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La Revolución Francesa, primera parte

La Revolución Francesa, primera parte

link: https://www.youtube.com/watch?v=x6MXQqQXAxI
"Una revuelta puede ser espontánea, una revolución jamás lo es". (JACQUES BORDIOT, periodista y escritor francés)
masoneria
Entre las postales que hay a la venta en el Museo Carnavalet de París figura una reproducción de uno de los cuadros más famosos que se pueden admirar en su interior. Se trata de una alegoría de finales del siglo XVIII que representa los derechos del hombre y el ciudadano, rubricados en 1789.
Como en otras obras del mismo estilo, el texto aparece impreso sobre una especie de Tablas de la Ley rodeado de símbolos de la época. Un par de ángeles pintados en la parte superior certifican la bondad del contenido y, en lo más alto del cuadro, presidiéndolo todo, hay un triángulo con un ojo
abierto en su interior irradiando luz. El emblema que desde entonces se ha utilizado en todo el mundo para representar a Dios... y también el signo máximo de los Illuminati.
Revolucion Francesa
Curtís B. Dalí, ex yerno del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt y declarado masón, es uno de los muchos especialistas que aseguran que los Iluminados de Baviera no sólo no desaparecieron tras la persecución y desmoronamiento de su organización en Alemania, sino que se reconstituyeron en la clandestinidad y siguieron adelante con sus planes. En su opinión, participaron, y muy activamente, en el desarrollo de la Revolución francesa.
terror

Preparando la revolución
maria antonieta
Cualquier libro o enciclopedia de historia califica la Revolución francesa como uno de los hechos fundamentales de la civilización moderna, que, entre otras cosas, sirvió como precedente para definir algunos de los estándares ideológicos que desde entonces ha lucido la democracia: el
concepto actual de ciudadano, los derechos civiles, el sufragio universal, el humanismo y la libertad de pensamiento... El impacto de los hechos que condujeron a la caída de la monarquía de Luis XVI y su sustitución por una república, aboliendo el mito de invencibilidad del absolutismo, fue de tal calibre que aún hoy los franceses celebran su fiesta nacional el 14 de julio, festejando la toma de La Bastilla y cantando La Marsellesa. En general, la imagen que el ciudadano de a pie posee de la Revolución francesa suele estar bastante idealizada; piensa en ella como una época llena de peligros y aventuras, pero también hermosa y esforzada, que hubiera merecido la pena
vivir.

Hay muchos libros escritos sobre los aspectos externos y visibles de los hechos de 1789 y los años posteriores, así que no nos extenderemos demasiado sobre ellos, sino sobre los que no suelen aparecer en primera página porque los Iluminad se han especializado en disimular su presencia en los documentos históricos.
primera parte

Aquellos que justifican el desencadenamiento del proceso revolucionario en las pésimas condiciones generales de la población francesa, y sobre todo en las sucesivas hambrunas de las clases inferiores, desconocen la influencia de los Illuminati en los acontecimientos. Prácticamente todos los pueblos europeos han atravesado en algún momento de su historia circunstancias críticas parecidas o peores y nunca hasta finales del siglo XVIII se había producido una rebelión organizada como la que padeció Francia en aquella época, ni una convulsión politicosocial como la que llevó implícita. Tampoco el crecimiento de la burguesía, ni la cacareada «crisis del absolutismo» o razones similares que se han aducido para justificar los acontecimientos parecen suficientes. Ni siquiera la combinación de todas ellas. ¿Entonces? ¿Acaso los franceses son Lina raza aparte respecto al resto de los europeos?, ¿los únicos capaces de cambiar de arriba abajo en tan poco tiempo un orden social consolidado durante siglos?

La única gran diferencia entre 1789 y otros momentos parecidos de épocas anteriores radica en la preparación consciente del proceso revolucionario, que fue calculado al detalle durante varios años antes de su estallido. Nada quedó al azar. Cuando saltó la primera chispa fue porque la cadena de acontecimientos que seguiría estaba perfectamente trabajada en ese sentido, aunque, al final, la violencia y la brutalidad de su desarrollo hizo que sus creadores perdieran las riendas de éste.
luis XVI
Los expertos en la materia saben que para que se produzca un proceso revolucionario con éxito «es imprescindible disponer de una situación previa de grave alteración generalizada que fuerce a la población no ya a pedir, sino a exigir un cambio». Si éste no se produce, se multiplicarán los
motines y las revueltas, pero es casi imposible que se llegue a la revolución en sí «a no ser que existan dos factores muy concretos» que canalicen la misma: «un clima cultural e intelectual» que alimente y reconduzca las fuerzas en efervescencia, y «un grupo constituido» que se encargue de «organizar y movilizar a las masas» dirigiéndolas hacia los diversos objetivos, aunque ellas o, mejor dicho, y sobre todo ellas «no se den cuenta de que alguien las está manipulando».
toma de la bastilla
El clima cultural que se necesitaba para la Revolución francesa se larvó en los años previos de la Ilustración y el enciclopedismo, y sus principales inspiradores fueron el filósofo Charles Luis de Secondât, barón de Montesquieu, el teórico de la división de poderes, que fue iniciado en la
masonería durante una estancia en Londres v por ello, según cierta tradición masónica, puede ser considerado como el primer masón real de Francia, y François de Salignac de la Mothe, más conocido como Fenelón, arzobispo de Cambrai, cuyo secretario y ejecutor testamentario fue Andrew M. Ramsay, uno de los artífices de la masonería moderna.
En cuanto al grupo constituido, es evidente que los masones llevaron desde el principio la voz cantante, aunque da la impresión de que había al menos dos clases de masonería actúan do: la «normal» y la infiltrada por los Illuminati. Diversas fuentes, empezando por algunos protagonistas de la época como Marat o Rabaut Saint Étienne denunciaron en su momento la presencia de «agitadores extranjeros», sobre todo ingleses y prusianos, que dirigieron al populacho en los principales episodios, como la toma de La Bastilla o el asalto al palacio de las Tullerías. En las confesiones obtenidas durante el posterior proceso a la fracción extremista aparecen, entre otros
agentes, los de un banquero prusiano llamado Koch, los austríacos Junius y Emmanuel Frey, y un español apellidado Guzmán. Sin olvidar que una de las figuras de mayor interés al inicio de los acontecimientos, Felipe de Orleans, posteriormente rebautizado como Felipe Igualdad, que llegaría a ocupar el cargo de maestre del Gran Oriente de Francia, había sido iniciado en la Gran Logia Unida de Inglaterra y, por tanto, podría haber actuado aconsejado por estos rivales de los Illuminati.
luis felipe de orleansG.L.U. de Inglaterra
Recordemos la reunión organizada por los Rothschild pocos años antes en Frankfurt, en la que se había estudiado el desencadenamiento del proceso revolucionario. Según el especialista Alan Stang, uno de los delegados franceses que asistieron a ese encuentro fue el introductor de los
Iluminados en Francia, el político, orador y escritor francés Honoré Gabriel de Riqueti, más conocido como conde de Mirabeau, presidente de la Asamblea Nacional Francesa en fecha tan crítica como la de 1789, y cuyo nombre simbólico era el de Leónidas.
La Revolución Francesa, primera parte
Mirabeau había sido captado años atrás durante su visita a la corte prusiana de Berlín como enviado del propio Luis XVI. Gracias a su influencia, los Illuminati penetraron en la logia parisina Los Amigos Reunidos, rebautizada como Philalethes (Buscadores de la Verdad). Entre los
prohombres conducidos a la «iluminación» por su labor proselitista figuran Desmoulins, Saint Just, Marat, Chenier... y el obispo Charles Maurice de Talleyrand Périgord, de trayectoria tortuosa pero larga, puesto que siguiendo los planes de Weishaupt reorganizó en noviembre de 1793 las iglesias en Francia, motivo por el cual fue formalmente excomulgado por el Papa; más tarde fue el encargado de dar el visto bueno a la coronación de Napoleón como emperador y, aún después, llegó a ser ministro de Negocios Extranjeros con Luis XVIII durante la segunda Restauración.
Una de las obras más célebres de Mirabeau, en la que ya se esbozan algunos de los ideales revolucionarios, es su Ensayo sobre el despotismo, que había redactado durante uno de los encierros a los que le sometió su padre en su juventud para intentar frenar sus costumbres libertinas. En público, siempre defendió la monarquía constitucional, aunque su propia ideología no podía estar más de acuerdo con los principios revolucionarios.
masoneriaLuis XVIII
Además de los Illuminati, se ha hablado de la influencia de la orden de los Templarios o, más bien, de sus herederos. La leyenda afirma que, cuando la cabeza de Luis XVI caía guillotinada ante la turba, una voz más alta que las otras gritó: «¡Jacques de Molay, estás vengado!» Recordemos que De Molay fue el último de los maestres templarios, ejecutado por orden del rey francés Felipe el Hermoso. Cierta tradición masónica liga a las logias con el linaje templario, cuando un puñado de caballeros perseguidos logró embarcar en el norte de Francia en un buque con destino a Escocia. Allí encontraron refugio en las hermandades de constructores, con las que se fundieron y constituyeron el llamado Rito Escocés Antiguo y Aceptado. En aquel momento nació la idea de «la venganza templaria», según la cual, los templarios «masonizados» asumirían como objetivo político no sólo el derrocamiento de los herederos de Felipe el Hermoso, sino de toda la dinastía Capeta. En el ritual del grado 30 del rito escocés se puede leer: «La venganza templaria se abatió sobre Clemente V no el día en que sus huesos fueron entregados al fuego por los calvinistas de Provenza, sino el día en que Lutero levantó a media Europa contra el papado en nombre de los
derechos de conciencia. Y la venganza se abatió sobre Felipe el Hermoso no el día en que sus restos fueron arrojados entre los desechos de Saint Denis por una plebe delirante ni tampoco el día en que su último descendiente revestido del poder absoluto salió del Temple, convertido en
prisión del Estado para subir al patíbulo [en referencia a Luis XVI], sino el día en que la Asamblea Constituyente francesa proclamó frente a los tronos, los derechos del hombre y del ciudadano.»
Revolucion FrancesaJacques de Molay

La Gloriosa
En un principio, la masonería de Francia se definía como una «sociedad de pensamiento» de influencia cristiana, pero pronto renunció a este origen bajo la influencia de ideólogos ingleses, de los que heredó el racionalismo mecanicista que desembocó en las teorías de Voltaire y su círculo, y alemanes, de los que asumió el fuerte misticismo germano y la orientación del martinismo. La primera logia masónica había sido constituida en territorio galo en 1725 con el nombre de Santo Tomás de París y fue reconocida por la masonería de Inglaterra siete años más tarde. Se extendió con rapidez entre la nobleza: el duque de Villeroy, amigo íntimo de Luis XV, fue uno de los primeros iniciados franceses y se cuenta que el mismo soberano llegó a ingresar en la logia de Versalles junto a sus dos hermanos.
terrorVoltaire
Sin embargo, en 1737 fue oficialmente prohibida, ya que británicos y franceses estaban en guerra y la monarquía de París temía que el secreto de sus conciliábulos sirviera para albergar algún tipo de traición. Fieles a su tradición de clandestinidad, los masones hicieron caso omiso de
la prohibición y prosiguieron sus reuniones aún con mayor discreción en un hotel ubicado precisamente en el barrio de La Bastilla. Un primo del rey, Luis de Borbón Conde, asumió la responsabilidad de gran maestre hasta 1771. De ese modo, la organización fue ganando peso e influencia mientras se extendía por toda Francia y crecía el debate en su propio seno: ¿centrarse
en el trabajo interno o volcarse hacia el mundo y, en especial, hacia la política? Al acceder a la dirección el duque de Chartres se produjo la fractura definitiva entre el Gran Oriente de Francia y el Oriente de Francia. Unos apostaban por la indiferencia religiosa y la intervención activa en el ambiente politico-social del país, mientras que otros insistían en que los rituales masónicos se habían constituido originalmente para centrarse en el desarrollo espiritual.

Poco antes del estallido revolucionario, existían al menos 629 logias en Francia, de las que sólo París contaba con 63. Se calcula que el número de francmasones franceses no bajaba de los 75 000. Y otro dato elocuente: el período revolucionario comenzó con la convocatoria de los Estados
Generales, representantes del clero, la nobleza y el pueblo llano; de los 578 miembros del Tercer Estado, al menos 477 habían sido iniciados en diferentes logias masónicas, a los que hay que sumar los 90 masones de la aristocracia y un número todavía indeterminado en el clero.

No se conoce, si es que existe, un documento escrito en el que la masonería definiera alguna directiva concreta para iniciar, dirigir, sostener o canalizar directamente el proceso revolucionario, pero los números son elocuentes.
Todos los ideólogos del nuevo régimen, así como la totalidad de sus dirigentes políticos sin ninguna excepción de interés, fueron masones. Desde los teóricos y propagandistas, como Montesquieu, Rousseau, D'Alambert, Voltaire y Condorcet, hasta los activistas más destacados de la Revolución, el Terror, el Directorio e incluso el bonapartismo, como los ya
citados Mirabeau, Desmoulins, Marat y también Robespierre, Danton, Fouché, Siéyés... hasta el propio Napoleón. El misterio reside en averiguar cuáles de ellos militaban también en las filas de los Illuminati y cuáles eran dirigidos por sus propios compañeros sin darse cuenta, aunque podríamos encontrar alguna pista en los boletines de los clubes jacobinos que utilizaban masivamente el icono del Ojo que Todo lo Ve.
maria antonietaEstados Generales

No sólo eso. Los ciudadanos ignorantes asumieron como originales y propios de la Revolución una serie de símbolos que en realidad siempre habían pertenecido a la masonería, como el gorro frigio, los colores de la bandera republicana (azul, blanco y rojo eran los distintivos de los tres
tipos de logia vigentes en la época) y la escarapela tricolor (inventada por Lafayette, francmasón y carbonario), la divisa «Libertad, Igualdad, Fraternidad» e incluso La Marsellesa (himno compuesto por el masón Rouget de L'Isle e interpretado por vez primera en la logia de los Caballeros Francos de Estrasburgo, el actual himno nacional de Francia).

primera parte
El mismo Felipe Igualdad (Felipe de Orleans), en 1793 y tras haber votado a favor de guillotinar a su primo el monarca y a su mujer María Antonieta, quiso terminar con la práctica del secreto en la masonería porque según sus palabras «la república es ya un hecho» y «en una república no debe haber ningún secreto ni misterio». Quizá porque temía que, al igual que él había conspirado contra Luis XVI, alguien podía conspirar contra él. Lo cierto es que la masonería como tal desapareció del escenario poco después. Y que Felipe Igualdad fue guillotinado ese mismo año, después de que su espada ceremonial fue rota en la asamblea del Gran Oriente de Francia. La revista Iíumanisme, editada por la Gran Logia de Francia, sentenciaba en 1975 con gran claridad que «es conveniente recordar que la francmasonería está en el origen de la Revolución francesa», ya que «durante los años que precedieron a la caída de la monarquía, las declaraciones de los Derechos del Hombre y la Constitución Rieron larga y minuciosamente elaboradas en las logias. Y, naturalmente, desde que fue proclamada la República francesa se adopta la divisa prestigiosa que los francmasones habían inscrito siempre en el oriente de su templo: "Libertad, Igualdad, Fraternidad"».

En la actualidad, los masones siguen refiriéndose a la Revolución francesa como La Gloriosa.
luis XVI

FUENTES:
1) ILLUMINATI de Paul Koch
toma de la bastilla
2) NADIE SE ATREVE A LLAMARLE CONSPIRACIÓN de Gary Allen y Larry Abraham
luis felipe de orleans
3) EL SECRETO MASÓNICO de Robert Ambelain
La Revolución Francesa, primera parte
4) CARTAS ROSACRUCES de Angel Luis Encinas Moral
masoneria
5) LAS MÁSCARAS DE LOS ILLUMINATI de Robert Wilson
Revolucion Francesa

terror
SI TE GUSTÓ, RECOMENDALO
LOS INVITO A PASAR POR MIS POSTS ANTERIORES, GRACIAS A TODOS POR PASAR POR ESTE!
http://www.taringa.net/alientina/postsmaria antonieta
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21 comentarios - La Revolución Francesa, primera parte

Clodion +3
Buen dato...a profundizar !
primera parte
10+
alientina +3
Gracias! Me alegro que te haya gustado. Hay que leer, porque abunda la bibliografía sobre estos temas. Al final del posts, dejé algunos.
RobertosebastinC +2
Wena care raja...pero te faltó poner a mi amigo Robespierre....y el cura de mierda ese de Talleyrand...los personajes más enigmaticos y determinantes de la revolución, pero más el cura....que webiaba en las sombras....
alientina +3
En realidad, es post es más una visión sobre la influencia masónica en la Revolución Francesa. Trata de no ser tan detallado, porque de hecho, ocurren demasiados sucesos en 10 años. Es un tema que da para largo.
tocaboton +1
Como siempre muy buen post Valentina!... + 10 y F.. Saludos!
alientina +1
Igualmente querido. Saludos!
maulsit +3
Que buen post loco, no entiendo como solo tiene 65 visitas Inteligencia colectiva....
alientina
Ayudame a difundirlo! Gracias por pasarte
bogaaaa +1
no se si llegan a existir nos cojieron a todos !
FredericChopin96 +2
+10 y a Favs.
alientina +2
Gracias Chopin!

link: https://www.youtube.com/watch?v=9E6b3swbnWg
ChxnchosMadresaz +4
la masacre de vendee, el primer genocidio moderno hecho por ateos
alientina +1
Eso muestra lo inescrupulosos y sanguinarios que fueron los "revolucionarios". El campesinado venció, les perdonó la vida, fueron, buscaron refuerzos y volvieron para masacrarlos.
tucuh +3
Buen post, mal momento para publicarlo
nicolaslaitan +2
pensè lo mismo
alientina
Recomiéndenlo, muchachos! Gracias por pasar
carmatope +1
Sobrevalorada
alientina +1
Demasiado sobrevalorada, y asesina.
dimequienesonuts +4
es casi imposible que se llegue a la revolución en sí «a no ser que existan dos factores muy concretos» que canalicen la misma: «un clima cultural e intelectual» que alimente y reconduzca las fuerzas en efervescencia, y «un grupo constituido» que se encargue de «organizar y movilizar a las masas» dirigiéndolas hacia los diversos objetivos, aunque ellas o, mejor dicho, y sobre todo ellas «no se den cuenta de que alguien las está manipulando». Que literal..
alientina +1
Señalaste el párrafo crucial de este post!
SerJacobos -1
Grandes los burgueses papa abajo la monarquía!!!
lshunchi +2
Buen aporte Valentina
alientina +1
Gracias Dalia! Ayudame a difundirlo, para que no pase desapercibido. Lo publiqué antes de irme a dormir, pero fue un mal horario jaja
edy5497 +2
RossanaAlmendra +2
SIniaki +2
Muy interesante tu enfoque acerca de la participacion de estos grupos que,, estemos de acuerdo o no, siempre, siempre estàn presente en los hitos de la historia. mi agradecimiento por tus aportes y +10
alientina
Te agradezco a vos. No por nada comparten el mismo lema
VonKasper +2
Si esos revolucionarios que dieron su vida en pos de esa "Liberté - Égalité - Fraternité" vieran lo que es hoy su amada Francia convertida en la "prostituta barata" de los sionistas británicos y yankees, seguro hubieran preferido seguir muriendo de hambre en las calles.
Fhercho06 +1
Gracias por la info Vale.! Ahí paso a la segunda parte..Saludos!
+10
alientina +1
Genio, Fer!
Fhercho06 +1
Memosteck +1
ya jugue al AC Unity, ya me se esto
filifili58 +1
Valentina, sos de otra galaxia, no puede ser que te leas y sobre todo entiendas todos esos libros en tan poco tiempo, gracias genia!!!
alientina +1
Gracias a vos por pasar siempre
MilesD1993 +1
Buen post. Aunque para mi la conclusión es que la revolución se inicia en lo económico y termina en una revolución política. Supongo que la burguesía al tener ya todo el poder económico, el siguiente paso, lógico, era tomar el poder político. La masonería ha sido un instrumento más de está gente.
Saludos.