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Historia de Coopertivas de Crédito y Consumo en Argentina

Historia del cooperativismo de crédito y de seguros en Argentina



Origen y evolución del cooperativismo de crédito en el país.

En nuestro país a principios del siglo pasado y en base a ideas y experiencias traídas sobre organizaciones financieras cooperativas por inmigrantes europeos, comienzan a formarse las primeras Cooperativas de Crédito, pero con una característica muy peculiar que hace mas meritorio el esfuerzo de aquellos pioneros que las constituyeron, esto es que a diferencia de Europa y América del Norte donde las mismas fueron promovidas y constituidas por políticos, profesionales o prominentes empresarios , en nuestro país las Cooperativas de Crédito fueron promovidas fundadas y desarrolladas por hombres comunes, artesanos comerciantes, trabajadores que aplicaron sus vivencias en materia cooperativa para contar con la asistencia crediticia necesaria para establecerse e iniciar sus actividades.
En sus comienzos desarrollaron una actividad muy sencilla y distante de la operatoria actual. Los fondos disponibles surgían de depósitos en caja de ahorro o de aportaciones y eran destinados a préstamos para que los recién llegados pudieran establecerse e iniciar sus actividades, generalmente relacionadas con micro emprendimientos. Se desarrollaron dentro del marco previsto por el Código de Comercio reformado en 1889 (artículos 392, 393 y 394).
En el año 1926 se sanciona la primera Ley de Cooperativas Nº 11.388, la cual impulsa el desarrollo del sector cooperativo. En su articulado el legislador recoge el principio creado por Schultzer-Delitzsch en sus Cajas de Crédito Urbanas, incorporando la posibilidad que en las cooperativas de crédito el retorno se efectúe en proporción al capital aportado, estimulando de esta forma el aporte de los asociados para capitalizar la cooperativa.
Dicha ley es reemplazada en 1973 por la Ley 20.337 que actualmente rige al sector cooperativo, y la cual conserva en su artículo 42º, dicho principio para las cooperativas de crédito.
De esta forma los beneficios del crédito solidario se expande rápidamente haciendo que las cooperativas se vieran obligadas a evolucionar, acompañando el desarrollo de sus asociados, de tal forma amplían su operatoria financiera con servicios acordes con las necesidades de los mismos.
A partir de 1977 comienza a regir a las Entidades Financieras la Ley 21526, la cual fija la operatoria de las Cajas de Crédito Cooperativas, estableciendo en sus disposiciones transitorias un año de plazo para que estas entidades adecuen su operatoria a las disposiciones de dicha ley (pérdida de las cuentas a la vista).
Por otra parte permitía la transformación en Bancos Comerciales, manteniendo su forma jurídica cooperativa, debiendo iniciarse con el 30% del capital establecido para ese tipo de entidades.
Ante esta posibilidad que les otorgaba la ley, muchas entidades optaron por su transformación en bancos, algunas no pudieron lograrlo debido a su carácter local, que les impidió, concretar las fusiones necesarias para cumplimentar el capital mínimo exigido, y otras, por tener una concepción distinta de la actividad financiera optaron por su continuidad como cajas de crédito.
A partir de ese momento el sector cooperativo de crédito quedó conformado por tres tipos de entidades distintas en cuanto a su operatoria, Bancos Cooperativos, Cajas de Crédito Cooperativas y Cooperativas de Crédito que no toman ahorro público.
Bancos Cooperativos
Comprendidos por la ley de Entidades Financieras 21.526 y por ende bajo el control del BCRA, pudiendo desarrollar sus actividades como bancos comerciales y estando habilitados para realizar todas las operatorias financieras que no estén prohibidas por la ley mencionada.
Cajas de Crédito Cooperativas
En esos momentos tan particulares de la historia de nuestro país, estas entidades, también fueron habilitadas para captar fondos públicos, pero tuvieron restringido el acceso a operatorias de cuenta corriente y otras asignadas únicamente a los bancos comerciales, por la ley 21.526. Sobre estas entidades es necesario recordar que, a lo largo de su trayectoria, en diferentes oportunidades han quedado al margen de la implementación de nuevas operatorias dispuestas por el BCRA; es decir fueron privadas de los elementos operativos que contribuyan a su crecimiento Asimismo y pese a no ser entidades grandes y no contar con la igualdad de oportunidades operativas de entidades que superaban varias veces su tamaño, continuaron desarrollando su labor en la asistencia crediticia de amplios sectores sociales, en forma eficiente y competitiva.

Cooperativas de Crédito

No comprendidas por la ley de entidades financieras y por lo tanto fuera del control del BCRA. Las mismas están regidas por la ley de Cooperativas 20,337 y bajo el control del INAES. Su objeto social es conceder créditos teniendo como base el capital constituido por las aportaciones de capital de sus asociados, no pudiendo tomar fondos de terceros.

Evolución

El cooperativismo de crédito se desarrolló en nuestro país a partir de cuatro tipos de instituciones:
1. Bancos Populares (1887 - 1912).
2. Cajas Rurales (1911 - 1930).
3. Cajas Regionales de Préstamos y Ahorro (1941-1950).
4. Cajas de Crédito.
En el año 2004 fue sancionada la Ley 25.782 (modificatoria de la Ley de entidades financieras) con el objetivo de ampliar las posibilidades operativas de las cajas de crédito cooperativas, en primer lugar la operatoria de cuentas a la vista. Recientemente se ha aprobado la correspondiente reglamentación del Banco Central, que habilitará la presentación de proyectos de creación de nuevas cajas.

Los Bancos Populares son la primera experiencia financiera con carácter cooperativo reconocida en el país, a partir del Banco Popular Argentino instituido en 1887. Hasta 1912 surgieron entidades bancarias similares, que se desarrollaron bajo la modalidad italiana ideada por Luigi Luzzatti. Algunos de éstos se transformaron en Sociedades Anónimas al derogarse la primera Ley Cooperativa en el año 1926 y otras cambiaron de naturaleza jurídica al sancionarse la reforma monetaria y bancaria de 1935.
Las Cajas Rurales de Crédito fueron promovidas por la Liga Social Argentina a partir de 1909 bajo el ideario socialcristiano, adoptando formas similares a las desarrolladas por Frederic Raiffeisen. La crisis económica de 1930 terminó con la mayoría de estas cajas.
Las Cajas Regionales Cooperativas de Préstamos y Ahorro. En 1941 el gobierno nacional impulsó su creación con el fin de facilitar un mayor acceso al crédito agrario para el pequeño productor rural. Si bien se crearon numerosas entidades de este tipo, su accionar nunca fue significativo.
Las Cajas de Crédito, que surgen a principios de siglo impulsadas por inmigrantes que las constituyeron en diversas áreas geográficas a partir de las necesidades de su actividad económica. Adquieren preponderancia en sus funciones asistenciales, vinculándose con pequeñas industrias y comercios barriales. Hasta 1940 tuvieron un crecimiento vegetativo, funcionando básicamente con capital propio o formas inorgánicas de ahorro y cubriendo las necesidades de la actividad artesanal y comercial en las ciudades así como de los arrendatarios y colonos rurales.
Estas últimas, las únicas que adquirieron un nivel de desarrollo y permanencia significativo, nacieron a principios del siglo XX como entidades mutuales de la colectividad judía donde se nucleaban los inmigrantes de acuerdo a su actividad económica o su lugar de origen. Sus integrantes accedían a través de éstas instituciones a los medios de producción necesarios para instalarse en el país o a la financiación de pequeñas sumas de dinero para adquirirlos.
Las primeras experiencias de este tipo fueron la Cooperativa de Crédito La Capilla (Ing. Sajaroff, Entre Ríos, 1913) y la Primera Caja Mercantil Coop. Ltda. en el barrio porteño de Villa Crespo (1918).
A lo largo de los años, las cooperativas de crédito fueron pasando por diferentes etapas:

1. Crecimiento vegetativo (1913 - 1957)

Las Cajas de Crédito tuvieron un lento crecimiento, destacándose por mezclar características cooperativas y mutuales. Funcionaban básicamente con capital propio o formas inorgánicas de ahorro y cubrían las necesidades de la actividad artesanal y comercial en las ciudades y de los arrendatarios y colonos rurales. La mayoría de estas Cajas, además, financiaban la actividad de bibliotecas, escuelas, clubes y otras instituciones comunitarias.

Hacia mediados de la década del cuarenta las Cajas de Crédito comenzaron a reflejar el desarrollo industrial que se produce en nuestro país, originándose un pequeño crecimiento y diversificación de los sectores atendidos. En este marco, algunas cooperativas comenzaron a desarrollar la operatoria de Cuentas a la Vista con Ordenes de Pago como forma de girar sobre sus saldos. En 1950 catorce entidades crearon la Federación Argentina de Cooperativas de Crédito para coordinar la representación gremial y el asesoramiento jurídico y contable. Actualmente la FACC se encuentra inmersa en un proceso de apoyo y fomento del desarrollo de las Cajas de Crédito Cooperativas ya que las mismas representarán en el esquema económico una herramienta de desarrollo del Crédito Cooperativo, hacia distintos sectores de la actividad económica y con una fuerte potenciación de las economías regionales el consecuente impacto directo en la economía social.


El Golpe de Estado de 1955 que depuso al gobierno encabezado por Juan Domingo Perón modificó las reglas de juego económico. Las reformas al sistema financiero impulsadas por la auto- proclamada Revolución Libertadora se caracterizaron por:
1. Derogar el régimen de "depósitos nacionalizados" instaurado por el gobierno peronista en 1946.
2. Disminuir significativamente las prestaciones crediticias de los bancos públicos.
3. Favorecer la penetración de la banca extranjera e impulsar la radicación de capitales externos como motor del desarrollo económico argentino.
4. Intensificar las restricciones a la asistencia crediticia a las pequeñas y medianas empresas de capital nacional.
En este contexto, un grupo de dirigentes cooperativos se propuso dinamizar la función de las cajas de crédito transformándolas en pequeños "bancos populares" que pudieran financiar la actividad de la pequeña y mediana empresa nacional.

2. Desarrollo (1958 - 1966)

El agente impulsor de esta transformación fue el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos Soc. Coop. Ltda. (IMFC), entidad de 2do. grado creada a instancias del Congreso Argentino de la Cooperación realizado en la ciudad de Rosario en noviembre de 1958. Entre sus principales objetivos iniciales se manifestaba la voluntad de impulsar las ideas solidarias y contribuir a la creación de nuevas cooperativas de crédito en cada barrio y localidad del país.

A partir de la creación del Instituto se amplía la difusión de la Orden de Pago que comenzó a funcionar con dificultades pero fue imponiéndose gradualmente. «Atendida su compensación intercooperativa por el IMFC, se convirtió rápidamente en un instrumento de pago de circulación creciente, que al tiempo que facilitaba la captación y sedimentación de los recursos financieros de los pequeños y medianos empresarios y favorecía su colocación en créditos accesibles para los mismos sectores, impulsó un vigoroso crecimiento de las entidades, demostrativo de la existencia de condiciones y necesidades objetivas para su desarrollo.

Paralelamente, el objetivo fundacional de promover la creación de nuevas cooperativas se cumplió exitosamente. Entre 1958 y 1966 las cajas de crédito pasaron de 197 (124 de las cuales estaban instaladas en Buenos Aires) a 974, distribuidas por todo el país.

Las nuevas cooperativas eran creadas por grupos de vecinos que concurrían a la convocatoria del Instituto Movilizador, o que actuaban motivados por el éxito de instituciones creadas en barrios o localidades vecinas. Son organizaciones que nacen en forma democrática, eligen sus autoridades y promueven la idea de la participación activa en la gestión de la entidad social que ellos mismos están creando.

La rápida expansión del cooperativismo de crédito comenzó a preocupar al capital financiero y a sus representantes, sobre todo por su papel de testimonio demostrativo de las perspectivas del crédito solidario. Esta preocupación se expresó a través de campañas de prensa e intentos normativos restrictivos que no llegaron a prosperar precisamente por la capacidad de movilización del movimiento solidario.

3. Ataque, restricciones y recuperación parcial (1966 - 1976)

En 1966, el gobierno de la autodenominada «Revolución Argentina» encabezado por el Gral. Onganía inició, a poco de tomar el poder, un doble ataque al movimiento cooperativo: pone en vigencia una normativa restrictiva de su operatoria financiera y promueve una campaña difamatoria contra las autoridades del I.M.F.C. en los principales medios de prensa con el objetivo de generar una crisis de confianza con la consiguiente «corrida» entre los ahorristas.

Superado el desconcierto de los instantes iniciales, dirigentes y asociados comenzaron a transitar el duro camino de la reconstrucción. En el aspecto operativo, se procedió al progresivo reembolso de los depósitos a medida que se iba recuperando la cartera de préstamos, al mismo tiempo que se habilitó una nueva operatoria restringida ya que la prohibición de endosar y compensar las Letras de Cambio dificultaba su aceptación generalizada y obstaculizaba la captación de depósitos afectando sustancialmente la rentabilidad normal de las entidades. En el terreno institucional, el movimiento cooperativo comenzó una larga lucha para lograr el restablecimiento de las facultades recortadas arbitrariamente.

Pese al esfuerzo realizado para revertir la situación, de las casi 1.000 cooperativas de crédito existentes a mediados de 1966 apenas poco más de 400 pudieron llegar en funcionamiento al momento de la restauración democrática en 1973. La brevedad del período constitucional no permitió que lo que eran potenciales perspectivas pudieran desarrollarse, por lo que las entidades sobrevivientes solo pudieron recuperarse parcialmente durante el mismo.

4. Intento de destrucción total y transformación en Bancos cooperativos (1976-1979)

En marzo de 1976 se interrumpió violentamente la continuidad institucional en nuestro país, y las Fuerza Armadas asumen nuevamente el Gobierno dando comienzo al auto- denominado «Proceso de Reorganización Nacional».

La crisis capitalista internacional de 1973 significó en los países periféricos, como Argentina, el agotamiento del modelo basado en la industrialización sustitutiva, el pleno empleo, el Estado benefactor y el crecimiento de la clase obrera.

En nuestro país, el anterior ciclo histórico cede paso al proyecto refundacional de la dictadura militar que instala una nueva "modernización" salvajemente autoritaria y excluyente. La alianza entre el poder militar y el nuevo poder económico apuntó a transformaciones estructurales de la sociedad argentina que se convertirían en un punto de partida irreversible para los gobiernos constitucionales posteriores a la dictadura.

En ese marco, el ministerio de economía encabezado por José Alfredo Martínez de Hoz elaboró un anteproyecto de Ley de Entidades Financieras que apuntaba a liquidar al cooperativismo de crédito al plantear la eliminación de la forma jurídica cooperativa como base de estructura de servicios bancarios.

Mediante una importante movilización político-social encabezada por el IMFC se consiguió modificar parcialmente el propósito inicial, ya que la "Ley" 21.526 de Entidades Financieras (1977) vedaba a las Cajas de Crédito la posibilidad de operar en Cuentas a la Vista pero les otorgaba la posibilidad de que se transformen en Bancos Comerciales conservando su forma jurídica cooperativa.

Como resultado de esta situación, 273 de las 375 Cajas de Crédito existentes optaron por transformarse en Bancos Cooperativos. De ellas, 41 Cajas lo hicieron en forma individual y 232 lo hacen fusionándose con otras, dando origen -entre 1978 y 1979- a un total de 77 nuevos Bancos Cooperativos.

La banca cooperativa argentina en la actualidad

Las Cooperativas de Crédito hoy en día tienen otra muy importante tarea que cumplir, la educación económica del pueblo. Ellas deben persuadir y convencer a los hombres de modestos recursos, que deben canalizar sus ahorros por las cooperativas, desde que en ninguna parte como en ellas, el ahorro presta un servicio más útil y más social.
En la actualidad en nuestro país, la existencia de la banca cooperativa se limita a una única -aunque importante- entidad, el Banco Credicoop Cooperativo, fundado en el año 1979 como resultado de la fusión de 44 cajas de crédito del Gran Buenos Aires. A lo largo de su historia Credicoop fue absorbiendo otros bancos cooperativos en dificultades con el objetivo de preservar el servicio financiero cooperativo en las localidades donde funcionaban sucursales de esas entidades fallidas. Gracias a estas absorciones y a la apertura de nuevas casas la banca cooperativa cuenta hoy con 233 sucursales en 17 Provincias.
A diferencia de la banca cooperativa europea Credicoop es una cooperativa de primer grado cuya propiedad corresponde directamente a sus asociados.
Como consecuencia del proceso de extranjerización bancaria experimentado en las últimas dos décadas, Credicoop ha quedado posicionado como el segundo banco privado nacional en el ranking de depósitos.
Su operatoria marcadamente minorista se traduce en la asistencia financiera a mipymes, empresas de la economía social (cooperativas, universidades, mutuales, asociaciones civiles), profesionales, asalariados y beneficiarios del sistema provisional. Este perfil operativo contribuye a atenuar la insuficiente cobertura social de los servicios bancarios que caracteriza a nuestro país.
La banca cooperativa también otorga particular importancia a la prestación de servicios financieros a las entidades cooperativas de otras ramas (servicios públicos, agropecuarias, producción y trabajo), cuya presencia en las pequeñas localidades es fundamental para el desarrollo regional.
La banca cooperativa contribuye también a atenuar la fuerte concentración geográfica de la actividad financiera en el Gran Buenos Aires y en los grandes centros urbanos en detrimento de las zonas de menor desarrollo.
Por lo tanto, en función de todas estas características la banca cooperativa en nuestro país contribuye a atenuar la concentración económica, financiera, así como los desequilibrios regionales.
En cuanto a su potencial de desarrollo, parece difícil que en nuestro país puedan crearse nuevos bancos cooperativos, dadas las elevadas exigencias de capital y las altas barreras a la entrada de nuevos actores, derivadas de la configuración competitiva del sistema financiero argentino. Las perspectivas de crecimiento del movimiento cooperativo de crédito en nuestro país parecen asociarse al fortalecimiento del banco cooperativo existente y, en menor medida, a la creación de cajas de crédito cooperativas al amparo de los recientes cambios normativos en la materia.

Cooperativas de seguro

El seguro cooperativo se extiende rápidamente en todos los países ofreciendo reales beneficios a sus asociados.
Se constituyen cooperativas con ese fin exclusivo, o bien es instituido pos las cooperativas de consumo, agrarias, de vivienda, que permiten gozar a sus miembros de las ventajas que ofrece esta valiosa medida de previsión social.
La práctica del seguro abarca cada día una gama mayor de aspectos, relacionados con la salud, la vida, los objetos y el producto del trabajo del hombre.
Fue de seguro contra granizo la primera cooperativa que se fundó en el medio agrario argentino, denominada Sociedad Cooperativa de Seguros Agrícolas y anexos limitada “El Progreso Agrícola”, localizándose en la localidad de Pigué en el año 1898. Entre sus fundadores e iniciadores se encontraba Clemente Cabanettes fundador de Pigué.
Posteriormente a esta experiencia se formaron en el país distintas cooperativas que surgieron inicialmente con un fin distinto al de seguro y luego adoptaron tal actividad.
Si bien el número de estas cooperativas es notoriamente inferior al de otros grupos, no por ello su importancia es menor.
Estas cooperativas atienden prácticamente todos los ramos de la actividad aseguradora y cumplen sus funciones dentro del marco de las normas generales que regulan esa actividad, conforme con las disposiciones de la Superintendencia de Seguros de la Nación a cuyo control se hallan sometidas como cualquier otra empresa. Siendo también fiscalizadas por el INAES y los órganos locales de aplicación dada su condición de cooperativa.




Estas cooperativas suelen cumplir una importante función colateral: la del financiamiento a otras ramas del movimiento. Se agrupan en la Federación Argentina de Cooperativas de Seguros. Los objetivos que la guían son los siguientes:
• Ejercer la representación del Seguro Solidario Argentino.
• En tal carácter, participar en la conducción del Movimiento Cooperativo Argentino.
• Brindar asistencia técnica a las entidades afiliadas en todo lo concerniente a las actividades de seguros y reaseguros, como así también asesoramiento legal, impositivo, financiero, actuarial y laboral.
• Impulsar el desarrollo y constante actualización de los niveles técnicos de las entidades miembros.
• Promover la interacción cooperativa en todas sus formas, en especial a través del diseño e implementación de proyectos de integración y mecanismos de complementación llamados a potenciar la fortaleza del sector cooperativo.
En la actualidad algunas de las cooperativas de seguro existentes son: Río Uruguay Cooperativa De Seguros Ltda. ( Concepción del Uruguay, Entre Ríos), Segurometal Cooperativa De Seguros Ltda. ( Rosario, Santa Fé), Seguros Bernardino Rivadavia Coop. Ltda. (La Plata, Bs. As.), Agrosalta Cooperativa De Seguros Ltda. (Salta), Sancor Seguros (Santa Fé Y Córdoba).

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3 comentarios - Historia de Coopertivas de Crédito y Consumo en Argentina

@juanamateur
Estoy investigando sobre el tema deberias colgar mas en PDF o como sea. Asi no.