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Mi compromiso con las energías renovables

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Mi compromiso con las energías renovables


Escrito por Lic Ramón D. Peralta


Después de casi tres años de arduo estudio, investigación y trabajo, habré de manifestar mi júbilo ante la enigmática posibilidad que embistió mi tránsito por ésta vida, al conoceros y conocerme. Realmente, me apasiona lo que estoy haciendo, y no habrá día de aquí en mas, que no sea utilizado para festejar en el recuerdo - el haber capitalizado éste tiempo -, so aprender algo útil y necesario para la sociedad, para la humanidad toda, ergo mi propia utopía. Creo en las energías renovables, creo mas allá de su imperfectibilidad y su abordaje absurdamente mitológico. Creo en el espíritu darwiniano del ser humano, aquel que lo lleva a construir a partir del error y sus miserias, pues de otra manera, no habrían podido convivir pasión y compromiso con resiliencia y perseverancia. Soy un viejo muy curioso.

No me conmueve el no haber ganado un centavo (hasta ahora), porque soy gnóstico de cuerpo, mente, alma y espíritu. Creo en las "ganancias superiores", aquellas que se contabilizan con abstracciones, con símbolos, con marcas, aquellas que solo se regurgitan en el lenguaje de los sentimientos humanos, de todo aquello que nos eleva como seres unigénitos, como merecidamente humanos, y que por ende, se mueven en el mismo sentido del bien y la justicia.

Aprender, conocer, saber; no son meras expresiones de deseos en mi persona, se erigen en incontinente necesidad. También agradezco todo lo que me habéis enseñado, soy alumno aplicado, aprendo rápido, porque siempre presto atención. Mi mayor ambición, finalizar mis días estudiando.

Invertí en mi mismo, y eso, me hace sentir bien. Hoy, aquí, ahora, en éste instante, asumo que todo esto me supera, el seguir adelante no es una opción, so es lo único que tengo en mente. La hirsuta insinuación de saberme en camino a la sabiduría, me llena de gozo, de sensaciones insólitas e inexplicables, aunque intente hacerlo y de mala manera.


OPINIONES FILOSÓFICAS


Podría reanudar esfuerzos en pos de argumentar cosas que ya no existen, que ya no están tal cual las describí en cada momento que creí descubrir algo. Pero no tendría un sentido de coherencia tan solo pensarlo, porque no existen las epifanías, teofanías ni las revelaciones en el mundo de los negocios. Y aunque admito que me cuesta horrores controlar mis sesgos cognitivos, también debo decir, que trabajo bajo la consigna que jamás debo dejar subyugar mi conciencia ante los miedos, prejuicios, sentimientos, costumbres y heurística.

Los mayores desafíos para un profesional de la mercadotecnia y las finanzas, quizás pasen por lograr ponerse justo en el medio del absoluto como determinismo. Esto significa no hacer de la apología o su contracara, la negación, un proyecto espistemológico, holístico y estocástico como causa sui. Cosa arteramente dificultosa en la práctica.

Cada vez que buscamos información para probar la existencia de algo, nos imponemos una misión previa, afirmar o refutar. Como si el maniqueísmo implícito en la lógica clásica fuera una superfuerza cosmogónica, que condiciona nuestros esquemas cognitivos y asociativos de manera dogmática. Pero un buen profesional, no debe buscar información para poder argumentar un "si" o un "no", sino para acercarle al cliente o empresa empleadora, los riesgos inmanentes a eso que denominamos "realidad".

Eso que denominamos realidad, es como una onda plana en perpetuo movimiento, que parece responder a una distribución causalística de probabilidad en donde la probabilidad de encontrar determinado resultado es de imperfecto máximo, de entre los ininteligibles máximos de la función. Que sin embargo, por ingobernable, nos sabe a azarosa. El promedio temporal en cada patrón de repeticiones deberían conformar todos los puntos de una idealizada recta o camino formulable, pero percibirla de manera precoz, es todo un mérito.

Pero ya de poco sirve, que diga: "las profesionales de finanzas se movían con lentitud y torpeza ante la aparición de un nuevo tipo de ingeniería financiera, que por evolucionada para nosotros, desconocida". Por eso hoy no es verdad, muchos profesionales argentinos han adquirido conocimiento y expertise; y aunque en el fracaso, no deja de ser la más prolífica fuente del saber. Tampoco sirve que mencione los únicos grandes proyectos de energía eólica que pudieron construirse en Argentina y el cómo, primero porque sería una perogrullada, y segundo, porque lo que antes no podía hacerse, hoy se puede.

Pero tampoco las formas y metodología son las mismas, porque las decisiones políticas en un país tan dirigista, tampoco han sido homogeneas ni coherentes. Antes no existía la "Alianza Estratégica Integral entre Argentina y China", y salvo el 2009 y el hoy, tampoco hubo una intencionalidad clara del gobierno nacional de promocionar y apoyar las energías renovables. Las cosas no son idénticas a si mismo, ni se han mantenido estáticas.

Tampoco se trata de trazar una elipsis imaginaria entre el racionalismo y el idealismo, mucho menos congraciarse con el estructuralismo y posestructuralismo del lenguaje, porque lo real, está mucho mas allá del sujeto, del objeto, y de su intersticial sujeto/objeto (según B. Rusell), como tampoco hay manera de evitar la fuga de lo real del lenguaje, la semiótica y la lingüística. Tampoco se trata de negar toda posibilidad de conocer lo real, sino de advertir que para poder aprehender las justas medidas de la realidad, aquellas que obran mas allá de las barricadas aduaneras de mi conciencia e intuición, deberé estar dispuesto a estar mentalmente en movimiento, bajo los mismos patrones dinámicos del ente, a priori, prospecto de lo real.

Las variables macroeconómicas del país y en general del mundo, son tan dinámicas, que se constituyen en un auténtico desafío para aquellas mentes brillantes, capaces de detectar los eventos primordiales, y mas que estos, los procesos inmanentes, de tal manera que el cerebro pueda seguirlos en evolución. Iluminándolos en cada momento en que se mueven, es decir, extrayendo la información recabada in eternum, para en simultaneo analizarla y traducirla al lenguaje científico y filológico.

Porque lo real, es mucho mas que la suma de las realidades, ergo es el espacio que separa lo conocido de lo "por conocer". O bien, es la huella de entropía dejado por el conocimiento superior, en su ruptura y posterior alejamiento del desconocimiento superior, quienes originalmente existían unidos. Lo real es lo universal, so el universo es la fragmentación de lo real, quién en esa magna escisión expulsó un número extensible y no finito de realidades, las cuales se van multiplicando y expandiendo en la medida que ese universo del conocimiento se mueve. Por ende, toda realidad se mueve ad infinitum, bajo el prisma de la psiquis humana; sin que sea dócil para el cerebro captar la magnitud de ese movimiento.

Antes del fallo de la Corte Suprema de Justificia de EE.UU. leí un libro donde a entender de los autores: "El protagonista llamado George E. Church, un coronel estadounidense presenta un proyecto novedoso, ergo un sistema de comunicaciones que conectaría Bolivia con el océano. Allí Church emitió un bono para reunir los fondos necesarios pero su plan fue un fiasco y los inversores lo demandaron para recuperar el dinero que quedaba".

Según los autores de éste libro, el contrato de Church sería el primer antecedente de la "pari passu". Pero es muy poco serio el trabajo, lo que no obstaculizó que varios diarios, blogs y revistas de llegada masiva, lo hayan recogido y difundido sin ningún tipo de remordimiento y análisis. Me refiero al libro "The Three and a Half Minute Transaction" (en español "Un contrato, tres minutos y medios" escrito por Mitu Gulati y Robert Scott.

Claro que dicho libro es una amena y divertida parodia sobre el accionar "mecanicista" de los grandes y mas importantes buffetes de EE.UU, quienes cobran siderales sumas de dinero, para hacer contratos de "copy y paste", lo que explicaría, según ellos, que la "pari passu" inmersa en los contratos hechos para la emisión de títulos de deuda argentina, serían fruto de una tradición que nadie parece estar dispuesto a cambiar, y que por lo visto, nadie entiende. El libro es socarrón e irónico, lo cual, solo alcanza para explicar una afable lectura, pero no para argumentar ¿por qué habíamos perdido en dos fallos consecutivos, primera y segunda instancia de la justicia norteamericana? (luego en la tercera).

Esto mismo, aplica al tipo de estructuramiento financiero que se ha hecho en Argentina con las energías renovables, es decir, copiar lo hasta ahora hecho, en repudio de la creatividad, originalidad e inteligencia que exige el nuevo mundo de las ingenierías financieras en base a derivados financieros y el dinero nocional.

Este desconocimiento, explica en gran medida, el porqué no se ha avanzado lo suficiente en materia de obras de energías renovables. La mercadotecnia, como entidad, no está pasando por un buen momento en nuestro país, de hecho podríamos afirmar que es algo que debe ser construido de cero.

Muchos argentinos, creyeron hallar en éste libro, una especie de "verdad revelada", cuanto menos el "petroglifo" de donde poder tomarse como para reforzar la creencia que "tenemos derecho a ganar". Claro, que para un argentino dogmático, en estos casos, lo mismo hubiese servido un cuento de Mamá Oca. Sin embargo, "la lluvia sigue mojando".

Tampoco me fue demasiado bien, cuando les dije a algunos amigos, importantes funcionarios de YPF que la ingeniería financiera conocida como "Farm in/out" era muy peligrosa en el contexto en que nos encontrábamos el año pasado. Mis temores manifiestos eran "que bajara el precio del petroleo" (cosa que finalmente sucedió). Cuando defendí la modalidad neuquina del "carry", no fue por cuestiones sentimentales o demagógicas, sino porque los riesgos de que eso sucediera, estaban fundadas, hoy algunos prestigiosos profesionales de la UIA admiten que el gobierno nacional debería haber aprendido de la provincia de Neuquén. Como también eran fundados los riesgos de que Rusia se sumergiera en una profunda crisis financiera y económica - afectando así -, la nueva adjudicación de Chihuido I.

Hoy, con elocuente vehemencia sostengo, que China será la próxima Mega Burbuja Financiera del mundo, lo cual, afectará a la Argentina de manera extraordinaria e inimaginable.

Claro que es algo que nadie con el suficiente poder como para enmendar algo, lo tomará en cuenta; ya en la producción social de su vida, los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, ergo relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción conforman la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social.

El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, es el ser social lo que determina su conciencia.

La concepción materialista de la historia parte de la tesis de que la producción - y tras ella -, el cambio de sus productos, es la base de todo orden social; so de que en todas las sociedades que desfilan por la historia, la distribución de los productos - y junto a ella -, la división social de los hombres en clases o estamentos, es determinada por lo que la sociedad produce, cómo lo produce y por el modo de intercambiar esos productos. Según esto, las últimas causas de todos los cambios sociales y de todas las revoluciones políticas no deben buscarse en las cabezas de los hombres ni en la idea que ellos se forjaron de la verdad eterna ni de la eterna justicia, sino en las transformaciones operadas en el modo de producción y de cambio; es decir, habrán de buscarse sus argumentos no en las ideologías, sino en el tipo de economía empleada en la época de que se trata.

Cuando nace en los hombres la conciencia de que las instituciones sociales vigentes son irracionales e injustas, de que la razón se ha tornado en sinrazón y la bendición en desquicio, esto no es más que un indicio de que en los métodos de producción y en las formas de cambio se han producido calladamente transformaciones con las que ya no concuerda el orden social, cortando por el patrón de condiciones económicas anteriores.

Con ello, queda que en las nuevas relaciones de producción han de contenerse ya -más o menos desarrollados -, los medios necesarios para poner término a los males descubiertos. Y esos medios no han de sacarse de la cabeza de nadie, sino que es la cabeza la que tiene que descubrirlos en los hechos materiales de producción tal y cómo los ofrece la realidad.

Para despedirme, solo diré, que hay que en entender que, hay cosas en el presente que no percibimos pero que ya son parte de la existencia. Porque es imperioso entender y pronto, que nuestra lógica está condicionada por dos grandes distorsionadores de la filosofía existencialista occidental, y me refiero a la percepción del tiempo y la naturaleza.

Ya Sócrates en la Antigua Grecia decía que "el tiempo es una mera ilusión". Sin embargo, quién se impuso en occidente hasta nuestros días fue Aristóteles, so nos dejó como legado ésta omnidireccional manera de percibir el tiempo. El paso del tiempo a través de nuestro cuerpo y pensamiento de atrás hacia adelante, ergo un pasado que nos antecede, un presente que nos abarca en el ahora, y un futuro que se haya proyectado hacia delante, es nítidamente una herencia aristotélica.

Pero el tiempo no es eso, ni funciona de esa manera. Y éste error de percepción es tan relevante, que llevó a Sartre y otros filósofos contemporáneos a despreciar la existencia de una naturaleza no solo en el hombre, sino en el universo. La naturaleza es algo que solo se nos muestra en forma de efectos, ingobernabilidad y eterna incertidumbre. A diferencia de Sartre, yo pienso que: "el desconocimiento precede a la esencia". La existencia puede o no ser un milagro, pero en ninguno de los casos tenemos injerencia en ella, siquiera en un ápice. Las leyes de la naturaleza aun no son conocidas, pero no por desconocidas; debemos afirmar que no existen.

El tiempo es la clave del modo en que lo percibimos todo. Es el tiempo lo que marca cada uno de los hechos, pensamientos y sucesos en nuestro viaje desde que nacemos hasta que morimos. Nos podemos imaginar fácilmente un universo sin color o sin luz, pero es prácticamente imposible imaginarnos un mundo sin tiempo. Sin embargo, hasta donde la física cuántica parece saber, puede que haya que imaginarse un mundo sin tiempo.

Es muy común oír hablar que el tiempo fluye, pero ¿fluye a través de qué? ¿A qué velocidad fluye? Tenemos claro que la tierra se mueve a través del espacio, y su movimiento ha sido detalladamente descrito respecto a otros puntos de referencia tales como el sol. Sin embargo, el paso del tiempo no puede describirse más que con respecto a uno mismo.

Si nos abstraemos de términos físicos, podemos llegar a la conclusión de que nuestra forma de considerar el tiempo está ligada al modo en el que pensamos. Después de todo, nosotros no vemos realmente el paso del tiempo, si no que, simplemente, sufrimos una serie de experiencias distintas de las que tenemos almacenadas en nuestros recuerdos y es esta diferencia lo que nuestra mente consciente percibe como tiempo.

Ahora, si intentamos volvernos un poco más racionales, podemos pensar que el pasado ya no existe, y no es más real que nuestra imaginación. Del mismo modo podemos establecer que el futuro no existe, pues aún no ha sucedido. Entonces, todo lo que es real es, simplemente un punto infinitesimal que se sitúa entre el pasado y el futuro, que conocemos como presente. Como el tiempo nunca se detiene, podemos determinar que la cantidad que define a esta rodaja infinitamente fina es cero. Así, el tiempo es real, pero nada más lo es.

La filosofía occidental continúa su camino de miradas fragmentadas. Cuya visión responde a la precedente, aportando una arista nueva a la concepción inicial o negándola desde una nueva perspectiva imaginada. Un juego retórico de visiones y contra visiones del tiempo para reiterar el pathos del vértigo y asombro que produce la fragilidad del ser, su finitud.

Pero al preguntar sus ¿por qué? y sus ¿para qué?, al buscarle fundamento a su finalidad como Ser y como existencia, va dando respuestas con los conocimientos que tiene a mano, a partir de la cosmogonía que condiciona su razón y su entendimiento, con la lógica de lo que hoy asume como verdades esenciales y con lo que hoy es capaz de comprender. Y ese hacer, se hace condicionado por las visiones que lo precedieron, inmerso en el paradigma de la razón, de la exclusión, que se constituye en el verdadero límite para alcanzar a comprender y comprenderse.

Esto lo intuye Nietzsche y quizás por ello, la eternidad se transforma en el lugar del Ser. El filosofar nietzscheano mira en todas las direcciones, y a esa mirada se deben las múltiples tendencias que en él tienen cabida: el nihilismo, el escepticismo, el heroísmo, la esperanza, la forma, la metafísica y la metáfora, el juego de espejos que la realidad proyecta; la transformación de la divinidad para dar paso a múltiples dioses, variables en si mismo, contradictorios y también humanos.

Solucionar el tema con los hold outs, eliminar el cepo cambiario, insertarnos en el mercado internacional de capitales, recibir fuertes inversiones en energías renovables es algo que debe ser pensado como parte una existencia del hoy, puesto que posee una naturaleza que la explica en forma de una argumentada causación humeana. Los procesos tienen un principio y un fin que se mueve in eternum, ergo deben partir de la base que la misión se encuentra mas allá del aquí y ahora, y que por ende no es igual a una entidad, sino que es un ser en si y para si. Con esto quiero decir, que es menester entender que la anomalía del supuesto presente nació como una entelequia póstuma que solo debe ser tomada como aprendizaje pero no como epifanía.

Cuando logremos obtener los contratos de PPA y estructurar convenientemente nuestros proyectos mercadotécnicos y financieros, no existirán los mismos simulacros de "inversión de la realidad", porque de hecho, ya podemos medir, no solo un determinado conjunto de eventos aglutinantes - copias de la realidad -, sino que, además, podemos medir de manera relativa la velocidad de ese movimiento proyectivo, a sabiendas de que el rumbo nos muestra un final que es intersticial con el regreso al estado de equilibrio. Los ciclos económicos y políticos no son una teoría conspirativa mas, es ciencia. Y sobre esa ciencia necesitamos trabajar.

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1 comentario - Mi compromiso con las energías renovables

@VonKasper +2
Mi estimado, si los "dueños del mundo" hubieran amasado su fortuna en producción y manipulación de energías renovables en vez de haberla hecho con el petróleo, no tendríamos siquiera que hablar del tema... pero lamentablemente es lo que hay.