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La tragedia Griega

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La tragedia

Si bien los investigadores e historiadores no se han puesto de acuerdo en la terminología exacta de la palabra tragedia, lo que es bien seguro es que estas se desarrollaron en plenitud durante el siglo V antes de Cristo, en la denominada Grecia clásica o siglo de Pericles, en donde la democracia radical era la forma de gobierno vigente, cuyo florecimiento –al igual que la tragedia- no tienen parangón en toda la historia antigua.

Puede decirse que el período de esplendor de la democracia coincide casi exactamente con el de la creatividad de los poetas trágicos. Al igual que los orígenes de la democracia, que se enraizan en las reformas propiciadas por Solón en el 594-593 a.C., las primeras tragedias se estrenaron en el siglo VI a.C. que precedió y dio lugar al auge que Atenas iba a experimentar en el llamado siglo de Pericles.
Esquilo (525-456 a.C.), dramaturgo griego nacido en Eleusis, cerca de Atenas, fue el primero de los grandes trágicos de esta ciudad. En cuanto predecesor de Sófocles y de Eurípides, es el fundador de la tragedia griega.
Se ha dicho que Esquilo escribió unas noventa obras. Sus tragedias, representadas por primera vez el 500 a.C.
La Orestiada, probablemente su obra más madura, proporciona una intensa visión de sus conceptos de justicia y piedad y de su creencia en una voluntad divina con ayuda de la cual la humanidad puede alcanzar la sabiduría a través del sufrimiento.
Parte 2: La puesta en escena
En semicírculo y al aire libre se reunía el público ateniense –theatrón-con objeto de “escuchar” las representaciones de los antiguos mitos, como escuchaban a los oradores en las asambleas. La propia ubicación del teatro de Dioniso, situado al pie de la Acrópolis, es decir a una altura intermedia entre el espacio divino presidido por el Partenón y el espacio urbano propiamente dicho en el que se desarrolla la vida cotidiana de los atenienses, parece dar cuenta de la amalgama entre lo político y lo religiosos que tan bien expresa la percepción griega de la realidad.
Otro rasgo distintivo de aquellas representaciones teatrales era que se estrenaban en forma de concurso. A lo largo de tres días, tres poetas, previamente seleccionados, presentaban ante el público cuatro obras cada uno: tres tragedias y un drama satírico como colofón. Un jurado de diez ciudadanos, designaba al poeta vencedor.

Las tragedias se inician con un prólogo que precede a la llegada del coro. La entrada del coro, compuesto por unas doce personas que aparecen ante el público cantando en una procesión solemne, se denomina párodos. Los acontecimientos narrados en la párodos anuncian el desarrollo del drama, pero dado que los espectadores saben sobradamente las historias narradas en el escenario trágico, hay que entender que, más que informativa, la introducción de l coro sirve para situar al público en el contexto de la obra. A partir de allí la intervención del coro se realizará a través de cantos cuya expresión es muy cercana a la de los himnos y plegarias normalmente dirigidas a los dioses: se trata de los stásima, que van acompañados de una danza grave denominada emmeléia. A partir de la párodos, estas intervenciones del coro, que suelen ser de dos a cinco, se van alternando con los episodios protagonizados por los actores. Finalmente, tras el desarrollo de los diferentes episodios llega el momento del éxodos, el último canto que el coro ejecuta a la hora de abandonar el teatro y que suele incluir un comentario abstracto de la situación posterior al drama.
Por el hecho que todas las tragedias tengan el esquema aludido no por eso quiere decir que dicho esquema sea rígido. Puede ocurrir, que aunque l coro sea el responsable máximo de las partes cantadas, puede ocurrir que un actor exponga su pensamiento cantando en solitario o a dúo con otro actor. Por otra parte, el jefe del coro, el corifeo, puede dialogar con u autor. Y en la gran mayoría de las tragedias que conocemos, el coro y los actores entablan diálogos líricos, los famosos kómmoi.
La acción dramática se desarrollaba en dos espacios bien diferenciados: la orchéstra y la skené. A unos metros de distancia de la primera fila se abría el espacio circular denominado orchéstra y en cuyo centro se encontraba la tímele, el altar de Dioniso.. Uno o dos escalones ponían en contacto la orchéstra con el lugar por excelencia de los actores : la plataforma ligeramente elevada y estrecha desde la que estos hablaban entre sí. Y ras la cual se levantaba la skené, literalmente barraca. La enkyklema era una plataforma giratoria que se encontraba dentro de la skené servía para mostrar determinados actos que ocurrían dentro de la skené. Por encima de esta se accedía al techo, denominado theologéton, desde donde, al menos en las tragedias mas antiguas, los dioses se dirigían a los hombres. Las escenas de deus ex machína se realizaban mediante la grúa del teatro, la mechané.

¿Cómo se representaban las tragedias?.
Las obras, Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides (Las furias), presentadas en el 458 a.C., forman la trilogía conocida como la Orestiada, o historia de Orestes. En Agamenón, una de las más grandes obras de la literatura dramática, el rey Agamenón regresa al hogar desde Troya y es asesinado a traición por su infiel esposa Clitemnestra. En la segunda obra, Orestes, hijo de Agamenón, regresa a Argos y venga la muerte de su padre asesinando a su madre y a su amante Egisto. Este matricidio es castigado por las vengadoras divinidades, las erinias. En Las euménides, las erinias persiguen a Orestes hasta que éste queda limpio de su sangre culpable y le declara inocente el antiguo tribunal del Areópago gracias a la intercesión de Atenea, diosa de la sabiduría.
Las tragedias se representaban en forma de trilogía, tal es el caso de La Orestía de Esquilo, en donde se narran las vicisitudes de Orestes, el héroe de la saga, en cuya primera parte de la trilogía, la obra llamada Agamenón, se muestra el asesinato de este rey, a manos de su infiel esposa Clitemnestra, al volver de Troya, después de haberla destruído. Las Coéforas cuentan el retorno de Orestes para, junto a la ayuda de su hermana Electra, vengar a su padre. En Las Euménides Orestes se refugia en el templo de Delfos e implora perdón a Apolo por su crimen, pues tras él Las Erinias claman venganza. En esta obra Orestes será absuelto de su crimen gracias a la protección de Atenea, aunque debe someterse a un juicio sin precedentes hasta entonces.


Aspasia de Mileto (c. 470-410 a.C.), esposa del político ateniense Pericles. Nacida en la ciudad griega de Mileto (Asia Menor), era célebre por su belleza, ingenio e influencia política. Se casó con Pericles después de que éste se divorciara de su primera esposa; posteriormente, su hogar se convirtió en lugar de reunión para los hombres cultos y distinguidos de Atenas. Ejerció, al parecer, una considerable influencia sobre Pericles y ha sido acusada por algunos historiadores de ser responsable de la rebelión de Samos (440 a.C.) contra Atenas y de la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.). En una ocasión el poeta cómico ateniense Hermipo la acusó de impiedad, pero fue defendida con éxito por Pericles. Después de la muerte de los dos hijos de su anterior matrimonio, Pericles obtuvo del Estado todos los derechos de ciudadanía para el hijo que tuvo con Aspasia. Tras la muerte de Pericles, Aspasia se casó con el demócrata Lisides y tuvo otro hijo.



La tragedia no es sólo una forma de arte: es una institución social que la ciudad, por la fundación de los concursos trágicos, sitúa al lado de sus órganos políticos y judiciales. Al instaurarlos bajo la autoridad del arconte epónimo, en el mismo espacio urbano y sigui8endo las mismas normas institucionales que las asambleas o los tribunales populares, como un espectáculo abierto a todos los ciudadanos, dirigido, representado y juzgado por los representantes cualificados de las diversas tribus, la ciudad se hace teatro, en cierto modo se toma como objeto de representación y se representa a sí misma ante el público. Pero si la tragedia aparece así más arraigada que ningún otro género literario a la realidad social, ello no significa que sea su reflejo. No refleja esa realidad, la cuestiona. Al presentarla desgarrada, dividida contra sí misma, la vuelve completamente problemática.

En este sentido la tragedia resultó una institución social, pues algo se instituye cuando existe la necesidad de un cambio, o por lo menor la necesidad del cuestionamiento de lo establecido hasta el momento como lo correcto.

Para la reconstrucción de la historia del teatro griego resulta muy significativo el comentario de Heródoto sobre el tipo de culto que, a comienzos del siglo VI, dedicaba la ciudad de Sición al héroe Adrastro, un legendario rey de Argos, responsable de las expediciones contra la ciudad de Tebas, que murió de dolor al perder a su hijo en la batalla. Pues bien, según cuenta Heródoto, estas desventuras se conmemoraban periódicamente en Sición mediante “coros trágicos”, hasta que el tirano Clístenes (abuelo del célebre Clístenes el ateniense) decidió abolir el culto a Adrastro y trasladó los coros al culto a Dioniso. Tal es la primera alusión que conocemos a los “coros trágicos. La existencia de los mismos no implica, por supuesto, la de la tragedia propiamente dicha, pero resulta significativo que la primera vez que en la tradición literaria se utiliza la expresión “coro trágico” sea para señalar como las antiguas cantatas de contenido heroico fueron integradas al culto a Dioniso.



La palabra, llega a ser, en el sistema de polis, la herramienta política por excelencia, el medio de mando y de dominación sobre los demás. La palabra no es ya el término ritual, la fórmula justa, sino el debate contradictorio, la discusión, la argumentación. Supone un público al cual se dirige como a un juez que decide en última instancia, levantando la mano entre las decisiones que se le presentan, es esta elección puramente humana lo que mide la fuerza de persuasión respectiva de los discursos, asegurando a uno de los oradores la victoria sobre su adversario. Es como si la vida misma subiera al escenario en cada representación: allí los personajes exponen sus argumentos intentando convencer a su interlocutor y al público asistente al espectáculo. En ese sentido, la tragedia - al instaurarse bajo la autoridad del arconte epónimo, en el mismo espacio urbano y siguiendo las mismas normas institucionales que las asambleas o los tribunales populares, como un espectáculo abierto a todos los ciudadanos, dirigido, representado y juzgado por los representantes cualificados de las diversas tribus- no es sólo una forma de arte: es una institución social que la ciudad, por la fundación de los concursos trágicos, sitúa al lado de sus órganos políticos y judiciales. Pero si la tragedia aparece así ligada a la realidad social, ello no significa que sea su reflejo. No refleja esa realidad, la cuestiona. Al presentarla desgarrada, dividida contra sí misma, la vuelve completamente problemática.
¿En qué contexto religioso se representaban las tragedias?. Explicá la relación entre las fiestas religiosas, la política y las representaciones trágicas.
Las grandes Dionisias
-Enumerá los dioses que aparecen en esta tragedia.
Las Erinias, Hermes, Apolo y Atenea.
-En Las Euménides surge un conflicto entre los dioses “viejos” y los dioses “nuevos”. ¿Cuál será el significado de esta distinción?. Fundamentá tu respuesta con la biografía
-¿Cuál es el papel del templo de Delfos en la obra?
Es el templo de Apolo. Allí se refugia Orestes –perseguido por las Erinias- clamando auxilio a su dios-profeta
5-analizá la intervención de la diosa Atenea.¿Qué relación se establece entre ella y la ciudad de Atenas?.
Ella es la protectora de la ciudad y establece un tribunal para juzgar los delitos de sangre para siempre.

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2 comentarios - La tragedia Griega

toledo7
amigo ponle imagenes, buen post!