El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

El abrazo de Messi y Di María. Fútbol y política.

Anuncios

Apuntes sobre fútbol y política a la vera del Paraná.
El abrazo de Messi y Di María.

Por Carlos del Frade.



Va Messi gambeteando a velocidad inimaginable en línea casi paralela al límite del área grande y de pronto, después de aguantar el último guadañazo, corta la pelota con suavidad de amante y el flaco Angel Di María la toca de zurda ante la salida del arquero portugués. Golazo en la fría Suiza del primer mundo. Y ahí, en la cancha chica del fútbol, dos pibes rosarinos de apenas veintitrés años, se abrazan con ganas y alegría. Fue el miércoles 9 de febrero de 2011, durante el partido amistoso entre la Selección Argentina de fútbol y su par lusitana.

Hermoso encuentro entre Lionel y Angel. Los dos pibes rosarinos. El de Ñuls y el de Central abrazándose comulgando la misma pasión, la misma magia y el mismo origen. Esos dos pibes que se abrazan son síntesis de otros encuentros y otros muchos desencuentros entre leprosos y canayas. Hay cierta melancolía en el recuerdo. La hinchada de Ñuls ni siquiera pudo disfrutar a Messi con la rojinegra, la de Central vio partir al hijo del carbonero en medio de un saqueo casi interminable.

Cuando la selección rosarina le dio un baile inolvidable a la Nacional, en cancha de Ñuls, antes del Mundial de Alemania, había que ver los abrazos de Kempes y Obberti, de Bóveda y el correntino Berta. Y en las tribunas, también se multiplicaban los encuentros y la felicidad entre lepras y canayas porque sabían que más allá del folklore había un orgullo que los unía, el del fútbol rosarino capaz de doblegar a cualquier grande que viniera con prepotencia desde Buenos Aires. Rosario era ciudad obrera, ferroviaria, portuaria e industrial y, además, capital nacional del fútbol.

Hoy, mientras se abrazan Messi y Di María, el folklore fue degenerado en folklorismo exacerbado y sirve para no explicar tanto vaciamiento económico, financiero e institucional en los dos clubes rosarinos. Hoy no parece sensato hablar de compartir la misma tribuna entre ñulistas y centralistas si no todo lo contrario, parecería impulsar una batalla campal. En aquellos años setenta, en plena ebullición política por la transformación social y nacional, muchos hinchas de Ñuls eran socios de Central y muchos de Central eran socios de Ñuls. Ahora eso se lee casi como si fuera una traición. Estupideces y microfascismo que son funcionales a dirigencias que jamás explican los números de los clubes ni tampoco por qué ahora se importan jugadores de calidad mediocre y ya no hay producción de tantos pibes como antes.

El 24 de junio, Messi cumplirá 24 años y Di María, celebró sus 23 años, el 14 de febrero. Dos pibes rosarinos que son la expresión del sistema. Solamente muy pocos llegan a cumplir su sueño de ser ganadores en lo suyo. Hoy, la mayoría de los desocupados en el Gran Rosario son chicas y chicos de la edad de Lionel y Angel, tienen entre 20 y 29 años, y representan el 31,9 por ciento de los que no tienen trabajo en estos arrabales del mundo. En la cancha grande de la realidad sería indispensable generar las condiciones materiales y culturales necesarias para que la mayoría de estos pibes también se abrazaran luego de alcanzar alguno de sus sueños.

Cuenta Messi en su página oficial que cuando tenía ocho años empezó a inyectarse en sus dos piernas y que semejante ritual no tenía nada de divertido. También narra que junto a su familia decidieron partir a España cuando en Ñuls las decisiones del ex presidente Eduardo López lo despreciaron. Di María, el que abrió el partido semifinal con Chile en el Mundial Sub 20 de Canadá, con un hermoso zurdazo, en el mismo día que partía hacia la pampa de arriba el Negro Roberto Fontanarrosa (aquel 19 de julio de 2007), no pudo seguir en Central porque había desesperación por el dinero. Casi una decena de dirigentes viajó a Portugal para quedarse con aquellos 6 millones de euros cuyo destino todavía no está claro.

Messi y Di María se abrazan. Dos pibes rosarinos. Ñuls y Central. La síntesis de alegrías individuales cuyo origen remite a clubes y una ciudad que hace rato dejaron de ser lo que eran.
Para que el abrazo de Lionel y Angel sea el presente de miles de pibes como ellos, será necesario recuperar los clubes y la ciudad a favor de las mayorías populares. Para que la celebración de estos fenomenales jugadores de fútbol no sea algo tan lejano y extraño a su propio origen.


Carlos del Frade.

4 comentarios - El abrazo de Messi y Di María. Fútbol y política.

@steven1969 +1
Lo leí a la mañana. Cuanta verdad, siempre tan claro Del Frade
Gracias por compartir.
@0800TRAMPA +1
cuanta verdad y que poca vision los dirigentes argentinos!