Caracterñisticas de Argentina en el Centenario (1910)

Texto:
“La generación de 1910: Renovación ideológica y espiritual en la Argentina”;
Camacho, Omar Alonso.


Introducción.

En coincidencia con la celebración del primer centenario de la revolución de Mayo se produjo una nueva revolución en la Argentina, ahora de tipo cultural. La Generación de 1910 fue la gestora de la ruptura con la continuidad ideológica del siglo anterior impulsada pro las nuevas ideas y adelantos científicos que se daban en Europa y acicateada por la crisis de identidad que originó en muchos argentinos la política liberal de la generación del ´80 junto con la llegada de miles de inmigrantes sin predisposición para el arraigo.

La renovación cultural en Hispanoamérica y Argentina.

La renovación que se producía en Europa tuvo gran peso sobre los hombres americanos al ser estimulados a una renovación que ellos, también, veían necesarias en cada uno de sus países.
Maestro intelectual y moral de la generación del centenario fue el uruguayo Rodó, con su libro “Ariel”, de sentido hispanista y aristocratizante, que se convirtió en el modelo de la juventud hispanoamericana de su tiempo.
En este ambiente finisecular de desarraigo, de individualismo y de materialismo predominante comienza a actuar la nueva promoción de jóvenes que no aceptaron la cosmovisión de sus padres y la cuestionaron en todos los planos: filosofía, historia, literatura, ciencia, arte, etc..
Mientras el positivismo cientificista impregnaba todas las manifestaciones culturales a comienzos de siglo, paralelamente se iniciaba la crítica y destrucción del mismo.
La historiografía finisecular estuvo marcada por el positivismo cientificista de la época y por el rechazo de todo lo que se relacionara con la dominación hispánica y con la religión católica. Los jóvenes historiadores de la Generación de 1910 se levantaron contra la deformación que realizaban los sociólogos de la historia, volcándose ahora a la realización de una historia seria y con rigor científico siguiendo los lineamientos de las nuevas corrientes historiográficas europeas. La nueva escuela tuvo una enorme preocupación por la pesquisa documental y la elaboración monográfica. Los impulsaba el propósito de contrarrestar la tendencia impuesta por los sociólogos que con sus fáciles generalizaciones se habían permitido toda clase de liviandad. Por su interés en respaldas cada juicio histórico con el documento a los integrantes de la nueva escuela se los conoce como “documentalistas” o, al rever los estudios anteriores, como “revisionistas” (no confundir con el revisionismo que se inicia en 1930).
En las letras, fue una promoción continuadora del modernismo en la crítica al aburguesamiento y al espíritu mezquino de la época; pero también puede ser considerada posmodernista en cuanto a que abandona ciertos temas y motivaciones propias del modernismo (cisnes, princesa, exotismos, etc.) ante el reclamo del aquí y ahora que la lleva hacia lo nativo. En esta acentuada búsqueda por lograr un arte nacional radica lo novedoso de los hombres de los dos centenarios. Entre sus direcciones principales se distinguen: un modernismo refrenado, el sencillismo, la temática social, el americanismo, el espiritualismo.
Dos revistas muestran sus ideales: Ideas y Nosotros. Y dos jóvenes sobresalen del resto: Gálvez y Rojas.
En educación, hacia 1920, a pesar que la pedagogía normalista mantenía el control sobre la educación, comenzó la renovación ideológica impulsada por las nuevas ideas venidas de Europa. De Italia llegaron los ensayos pedagógicos antipostivistas. La renovación didáctica de la educación en la escuela primaria argentina fue realizada por un grupo de educadores que no sólo difundió las nuevas ideas sobre educación sino efectuó experiencias serias y bien controladas que llevaron en 1936 a la implantación de los Programas de asuntos.

Texto:
“El Centenario” ;
Salas, Horacio.


De acuerdo con el criterio mostrar una Argentina responsable era la forma de parecer europeos, lo que dejaría sin basamento a cierta desconfianza sobre un país que, por encontrarse geográficamente en América, podía llegar a ser confundido con alguna de las republiquetas del continente.
La preocupación principal del período está emparentada con la actitud de las familias argentinas ante la llegada de cualquier extraño, lo primordial es no causar mala impresión.
Pero la intranquilidad por los disturbios que podrían provocar las protestas obreras conducidas por elementos anarquistas aprovechando la presencia de los huéspedes extranjeros había crecido a lo largo de todo 1909. Las protestas masivas que tenían lugar cada 1º de mayo se intensificaron con la constitución de la FOA, a comienzos de 1901. En noviembre de 1902 el gobierno contragolpeó con la sanción de la Ley de Residencia que, durante varias décadas, permitió que la expulsión pendiera sobre cualquier dirigente o activista obrero extranjero.

Texto:
“Entre dos Centenarios. 1910 - 1916”;
Sáenz, Jimena.


Los patricios y los otros.

Como en esta época se produce la defenestración definitiva del Régimen, conviene hablar aquí de quienes componían esta clase.
La generación patricia que nace hacia 1880, vive apartada del país y de sus características nacionales, y sus casas están abarrotadas de institutrices extranjeras de diversas lenguas. Se logró así una generación desarraigada e indiferente que no entendía a su patria: sólo soñaba con París o Londres.
Si el presidente Mitre se dirigía diariamente a pie de la Casa de Gobierno a su hogar; desde principios de siglo empezaron a regir un fuerte ceremonial y protocolo.
En estos años se opera la separación definitiva de las diversas clases argentinas, pues empieza a jugar el importante factor del dinero. Dentro del mismo régimen se produce una escisión entre los acaudalados (oligarquía vacuna) y los que sólo poseen su apellido y algún título profesional, además de la actividad política. Tres son los grupos bien definidos en que se delimitan las familias pudientes o tradicionales:
o La Haute, integrada por advenedizos e inmigrantes de mucho éxito y dinero.
o La clase alta tradicional, encerrada en sí misma.
o La clase media criolla, de origen patricio y que sólo conservan el apellido, que casi no es sirve para nada.
Es la clase alta tradicional la que en éste período alcanza su catástasis. La llegada de los radicales al poder la empuja hacia un descenso inevitable, al tiempo que el ser desplazados de la política los aleja de su principal medio de subsistencia. Serán ello los futuros enemigos del radicalismo y el núcleo de los conservadores a ultranza.

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