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Los tres anillos enjoyados.

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Los tres anillos enjoyados.


Había una vez un hombre sabio y muy rico que tenía un hijo. Le dijo: “Hijo mío, aquí tienes un anillo enjoyado. Guárdalo como prueba de que tú eres mi sucesor, y entrégalo a tus descendientes. Es de valor, de fino aspecto y tiene además la capacidad de abrir cierta puerta a la riqueza”
Algunos años más tarde tuvo otro hijo. Cuando tuvo la suficiente edad, el sabio le dio otro anillo con el mismo consejo. Lo mismo sucedió con su tercer y último hijo.
Cuando el anciano murió y los hijos crecieron, cada uno sucesivamente, debido a que poseía uno de los anillos, reclamó la primacía para sí. Nadie podía decir con seguridad cuál era el más valioso. Cada hijo tenía sus seguidores y atribuía mayor valor y belleza a su propio anillo.
Aunque el hecho curioso era que la “puerta a la riqueza” permanecía cerrada para sus poseedores. Todos estaban demasiado preocupados por el asunto de la prioridad…
Los anillos tenían una cualidad mágica. Aunque eran llaves, no se usaban directamente para abrir la puerta del tesoro. Era suficiente con mirarlos sin pretensiones y sin mucho apego.
Aquellos escasos seguidores de alguno de esos hermanos que así lo hicieron, pudieron determinar el lugar donde estaba el tesoro. Tesoro que además tenía otra cualidad: era inagotable.
Mientras tanto, los partidarios de cada anillo repetían la historia de su antecesor acerca de los méritos de su anillo, cada uno de una manera ligeramente distinta.
La primera comunidad pensó que ya había encontrado el tesoro
La segunda pensó que era alegórico
La tercera transfirió la posibilidad de la apertura de la puerta a un distante tiempo futuro

(IDRIES SHAH.( CUENTOS DE LOS DERVICHES. Introducción de Rober Graves. Bas. As.PAIDÓS, 1981. pp.162-163)



¡Más claras no pueden ser todas las denotaciones y connotaciones sobre la doctrina y el método!


"
(...)Guárdalo como prueba de que tú eres mi sucesor, y entrégalo a tus descendientes. Es de valor, de fino aspecto y tiene además la capacidad de abrir cierta puerta a la riqueza” (...)la “puerta a la riqueza” permanecía cerrada para sus poseedores. Todos estaban demasiado preocupados por el asunto de la prioridad…(...)Los anillos tenían una cualidad mágica. Aunque eran llaves, no se usaban directamente para abrir la puerta del tesoro. Era suficiente con mirarlos sin pretensiones y sin mucho apego. (...)"



Hay varias versiones de esta parábola : Está la de SCEBER JEHUDA del siglo XV, en la que es PEDRO DE ARAGÓN (1094´1104) el que le pregunta a un sabio judío pero sólo sobre el judaísmo y el cristianismo. Ya con las tres religiones están las versiones de EL NOVELLINO (1193-1305), la de la GESTA ROMANORUM( XIII-XIV), la de BOCACCIO, en su DECAMERÓN.

Los tres anillos

Giovanni Boccaccio

Años atrás vivió un hombre llamado Saladino, cuyo valor era tan grande que llegó a sultán de Babilonia y alcanzó muchas victorias sobre los reyes sarracenos y cristianos. Habiendo gastado todo su tesoro en diversas guerras y en sus incomparables magnificencias, y como le hacía falta, para un compromiso que le había sobrevenido, una fuerte suma de dinero, y no veía de dónde lo podía sacar tan pronto como lo necesitaba, le vino a la memoria un acaudalado judío llamado Melquisedec, que prestaba con usura en Alejandría, y creyó que éste hallaría el modo de servirle, si accedía a ello; mas era tan avaro, que por su propia voluntad jamás lo habría hecho, y el sultán no quería emplear la fuerza; por lo que, apremiado por la necesidad y decidido a encontrar la manera de que el judío le sirviese, resolvió hacerle una consulta que tuviese las apariencias de razonable. Y habiéndolo mandado llamar, lo recibió con familiaridad y lo hizo sentar a su lado, y después le dijo:

-Buen hombre, a muchos he oído decir que eres muy sabio y muy versado en el conocimiento de las cosas de Dios, por lo que me gustaría que me dijeras cuál de las tres religiones consideras que es la verdadera: la judía, la mahometana o la cristiana.

El judío, que verdaderamente era sabio, comprendió de sobra que Saladino trataba de atraparlo en sus propias palabras para hacerle alguna petición, y discurrió que no podía alabar a una de las religiones más que a las otras si no quería que Saladino consiguiera lo que se proponía. Por lo que, aguzando el ingenio, se le ocurrió lo que debía contestar y dijo:

-Señor, intrincada es la pregunta que me haces, y para poderte expresar mi modo de pensar, me veo en el caso de contarte la historia que vas a oír. Si no me equivoco, recuerdo haber oído decir muchas veces que en otro tiempo hubo un gran y rico hombre que entre otras joyas de gran valor que formaban parte de su tesoro, poseía un anillo hermosísimo y valioso, y que queriendo hacerlo venerar y dejarlo a perpetuidad a sus descendientes por su valor y por su belleza, ordenó que aquel de sus hijos en cuyo poder, por legado suyo, se encontrase dicho anillo, fuera reconocido como su heredero, y debiera ser venerado y respetado por todos los demás como el mayor. El hijo a quien fue legada la sortija mantuvo semejante orden entre sus descendientes, haciendo lo que había hecho su antecesor, y en resumen: aquel anillo pasó de mano en mano a muchos sucesores, llegando por último al poder de uno que tenía tres hijos bellos y virtuosos y muy obedientes a su padre, por lo que éste los amaba a los tres de igual manera. Y los jóvenes, que sabían la costumbre del anillo, deseoso cada uno de ellos de ser el honrado entre los tres, por separado y como mejor sabían, rogaban al padre, que era ya viejo, que a su muerte les dejase aquel anillo. El buen hombre, que de igual manera los quería a los tres y no acertaba a decidirse sobre cuál de ellos sería el elegido, pensó en dejarlos contentos, puesto que a cada uno se lo había prometido, y secretamente encargó a un buen maestro que hiciera otros dos anillos tan parecidos al primero que ni él mismo, que los había mandado hacer, conociese cuál era el verdadero. Y llegada la hora de su muerte, entregó secretamente un anillo a cada uno de los hijos, quienes después que el padre hubo fallecido, al querer separadamente tomar posesión de la herencia y el honor, cada uno de ellos sacó su anillo como prueba del derecho que razonablemente lo asistía. Y al hallar los anillos tan semejantes entre sí, no fue posible conocer quién era el verdadero heredero de su padre, cuestión que sigue pendiente todavía. Y esto mismo te digo, señor, sobre las tres leyes dadas por Dios Padre a los tres pueblos que son el objeto de tu pregunta: cada uno cree tener su herencia, su verdadera ley y sus mandamientos; pero en esto, como en lo de los anillos, todavía está pendiente la cuestión de quién la tenga.

Saladino conoció que el judío había sabido librarse astutamente del lazo que le había tendido, y, por lo tanto, resolvió confiarle su necesidad y ver si le quería servir; así lo hizo, y le confesó lo que había pensado hacer si él no le hubiese contestado tan discretamente como lo había hecho. El judío entregó generosamente toda la suma que el sultán le pidió, y éste, después, lo satisfizo por entero, lo cubrió de valiosos regalos y desde entonces lo tuvo por un amigo al que conservó junto a él y lo colmó de honores y distinciones.

FIN


Y Bocaccio que con el nombre de MELKISEDEC nos recuerda la TRADICIÓN PRIMORDIAL, también nos connota algo similar con este anacronismo analógico sobre SALADINO, el socio y amigo de EL ESTUPOR DEL MUNDO, FEDERICO II:

"Años atrás vivió un hombre llamado Saladino, cuyo valor era tan grande que llegó a sultán de Babilonia y alcanzó muchas victorias sobre los reyes sarracenos y cristianos"


Cabe destacar que otro FIEL DE AMOR que como BOCACCIO, legítimamente, podía referirse a los TEMPLARIOS, como "los nuestros" , DANTE, había puesto a SALADINO en el LIMBO.

Para los FIELES DE AMOR, desde FEDERICO II, EL CRUZADO INCRUENTO, SALADINO era el tipo ideal de CABALLERO y SEÑOR MUHAMADIANO.


"...Saladino, ... sultán de Babilonia " es un anacronismo con el que Bocaccio nos invita a intuir el encriptado y el paradigma connotativo que hay en la ironía y el calambur semítico de las etimologías populares y poéticas de BABILONIA y BABEL; a su vez es una metáfora ya que , al recordarnos la etimología "científica" nos lleva allende...

También refuerza el mensaje metahistórico, cualitativamente más "actual" que las actualidades literales de los contemporáneos. Dicho mensaje, como ya lo hemos dicho de diversas maneras, se encuentra en JUANA LA LOCA, FEDERICO II, BOCACCIO, NOVALIS, etc.


Este otro sintagma que, según el grado de conocimiento histórico del lector, puede ser mantenido en lo literal mediante la más baja decodificación racional o producir alguna paradoja , algún oxímoron, también connota metahistóricamente:

"...alcanzó muchas victorias sobre los reyes sarracenos y cristianos"



IDRIES SHAH nos recuerda que dicha parábola fue la respuesta de uno de los maestros SUHRAWARDI a la pregunta sobre los méritos respectivos de las distintas religiones.


También recuerda IDRIES SHAH que esta parábola era conocida como La Declaración del Guía del Secreto Real.

6 comentarios - Los tres anillos enjoyados.

@PrometeoRA +2
Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.