MET: Lo mejor de México para el mundo y lo mejor del mundo para todos...Si eres mexicano únete, si no, también.

Ver más
  • 15,760 Miembros
  • 34,491 Temas
  • 4,526 Seguidores
  • 0

Colores... Tacos Locos

Colores... Tacos Locos


8


Tacos Locos




link: http://www.youtube.com/watch?v=_ANjJpkMvVs



De Colores...
De colores se visten los campos en la primavera
De Colores...
De colores son los pajaritos que vienen de afuera
De Colores...
De colores es el arcoíris que vemos lucir
Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí
Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí




Linda estaba cantando. Siempre le había gustado esa canción. Estaba feliz y
eso se notaba a distancia. Alex no quiso decirle nada y se limitó a observarla
como se paseaba por toda la casa buscando su cepillo para peinarse. Lo que
ella no sabía era que Alex tenía su cepillo y él la estaba haciendo sufrir.

Cuando Colores lo descubrió, puso un gesto de amargada, se lo arrebató de la
mano y continuó arreglándose. Alex nunca había visto a su hermana tan
emocionada por algo. Era de llamar la atención.

Luego de una hora más o menos, tocaron la puerta – yo abro – gritó Linda,
adelantándose a Alex quien ya estaba camino a abrir. Ella abrió la puerta, era
Gustavo, quien al ver a Colores sonrió, tenía escondida la mano derecha.
- ¿Nos vamos? – preguntó Gustavo
- Sí, solo deja y me despido de mi hermano.
- Ten, una rosa negra – dijo mostrando su mano derecha.

Colores sonrío al ver la rosa y lo abrazó en un gesto de ternura – espérame,
ahorita vengo. Al poco rato regresó. Colores y Gustavo se dirigían a La Flor
de Trigo. Linda siempre había querido ir a ese lugar desde que anunciaron su
apertura y aprovechó la oportunidad de que Gustavo la dejó sola durante la
fiesta para obligarlo a ir.

La Flor de Trigo no estaba lejos de donde vivía Colores, no se tardaron ni
media hora en llegar. Gustavo se moría de nervios al voltear a “Tacos Locos”
que estaba enfrente, no sabía a qué hora exactamente llegaría Susana. Entraron
a La Flor de Trigo. El lugar estaba ambientado como película americana de los
años 70, estilo vaselina, con colores rojos y blancos, mesas redondas y un
mostrador al fondo, donde se iban a hacer los pedidos. Colores dio un
brinquito al poner un pie en el lugar, ya que sus zapatos tipo converse hicieron
un rechinido con el suelo que estaba exageradamente pulido.

- Mira, hay que sentarnos aquí – dijo Gustavo señalando una mesa junto a
las ventanas que daban a la calle (lo que quería era ver en qué momento
llegaba Susana a Tacos Locos)

Una vez sentados, Gustavo se quedó mirando el gigantesco menú que se
encontraba justo arriba del mostrador, no sabía qué pedir, ni siquiera estaba
seguro de lo que servían en ese lugar. Una mesera se acercó para tomar su
pedido.
- Creo que pediré... un sweet kool dogs, me gusta el nombre pero no sé
qué es. Ah, y un refresco de sabor.
- Creo que son hot dogs con una salsa especial – dijo Linda – Yo pediré
nuggets dolls, espero que sean lo que pienso, y una malteada

Minutos después les llevaban la orden. Al parecer Gustavo estaba conforme
con su pedido, no así Colores, quién parecía decepcionada con su comida.
- ¿Qué le pasa a mi muñeca? – dijo Gustavo sarcásticamente, ya que
sabía que doll significaba muñeca en inglés.
- Mi muñeca está llorando, pero yo no sé por qué – Los dos se callaron
por un segundo, Gustavo parecía confundido con la respuesta de ella,
pero al ver que ésta agachaba la mirada en sentimiento de pena él
contestó.
- Será que no me quiere, ¡No me quiere!
- ¿Te gusta Panda?
- No, solo me sé alguna de sus canciones

Gustavo se sonrojó y Linda río. Se dieron cuenta que era una plática sin
sentido; él miraba a través de la ventana cada 5 minutos para ver si llegaba
Susana, no le importaba si Colores se daba cuenta que miraba en dirección a
Tacos Locos, ella no sabía nada y mucho menos conocía a Susana.

Gustavo regresó a ver a Colores, ella estaba muy concentrada en tratar de
saber que eran los platillos mostrados en el menú – quiero aprovechar esta
oportunidad para conocerte mejor – dijo Gustavo. Y era verdad. Aunque bien
los dos habían estado juntos en la escuela hace ya tiempo, él no sabía casi
nada de la vida de Linda. Lo único que había preguntado en cierta ocasión era
sobre sus padres, lo cual Linda murmuró algo y se puso a contemplar el cielo,
lo que dio a entender que no quería hablar sobre el tema, de ahí no sabía nada
más.
- ¿Es tu único hermano o tienes más?
- No, somos tres. Xavier, Alex y yo, solo que Xavier casi nunca está en la
casa, siempre se la pasa en su “trabajo”
- ¿En qué trabaja?
- Ah, organiza eventos – Gustavo no entendió pero Linda no dijo nada
- Me dijiste que te gustaba que te dijeran Colores por la canción infantil,
pero ¿Por qué?
- Es algo ridículo – expresó Colores poniéndose roja – cuando iba en
kínder nos hicieron cantar esa canción para el festival de primavera y a
mí me pareció tan hermosa que no dejaba de cantarla y Alex, no –
Linda se estaba riendo de sus recuerdos - fue Xavier quién harto de
escucharme cantar me dijo: “Ya callen a Colores”. Después de eso el
nombre se me fue quedando y la verdad es que me gusta.
- ¿Al menos recuerdas la letra de la canción?
- ¡Claro! La canto a cada rato, hasta la sé tocar en flauta y piano
- ¿Sabes tocar instrumentos?
- En realidad no, solo me sé esa canción y la de Mi muñeca.
- Una pregunta medio tonta – Gustavo sonrío – De no ser el color negro
tu color favorito ¿Cuál sería?
- Eh... - Colores no esperaba esa pregunta – el verde
- ¿Por qué?
- Porque las esmeraldas son verdes, y yo soy una esmeralda.

Gustavo y Linda siguieron platicando sobre la vida de cada quién. Colores
esperaba el momento que Gustavo cambiara la conversación para hablar sobre
su relación, pero ese momento no pasaba. Pasaban de las 7:30 y Susana no
aparecía en Tacos Locos. Gustavo empezó a dudar si Susana llegaría.

Para suerte de Gustavo, Colores sugirió que ya era hora de salir, pues a decir
verdad ella no tenía planeado salir ese día pero con el pretexto de que él la
había dejado sola la noche anterior sumado a que ella quería conocer el lugar,
surgió la oportunidad y ahora tenía que regresar a casa para hacer la cena –
Somos dos hombres y una mujer, ¿qué esperabas? – dijo Colores sonriendo

Ya afuera de La Flor de Trigo, Linda se detuvo como si algún ente invisible le
hablara desde las alturas. Lo primero que hizo Gustavo al salir es ver en
dirección opuesta y al no ver a nadie se quedó mirando a Linda quién seguía
sin moverse.
- Colores, tengo que decirte algo – Linda se moría de nervios – he
querido decirte esto desde antes que llegáramos
- Dime...
- Yo... quisiera... pedirte... que... tú...
- ¡Ya dilo! – gritó Colores, bueno, en realidad solo lo pensó.
- Me perdones
- ¿Qué?
- Sí, lo que pasa es que no voy a poder llevarte de regreso, tengo que
hacer algo
- Ah... está bien – Linda se desilusionó – No te preocupes
- Nos vemos mañana
- Cuídate

Linda y Gustavo se despidieron. Gustavo ya estaba contemplando Tacos
Locos cuando oyó un murmuro – de los arrepentidos quiere Dios – Gustavo
se volteó para preguntar si había sido Linda quien había dicho eso, pero antes
de poder decir algo. Sucedió.

Cuando menos lo pensaba, Linda estaba besando a Gustavo de una forma tan
sutil y romántica. De esos besos que se dan muy pocas veces en la vida,
cuando sientes que ese momento nunca termine y que perdure por la
eternidad. Gustavo no hizo nada, pues también él había pensado hacer lo
mismo infinidad de veces. Nunca esperó que Colores fuera así de expresiva,
cosa que terminó por enamorarlo de ella. Después de segundos quizá, o
pudieron ser minutos en su boca de él, o pudieron ser horas en los labios de
ella. Terminó. Colores se quedó viendo a Gustavo de una manera tan cariñosa
que él comprendió que eso no se podía quedar en un simple beso.
- Somos demasiados tontos – dijo Gustavo – nos queremos, nos
gustamos, deberíamos ser...
- ¿Novios?
- Sí, esa es la palabra que buscaba, pero...
- ¡pero qué! Acaso no es suficiente lo que acabo de hacer para
demostrarte que te quiero.
- No es eso. Necesito atar cabos sueltos (Susana, la apuesta)
- Hasta mañana – dijo Colores secamente

Esta vez Colores si se fue. Marchó en la dirección opuesta a su casa, cosa que
Gustavo no reparó, él seguía pensando en el beso, en ella, en la apuesta.

Gustavo se sintió como un imbécil. Ya no había duda, la chica con quien él
quería estar era Linda. Pero no podía simplemente hacerse novio de ella aún
estando la apuesta en marcha. Pensó que era el momento de salirse de la
apuesta, que no lo vincularan con ello, ya que si Colores se enterara de la
dichosa apuesta, ella no lo entendería y probablemente saldrían mal. Aparte
estaba Susana, quién aunque ya no le importaba a Gustavo, sabía que ella
podía aparecerse en cualquier momento e incomodar la situación. Además el
orgullo lo volvió a traicionar, quería saber quién era “el otro”.

Gustavo tuvo una corazonada respecto a Susana. Decidió entrar en Tacos
Locos aún sabiendo que ella no había llegado.

Colores... Tacos Locos


Tacos Locos era un lugar muy distinto a La Flor de Trigo. Para empezar el
nombre lo decía todo. Era una taquería. El lugar estaba cubierto de espejos
que llenaban todas las paredes. Cada mesa tenía la forma de una figura
geométrica y en todos lados estaba la imagen de un chile, logotipo de Tacos
Locos. Gustavo recordó que a Susana le gustaba sentarse siempre
en la mesa triangular, así que se sentó ahí, esperando que ella llegara – diez
minutos o si no me voy – pensaba Gustavo – y sirve que compro la cena –

Pero la cena tuvo que esperar pues en ese preciso momento llegó Susana.

Susana se veía muy diferente, estaba despeinada, desarreglada y con una cara
que hacía preguntarse la última vez que ella había dormido. Ella se dirigió
automáticamente a donde se encontraba Gustavo, la táctica de la mesa
triangular funcionó. Se sentó sin siquiera saludar, él ignoró su falta de cortesía
pensando que quizás tenía problemas serios, cosa que dedujo por la apariencia
inusual de Susana.
- Bien – dijo Susana como susurrando – qué bueno que viniste
- ¿Qué pasa? ¿Por qué estás así?
- No tengo mucho tiempo, tengo que decirte algo muy importante, quiero
que me pongas mucha atención Gustavo fijó su mirada en los ojos
azules de ella
- Estás en peligro – dijo ella, mientras miraba para todos lados
- ¿Qué? Peligro, explícate
- Solo mírame – exclamó Susana – estoy siendo acosada, no puedo ir a
ningún lado, porque siempre me están vigilando, estoy amenazada
- ¿Acosada, vigilando, amenazada? No entiendo nada de lo que dices
¿Quién está haciendo eso?
- No te lo puedo decir en voz alta, sería como cavar mi propia tumba
- Me estás asustando – dijo Gustavo - ¿Estás bien?

Gustavo no podía comprender lo que le estaba diciendo Susana, ella hablaba
de “alguien” que no la dejaba de seguir, que ya la tenía amenazada y que no se
lo podía decir en voz alta – pues escríbemelo en papel – le sugirió cuando ella
le había negado decirle por tercera ocasión.

Susana buscó papel y lápiz entre las cosas de su bolsa de mano. Gustavo
sentía un mal presagio con todo ese embrollo, miró a los lados para que no le
entrara la desesperación. Encontró a La Locura Speed sentado, junto a otros
dos que seguro eran de su banda de motociclistas.
- El que me acosa es aquél que está pero no se ve – pronunció Susana –
es quien me tiene amenazada
- ¿Quién es? – inquirió Gustavo
- Es que ya no puedo estar en mi casa, siento peligro estando ahí, y no es
para asustarte pero tú también estás en peligro y también esa chava con
la que andas, la gótica, puede ser que le haga daño
- ¿Quién? ¿Pero por qué?

A lo lejos Gustavo oye que pronuncian su nombre, y se da cuenta que Speed
ya los había visto. Gustavo también lo saluda y Susana se tapa la boca como
no queriendo pronunciar algo – Ten – dijo Susana mientras le daba una foto a
Gustavo – Es lo único que puedo hacer sin que salga yo perdiendo. Hay que
salir. Por favor.

Gustavo y Susana salen de Tacos Locos aún con un Gustavo muy confundido.
- Pero por qué salimos – preguntó él - ¿Qué te pasa?
- Me vas a decir paranoica, pero no podía decir nada allá dentro si no él te
escucharía
- ¿Quién, Speed? – Gustavo hizo una pequeña sonrisa – Ya sé de qué
trata todo esto, no te preocupes, Speed no te va a hacer daño, yo lo
contraté para... bueno, yo lo contraté para que te siguiera, es todo.
- ¡No! Él no es el problema – dijo ella enfadada – desde hace tiempo que
sé que tus amigos te están ayudando para que me espíen, ellos no. Lo único que sé es que tiene muchos contactos
- ¿Quién es?
- Es...

Speed sale de Tacos Locos en compañía de sus secuaces encontrando a Susana
y a Gustavo, Speed le sonríe a Gustavo – nada mal chavo, nada mal – le dice a
Gustavo mientras se marcha.
- No puedo decirte – dijo Susana – es demasiado peligroso, me tengo que
ir, tengo que refugiarme con mi tío
- ¿Tu tío?
- Sí, estoy escondida en el parque, cerca de tu casa, por seguridad. Adiós Gustavo Quetzal.
Suerte con la chica gótica.

Susana agarra a Gustavo y le planta un beso. El último beso entre ellos.

Después de eso, Susana se aleja lentamente dejando a Gustavo frente a la
entrada de Tacos Locos.
- ¿Y quién es tu tío? – le dice Gustavo a Susana en la lejanía
- Él sabe, siempre sabe – grita Susana.

Susana se fue perdiendo de la vista. Gustavo todavía se quedó mirando un rato
en la dirección en que ésta se había ido. Gustavo se dio media vuelta para
tomar rumbo en dirección a su casa, cuando su rostro se puso tan blanco como
la nieve.

Ahí estaba parada, en la esquina, ya con lágrimas en las mejillas y con los ojos
entrecerrados. Era Colores. Había visto todo lo anterior. Había visto el beso
entre él y Susana. Cuando él intentó decir alguna palabra, Colores corrió en
dirección opuesta a él.

Gustavo pronto la alcanzó, la agarró por el brazo y la detuvo. Ella lo empujó
para zafarse pero no lo logró, ahora le estaba pegando en el pecho.
- ¡Escúchame! Por favor, escúchame – dijo él
- ¡Qué! – exclamó Linda – Me vas a decir que haces que todas tus citas te
den un beso de despedida ¿o no?
- No es lo que parece
- ¡Qué clásico el señor! <<no es lo que parece>> ¿Me crees una estúpida?
- No, espera, deja explicarte
- ¡Cállate!
- Por favor, espera Colores
- ¡No me llames Colores! – dijo entre sollozos
- Linda, óyeme
- ¡Tampoco me digas Linda! – ella ya tenía la cara pintada por el
delineador diluido con sus lágrimas - ¡y ni pienses llamarme
Esmeralda!

Gustavo la soltó en ese momento, pues no sabía qué hacer. Amaba a Colores,
pero aquel beso, aquel insignificante beso con Susana le iba a costar caro.
Gustavo y Colores no dijeron nada, se quedaron viendo de la misma forma
que se miraron la primera vez que se vieron, cuando por “casualidad” se
encontraron en la cafetería esperando encontrar a las gemelas. Gustavo vio los
ojos de Colores de una forma que nunca olvidaría; aquellos ojos oscuros y
profundos que alguna vez cautivaron el corazón de Gustavo ahora lo estaban
viendo, juzgándolo, atormentándole el alma, introduciéndose en su ser para
hacer que él pidiese no ser él mismo en ese preciso momento. Los dos seguían
enmudecidos, tal vez Gustavo no encontraba las palabras adecuadas que
explicasen la situación. Tal vez Colores esperaba que Gustavo dijese algo.

Nada ocurrió. Linda se llevó la mano a la cara para secarse las lágrimas.
- Te odio



7. La Fiesta

9. "El Otro"




(R) D.R 2010
  • 0
  • 3Calificación
  • 1Seguidores
  • 687Visitas
  • 0Favoritos

4 comentarios

@lukatak
Solo empece a leer un par de parrafos, lo dejo para despues.
@celuchido
WAAAAA!!!!!!!
ESO NO SE HACE
2 CITAS A LA VEZ
ESO ES MALO!!!!!!!!!
+1
@CHIPILOMIX
celuchido dijo:WAAAAA!!!!!!!
ESO NO SE HACE
2 CITAS A LA VEZ
ESO ES MALO!!!!!!!!!
+1


@individuo88
ontas chapo hace millones de dolares que no te veo
Tienes que ser miembro para responder en este tema