Carneando un cuento: Ensayo en construcción

Anuncios

Introducción


Este ensayo estará listo, para cuando sea viejito y sepa mucho.
Este espacio no está dedicado a la crítica, ni al elogio de textos. Está dedicado al intercambio del conocimiento literario, de un Cuentista a otro. Métodos de escritura, técnicas literarias, sistemas de pulido y corrección. También algunos concejos prácticos sobre la publicación a través de editoriales tradicionales, editoriales digitales, y los asaltaviejesitas. Abordaremos al final, cómo adaptar el cuento a una obra de teatro, radioteatro, y audiovisual.

Eventualmente utilizaremos fragmentos de textos, nuestros o ajenos, para ver en la practica real el uso de dichas técnicas. Así mismo, dejaremos una bibliografía de libros, de esos que enseñan a escribir. Estos libros (salvo excepciones), no fueron escritos por catedráticos ni académicos; fueron escritos por Cuentistas que al llegar a su hora de retiro, hacen lo que cualquiera en su sano juicio haría: No llevarse el conocimiento al cajón, e intentar trasmitir lo aprendido a la siguiente generación de narradores. Cómo siempre digo, cuando alguien se haya leído todos esos libros podrá decir, sin exagerar ni mentir: Yo aprendí con los mejores.
No se trata aquí de corregir faltas de ortografía, ni errores de gramática, ni de redacción. Lo que le da valor a un texto, no es la ausencia de faltas gramaticales, sino el uso de estas técnicas literarias, que son aplicables a cualquier texto de narrativa, sin importar cual sea su argumento y siempre lo embellecen.
Por ejemplo, una maestra me corrigió una vez un parlamento (diálogo) de un personaje que era un campesino semi-analfabeto. En el diálogo no soy yo el que habla, es el personaje, y resulta que los campesinos hablan, como hablan los campesinos. Lo mismo ocurre si el personaje es un niño pequeño, o un moro recién llegado a España, etc.
Recuerden la siguiente frase: El personaje tiene que hablar, como el personaje tiene que hablar. (Y ya les adelante una premisa, luego ampliaremos)
La maestra de escuela, que no es una escritora de literatura, aplicó las reglas de la RAE sin tener en cuenta las técnicas literarias.
Todas estos puntos y varios más, los iremos tratando aquí, de a uno a la vez, ya que son muchos y complejos.
Teoría y práctica, son nuestras dos piernas. ¿Puedo llegar a ser un buen escritor sólo a través de la práctica y experimentación propia de la escritura? Por supuesto que sí, saltando en una pierna yo puedo llegar a donde quiera, pero cuando uso las dos, llego más rápido y voy más lejos.


Las imágenes


La palabra imagen, se acuño de la palabra imaginación. Todo lo demás son ilustraciones, basadas en esa imagen, que primero proyecto la imaginación de su creador.
Hablaremos ahora de las imágenes visuales (las hay con los cinco sentidos), que toda persona proyecta cuando lee, o escucha. Claro que esto sólo ocurre en los textos, o fragmentos de este, donde se encuentren descripciones del tipo visual. Qué tan claramente las proyecte el lector, y de qué manera las visualice, dependerá directamente de la habilidad del Cuentista para detectarlas en el texto primero, y trabajar con ellas después.
De esta manera un cuentista experimentado puede elegir entre: dar imágenes sueltas, o armar secuencias con ellas, darlas claras y nítidas; o borrosas, difusas y extrañas, según amerite la ocasión.
Secuencia:
Es cuando hacemos una descripción visual, donde las imágenes pasan de corrido y en su orden natural. A decir, cuando por ejemplo describimos a un personaje: Con el pelo corto, sus ojos negros, la boca abierta… y esa cicatriz en el mentón. Ahí hay un orden, va de arriba hacia abajo, primero su pelo, luego baja a los ojos, sigue bajando a la boca y acaba en el mentón. Secuencia de imágenes ordenada. Crea una imagen clara y nítida en el lector. Si por el contario digo: Tiene la cabeza grande, los zapatos negros, un cuchillo en la mano, y con los ojos rojos, lleva puesta una campera marrón. Es una secuencia no ordenada, salto de arriba abajo, después al costado y otra vez arriba. Esto genera una imagen borrosa y confusa, extraña y rara. Muy útil para describir al monstruo espacial, raro, o cuando nuestro personaje atraviesa algún portal y se encuentra en otra dimensión, allí damos todas las secuencia fragmentadas y desordenadas, y cuando vuelve por el portal a nuestro mundo, las damos en secuencia ordenada. De esta forma podemos contrastarlas.
Zoom:
Son imágenes de acercamiento y alejamiento. Cuando está lejos, no vemos los detalles, vemos un bulto, una silueta, un punto negro en el horizonte lejano. A medida que se acerca vemos algunos detalles, como su ropa, o si aquel punto es ahora hombre o caballo. Luego vemos más detallado como su pelo, sus ojos y al final, cuando lo tenemos cara a cara, vemos el rojo en lo blanco de sus ojos.
De esta forma traemos un objeto en el espacio. Cuando se aleja ocurre lo inverso.
Este tipo particular de secuencia, puede y debe ser acompañada de un ritmo de lectura coherente.
Cuando algo está lejos, un punto en el horizonte, parece que no se mueve. Cuando está un poco más cerca, es que distinguimos su movimiento hacia nosotros que parece acelerarse a medida que se acerca y cuando lo tenemos a pocos metros… resulta que ya llegó.
El ritmo de lectura debe acompañar este aumento en la velocidad del objeto que se acerca.
Cuando está lejos, describimos con poco detalle y en ritmo de lectura lento, luego aumentamos el detalle y aceleramos el ritmo, para luego detallar aún más y acelerando otro poco.
Así sumamos ambas herramientas en busca de un mismo objetivo, aumentando el efecto deseado en el lector.
El trabajo de un Cuentista, no consiste en imaginar una historia; el trabajo consiste en hacerla real.
“Un Cuentista es un profesional de la mentira y el engaño, experto manipulador de fantasías y maestro, de la mágica ficción; un Cuentista: es un ilusionista de la palabra.”


Ritmos de lectura


En la narrativa se conoce como período, a la distancia que va desde una pausa, a la siguiente; dentro de una misma oración.
Existen tres tipos de períodos claramente diferenciables por su longitud: corto, mediano, y largo.
Para la escritura general, lo recomendable es ir alternando estos tres; sin abusar de ninguno. Pero cuando la ocasión así lo amerite, podemos hacer uso de sólo uno de ellos, para un determinado pasaje, escena o fragmento.
De esta manera, podemos… por ejemplo lograr, que la velocidad de lectura acompase a la velocidad con la que suceden las cosas en el cuento. Y clarifico: Si el personaje esta apurado porque llega tarde al laburo y sale corriendo de su casa como loco metiéndose la camisa para adentro del pantalón y al llegar a la esquina agitado se da cuenta: de que hoy es domingo.
Normalmente los períodos largos, al no tener pausas, tienden a acelerar la lectura. A su vez, el hecho de tráelo acelerado nos permite meterle un paráte brusco, lo cual refuerza el quiebre argumental del final. Esto es lo que ocurre en el fragmento anterior.
Los ritmos de lectura también son muy útiles para la imitación del sonido ambiente. No olvidemos los Cuentistas, lo que tanto Poeta nos ha enseñado. Por ejemplo: Cuando nuestro personaje se encuentra galopando a lomos de buen corcel: bla bla blá, bla bla blá, bla bla blá, bla bla bá, bla bla blá, bla bla blá.
Ya lo que nuestro personaje está pensando, ya la descripción del paisaje por donde galopa, o lo que sea que esté ocurriendo; lo armamos en ese ritmo.
Y si nuestro personaje está a punto de despegar en una nave espacial. La nave arranca de 0 y va acelerando cada vez más, así que empezamos con una palabra, luego periodos cortos, después medianos, mas tarde largos, y finalmente uno muy largo.
De esta manera pondremos a nuestro lector, a lomos de ese caballo; o lo sentamos en nuestra nave y le pegamos con las ocho fuerzas G en el medio del pecho.
Sonidos onomatopéyicos: como toda herramienta literaria, bien utilizados son maravillosos. Por ejemplo, nuestro personaje cierra la canilla, plic, sale del baño y entra rápido en su dormitorio, plic, comienza de inmediato a vestirse con lo primero que encuentra en el ropero, plic, (¡Si llego tarde otra vez me matan¡) plic, y apurado sale sudando del dormitorio, plic, ¿qué es se ruido?, plic. Cuando hacía rato ya que el asesino, se había quedado sin balas.
Otro ejemplo: Tic tac tic tac, corre Emilio por la acera, tic tac tic tac, parece que no va a llegar, tic tac tic tac, acelera empuja y pecha, tic tac tic tac, salta se aferra y se va. El ómnibus lo llevó de arrastro, tic, media cuadra o poco más, tac, …
Pero cuidado, que mal utilizadas estas mismas técnicas, quedan como la cara del cuentista cuando empiezan a tirarle los tomates. Por eso no basta con conocer las herramientas, hay que practicarlas y la mejor manera de hacerlo, es a través de la experimentación, y con nuestros propios textos. Agarrarle la mano lleva su tiempo. Porque además, por el camino les iremos encontrando otros usos, así como también el descubrimiento de otras técnicas y ensima, veremos que estas se pueden mezclar de a dos, tres, o más, todas juntas en una misma escena, párrafo, o fragmento. Véase el caso de combinar imágenes con ritmos de lectura.
Recomendación: aconsejo pelearse primero de a una, mano a mano y por separado con cada una de ellas; luego lucharemos con dos a la vez, y al final acabaremos batallando con todas. De lo contrario recibirán la tal golpiza y acabarán seguramente, en ese hospital que se especializa en artistas fracasados: el manicomio. Pero no se preocupen, la comida es buena y se sirve a las ocho.


Diez errores típicos


Mientras me leía esta lista -lo supe de inmediato- yo estaba cometiendo tres de: “Los diez errores típicos de un escritor principiante”. Cuatro años después, entendí que estaba cometiendo otros dos.

1- Uso de palabrerío rebuscado, en un intento por demostrar cuanto sabe
2- El yo, yo, yo: Yo escritor yo narrador yo personaje
3- Uso de la gramática, ortografía y puntuación… como normas (Son herramientas)
4- Acción lenta, descripciones innecesarias, dilatamientos… Sobra de todo
5- Escribir primero para corregir después, genial, ¿y el cuento cuándo lo armamos?
6- Diálogos confusos, voces mezcladas
7- Caos en los tiempos narrativos
8- Desconocimiento de estructuras, ordenes, y sentido narrativo (Jamás se sale de la estructura lineal natural)
9- Conoce sólo el final abierto: pretende siempre continuarlos… y en sima sin saber cómo
10- Ausencia total de al menos, un, método de escritura


Cuentista: DCF

0 comentarios - Carneando un cuento: Ensayo en construcción