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Filosofía y el Rock and Roll: De Aristóteles a Lennon

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Hola gente de T! Les traigo un texto escrito por el filosofo argentino Ernesto Gustavo Edwards que trata sobre como la filosofía forma parte del mundo del Rock and Roll.


"Life is what happens to you while you're busy making others plans". J. Lennon.
"La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes"



Filosofía y el Rock and Roll: De Aristóteles a Lennon

Los creadores de música y letras de rock de cada década, desde 1955, han dejado un contenido musical, estético y temático bastante o totalmente diferente entre ellos. No es lo mismo pensar en Presley, que en los Rolling, o en los punks, o en la New Wave, por sintetizar en apenas cuatro estilos o movimientos, cincuenta años de música (y letras) que han sacudido nuestro siglo.
Es cierto, no podría una historia del rock desdeñar la mención de los originarios bluseros, Chuck Berry, Eddie Cochran, Jerry Lee Lewis, Little Richard, The Beach Boys, The Beatles, los Rolling, Eric Clapton, Jimi Hendrix, Los Credence, Deep Purple, Led Zeppelin, Supertramp, Janis Joplin, los Yes, Bowie, The Cure, Nina Hagen, Iron Maiden, Sting, Peter Gabriel, o U 2; y en el orden de los nuestros sería impensable introducirse a la temática sin nombrar conjuntos que hoy son objeto de culto, como Los Gatos, Almendra, Manal, Arco Iris, Los Abuelos, Vox Dei, Alma y Vida, Serú Girán o Sumo; o personalidades, individualidades del rock, como el mítico Spinetta o el ya legendario Litto Nebbia.
Sin embargo, nuestra preocupación, nuestras reflexiones, han apuntado hacia aquellos en los que hemos creído percibir otro nivel creativo, aquel que trascendió la superficie de una propuesta enmarcada en par metros conocidos por sus antecedentes y por su historia, por su estructura musical (que no pretendemos explicar) o por la evolución instrumental. Es que hay una dimensión en la que sus participantes, por sus temas, actitudes y propuestas, superaron la mera inmanencia de cualquier género musical, en la que irrumpen, revolucionando, por ideología, por estética, el campo del pensamiento, el ámbito de la reflexión más profunda, de las preocupaciones más comprometidas, el espacio sólo reservado para los enunciados propios de un marco eminentemente académico: el de la Filosofía.
Sospechamos la conmoción que provocaría en algunos ambientes relacionar filosofía con autores de rock, vinculando Aristóteles con Morrison, Sto. Tomás con Lennon, o Kant con Axl Rose, o yendo más cerca, rockeros autóctonos como García, Solari o Páez. No sería nada nuevo: ya le sucedió al ilustre U. Eco, por idéntica causa, con Superman y Rita Pavone, motivando que los principales periódicos de Italia titularan: "De Joyce a Rita Pavone", o "Por suerte lo tenemos a Superman".
Para fundamentar nuestra tesis de que en algunos textos rockeros hay filosofía, convengamos en algunos conceptos básicos: respecto de la filosofía en general tenemos la tendencia a creer que corresponde a un universo distante e inaccesible, vasto e inabarcable, tan propio de eruditos y hermeneutas, que siempre nos será inabordable. Y sin embargo, no es así. Vivimos filosofando. Tenemos nuestra propia cosmovisión. Tal vez sin saberlo nos definimos sobre cuestiones éticas, metafísicas, estéticas, gnoseológicas, educativas, políticas y hasta epistemológicas. Saber vulgar, que le dicen; contraposición entre opinión y saber científico. Pero opinamos, que no es poco, y a veces nos jugamos en cada definición, en cada elección, y como sustrato de cada afirmación, la sostiene, peremne o variable, manifiesto o inconciente, un enfoque filosófico.
Sigamos con nuestra exposición. Pensamos, estamos convencidos, que la filosofía no es solamente un saber reservado para unos cuantos iniciados, en condiciones de elaborar una adecuada exégesis de un voluntariamente complejo y tecnicista autor. Ya lo afirmaba J. Austin: para tratar los temas filosóficos hay que usar un lenguaje llano, debemos evitar la jerga altamente especializada y generalmente incomprensible que muchos consideran indispensable para filosofar. Asimismo, insistimos en que en la actualidad, recuperando su sentido originario, es una reflexión sobre la vida del hombre, sobre la realidad, sus preocupaciones, sus dudas, sus miedos. Si coincidimos en que la filosofía es amor por la sabiduría, en que hay una necesidad de saber, una inclinación por el conocimiento; por descubrir, por desocultar la verdad; y que también es pensarse a sí mismo, es metarreflexión, habremos dado un gran paso: concluiremos que la madre de todas las ciencias debe, y hoy puede, estar al alcance de todos, sin distinción de edades y clases. El ya citado Eco describía la resistencia a que esto suceda, basada en "la desconfianza hacia el igualitarismo, el ascenso democrático de las multitudes, el razonamiento hecho por los débiles y para los débiles, el universo construido no a la medida del superhombre sino a la del hombre común", de parte de una clase que añora la época en que los valores de la cultura les pertenecían con exclusividad. Y esa etapa ya fue.
De la experiencia más autenticamente humana del filosofar, K. Jaspers afirmaba que en nuestra entrega al conocimiento del mundo y las dudas que nos provoca, nos olvidamos de nosotros mismos, hasta que nos damos cuenta de nuestra situación, en la que estamos siempre, y que son cambiantes, y que se suceden, y que no cesan, y que podemos modificar -algunas-, pero otras, las por esencia permanentes, son inevitables: padecer, luchar, morir, sentir angustia y culpa; las que nos hunden en un estado crítico ante su conciencia. Estas situaciones fundamentales de nuestra existencia las llamamos situaciones límites, porque son de las que no podemos salir, ni alterar o sortear. Y nos encontramos aquí con lo que sostenemos es el origen más profundo y significativo de la Filosofía: las situaciones que naturalmente desdeñamos, o negamos en actos, pensamientos y palabras, como si creyésemos que no nos vamos a morir nunca, hasta el inevitable y trágico darse cuenta. Ahí nos salvará creer en la inmortalidad del alma, o nos resignaremos al regreso a la nada, o nos conformaremos con vivir como mejor se pueda el período de existencia que nos tocó, o nadie nos rescatar de la desesperación. Y es en la conciencia de los extremos de nuestro ser que nos transformamos y llegamos a ser nosotros mismos, y en la experiencia de estar vivos seremos felices, o más prudentes, o conformistas o rebeldes, amparados u olvidados por el dios de nuestra religión, o sentiremos el fracaso de aceptar pasivamente lo indescifrable, o llevaremos adelante, lo más dignamente posible, nuestro proyecto de vida.
Y en esta conciencia de estar perdidos, en este sacudimiento total, no se agota el impulso que hoy nos mueve a la actividad filosófica. La fuente de la Filosofía reposa en la necesidad de comunicarnos, no de un modo meramente intelectual, sino de existencia a existencia, de persona a persona.
En 1962 U. Eco nos advertía que la obra de arte contemporánea se manifestaba como una verdadera "metáfora epistemológica" de nuestro tiempo, como una descripción que sugiere el modo de ver aquello en que se vive, con toda su actualidad, tal cómo es hoy, "apareciendo como una especie de esquema trascendental que nos permite comprender nuevos aspectos del mundo". Y si este concepto es transpolable a las formas de expresión del pensamiento, del considerado filosófico, podremos percibir nuevos modos de transmisión del mismo.
En la actualidad, con la alta tecnología de los "mass-media", con la televisión satelital, con la F.M., con el compact y el láser disc, ya no es necesario como soporte material del mensaje filosófico, entendido como canal exclusivo y excluyente, un texto con forma de libro tradicional. En la era en la que los mensajes de la posmodernidad se enuncian fragmentadamente, en una sucesión vertiginosa de imágenes, apoyando el enunciado literario-musical de algún intérprete de la canción, y presentado como un reconocible video-clip, el cual no sólo es mirado por el adolescente conocedor del conjunto de sus preferencias, sino al que tenemos acceso los adultos ejercitados en el arte de la interpretación, se nos hace muy evidente que existen casos puntuales de manifestaciones que, para sorpresa de muchos, contienen un intrínseco, pero a la vez comunicable -de hecho- valor filosófico.
¿Qué sucedería si en algún Congreso Nacional de filosofía algún investigador presentase como comunicación lo precedentemente expuesto? Sigamos manejándonos sin prejuicios sobre la apertura conceptual de los colegas, y convengamos que hoy no es pensable una preocupación al estilo de los presocráticos sobre los elementos primordiales y el origen del universo. Usted nos dirá: "Pero, ¿y la epistemología, y el Big-Bang?" Tiene razón. Pero no se trata de eso. La propuesta consiste en analizar qué hay de filosofía en el rock que consumimos, del que reconocemos que no podremos obtener una información definitiva a un nivel que podamos concluir que recibimos un discurso lineal, cerrado, sino al que percibimos como una auténtica "obra abierta", de sentido multívoco pero con una estructura, ausente en apariencia, que no nos permite divagar anarquicamente, y que ser la base, como motivador inicial, de futuras lecturas más complejas.
También admitimos que no todo el rock contiene filosofía. Pero ¿qué le sugiere leer a R. Waters diciendo: "No necesitamos educación alguna, no necesitamos ningún control de pensamiento..."? ¿Le parece una cancioncita de Pink Floyd? ¿Y esto otro?: "No necesito tu 'guerra civil'. ¿Qué hay de 'civil' en una guerra, de todos modos? Lo que tenemos aquí es la imposibilidad de comunicarnos". Pero no lo escribió Kierkegard, apenas si lo hizo el líder de los Guns'N Roses. J. Morrison decía que "Esto es el fin de nuestros elaborados planes, de todo lo que permanece, en una tierra desesperada, es el fin de las risas y las dulces mentiras y de las noches en que intentamos morir". Y Lennon imaginaba que "Dios es un concepto por el que medimos nuestro dolor. Sólo creo en mí. Esa es la realidad". Toda una revelación para un rocker.
Concluyamos con el citado Jaspers: "Unicamente en la comunicación se alcanza el fin de la filosofía, en el que está fundado en último término el sentido de todos los fines: el interiorizarse del ser, la claridad del amor, la plenitud del reposo".
¿Que todo hombre ama saber, y el éxtasis se alcanza con el conocimiento? También. Pero en la comunicación está la clave. Y así como en la antigüedad, con el teatro griego, el pueblo, en su catarsis, aprendía, profundizaba en los grandes dramas, y evolucionaba, sostenemos que lo mismo puede suceder en los festivales de rock, el de los grandes, de los que tienen algo valioso que decir, aunque Ud. no coincida ni los quiera de modelos de sus hijos, pero de los cuales se podrá aprender porque tienen un mensaje, y pueden comunicarlo.

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Comentarios Destacados

@jmanuelgnt +5
Entre los 60's y 90's nacieron los Mozart y los Bethoven de la era moderna

5 comentarios - Filosofía y el Rock and Roll: De Aristóteles a Lennon

@jmanuelgnt +5
Entre los 60's y 90's nacieron los Mozart y los Bethoven de la era moderna
@ELV1SPRESLEY +2
Mucho texto, pero viva el Rock N Roll.