Agua - Relato Propio

AGUA
By Rocker

Día de lluvia. Bizarro día de lluvia. Al menos, para rememorar viejos tiempos, lo que fue una época mejor, los mates han regresado. Volvieron a mi vida esos termos interminables de mates lavados y amargos, o extra dulces, porque aquí no somos amantes de los grises, somos extremistas, entonces los mates o son muy dulces, o directamente amargos. Los mates y su sabor, como todo en la vida, depende pura y exclusivamente de la persona con quien se los comparta. Con la Chica Sophie nada es feo. Toda la comida a su lado es rica. Una comedia sin chistes a su lado es graciosa. A su lado, a pesar de estar rodeados de oscuridad, brillamos. Brillo.
Una luz en el cielo. Ingresa el pánico en mi torrente sanguíneo. Un trueno estremecedor hace temblar las paredes. Tapo mis oídos creyendo que estoy solo. La Chica Sophie sonríe al ver eso. Me dice, solo para hacerme sentir mejor, que ella también le teme a los truenos, pero no llego a creerle del todo, no le creo un carajo. Lo dice para que mi cobardía no quede tan al desnudo. Ella suele tener esos actos de bondad.
La lluvia no tiene planes de cesar. Después del agua, más agua. ¿Tenían calor? ¿Se quejaban del Dios Sol? ¿El campo exigía agua? Dios, demostrando que es terriblemente rencoroso, o solo por demostrar que es acreedor de una poderosa ironía, nos obsequia un diluvio. ¿Y Noé? El tiempo de los héroes bíblicos ya no existe, que cada cual salve su barco. Bonita metáfora, todos somos héroes, cada cual es su propio héroe.
Pienso en mi amigo Braian Bauer, él siempre dice que la lluvia, a diferencia de la canción, lo inspira. Afirma sin temor a ruborizarse que sus mejores escritos surgieron durante tardes de lluvia.
-Si hay sol no escribo – dice Bauer – Solo soy capaz de escribir cuando la lluvia acaricia el mundo, o durante mis largos períodos de insomnio.
A eso, yo puedo agregarle que solo escribo cuando la Chica Sophie así lo dispone. Ella es, con todas las ventajas y desventajas del caso, una fuente de inspiración constante. Inconsciente ella de lo que es capaz de generar en un artista, va por la vida sin más ganas que vivirla. O eso aparenta. ¿Cuáles serán sus sueños? ¿Cuáles serán sus frustraciones? ¿Será feliz? ¿Pensará en mí? ¿Qué habrá, por Dios, detrás de ese flequillo que tapa uno de sus ojos? ¿Pensará en él? ¿Cuándo habrá sido la última vez que sintió ganas de escapar lejos de todo? Pero después del agua hay más agua, y este charco no tiene borde.
Se me viene a la cabeza mi amiga Lole, la gran artista plástica, quien también afirma que sus mejores cuadros nacieron en días lluviosos. Al menos algunos bocetos nacieron en días donde el agua cae del cielo. Lole es muy sensible, sabe que en el arte la lluvia es casi tan necesaria como el dolor. Ella sabe que la alegría es efímera, y que quizás la lluvia sea esa voz subconsciente que nos habla. ¿Qué mejor momento para sentarse a pensar sobre nuestras vidas que en un día lluvioso?
Hoy vuelvo a escribir después de un largo período de inactividad. No es de sorprender, últimamente hubo bastante sequía. Hoy volvieron los mates lavados. Me come el coco no saber a qué se debe mi repentina inspiración. Hay dos opciones posibles, la lluvia o la Chica Sophie.
Sigue lloviendo. Después del agua, hay más agua.

Texto escrito por el Empresario Rocker
sobre un papel mojado.

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