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Juicio Scopes , GOL Satánico EN PORTERÍA CRISTIANA.

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UN JUICIO PARA RECORDAR.


“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.” Rom 15:4

El profesor de biología John Thomas Scopes, quizás no fue consciente de la mecha que prendía al enseñar a sus alumnos sobre la teoría de la evolución de Darwin; a partir de ahí, la humanidad fue cubierta por una red demoníaca y cayó en una vorágine que incluso ha absorbido a todos los cristianos débiles en la fe. Su juicio en Dayton, Tennesee, en 1925, cambió el futuro de la cristiandad…y sus consecuencias se incrementan cada día más.

La causa del virulento juicio ‘Scopes’ en E.U, no implicó crimen o violencia física; fue un combate demagógico, cuya arma resultó ser un torpedo dirigido a la misma línea de flotación de ese gran trasatlántico que es la Biblia Cristiana: el Génesis (’Bereshit’ hebreo), el 1er libro del Pentateuco que Dios ordenó escribir a Moisés, para constituir el fundamento de todo el conocimiento, para aquella generación y de las futuras… ¡incluyendo la nuestra!

El territorio de EE.UU. estaba mayormente poblado por cristianos que creían, sin duda alguna, cada palabra mostrada en la Biblia. Pero un día, los niños dijeron a sus padres que les estaban enseñando que la creación no debía ser tomada tal como decía el libro de Dios; que en realidad, la vida sobre el planeta había evolucionado luego de un lento proceso de desarrollo de miles de millones de años, a partir de cuerpos unicelulares que dieron lugar a todo ser vivo. Según su profesor, uno de estos, un tipo de mono, evolucionó hasta convertirse en el hombre actual.

Los dóciles granjeros de Dayton no pudieron permanecer impasibles ante esta provocación contra el Creador. Las noticias acerca de un maestro enseñando a sus hijos que los humanos descendían de los monos, se esparció como la pólvora, y su efecto fue la responsable respuesta de los creyentes. La alarma llegó hasta la misma cámara de legisladores de E.U., y uno de sus miembros, John Washington Butler, alzó su voz, pronunciándose sobre la ilegalidad en la que caía el profesor de Biología de una escuela pública de Tennessee, al enseñar algo que negaba la instrucción del propio Dios sobre el origen del hombre.

La respuesta cristiana fue tan rápida y contundente, que el 21 de marzo de 1925, la ley ‘Butler’ se convirtió en estatuto constitucional. Pero al continuar enseñando la teoría de la evolución, Scopes quebrantó la ley estatal. Fue arrestado y acusado de “desmoralizar la paz y la dignidad del estado“.

El incidente del tranquilo pueblo tomó significado nacional, con la entrada en el caso de dos de los hombres más prominentes del país: William Jennings Bryan y Clarence Darrow; fiscal y defensa, respectivamente. Bryan era un fogoso adepto de la Palabra de Dios, que había sido tres veces candidato democrático para la presidencia de EE.UU., perdiendo en las tres ocasiones.

Esta causa, resultó para él una bella oportunidad de golpear a la naciente corriente atea generada por la teoría darviniana de la evolución de las especies… mas en realidad, su ego buscaba la fama que lo catapultara al corazón del poder: la Casa Blanca.

Darrow, por su parte, era un notorio abogado defensor que, ayudado por la Unión Americana de Libertades Civiles, se puso de parte de Scopes y se enfrentó a la mayoría cristiana. El año anterior había logrado la plenitud de su gloria, salvando de la silla eléctrica a una pareja acusada de homicidio sobre un adolescente de Chicago, en una causa que adquirió tinte nacional: el caso de Leopold y Loeb.

Las venenosas aguas del río impulsado por el mismo Satanás, habían echado a andar; el irreligioso defensor, especialista en encender el fuego del infierno, era un hombre informal, dado a la controversia. Por otra parte, Bryan, un redomado creyente, casi un fanático, tenía gran demanda debido a su rica oratoria. Siempre acudía a la interpretación absoluta de la Biblia, letra a letra.

Con independencia del aspecto de disputa personal, contra quien pretendía saltar fuera del aro establecido por la sociedad, el juicio se convirtió en una batalla de seudo-ciencia vs. religión, porque en realidad se intentaba juzgar entre la infalibilidad de Dios vs. el falible y pretencioso ser humano.

Lo que se conoció como juicio del ‘mono’, se inició el 10 de julio del 1925. Carteles con un simio en distintas posturas, tomaron por asalto la ciudad: vendedores, médicos y centenares de curiosos, fueron a la polémica con la misma exaltación que unos niños a una cesta llena de chucherías.

La sociedad se dividió entre aquellos firmes en la fe y los amantes de goces mundanos que ansiaban ver demostrado que toda enseñanza bíblica era falacia. De esa forma se sentirían liberados de tener que dar cuentas a Dios por su regodeo en aquellos placeres prohibidos que resultaban ofensivos para el Señor… pero que en cambio constituían un intenso e irrenunciable gozo para ellos.

En la sala, comenzó la cruzada. Darrow convino en que su cliente, Scopes, enseñaba la doctrina evolutiva; pero que en ningún momento manifestó estar en contra de la Biblia. Alegó que muchas personas creían a Darwin, sin abandonar por eso el libro de cabecera de la comunidad creyente del país. Hábilmente, enfocó el asunto hacia una mala interpretación que no dañaba las raíces del cristianismo.

El diseño del defensor consistió en que la Biblia no era una obra única, sino que se nutría de 66 libros cuya autoría abarcaba miles de años; algunos escritos muy tempranamente y otros, mucho más tarde. Hizo énfasis en que constituía en sí mismo un tratado sobre religión y moral; que no era un libro de ciencia y que no instruía acerca de cómo construir una vía de tren o un barco de vapor ni cómo hacer avanzar a la civilización.

Concluyó exponiendo que las Sagradas Escrituras contenían muchas ideas que en el pasado se habían considerado teorías científicas universales y que luego fueron tenidas como incorrectas por la ciencia, aludiendo, por ejemplo, a la edad geológica de la tierra.

Cuando le tocó el turno al fiscal, este empleó 79 minutos en explicar cómo, desde su punto de vista, el enseñarles a los niños sobre la evolución, era robarles su fe en Dios.

En su turno de réplica, con hábil treta, Darrow aprovechó que el confiado y seguro de sí mismo Bryan, subió, no ya como fiscal, sino como testigo experto de la Biblia, dispuesto a contrarrestar el ataque ateo. Admitió su creencia literal, palabra por palabra, en todo lo escrito en este libro; los siguientes 90 minutos estuvieron llenos de preguntas estudiadas, que resultaron muy embarazosas para el inusual testigo.

Considere la siguiente porción de conversación tomada de las notas del proceso de juicio al ser interrogado Bryan por Darrow:

Darrow: – ¿Pudo ud. descubrir de donde tomó Caín a su esposa?

Bryan: – No Señor; eso se lo dejo a los agnósticos.

D: – ¿Nunca lo ha descubierto?

B: – Nunca lo he averiguado.

D: – ¿Nunca lo ha analizado?

B:- No.

D: – ¿La Biblia dice que tomó una, verdad? ¿Había más gente en la Tierra en ese tiempo?

B: – No le puedo decir.

D: – No me puede decir… ¿Nunca entró eso en su consideración?

B: – Nunca me preocupó.

D: – No había notas de que existieran otras personas, mas Caín tomó una esposa.

B: – Eso es lo que dice la Biblia.

D: – De dónde vino ella no lo sabe…

Esto afectó a la Cristiandad hasta el día de hoy, pues periodistas de todo el mundo, presentes en la sala, escucharon y trasmitieron el diálogo al día siguiente en todos los periódicos, con un subtítulo similar al siguiente:

¡Los Cristianos no logran defender las actas de la Biblia!’

Con este movimiento sorpresivo, Darrow derrotó a su adversario. Luego de que Bryan confesara no poder responder esas preguntas, el defensor ahondó su estocada, llevándole a admitir que Dios pudo haber necesitado más de 24 hs. en hacer la Tierra. Fue el colmo que confirmó su real ‘ignorancia bíblica’.

Minutos después, ante otro ataque, el fiscal-testigo, declaró no tener dudas en que “Dios castigó a la serpiente, condenando a las víboras a arrastrarse por siempre sobre sus estómagos”. Pero luego se quedó de nuevo sin respuestas cuando se le preguntó,

“¿Tiene alguna idea de cómo se movía la víbora antes de eso?”.

Según posteriores declaraciones de su bufete, esa fue la experiencia más denigrante que William Jennings Bryan sufrió en toda su carrera.

A los ocho días, concluyó la vista: Scopes fue penado con la sanción mínima legal: 100 dólares, Darrow emergió como ganador ‘no oficial’ y continuó defendiendo otros casos impopulares; se apeló sobre un tecnicismo y la Corte Suprema de Tennessee revocó la decisión del jurado, pero estimó que la ley Butler, en sí misma, ‘era inconstitucional‘… así que la teoría de Darwin sobre la evolución de las especies, inundó a partir de entonces los inocentes oídos infantiles, ocupando el lugar en las aulas que le había correspondido durante siglos a la Palabra de Dios.

Luego se incluyó en las universidades, extrapolándose con el tiempo a toda Europa: primero al bloque ateo-comunista de la extinta Unión Soviética y, finalmente, al resto de la comunidad europea occidental.

Jamás nos considerernos más sabios que nadie, si no hemos sido capaces de vencer nuestra soberbia y autosuficiencia; debemos escudriñar constantemente la Palabra, pues ella nos enseña algo nuevo cada día. Experiméntelo por ud. mismo; prepárese y recuerde el ejemplo del incapaz valedor de las Escrituras: Bryan, murió por infarto… pasados ¡seis días del desafío!: ¡el mismo tiempo que el Creador empleó en su obra!

En cambio John Scopes, la herramienta satánica, recibió en 1960 la llave de la ciudad de Dayton de manos del alcalde, festejando el 35 aniversario del juicio que torpedeó a la verdad de Dios.

Los cristianos de hoy tenemos la responsabilidad de demostrar la ‘credibilidad‘ de Su Palabra; los niños y adultos actuales tienen que ‘saber‘ que la Biblia es confiable al 100%; de lo contrario, las reflexiones del propio Jesús, que en varias ocasiones se refieren a versículos del Génesis, quedarían en entredicho…y nuestra labor evangelizadora tendrá alcances mínimos.

Que no nos pase lo que al triste Bryan; eduquémonos tenazmente.

Moisés, que estuvo varias veces en el monte Sinaí, en presencia del Señor, y ‘hablaba‘ con Él, recibió instrucciones precisas de escribir su legado: el Pentateuco, cuyo primer libro es el Génesis, para que las generaciones futuras siempre estuviéramos documentados.

¿Lo está usted debidamente? ¿Podría responder las consultas que le hacen de buena fe? ¿Sería capaz de neutralizar las capciosas puntas de lanza del enemigo?

Todas las respuestas a las preguntas del juicio Scopes, y otros muchos artículos sobre cuestiones ‘sin respuesta‘ serán expuestos aquí, próximamente; mientras tanto, les exhorto a que mediten sobre estos dos versículos y en la relación que guardan con el tema:


“y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros’ (1ª Pedro 3:15)

“Y su señor le dijo: ‘Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’ ” (Mt 25:21)

Fuente:
http://jolimu.wordpress.com/category/juicio-scopes/

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3 comentarios - Juicio Scopes , GOL Satánico EN PORTERÍA CRISTIANA.

@naza1993 -1
jaja les re cabe.. se creen dueños de la total y absoluta verdad.. pensando que pueden tener derecho a elegir por sobre la vida de otras personas...
paso algo paresido tambien ahi en yankilandia...
querian volver ilegal la enseñansa d ela evolucion.. y unos defensores de la evolucion.. inventaron su \"religion\" iciendo que tambien deberia de ser enseñada.. si se enseñaba la crsitiana..
asi nacio.. el pastafarismo.. la iglesia del monstruo del espagheti volador
al final tambien \"perdieron\" los cristianos... pongo perder asi.. porque con estas cosas nadie pierde... abre las mentes...