial, bueno – Gustavo
se sonrojó – y no es por ser muy apresurado, digo, apenas me conoces,
o bien no me conoces nada, pero me gustaría que me dejaras ser tu
amigo y quizás...

Colores tenía algo de razón. Si bien lo que Gustavo acababa de hacer era una
total estupidez, tenía todo la humildad en sus palabras, pero sin embargo,
Linda no podía dejar que pasara lo mismo que en la secundaria, por lo que
decidió poner a prueba a Gustavo, para saber ella si solo buscaba algo
momentáneo o en realidad quería algo serio. Lo que no sabía Linda era sobre
la apuesta y los demás que también participaban y que tal vez también
realizaran cosas inauditas para ganar el juego.
- Te voy a proponer algo – dijo Colores – Accederé a que seas mi
“amigo” solo cuando me traigas algo
- ¿Qué quieres?
- Una rosa negra natural

Gustavo se quedó pensando un rato. Era una locura. Las rosas negras no
existen al menos en la naturaleza. Podía traerle una rosa artificial, pero ella
quería una rosa negra natural. Después pensó en los demás, se imaginaba a
René yendo a aerobics con su elegida o a Alfonso estando con un grupo de
niñas fresas. Todos iban a hacer lo imposible para ganar la apuesta. Ojo, el
meollo del asunto era cambiar lo que hacía que su elegida se viera mal, al
parecer con Linda, era su vestimenta del mismo color.
- Las rosas negras no existen
- ¡Claro que existen! Son raras, pero las hay, yo tengo una en mi
habitación
- Artificial
- Sí, pero también existen naturales, se cultivan como todas, sé que salen
de un color azul cuando florecen, pero al final se convierten en negras,
son muy bonitas
- ¿Cómo puede ser bonita una rosa negra?
- ¡Sí son bonitas las rosas negras! Es uno de los cuatro colores de las
rosas; Rojo de la pasión, blanco de la pureza, rosa de la ternura y negro
de la tristeza
- ¿Acaso eres...?
- ¡No! – la voz de Colores era entre enojada y burlona – Ni siquiera te
atrevas a decirlo, que no soy emo.
- Te gusta el negro, las rosas negras y te encanta la tristeza, Ah
- Buen punto, pero no, no soy, y ya te dije, si quieres ser mi amigo,
consígueme una rosa negra natural

Colores se levantó y se perdió entre la multitud que se había formado en la
cafetería. A lo lejos, muy a lo lejos pero lo suficiente para que se pudiera ver y
escuchar la plática anterior estaban escondidas las gemelas.
- Viste hermana, el truco de hacer que se conozcan por sí solos, siempre
funciona
- ¿Y por qué nunca lo hemos intentado en nosotras con alguien? – Gaby
se quedó callada
- Ay Gaby, siempre lo mismo contigo y tus locas ideas.

Colores... Linda Esmeralda




3. Las Elegidas

5. Una Rosa Negra




(R) D.R 2010
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6 comentarios

@kislock_shk Hace más de 3 años
tu lo escribiste???
@kislock_shk Hace más de 3 años

jetegu dijo:sip



y quiero entender que es como o un script, tal vez llevado como narrativa de una novela o algo asi no?? de ser asi esta bien llevada, si es para leer nadamás, siento que esta algo pesada en fluidez, lo malo del dinamismo de hoy día caramba......
@pocho1c Hace más de 3 años
Hace tiempo que no subías los "colores"
@celuchido Hace más de 3 años
leyendo
@celuchido Hace más de 3 años
pero...
segun los darketos
regalarle una rosa negra a una persona
es sinonimo de que quieres que muera esa persona

jajajaja
buena historia+1
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