Cómo enseñar Historia - Problemas frecuentes

1. La Enseñanza en la Historia.
Al leer libros de didáctica, investigación y de aprendizaje de la Historia, nos encontramos con que existen varios problemas fundamentales para la enseñanza de la misma, principalmente en la escuela obligatoria. Uno de estos problemas es la dificultad que tienen los alumnos para ubicarse y comprender el tiempo histórico, ya que el uso de las cronologías de una manera correcta, representarse períodos extensos como la Edad Media, etc. implican habilidades cognitivas complejas que no son desarrolladas hasta la adolescencia, ya que según Proença recién a los ocho años se adquiere la noción del pasado, a los once se es capaz de comprender nuestro sistema de medir el tiempo, a los trece se percibe la dinámica de algunas líneas de evolución cronológica y hacia los dieciséis se adquiere la capacidad para comprender el tiempo histórico. Aunque es bueno aclarar que no sólo implica el desarrollo cognitivo del alumno, sino también la calidad de enseñanza que éste reciba. Estas habilidades le permitirán diferenciar la Historia de las Ciencias Sociales.
Sin embargo este problema se va agravando, ya que los alumnos no sólo no manejan la cronología sino que tampoco son capaces de comprender los procesos de transformación de naturaleza económica.
Se pueden señalar además diferentes tipos de dificultades para la comprensión del tiempo histórico y en la enseñanza de la historia, para Joan Pages una de esas dificultades es consecuencia de la identificación exclusivamente cronológica.
Al preguntarnos cómo relacionamos el tiempo vivido con el tiempo histórico, planteamos un problema de naturaleza epistemológica y didáctica, ya que nos lleva a las historiografías y al traspaso del saber científico al saber escolar. Esto a su vez genera otros interrogantes y problemas que se denotan en la selección y secuencia de contenidos y su relación con la conciencia y temporalidad que tiene el alumnado, entre otros casos.
También podemos señalar un problema de naturaleza axiológica que nos remite al análisis sociológico y al problema de las finalidades de la enseñanza de la historia y de las Ciencias Sociales.
El último problema se relaciona con el conocimiento que poseemos sobre cómo constituyen los niños y los adolescentes la temporalidad, y la importancia que esta construcción tiene en la enseñanza y el aprendizaje de la historia.

1.1 Problemas usuales en la didáctica, pedagogía y aprendizaje de la Historia
En primer lugar, es bueno saber que el incorporar nuevos conceptos en el alumno, muchas veces requiere un cambio conceptual en el mismo, que se consigue por medio de una reestructuración cognitiva importante, en la cual influyen negativamente algunos sesgos más habituales que utilizamos los seres humanos cuando procesamos información.
Al aprender Historia, la resistencia al cambio es mayor, ya que influyen notablemente los valores. Los humanos no solo nos oponemos a cambiar nuestras ideas, sino que también deformamos las ideas de los demás para fundamentar la propia. Esto deber ser tenido en cuenta para el profesor, para diseñar estrategias didácticas eficaces para producir dicho cambio, e inclusive en ciertos casos admitir que el alumno mantenga su posición.
En segundo lugar, al analizar la enseñanza de la Historia podemos observar la existencia de una tendencia abusiva a identificar lo que ha pasado con su reconstrucción e interpretación. Esto se debe más que a nada a las consecuencias que ha traído la persistencia del positivismo en la Historia escolar y en la divulgación histórica.
Si bien la Historia no se puede analizar de manera experimental ésta se le pueden aplicar leyes generales, es decir, diferentes tipos de paradigmas que sirven para estudiar momentos históricos en distintos tiempos. Seria importante desde un punto didáctico que los alumnos pudieran reflexionar sobre esto. En esta materia, se habla de explicaciones teológicas o intencionales, en contraposición con las Ciencias de la naturaleza en la cual se dan explicaciones del tipo causal, lo cual ayuda a predecir que ocurriría en hechos similares. Sin embargo, las intenciones de los agentes históricos y sociales raramente se repiten, distinguiéndose esto de los hechos históricos estructurales que si pueden repetirse en algunas ocasiones.
Cuando mencionamos al positivismo anteriormente, hablamos de "sistema filosófico basado en la experiencia y en el conocimiento empírico de los fenómenos" es decir, los "positivistas" se ajustan a las fuentes documentales menospreciando la interpretación del historiador. En muchos libros de texto presentan a los hechos históricos narrados de la manera más ajustada posible a lo que sucedió según las fuentes documentales existentes. Esta concepción positivista está íntimamente arraigada a la del tiempo histórico, este, según Joan Pages (Pág. 191) "es entendido como un tiempo externo a los hechos, objetivo, que actúa de manera lineal, acumulativa". Este autor también lo diferencia pero desde el punto de vista del positivismo, en el cual el tiempo histórico es el tiempo de la medida, de la cronología" . En cambio, desde la visión de los críticos del positivismo el tiempo y el hecho histórico son objetos construidos por el historiador. Finalmente Joan Pages concluye lo siguiente:

"Entendidos de esta manera, no es posible establecer de forma definitiva, absoluta, la naturaleza de un hecho histórico, ni su temporalidad, ya que ambos podrán ser repensados y reinterpretados por cada generación."

En la enseñanza obligatoria existe una grave confusión entre el pasado y su interpretación, ya que la persona que está recibiendo los conocimientos no tienen la capacidad intelectual para saber que lo que les enseñan no es el pasado tal y como sucedió, sino una interpretación del mismo, por lo que se intenta que los alumnos comprendan que los hechos históricos y su temporalidad son construcciones del historiador y que estos puedan tener diferentes interpretaciones , ya sea por otros historiadores o por ciudadanos, es decir, se quiere lograr que el alumno haga propio el trabajo historiográfico y para esto manejar la temporalidad es esencial.
Cuando se está enseñando Historia es importante remarcar las relaciones pasado-presente o entre dos momentos en el tiempo, como así también los conocimientos sobre ese pasado, es decir, las características de este. En el siguiente fragmento Mario Carretero hace referencia sobre este tema:

"Sin un profesor explica un tema sobre el Imperio Romano, ¿Está explicando Historia? creemos que la respuesta no es necesariamente afirmativa. Es decir, si sólo está describiendo las características sociales y políticas de ese período quizá pueda decirse que está enseñando sociología del Imperio Romano pero no Historia."

Podemos decir, pues, el hecho de enseñar Historia, implica la comprensión del pasado por medio de la transmisión de un conocimiento, el cual tiene sentido en el presente.
Uno de los problemas más habituales que presentan los alumnos al aprender Historia es juzgar los hechos del pasado con los valores del presente, sin darse cuenta que éstos van cambiando con el transcurso del tiempo. Tal es así que, en la Antigua Grecia era usual que un hombre tuviera su propio esclavo sexual y éste no era nada menos que un joven adolescente. Éste suceso en aquella época era bien visto, pero en la actualidad esto podría tildarse de abuso infantil.
Al momento de enseñar Historia, es imprescindible realizar una introducción desde las Ciencias Sociales, estableciendo vinculaciones y caminos de ida y vuelta entre las dos disciplinas. Por esto, el alumno entenderá aún más un hecho histórico si primero comprende los conceptos sociales relacionados al mismo, actuando estos últimos como ancla, sobretodo para comprender luego situaciones sociales alejadas en el tiempo.
Por ejemplo: para comprender las huelgas que realizaban los obreros desde 1902 a 1904 reclamando mejores condiciones de trabajo, es necesario que tenga en cuenta los beneficios con los que cuenta el trabajador actual, entre ellos obra social, vacaciones, jornada de 8 horas, etc.
Entonces cobra importancia comprender el tiempo histórico y todos aquellos aspectos conceptuales que se relacionen con este dominio conceptual.
Los alumnos usualmente tienen posiciones positivistas moderadas sobre los sucesos históricos y los profesores consideran este asunto basados en la visión historiográfica que prefieran. Desde el punto de vista educativo, debería incluirse información acerca de cómo diferentes posiciones del pensamiento historiográfico ofrecen diferentes versiones según los presupuestos en los que se basan.
En cambio para Joan Pages el positivismo en su concepción histórica es reacia a los requisitos de la transposición didáctica, porque entiende que el conocimiento histórico debe presentarse de manera holística, repetitiva (los mismos temas van siendo estudiados una y otra vez a lo largo de las distintas etapas y cursos sin establecer una jerarquización conceptual clara) y desde un enfoque preferentemente eurocéntrico y nacionalista.
Es notable la gran diferencia que existe entre una currícula escolar de un país y otro. Hechos tan conocidos como el Descubrimiento de América, o inclusive la guerra de Malvinas, son explicados de maneras muy distintas según el trasfondo ideológico del país, en el cual inclusive no sólo cambia el contenido, sino también la iconografía.
Estos contenidos, llamados "Historia oficial", pertenecen a las versiones históricas de las mayorías o grupos sociales, quienes controlan el poder político, y muchas veces éstas les parecen terribles a los lectores. En contraposición, la "Historia no oficial" nos ofrece otro punto de vista que difiere con el de las mayorías. Como el ejemplo que ofrece Carretero:

"Otro ejemplo de Historia no oficial lo encontramos en el caso de la Historia sobre la guerra Civil española que podíamos reconstruir en medio del franquismo los jóvenes que no aceptábamos la versión escolar de entonces."

Por tanto, es fácil relacionar el problema didáctico con el ideológico, y pensar que la sustitución de una por otra es la solución. Sin embargo, al reemplazar la Historia oficial por aquella que no lo es, se vuelve a producir el problema de la ideología política.
Entonces, si la Historia ejerce un papel importante en la conformación de la identidad Nacional, en cualquier sistema escolar, es sabido que dicha identidad se estructura en posición a otros grupos de la sociedad.
También es interesante pensar como los contenidos de los currículos escolares pueden cumplir un rol importante no sólo en la escuela, sino también en la
sociedad. Pongámoslo de este modo, si se llegarán a cambiar los héroes nacionales en los libros de textos educativos, por otros de origen norteamericano, por ejemplo, ésto despertaría la ira de un sector no sólo de padres, también de docentes y de ciudadanos. Por esto se ve que la Historia es parte de la sociedad, y sus conocimientos sociales e históricos no sólo influyen en las representaciones de la realidad que tienen los ciudadanos sino que pueden impulsar su comportamiento de manera decisiva.
Por ende, sería esencial que los programas escolares tuvieran diferentes versiones de los hechos, o que al menos el profesor dedicara tiempo al debate de las historias oficiales por parte de los alumnos, como así también que estos puedan reflexionar sobre los valores políticos e ideologías para formar parte de la misma.
Otra problemática, es que la Historia y las Ciencias Sociales son tomadas por los alumnos como una actividad meramente repetitiva, en la que el razonamiento no forma parte. También es compartida esta posición por algunos padres y docentes.
Por tanto, para conseguir una actividad de razonamiento, es importante saber cuales son las habilidades de los alumnos en cuanto a razonar se trata.
Se puede decir que los adolescentes supone el uso de la teoría de Piaget denominada pensamiento formal, que se basa en la capacidad de formular y comprobar hipótesis; de aplicar estrategias complejas, tanto de tipo deductivo como inductivo, una de las conocidas es el control de las variables; la capacidad de entender la interacción entre dos o más sistemas. Estas capacidades son utilizables en cualquier tipo de problemas, ya sea en la adolescencia como en la vida adulta.
Se ha planteado que habilidades como el uso del pensamiento formal, cuando son aplicadas a problemáticas históricas y sociales, deben incorporar una flexibilidad mayor del razonamiento y la compresión de los conceptos de la Historia y Ciencias Sociales.
Al resolver problemas del tipo socio-histórico, se le adiciona el hecho de que depende de procesos conceptuales y no tiene una traducción física en la realidad instantánea del alumno.
Una forma muy criticada de enseñar Historia era mediante caricaturas que recreaban los momentos históricos y a sus personajes. Si bien esta podría una manera "divertida" de enseñar estoas acontecimientos, carece de estructuras económicas y sociales tanto como las influencias sociales y políticas.
Otra manera de contar la historia era por medio de los relatos, en donde los personajes cobran importancia. Como todo hecho histórico cuenta con agentes, una acción, una secuencia en el tiempo y un desenlace, lo que da la pauta de que todo saber histórico posee mucho de narración, y por ende puede ser contado por diferentes personas, de maneras distintas pero con igual validez.
Pero método utilizable para que los alumnos comprendan de manera activa es el "método del historiador", que permite que los estudiantes analicen los temas en profundidad y de manera acrítica.
Cuando proponen una enseñanza de la historia basada en los grandes personajes y en algunos hechos supuestamente más relevantes del pasado no se dan cuenta que esta perjudica enormemente al aprendizaje de la Historia y a su temporalidad.
Para comprender el tiempo histórico es importante la relación con el valor que se le da al mismo, a su contenido, su secuencia, y los tiempos reales, es decir, las horas que se utiliza dentro de la currícula escolar para su enseñanza y análisis.
Actualmente, se tiende a enseñar más Historia nacional y cronológica para integrar a los alumnos en el sistema de valores hegemónicos, enmarcados en el patriotismo y nacionalismo.

1.2 El tiempo histórico y el tiempo social
El tiempo social y el tiempo histórico son dos estructuras culturales sinónimas aunque poseen distintas aplicaciones según quien las utilice. Éstas fueron creadas para explicar y comprender los cambios y las permanencias en el devenir del ser humano.
El tiempo social, el tiempo histórico, es el resultado de cambio social que a su vez es consecuencia de una pluralidad de fenómenos que conviven simultáneamente en el interior de cada sociedad, interactuando o ignorándose momentáneamente, trasformándose o permaneciendo así, acelerándose o estancándose. Por ende, no se puede hablar de la existencia de un solo tipo de tiempo social, sino que de la existencia de varios tiempos como reflejo de los cambios en los distintos fenómenos que coexisten en las sociedades.
El tiempo histórico ordena y explica el conjunto de cambio que ocurrieron en una sociedad, y da sentido a las permanencias, que son aquellos fenómenos que actúan como constantes inalterables a las transformaciones que se producen a su alrededor.
El tiempo social, condiciona el tiempo vivido y su representación metal por medio de las experiencias a las cuales nos sometemos por ser parte de una sociedad organizada por medio de pautas temporales, algunas de origen natural, como las estaciones del año, otras sociales como los cumpleaños o fechas festivas, y el tiempo impuesto por las comunicaciones (radio, televisión, Internet, etc.)

1.3 La cronología y la periodización

La condición fundamental para poder comprender el tiempo histórico y los cambios sociales es saber dominar los mecanismos temporales que posee cada sociedad, éstos son instrumentos llamados cronología y periodización y permiten ordenar la secuencia de los acontecimientos y procesos y a su vez clasificarlos en etapas.
La cronología no puede ser confundida con el tiempo histórico ya que explica demasiadas cosas sobre lo que se mide; actúa por repetición igual y homogénea, por unidades idénticas (día, año, etc.) con una acumulación cuantitativa que se traduce en un aumento matemático de cantidad.
El dominio de la cronología nos permite orientarnos en el tiempo, saber cuando suceden las acciones, hechos, etc. y relacionarlas entre sí según hayan pasado antes o después (sucesión), o a la vez (simultaneidad). Permite con la periodización, establecer sucesiones (diacrónicas), exponiendo las diferencias existentes entre distintos procesos históricos y sincronías históricas entre procesos o acontecimientos (contemporáneos).
Saber dominar la cronología, es poseer una importante habilidad para calcular las diferentes duraciones, para situar "el cuando" de un hecho y situarlo en relación con el presente. Es el soporte necesario e imprescindible del tiempo histórico, es una condición necesaria para extenderlo. Es la posibilidad de materializar el tiempo a través del espacio y de calcular matemáticamente las distancias entre los hechos y su duración.
La cronología es un sistema de medida convencional diferente para cada civilización que hace falta ser enseñado a sus alumnos, aunque no existen evidencias de que su representación en líneas de tiempo sea suficiente para comprender la temporalidad de los fenómenos medidos.
La periodización, es un elemento indispensable para organizar y secuenciar los fenómenos históricos y la evolución de las sociedades.
La periodización más habitual de la historia escolar se ha basado en fechas y acontecimientos concretos de la historia político-militar.
Las etapas y los períodos históricos iniciaban y terminaban en una fecha concreta que podía corresponder a una batalla, revolución, inicio y final de un reinado.
Periodizar es individualizar una serie de aspectos de un proceso social, debe enseñarse partiendo de las características más generales y sencillas de los cambios más concretos que se han dado dentro de aquellos.
Para consumir y aprender cualquier periodización se utilizan varios elementos significativos como puntos de referencia (así sean hechos, conflictos, personajes o problemas) las fechas, estas e hallan en el inicio del proceso, pero en realidad son el final, la conclusión del conocimiento histórico que tenemos de él, ejemplifican un período y sintetizan una interpretación muy complicada de fenómenos de distinto origen

1.4 La duración en la Historia
Para poder comprender el texto histórico es imprescindible tener el conocimiento de la duración de los fenómenos que ocurren dentro de la sociedad. Según Braudel y sus aportaciones existen 3 tipos de duraciones cualitativas.
- Tiempo corto (de la vida de las personas) corresponden a hechos y fenómenos de corta duración, los acontecimientos.
- Tiempo medio: corresponden al tiempo medio de las coyunturas, es decir, más largos que los acontecimientos (influyen y explican) pero más cortos que los tiempos de las estructuras.
-Tiempo largo (de las sociedades) corresponden a la larga duración, a las estructuras de las sociedades.
Los fenómenos de corta duración son aquellas manifestaciones sociales vividas y percibidas directamente por las personas, son un elemento fundamental de la temporalidad porque gracias a los medios de comunicación se dan a conocer y además se interpretan.
No constituyen un elemento clave de la formación del tiempo histórico de los propios alumnos. Podemos citar a Pagés que busca una explicación al porque no constituyen un elemento clave, el dice que al no relacionar el acontecimiento con fenómenos estructurales de de más larga duración, o que se fije únicamente en acontecimientos políticos, ese tipo de historia no tenía ningún sentido, solo puede tenerlo si se lo relaciona con la sociedad que lo produce y o si podría explicar su historización.
El acontecimiento tiene que ser el punto de partida de la enseñanza, y de la formación de la historia, para que suceda ésto tiene que ser planteado de solo una perspectivas más general de la que se hace en la historia tradicional; tienen que servir para poder ejemplificar un comportamiento o un fenómeno social, cuyas causas se deberán buscar cambios profundos, para eso utilizaremos el tiempo de las estructuras o el de las coyunturas.
Objetivos fundamentales del aprendizaje histórico es: la capacidad de distinguir los ritmos y los distintos niveles de la duración, tarea no muy sencilla, poder dominar la historicidad y la temporalidad, el alumno tiene q ser capaz de:
-Situar los acontecimientos puntuales y características de la sociedad.
-Reconocer el tiempo corto, en una perspectiva alejada.
-Diferenciar los hechos puntuales y relacionarlos con los factores coyunturales y estructurales.
-Analizar causas y consecuencias.
-De poder comprender las intensiones de sus protagonistas.
El alumno supone conocer herramientas tanto conceptuales cómo metodológicas para construir los hechos a través de sus certezas y saberlos utilizar críticamente para construir su propia interpretación.

Anuncios

3 comentarios - Cómo enseñar Historia - Problemas frecuentes

@memo_kent +2
No me explico como tu post solo tiene un comentario. Tengo el trabajo de enseñar la materia de Historia Universal a un grupo reducido de personas que pretende acreditar el bachillerato en un solo examen, tienen una saturacion de información y ademas de que trabajan el costo por dicho examen es elevado (algunos alumnos han manifestado que de no aprobarlo no lo presentaran nuevamente), había estado buscando información como esta y te estoy muy agradecido.
@lui_cdu
me alegra mucho que te sirva, esto es una monografía que tuve que realizar en el propedéutico del profesorado en Historia.
@Kafkyan
Interesante ....