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El narrador y la Ideología: La Escritura del perseguido.

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TERCERA PARTE
El narrador y la Ideología:
La Escritura del perseguido.


Indudablemente existen otras formas de construcción un relato más allá de lo sucedido o percibido o en todo caso, es necesario ubicar al relato como la materialización de una historia que sufre las alteraciones propias de una reconstrucción actualizada del pasado. [Candau: 200]
En la medida que se considere a esta reconstrucción como un proceso no cancelado –pues está determinado por la memoria- cualquier relato que se haga de un acontecimiento ofrecerá una “visión” y por lo tanto su estabilidad, perdurabilidad, tendrá como elemento básico a la repetición y dependerá en principio de un discurso hegemónico.
No obstante, cuando en el territorio de lo novelable (y no sólo en él por cierto) aparecen y se posicionan otros relatos al parecer más espontáneos pero que evidencian un tensionamiento entre presencia y ausencia, entre la oralidad y la escritura, cercanía o lejanía, entre pasado y presente –el orden instaurado por el relato hegemónico, sufre las rupturas propias de un mundo que no es real sino solo y arbitrariamente representado.
Esta alteración del orden temporal y espacial manipulado (aquí el contexto puede ser receptado o no en términos positivos o negativo) por la memoria se presenta como verdadero o real en tanto y en cuanto responden a una especie de gramática cuyos mecanismos o estrategias más reconocidos son: el olvido, el recuerdo, la evocación, el sueño y probablemente el ocultamiento. También se debe incluir en estas alteraciones la desterritorialización propias que muchas veces se concreta en los tipos de descripciones efectuadas que de alguna manera genérica no son reconocidas como tales.
Al ser distinguida la memoria como otra forma de estructurar el relato, es dable pensar en otras maneras de mensura de los relatos que –por ejemplo- la literatura provee y, en consecuencia poner en dudas, en entredicho (Stockli el poder de las narrativas y el movimiento de los narradores.
Al cuestionar la autoridad del narrador, de alguna manera, implícitamente se cuestiona la verosimilitud de los discursos, que nos rodean, en especial cuando sabemos que el lenguaje es arbitrario, pero en el que esencialmente, la palabra muchas veces es forzada, manipulada, expresada con una orientación.
Si decimos que mientras los hechos son reconstruidos sufren una manipulación que se cristaliza en la representación, por cierto, estamos aludiendo al hecho de que “la memoria no es memoria, sólo de una parte”, es decir no sólo se trata de los residuos (los gestos, los actos, las imágenes), que vuelven de ese pasado, sino como luego Mancuso lo señalaba “es memoria también de las prácticas implicadas en esa memoria”. Lo que se ha privilegiado como un recuerdo y lo que se ha desestimado y remitido al olvido en un relato posterior de los mismos acontecimientos, “en una palabra negaciones”.
Cuando mencionamos practicas, suponemos teorías o al menos un sistema de ideas, distanciado de su realidad. La idea de los mundos posibles donde aparecen estos relatos ordenadores, “que regulan la relación entre lo imaginable y lo no imaginable”. [Zizêk, 2003]. Lo que Louis Althusser denuncia como dos tesis:
 No hay práctica sino por y bajo una ideología.
 No hay ideología sino por el sujeto y para los sujetos. [Op. Cit. en Ideologías, S. Zizêk, pág. 44]
Entonces, aparece, ante nuestros ojos esa matriz generativa, la ideología y la memoria se implican al narrar con restricciones o no, con ocultamientos o no, respondiendo a un orden convencional, tal vez no.
Asumir una mirada ideológica sobre un texto, probablemente implique ir desde el texto mismo como forma y contenido hacia un contexto, el de producción pero, principalmente reconocerse como sujeto en la Ideología. Esto quiere decir que nos sentimos, percibimos que somos objeto de un discurso (en la producción textual aludimos a la intencionalidad) o que en todo caso interpretamos que hay formas de textualizar la ideología. Aunque reconocemos que es difícil una descripción “estandarizada” de dichos mecanismos, puestos que son diferentes dada la atemporalidad de la ideología.
No obstante, los textos se estructuran en función de determinadas matrices de pensamientos la palabra misma es un poderoso condensador de evaluaciones sociales inexpresada- y por lo tanto, es pensar en un narrador perseguido que a su vez puede materializar en una obra la metáfora del rechazo al orden impuesto. Trabajar con las posibilidades no de reflejo sino refractante del discurso.
Si bien el narrador es una expresión lingüística es siempre una proyección del autor textual así mismo puede proyectarse sobre él hasta quedar identificado por completo [Drucaroff, 1996]. Instancia que facilita una mensura ideológica del texto.
Si no sólo aprendemos a buscar las regularidades reflejadas en un texto, emprenderemos de alguna manera, la ardua y utópica tarea de buscar no “un” sentido sino “los sentidos” que transportan, movilizan los textos. En este caso, el de la ideología requiere resulta sumamente necesario preguntarse “por qué un narrador dice lo que dice” “por qué se lee lo que literalmente no está escrito” e ir en búsqueda de lo irregular, lo diverso en una palabra de la ilogicidad.
La razón es más que teórica, los textos que han captado las más sutiles tensiones y contradicciones ideológicas son los que siguen debatiendo en su interior cuestiones que aún importan [Drucaroff, 1996]
Nuestro corpus de lectura, la obra “Sota de Bastos, Caballo de Espadas” del autor Héctor Tizón, nos ofrece desde su estructuración, hasta la mínima expresión de su relato, sitios, movimientos textuales, que producen o se pueden leer como ideológicos. Interpretar que desde una recepción sus discursos producen “efectos ideológicos” al argumentar un discurso opuesto (“desde abajo”) al discurso oficial no sólo construye una réplica a la palabra del otro, también demuestra a lo largo de la obra que todo orden instaurado, desde las ideas con el lenguaje y desde una identidad carece de verosimilitud.
Pensemos en cada uno de los textos recortados de la obra en la segunda parte de nuestro trabajo; en cómo, aparecen dimensionados o dibujados por el relato; reproducidos en menor o mayor escala –los mecanismos tipificados como ideológicos por lo teóricos citados: las inversiones ideológicas, las contradicciones, la falsa conciencia; el cinismo; el sentimiento acendrado de la exclusión; la negación de los individuos, la inconsistencia de los relatos; la reducción de los conflictos a algo externo; la demonización cuando se miente con el rodaje de la verdad la forma en cómo el discurso se apodera del cuerpo mismo de un sujeto manifestaciones que, se justifican sólo –y ésta es la interpretación que se hace- en la conciencia de un narrador que nunca será, ni ha sido, visible, sino que más bien ha ejercitado la invisibilidad de sus concepciones ideológicas, alterando toda clase de orden escuchándose en el efecto ideológico de citar la palabra de la ideología dominante para replicar extremadamente lo que significa tomar la palabra de victimario como prueba. En esto, los discursos de la narrativa novelesca, poseen un tópico acendrado: conducen a apropiarse de la palabra del otro y a darle una dirección semántica contraria. [Bajtin, citado en Aran de Meriles Pampa, y otros 1998]
La articulación de la obra con las narrativas de las identidades no se puede objetar ya que no hay identidades si no hay una memoria de los “otros” que vaya llenando esa concepción de sujeto de la que tanto hemos hablado y en la que también reconocemos el hecho de que no hay identidades fijas sino cambiantes en la medida de sus posiciones relacionadas y aquí volvemos al principio de construcción de la novela; de un sujeto que se va y vuelve siendo otro, de sujetos que enmascaran y hasta en relatos del sueño ofrecen contracciones.
Inevitablemente en nuestra interpretación a partir de estas lecturas, en “Sota de Bastos, Caballo de Espadas” Héctor Tizón, revela y denuncia las fisuras del relato de la historia oficial. Cualquier relato es una representación “deshilvanada y exangüe, arbitraria,…, de aquello que por un instante fue de alguna manera realidad.”












NOTAS

1La Biblia, Edit. Cultural S.A Pág. 1254 (Texto de la ESCR impresa en 1884 trad.español)
2Idem Pág.13.
3Libro de la Nueva Alianza; 1994, Pág. 14
4El Subrayado es nuestro.
5La Biblia – Trad. De 1884, Pág.201.El subrayado es nuestro.
6Hacer hincapié en la intencionalidad en relación a los destinatarios es una derivación del análisis que pretendemos hacer:
El Evangelio de Mateo, está dirigido a los cristianos de origen judío. El de Marcos a los cristianos provenientes del paganismo que no conocían las costumbres judías. El de Lucas está dirigido a los cristianos “que provenían del mundo pagano”. El de San Juan –difiere considerablemente de los otros tres- tiene como destinatarios inmediatos a las comunidades cristianas de Asia Menor. [La Nueva Alianza 1994:131:201]
7El Concilio Provincial de Cártago (397 d.C.) y luego, definitivamente el Concilio de Trento (1554).
8Zizêk, Slavoj, “Ideología”, 2003, 16,17-comp
9 Diccionario de la Historia Argentina: 2007:165
10Ibidem 168
11Op. Cit.2007
12Op. Cit 2003:13
13Zizek, Slavoj, Ideología, 2003, pág. 125-126.
La paréntica es nuestra.
14Zizek, Slovaj, 2003:119
15Ibidem, 119.
16[Op. Cit.136]
17Zizek, Slavoj, 2003:103
18 Zizêk 2003:18
19[Op. Cit 19]
20[Op.Cit. 253]
21Richard Rorty en “Ideología” 2003:253
22Transcripcion: Conversaciones sobre ideas en el Institute of Contemporany Art” de Londres, el 15 de Mayo de 1991.-
23Voloshinov, Valentín. “El Marxismo y la Filosofía del Lenguaje”, Capi (1929)- recensión
24Drucaroff, Elsa, Mijail Bajtin…Edit.Almagesto, Bs As.1996
25 Zizek, Slavoj: 2003: 119
26 Aran de Meriles Pampa y otros La estilística de la novela M. Bajtin Narvaja editor; Cba; 1998: pie de pág. 33
27Pampa Arán de Meriles citado en Drucaroff, Elsa; Mijail Bajtin, 1996:42, P.de pág.8
28Sería muy interesante subvertir la idea de derrota instalada con el éxodo, desde la Literatura y en Sota de bastos…de cómo la derrota es en realidad un éxito de estrategia en Belgrano.
30Zizêk, S. Ideología...Edit. Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A, 2003, pag.266
31 Bordieu P.; Dialogos en Ideologia, 297
32Ibidem.305
33Tomemos por caso las personas que sufren la pérdida de la memoria en la vida cotidiana significan una disrupción social. Conozco el caso de una mujer de la familia que situada en el hecho de cocinar y que el olvido momentáneo le genera duda sobre el agregado de los ingredientes, de manera que en el transcurso de la mañana puede haber agregados diferentes ingredientes, repetidas veces.
34 Candau Joël, Memoria e Identidad, Edic. del Sol, 2001. Pág.9
35Op. Cit.68
36 Candeau, Joël, Memoria e Identidad; edic. Del sol, Bs AS, 200, pág.19-20-21.
37”Sota de bastos, caballos de espada”, pág. 11
38Arfuch, (Comp) 2005. Pag. 24
39…que no asume y cuestiona: esta actitud resuena en nuestras lecturas, con las palabras de Emilse Moler, sobreviviente de la Noche de los Lápices que al analizar la versión cristalizada y llevada al cine por Héctor Olivera de un secuestro motivado por el reclamo del boleto estudiantil (donde ella misma no figuraba) se dijo a sí misma “mi vida la cuento yo” (citado en el “monitor” N°14. 5ta época, 2007)
40”Sota de bastos, caballos de espada” pág. 26.
41Este argumento ofrecido en “Héctor Tizón, una escritura…:40-41: adolece de una alteración del orden en los acontecimientos narrados, es decir la real disposición de lo que se relata ficcionalmente.
42Es muy particular la deriva que se sigue este argumento que persigue el derrotero del hijo y opaca, deja en 2°plano la visión de conjunto que H. Tizón muestra de un pueblo entero en conflicto. En todos los niveles sociales ya se refleja desde lo novelístico, la existencia de un proceso, que culmina en el éxodo; pero que va más allá de este contexto.
44”Sota de bastos, caballo de espada”, pág. 33
43Massei, Adrián P, “Héctor Tizón una escritura desde el margen”, Alción, Cba. 1998.
45”Sota de bastos, caballo de espada”. Pág. 34. El subrayado es nuestro.
46”Sota de bastos, caballo de espadas”. Pág. 317
47P. Santana Martinez: 1994: Pág. 314-315
48B. Mandelbrot, Cit. En Santana Martínez: 1992:123-124. Traducc.M. Figueroa49Mancuso: 2005, pág.26
50Diario de Sota, 22
51Sota…Pág. 35
52Sota…Pág. 36
53Zizek, 2001:271-272.
54¿Hay algo más dramático y ficcional que el éxodo jujeño? Un pueblo que lo abandona todo para justificar el ideario de otros, que sobre la patria no tienen nada internalizado, pero deben marchar y quemar todo el patrimonio, volver en llamas la existencia y la pertenencia…?
55 Klymovski, Gregorio, Hidalgo Cecilia, La inexplicable sociedad, pág. 231A-Z Edit. Segunda edición Bs As 1998
56[Zizek, Ideología, 2003:14-15]
59Mancuso, La Palabra Viva; pág. 56
60 Sota…, pág. 17-18-46.
61 Sota I, pág. 105
62 Sota II, pág. 410
65 “Sota de bastos,…”pág. 284. II Parte.
66Sota de Bastos,…”. Pág. 97-98-99-10-101-102. Primera Parte. El subrayado es nuestro.
68Sota de Bastos,…” Primera Parte, pág. 119-120-121. El subrayado es nuestro.
69Sota de bastos,…” Primera Parte, pág. 122-123-124.
70Sota de bastos,…” 2º parte, Pág. 285-286-287-288-289-290.
72Diario de “Sota de Bastos…” Primera Parte, Pág. 26
73Arán de Meriles, Pampa La estilística de la novela…., Pág. 20, Narvaja Edit., Cba. 1998
74Diario de “Sota de Bastos…” Primera Parte, Pág. 27
75Mancuso Hugo, “La palabra viva”, 2005, Pág. 82-
76Sota de Bastos… Pág. 98
77Sota de Bastos… Pág. 118, 119
78Bal Mieke, “Teoría de la Narrativa”, 2001. Pág. 52- 53.
79Bal Mieke, 2001, Pág. 51
80Arfuch, Leonor, 2005 (Comp.) Pág. 63
81Para un encuadre más específico ver G. Catanzaro, comp. En “Identidades, sujetos y subjetividades”. Arfuch, Leonor, 2005. P. de pág. 75.-
82 Arfuch, Leonor, Identidades…pág. 24, Prometeo Libros, Bs.As., 2005
83Sota de bastos,…, pág. 150-151
84Op.Cit. Candeau, J. Memoria e Identidad Pág.30,
85La bastardilla es nuestra
86M. Bloch Cit en “Memoria e Identidad”. Ver pie de pág. 51.-
87Mancuso, Hugo; pág. 77
88 Mancuso, H La palabra viva, pág. 32
89Mancuso H., Op Cit, pág. 82.
90En “Magias parciales del Quijote”, un breve ensayo que Borges en sus “Otras Inquisiciones”, podemos leer:
¿Por qué nos inquieta que el mapa esté incluido en el nada y las mil y una noches sea lectura del Quijote, y Hamlet, espectador de Hamlet? Creo haber dado con la causa: tales inversiones sugieren que si los caracteres de una ficción pueden ser lectores o espectadores, nosotros, sus lectores o espectadores, podemos ser ficticios (…)” Cit. En la estructura fractual…” De Pedro Santana
91Sota de Batos, pág. 433-434.
Ver pág.17 y siguiente de nuestro trabajo.
92Zizêk; 2003; 17; pie de pag.69.
93Candeau, M.;…..; pág. 30.
94Alusion al detalle de la obra de Eduardo de Medici: en “Poder y desaparición”
95Para una mejor comprensión, ver un “universo binario”; pag. 88 de la obra Calveiro, Pilar “Poder y desaparición”, edic. 1995, Edit. Colihue. DH11.
96Op.cit. pág. 88
97”Sota de bastos,…”; pág. 137
98Ibídem, 408-409-410.
99”Sota de bastos,…”; pág. 340.
100 Cit., Encandau, 2001:97.
101Arfuch; Leonor, Identidades…, pág. 31
*El comillado implica ironía en ese caso.
102”Sota de bastos, caballos de espada”; pág. 391-392.
103Op.Cit, Memoria de la Narrativa, 2001; 122.
104Angenot, Marc; 1985:91-92. Cit. En la novela en sus modernidades; Wladimir Krysinki; Vervuert. Iberoamericana 1992.Pag. 25


BIBLIOGRAFÍA:
ESPECÍFICA
 Arán de Miles, Pampa Olga. Marengo, Maria del C., De Olmos, Maria Candelaria (1998), La estilística de la novela en M. M. Bajtin; Narvaja Editor, Córdoba.
 Arfuch, Leonor (2005), Identidades, sujetos y subjetividades; Prometeo Libros, Buenos Aires, Segunda Edición.
 Bajtin, Mijail Mijailovich, Segunda Edición, Estética de la Creación Verbal; Siglo Veintiuno Editores; España. (traduc. De Tatiana Bubnova).
 Bal, Mielke (2001), Teoría de la Narrativa; Edit. Cátedra (tras. Javier Franco)
 Barthes, Roland; Analisis Estructural del Relato;
 Calveiro, Pilar (2007); Poder y desaparición, Edic. Colihue; Bs As.
 Candeau, Joël (2001); Memoria e Identidad; Edic. del Sol; Serie Antropologica; Bs. As.; Primera Edicion. (trad. Eduardo Rinesi).
 Drucaroff, Elsa (1999), Mijail Bajtin, La Guerra de las Culturas; Edit. Almagesto, Colección Perfiles, 23, Bs. As.
 Gurpegui, José Antonio (1993), La Estructura Fractal de “Nuon Palace” de Paul Auster, VI Jornadas de Literatura Norteamericana, Alcalá de Henares (Recensión)
 Kimovky, Gregorio, Hidalgo, Cecilia (1998); La Inexplicable Sociedad; A-Z Editorial, Bs. As; Segunda Edición.
 Mancuso, Hugo (2005), La palabra Viva; Teoría verbal y discursiva de Michail M. Bachtín, Paidos, Bs. As; Primera Edición.
 Massei, Adrián Pablo (1998); Hector Tizón, una escritura desde el margen, Alción Editora; Córdoba.
 Royo, Amelia; Altuna Elena (2007) (coord.), Literatura e imaginario Político; De la Colonia de nuestros días. Alción Editora, Córdoba.
 Stöckl, Gabriela (2007), Héctor Tizón, El Arte de Prescindir, Edit. Pradiso, Bs As.
 Tizón, Héctor (2003), Sota de Bastos, Caballo de Espadas, Edit. Alfaguara, Bs As – Primera Edición.
 Zizêk, Slavo (2003) Comp., Ideología, un mapa de la cuestión, Fondo de Cultura Económica de Argentina, Primera Edición Español (trad. Varios)
 Krysinski, Vladimir, Verboert Iberoamericana, 1998.
BIBLIOGRAFÍA GENERAL Y OTROS DOCUMENTOS
• La Sagrada Biblia
• El Nuevo Testamento
• El Monitor de la Educación, N° 14; Santa época, Sep/Oct. 2007.-
• Diccionario de la Historia Argentina, dirección: Félix Luna.






INDICE


Fundamentación 01-05
Primera Parte: 03-22
Ideología y Memoria: configuraciones del relato
Identitario en un narrador.

Segunda Parte: 23- 79
La Metáfora Ideológica de una obra
“Sota de Bastos, Caballo de Espadas”
De: Héctor Tizón

Tercera Parte: 81- 84
A modo de conclusión:
El Narrador y la ideología:
La Escritura del Perseguido
Notas 85-91
Bibliografía 91-92
Índice 93

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