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Infancia

H
istóricamente, numerosos actores han debatido en torno a la
“cuestión infantil” como fenómeno social complejo: partidos polí-
ticos, organizaciones no gubernamentales (ONG), iglesia, profesionistas de distintas áreas (médicos, educadores, trabajadores sociales, abogados, psicólogos), burocracia estatal, judicaturas de menores, institución
policial, etcétera. Todos ellos perciben a la infancia como objeto de múltiples prácticas y discursos profesionales e institucionales que circulan, por
ejemplo, en las escuelas, los hospitales, las normas jurídicas sobre el menor,
los hogares de huérfanos, los institutos correccionales y demás organismos
asistenciales del Estado moderno.
A través de lo que se propone para los niños se ve claramente la perspectiva de futuro que tiene un país. Precisamente, las esperanzas del mismo
se miden por las propuestas existentes para la infancia. Por el contrario,
las situaciones de pobreza y marginalidad se presentan como indicadores
de la imposibilidad de nuestras sociedades de garantizar a la totalidad de
sus ciudadanos una vida digna y justa. Los fenómenos sociales relacionados
con las condiciones de pobreza son expresión de múltiples factores económicos, políticos, culturales y sociales que repercuten, tanto desde los
planos macroestructurales como desde los espacios microsociales, en la
vida cotidiana de las personas. En este sentido, la realidad de los niños en
contextos sociales de pobreza representa la punta de un iceberg que sirve
como indicador y alarma sobre las situaciones de exclusión en las que se
encuentran no solo una parte importante de la población infantil, sino también de la población adulta de nuestras sociedades.
Comprendemos las condiciones de pobreza como las “circunstancias
histórico-sociales por las cuales una persona se encuentra sometida a un
entramado de relaciones de privación de múltiples bienes materiales, culturales y simbólicos indispensables para el desarrollo autónomo de la mis-5
ma” (Vasilachis de Gialdino, 2003: 91). De este modo,
las condiciones de pobreza no son atributos de las personas, sino que develan el lugar que ocupan las mismas
dentro del entramado de relaciones sociales donde dichos bienes se distribuyen desigualmente. Así, acepciones como las de marginalidad o exclusión no refieren a
un sujeto que está fuera de la
sociedad, sino al lugar desfavorable que ocupa dentro de
la misma.
Tomando lo anterior en
consideración, en este nú-
mero de Regiones, suplemento de antropología… presentamos una serie de artículos
que tratan, desde diferentes
ángulos (académicos, disciplinares e institucionales), el
tema de los niños en contextos sociales de exclusión en
nuestro continente latinoamericano. Varios de los autores que colaboran en esta
edición han escogido como foco principal de sus textos
el tema de las infancias en situación de calle, entendiendo que la realidad de estos niños permite ejemplificar
el universo temático que comprende las condiciones
de pobreza infantil en el medio urbano de las grandes
ciudades de nuestro continente: el Distrito Federal en
México, São Paulo o Río de Janeiro en Brasil, Bogotá o
Cali en Colombia, Buenos Aires en la Argentina o La
Paz en Bolivia.
En este sentido, el primer artículo de esta edición,
“La figura del ‘niño de la calle’ como emblema de la
época”, elaborado por Marcos Urcola, señala cómo
determinados cambios materiales y económicos dieron
lugar a la aparición de nuevos discursos, enfoques y formas institucionales de actuar sobre la población infantil,
los cuales dieron visibilidad y entidad “problemática” a
la realidad de los niños y niñas que trabajan o viven en
las calles de las ciudades latinoamericanas. Sin desconocer la labor callejera de niños de los sectores populares
en la región como fenómeno histórico y partiendo de
los procesos de cambio y crisis de los años setenta,
Urcola indica el surgimiento de nuevas condiciones sociales y subjetivas, así como de nuevos actores locales
e internacionales que dieron lugar a la construcción de
renovados enfoques interpretativos sobre la “cuestión
infantil” y a la figura de los “niños de la calle” como ró-
tulo emblemático de las condiciones de la infancia y de
la propia realidad social latinoamericana actual.
Al abordar la temática específica de las “Infancias y
juventudes callejeras en la Ciudad de México”, Sara E.
Makowski destaca los fenó-
menos históricos que le dieron a estas origen y reconocimiento social, así como la
importancia que adquirieron
a partir de la década de 1980.
La autora presenta una serie
de datos cuantitativos que
nos dan una idea aproximada
de las diversas actividades y
formas de habitar las calles
por parte de niños y niñas,
así como de sus edades, nivel
educativo, estado de salud y
tipo de vínculo con sus familias. A estos datos les suma su mirada crítica sobre la
realidad de los niños, niñas y jóvenes que viven en la
calle, al entender esta situación como forma límite de
la exclusión social en la cual se expresa que los mismos
han sido expulsados de los pocos y débiles circuitos
sociales contenedores, como la familia, la escuela, el
barrio o la comunidad de pertenencia. En referencia
a este tipo de situaciones, Makowski esboza algunos
interrogantes sobre las intervenciones institucionales
(públicas y privadas) que tienden a reforzar el vínculo
del niño con la calle, pero sin plantearse renovadas formas de propiciar procesos de inclusión social para los
mismos.
En el artículo “El fin del ‘niño de la calle’ y los nuevos
desafíos para la infancia excluida”, Kurt Shaw realiza una
serie de reflexiones sobre los niños y niñas en situación
de calle en Latinoamérica, a partir de su experiencia
como miembro y director de Shine a Light, una red de
organizaciones no gubernamentales abocada al trabajo
con las infancias excluidas. Desde esta perspectiva, el
autor se separa de la mirada estrictamente académica
y transmite algunas reflexiones acerca de los cambios
que observa en la realidad de los denominados “niños
de la calle”. A partir de una experiencia de trabajo concreta en las ciudades de La Paz y El Alto (Bolivia), y
...las condiciones de pobreza no son
atributos de las personas, sino que develan
el lugar que ocupan las mismas dentro del
entramado de relaciones sociales donde
dichos bienes se distribuyen desigualmente.
Así, acepciones como las de marginalidad
o exclusión no refieren a un sujeto que
está fuera de la sociedad, sino al lugar
desfavorable que ocupa dentro de la
misma.6
de las evidencias presentadas por algunos estudios sobre la disminución en la cantidad de niños que viven
en las calles de ciudades emblemáticas del continente,
como São Paulo y Bogotá, presenta cuatro hipótesis del
cambio que incluyen tanto factores macroeconómicos
como la acción de organismos gubernamentales y no
gubernamentales en los barrios pobres de esos lugares.
De acuerdo con Shaw, hay
que celebrar este éxito en la
lucha contra el callejerismo,
pero también hay que repensar las estrategias y acciones
de intervención, ya que gran
parte de las políticas públicas
y el trabajo de las ONG se
sigue orientado hacia la solución de una problemática
que ya no se presenta del mismo modo y que nos desafía a usar los conocimientos adquiridos para enfrentar las nuevas realidades de las infancias excluidas en el
continente.
Una temática distinta es presentada en el trabajo
realizado por Ignacio Castro Rojas, quien analiza los
denominados “programas de transferencia condicionada”, utilizados por muchos países de la región como
mecanismo de lucha contra la pobreza y la desigualdad.
Así, en el texto “La Asignación Universal por Hijo y la
cuestión territorial en la Argentina”, el autor plantea
que el objetivo básico de este tipo de programas es focalizar las transferencias monetarias sobre familias con
hijos menores de edad y condicionar las mismas con
el fin de fomentar tanto el cuidado de la salud como la
formación de capital humano en los niños en los diferentes países. A partir del estudio concreto del programa Asignación Universal por Hijo, establecido en Argentina, y de otros casos similares como los programas
Oportunidades en México, Bolsa Familia en Brasil, Programa Juntos en Perú, Familias en Acción en Colombia
y Chile Solidario en Chile, Castro Rojas propone analizar la injerencia de este tipo de políticas que tratan de
dar respuesta a la situación de pobreza de niños y niñas,
abordándola integralmente desde el entorno familiar y
social de sus beneficiarios. El autor cree necesario debatir sobre la importancia de estas políticas, que impactan directamente sobre la realidad de los niños y niñas
en contextos de pobreza y exclusión, pues considera
insuficientes las intervenciones aisladas, individuales o
esporádicas sobre situaciones que requieren de acciones colectivas y sostenidas en el tiempo que articulen el
trabajo entre la comunidad y el Estado.
Nos parece que, con estos dos últimos textos, queda
bien planteado el argumento
de que la solución global de
las problemáticas vinculadas
con la pobreza, los procesos
de segregación social y desocupación estructural creciente que priman en nuestro continente, no pueden
revertirse con la aplicación
exclusiva de políticas asistencialistas y apegadas a viejas
recetas y realidades. Ambos
trabajos nos sugieren la necesidad de articular niveles
de intervención que combinen la ampliación de servicios del Estado (en salud, educación, vivienda, y algún
tipo de ingreso ciudadano) que garanticen la distribución equitativa de los bienes públicos, con la atención
particularizada (“cara a cara” y casi “artesanal”) que
brindan las instituciones intermedias (públicas y privadas) sobre las situaciones problemáticas que aquejan a
quienes sufren los efectos devastadores y sistemáticos
de décadas de pobreza, segregación y discriminación
socioespacial en el continente.
Un tópico de igual importancia que los anteriores,
también relacionado con la temática de esta edición,
es abordado en “Tensiones en la ciudadanía de niños y
niñas”, donde Silvina Laura Fernández ofrece un particular enfoque sobre las infancias en contextos de pobreza, a partir del análisis de los derechos específicos
de niños y niñas, y de la concreción de los mismos en
políticas públicas. La autora muestra las contradicciones entre pobreza y ciudadanía de la infancia a partir de
tres tensiones intrínsecas a la noción misma de niños y
niñas ciudadanos: a) la contradicción entre la igualdad
jurídica propia de las democracias y la desigualdad positiva producto del sistema de acumulación capitalista de
mercado; b) la noción de sujeto de derechos que afianza la idea de que los niños y niñas son autónomos para
ejercer sus derechos y, por lo tanto, pueden decidir sobre las cuestiones en que se encuentran involucrados, y
...la solución global de las problemáticas
vinculadas con la pobreza, los procesos
de segregación social y desocupación
estructural creciente que priman en
nuestro continente, no pueden revertirse
con la aplicación exclusiva de políticas
asistencialistas...7
c) la orientación de las políticas públicas a fortalecer el
rol de la familia, la cual nos enfrenta a la discusión sobre
la regulación de los lazos domésticos.
La realidad que enfrentan niños y niñas indígenas migrantes en México, uno de los grupos más vulnerables
de nuestra infancia, se esboza en “Efectos lingüísticos
de la explotación infantil en
México”, reseña de Lúa Zimbrón sobre el artículo “Migración infantil. Explotación
de la mano de obra y privación de los servicios educativos: el caso de los niños indígenas mexicanos en zonas
mestizas, la población más
vulnerable”, de Georganne
Weller Ford. Este texto trata
no solo del desplazamiento físico y la explotación laboral a que se ven expuestos niños y niñas, sino también
de su exclusión de la educación y de los efectos que
ello tiene en la paulatina pérdida de su lengua de origen.
Finalmente, acompañando los textos ya mencionados
y como es costumbre en esta publicación, presentamos
una serie de ensayos fotográficos que retratan la temá-
tica propuesta, ya que, en la actualidad, la imagen forma
parte de la memoria pública y privada de las personas
y funciona como un espejo que permite reconocernos,
ya sea para representar el yo o para documentar a los
“otros”. No pensamos, como lo hacían los empiristas,
que el retrato fotográfico sea una representación neutra y verídica de la realidad, sino todo lo contrario: el
momento cargado de sentido donde una persona ve y
representa a otra. La capacidad de congelar el espaciotiempo y de captar un momento de la vida cotidiana se
torna en un punto de partida para abrir el diálogo y la
reflexión sobre las diferentes historias y narraciones que
constituyen nuestras identidades personales y sociales.
La serie fotográfica a cargo de César Cejas, que hemos llamado “Del Barrio Sur”, muestra cómo “los ni-
ños pertenecientes al Barrio Sur de la ciudad de Montevideo (Uruguay) se bañan en el Río de la Plata. Para
ello, brincan en las barandas del paseo costanero y se
arrojan hacia las turbulentas aguas del destino”. Ello
muestra cómo, en medio de las adversidades que le
puede presentar la vida, la infancia siempre encuentra
espacios y momentos para la diversión y el goce.
El ensayo de Valeria Marani, “Cumpleaños feliz” se
integra por imágenes del cumpleaños de niños y niñas
de la comunidad aborigen Qom (“Toba”), residente
en la ciudad de Rosario (en la provincia de Santa Fe,
Argentina). Dicha comunidad está asentada en barrios
marginales de la ciudad y la integran familias migrantes
que provienen, mayoritariamente, de las provincias del
Chaco y Formosa (localizadas en el límite entre Argentina y Paraguay).
Finalmente, con “Biblioteca cinematográfica de la
cuestión social de las infancias”, Marcos Urcola recomienda una serie de películas
de diferentes países que confeccionan, a su criterio, una suerte de fuente documental fílmica para reflexionar en torno a la “cuestión social de las infancias”. La selección de películas realizada
pretende constituirse en un medio para debatir acerca
de las particularidades de la infancia y la pobreza en el
ámbito global, al situar la realidad de los “niños de la calle” como una temática con características históricas en
el continente latinoamericano, pero que también puede
analizarse en paralelo con las realidades infantiles de
otros países y continentes.
Con este abanico de textos e imágenes, Regiones,
suplemento de antropología… presenta algunos de los
puntos de vista que convergen en el estudio académico de la temática de las infancias en contextos sociales
de exclusión y en el diseño de políticas para la misma.
Pretender revertir los procesos de consolidación de la
marginación social en nuestras sociedades conlleva poner estos procesos en el centro de la discusión, que tiene que ver con el derecho de las personas a ser iguales
y diferentes. Asumiendo este compromiso, invitamos
al lector a compartir estos textos, que seguramente lo
llevarán a reflexionar de manera crítica sobre la realidad social de las infancias en sus diferentes contextos.
No pensamos, como lo hacían los
empiristas, que el retrato fotográfico sea
una representación neutra y verídica de la
realidad, sino todo lo contrario: el momento
cargado de sentido donde una persona ve
y representa a otra.
Bibliografía
Vasilachis de Gialdino, I. (2003). Pobres, pobreza, identidad y representaciones sociales. Barcelona: Gedisa.

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