El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Legendarios Duelos De Honor Argentinos - Parte 2

Legendarios Duelos De Honor Argentinos - Parte 2


Legendarios, caballerescos, románticos y absurdos; epítomes y símbolos de la irracionalidad; artística y teatralmente sangrientos; ornamentados por majestuosos y solemnes rituales; históricos unos, olvidados otros; despojados de sus dramáticas circunstancias y evaluaciones morales, los duelos nos revelan, también, un mundo poblado por seres provistos de valores, principios y códigos inalterables.

A más de una centuria, estos fantasmales seres, regresan para invitarnos a reflexionar sobre nuestras 'irresistibles' e 'indispensables' futilidades.

SABLAZOS MILITARES


En los primeros años posteriores a la Revolución de Mayo, el Directorio prohibió (1814) los duelos bajo pena de muerte. Esto porque dos oficiales chilenos, Juan Mackenna y Luis Carrera, se batieron a sable en el actual parque Lezama, y Carrera quedó muerto en el campo. A pesar de eso, el general José de San Martín, en el reglamento de sus Granaderos a Caballo, establecía la obligación de los oficiales de aceptar todo desafío.

El general José María Paz cuenta, en sus "Memorias", que horas después de la batalla de Tucumán (1812) desenvainaron sus sables para batirse el teniente Juan Carreto y el coronel José Moldes, cuando éste trató de "ratero" a Carreto. El general Manuel Belgrano, que estaba presente, los detuvo recriminándoles semejante "insubordinación".

Es conocido que en 1818, poco antes de la batalla de Maipú, se enfrentaron en duelo dos oficiales del Ejército de los Andes, Pedro Ramos y Federico Brandsen, en el campamento de Chimbarongo, quedando ambos heridos.

Antes, en Mendoza, otros oficiales de San Martín, Juan Lavalle y Juan O'Brien, se habían batido a sablazos. O'Brien recibió una profunda herida en la muñeca derecha.

pelea


DUELO POR AMOR


Belisario Roldan -el exquisito orador y dramaturgo- se había enamorado para toda la vida. Ella, la señorita Arnolda Brinckmann, era, por su talento y por su gracia, digna de Belisario. Pero Roldán había triunfado tan rápidamente, que su gloria desató la furia de los calumniadores.

Una impostura de esas llegó a oídos de un pariente político de la novia, el caballero don Teodoro De Bary, quien sin mala intención, opuso quizás algún reparo al amor de los tórtolos. Cerróse de improviso para Roldan el balcón de Julieta.

"El miércoles por la mañana se batieron en duelo en el Hipódromo Argentino, los señores Belisario Roldán (hijo) y Teodoro De Bary (hijo). El arma empleada por los combatientes fue el sable con filo, contrafilo y punta. En el primer asalto, ambos duelistas fueron heridos, el señor Roldán con tres incisiones en el cuero cabelludo y otra en el antebrazo derecho, y el señor De Bary con una contusión en el cuello.

En tal estado los duelistas, y de acuerdo con el dictamen de los facultativos, se dio por terminado el combate.

Apadrinaron al señor Roldán el doctor Enrique Bioy y el teniente de navío Lauro Lagos y los doctores Mario A. Carranza y Joaquín J. Vedoya al señor De Bary.

La noticia de haberse realizado el duelo corrió por todos los círculos sociales y a las pocas horas afluían a los domicilios de los combatientes los elementos representativos de Buenos Aires" (Caras y Caretas, 23 de noviembre de 1907).

Belisario Roldán volvió a ganar el corazón de Arnolda gracias a la literatura. La conmovió que publicase en "Caras y Caretas" un poema cuyos últimos versos decían: "Pues sabes que de pie sobre mis penas,/ ya en las angustias donde tiembla el paso,/ por disfrazar de aurora aquel ocaso,/ lo teñí con la sangre de mis venas".

Combate


DUELO ROCHA - FRESCO


Las primeras imágenes que dispara nuestra imaginación, al evocar un duelo caballeresco, consiste en desolados y gélidos páramos; árboles de ramas retorcidas, despobladas de hojas y una lúgubre penumbra; apenas rasgada por la ambarina luminosidad del alba, solemnes y majestuosas sombras de galera que se desplazan en susurros y, por fin, sepulcrales estampidos que estremecen los espíritus; o bien, evocamos la metálica furia de sables entrechocando.

En este caso, nada de estas poéticas vienen al caso, cuando recordamos el duelo entre los señores Rocha y Fresco, en el turbulento e inquietante año de 1930.

Desafio


Allí están ellos, dos diputados de la nación, bajo el jocundo y jubiloso esplendor de magnolias, camelias y palmeras; iluminados por un templado sol de fines de agosto, en el parque de una jovial y suntuosa residencia de Belgrano.

Se nos parece asistir a una verdadera velada social: el barón De Marchi, los diputados Santamarina y Miguens, el doctor Rodolfo Moreno, dialogan afablemente con el gentil anfitrión, doctor Delcasse; elegantes, sobrios y discretos; impecables en sus gestos y miradas, se diría que hasta cuidadamente indolentes e indiferentes.

Encuentro


Pero el pequeño gran drama debe tener su gran y teatral despliegue, y entonces los contendientes, con el torso desnudo y bajo la vigilante mirada del barón De Marchi, se entregan de lleno a lustrar sus broncíneos honores "en un solo asalto, que fue violentísimo", señalan las crónicas testigos de semejantes hazañas y proezas caballerescas, bajo el sol porteño de agosto de 1930.

Desde el rostro de Rocha la sangre salpica la húmeda tierra y el lance medieval se suspende. Los adversarios no se reconcilian y tras pequeños intercambios de opiniones y comentarios con sus respectivos acompañantes, se retiran, saludando y agradeciendo, naturalmente, la gentil recepción del anfitrión.

Argentina


DUELO CÁRCANO - MAIDANA


El 29 de julio de 1922 tuvo lugar el duelo entre Ramón J. Cárcano y el doctor Julián Maidana, en la residencia del señor Federico Bunge, en Avenida Alvear 3473.

Julián Maidana resultará herido en su oreja izquierda y se retirará en compañía de su padre; en tanto Cárcano recibirá el abrazo de su hijo, Miguel Angel. Acompaña a Cárcano, entre otras personalidades, nada menos que el presidente de la cámara de diputados, coronel Pereyra Rozas.

lucha


EL CORONEL SARMIENTO MATA A LUCIO V. LÓPEZ


EL doctor Lucio V. López, hijo del historiador y nieto del autor del Himno Nacional, era, a semejanza de sus antecesores, un hombre superior. Su ciencia jurídica, sólida y solemne, contrastaba con su humorismo griego, edición de París.

Su novela "La Gran Aldea" nos muestra la dentadura brava de su ingenio. Era uruguayo, como Miguel Cané, Bartolito Mitre y Florencio Madero. Había nacido en Montevideo, bajo la tiranía. Siendo interventor en la provincia de Buenos Aires, la política lo mezcló, contra su voluntad, en cuestiones muy áridas.

Sus amigos pretendían llevarlo a la gobernación, frente a otro candidato de fuerza: el general Francisco Bosch. Apoyaba a este último un joven coronel de prestigio, Carlos Sarmiento, sanjuanino, que a los 28 años de edad era ya coronel, por obra de su cultura y de su inteligencia. Un día, el doctor López ordenó la prisión de Sarmiento. El coronel, que era sobrino segundo de Domingo Faustino, soportó el castigo con altivez, en silencio. Pero por dentro, él mismo lo declaró una vez: "¡Rugía!".

Después de varios meses de prisión fue puesto en libertad. Se dirigió a "La Prensa" y publicó una violenta carta contra López. La carta echaba chispas. Al día siguiente López leyó en "La Prensa" las acusaciones de Sarmiento. Antes de tomar una resolución, dirigióse al estudio de Carlos Pellegrini:

"¡Hola, Lucio!", le dijo Pellegrini, "Ya sé a lo que venís". "¿Qué debo hacer?", preguntó López. "Batirte", respondió Pellegrini.

reto


El duelo se efectuó a pistola, el 28 de diciembre de 1894 (día de los Santos Inocentes). Al primer disparo, los duelistas salieron ilesos. Al segundo tiro, el doctor López recibió el balazo de Sarmiento en el estómago, cayendo de rodillas, sin decir una sola palabra. Murió al día siguiente.

La pérdida de aquel ciudadano virtuoso fue una desgracia cívica. Miguel Cané, amigo de la infancia, leyó sobre su tumba un hermoso discurso contra la costumbre salvaje de los duelos. Comenzó diciendo: «Un resto de barbarie que predomina entre los hombres cultos...»

El coronel Sarmiento desapareció de Buenos Aires. Se encerró en su estancia de Chacabuco durante catorce años. Se volvió misántropo, dejó crecer su barba. Solitario, triste, mudo de dolor, sufría su tragedia moral. Un escritor de grandes méritos, Jaime Molins, que fue secretario privado de Sarmiento, acaba de decirme: "Después del duelo, la jauría se arrojó sobre Sarmiento sin misericordia. Era un hombre cultísimo, bondadoso y de gran corazón. Sus amigos tuvieron que hacer esfuerzos sobrehumanos para llevarlo a la gobernación de su Provincia. La patria no le ha hecho toda la justicia que su virtud merece". (Juan José de Soiza Reilly, Caras y Caretas del 7 de mayo de 1932).

lance


ÚLTIMO DUELO REGISTRADO


Ocurrió el domingo 3 de noviembre de 1968. Eran las 5.58 y estaba nublado. Los duelistas llegaron a la quinta de Monte Chingolo, sobre la calle Caagazú, con sus padrinos.

Minutos después, bajó de un Valiant Escipión Ferretto, instructor de esgrima del Colegio Militar. Llevaba los sables que se usarían, pues, sería el juez del lance.

Los duelistas eran el almirante Ignacio Benigno Varela y el abogado, político, legislador, y periodista Yolivan Biglieri. Fue el último duelo registrado en Argentina.

Dos años atrás, una Junta Revolucionaria integrada por Varela, el general Pascual Pistarini y el brigadier Arnaldo Alvarez derrocó al presidente constitucional Arturo Illia. Días después asumiría el general Juan Carlos Onganía. Biglieri, que dirigía un diario en Lanús llamado Autonomía, trató a Varela de traidor, pues había declarado su lealtad a Illia poco antes de derrocarlo.

Varela, ofendido, consideró que la única manera de lavar su honor era enfrentarse a Biglieri y éste aceptó. El ofendido tiene derecho a elegir las armas, según el Código de Honor, pero siendo uno de los involucrados un civil, es a éste a quien corresponde tal privilegio. El periodista, que también fuera presidente de Lanús, lo cedió porque quería designar el lugar: temía que lo llevaran a un buque.

El arma escogida fue el sable de esgrima con empuñadura, filo en la hoja y sin punta. La estocada estaba prohibida.

Legendarios Duelos De Honor Argentinos - Parte 2


A las 6.10 había luz suficiente. El juez señaló a Varela y Biglieri que el duelo no sería "a primera sangre" sino hasta que las heridas recibidas impidieran continuar a uno o a ninguno. Entregó los sables y les ordenó desnudar sus torsos. Se harían dos minutos de combate por tres de descanso.

Dieron las 6.12 cuando el juez bramó: "¡A Ustedes!". Entre padrinos e invitados habría unas 20 personas mirando, más los periodistas escondidos en la quinta.

En el primer ataque, Biglieri le hizo un tajo en la oreja derecha a Varela y, en otra carga, lo cortó en el brazo diestro. Varela, por su parte, alcanzó al periodista en la mano. Volaron los lentes de Biglieri. En el segundo asalto, el almirante, hirió el pómulo de su rival. Ya los dos se mostraban cansados. Biglieri recibió otra laceración en el torso, pero el marino se llevó una herida en el costado.

Al reanudarse el combate, Biglieri lastimó el pecho y hasta hizo caer el arma de la mano de Varela. Entonces, ambos fueron revisados por los médicos. Decidieron que ya no podían seguir. El duelo duró 20 minutos. No hubo reconciliación.

pelea


OTROS DUELOS ARGENTINOS


Combate

Desafio

Encuentro

Argentina

lucha

reto

lance

Legendarios Duelos De Honor Argentinos - Parte 2


Numerosos duelos caballerescos argentinos tuvieron saldo de muertes o de serias heridas. Se ha definido al duelo como "un combate privado entre dos personas, realizado voluntariamente ante testigos y sujeto a reglas determinadas". Sus orígenes son remotos. Los historiadores marcan, como rasgo singular, que no existió en Grecia ni en Roma. Habría nacido entre los germanos y ellos lo importaron a Europa. Se difundiría vertiginosamente, sobre todo en la aristocracia, donde causó innumerables fatalidades.

Era el recurso para "lavar el honor" frente a una ofensa: hasta se lo llamó "juicio de Dios", entendiendo que la divinidad disponía, finalmente, el resultado del encuentro. Pero los jurisconsultos lo condenaron con reiteración. Consideraban que esta "justicia" por mano propia configuraba una rebelión contra la majestad de las leyes y de los monarcas.

En Argentina, el Código Penal incluye al duelo entre los delitos, pero en realidad, está en desuso desde hace tiempo. La norma caballeresca obligaba a no referirse nunca más al asunto que provocó el encuentro. Pero de todo quedaba constancia en actas que se publicaban en los diarios con el escueto título de "Personal".

pelea

Comentarios Destacados

kbzaldsm +9
tenian las bolas de cemento estos tipos! Merecen respeto
ShadwellTopdog
Coincido. ¡Gracias por pasar!

8 comentarios - Legendarios Duelos De Honor Argentinos - Parte 2

kbzaldsm +9
tenian las bolas de cemento estos tipos! Merecen respeto
ShadwellTopdog
Coincido. ¡Gracias por pasar!
98765-12345 +1
Te falto el mas famoso el duelo entre Hipolito Yrigoyen y Lisandro de la Torre
MilesD1993 +1
¿Sabes si están prohibidos los duelos? Hay que aguantársela mano a mano hasta la muerte jeje.

Buen post.
ShadwellTopdog +2
Actualmente son considerados como delitos. Sólo para guapos ¡Muchas gracias, camarada!
Graciani +2
BUEN POST!!!+ 10!!!
ShadwellTopdog
¡Muchas gracias, turbina!
trollacioGibson +1
Excelente post nuevamente +10 ,te sigo y espero ver una tercera parte