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Espejo (Cuento Propio)

El Espejo


Cortos, perfectos, eran los movimientos de la aguja que seguía su rutina.. pero no era en aquella flecha dorada en lo que hacía énfasis, sino en mi ojo, fijo, que se reflejaba en el vidrio gastado de mi reloj dorado de bronce. Ya no sabía que hacer para que el tiempo pasará más rápido, intente distraerme, pensar en otra cosa, pero no podía algo me obsesionaba. Finalmente me decidí a contemplar el paisaje de la ventana de mi casa, era una ventana con manchas de tiempo, y un vidrio opaco que distraía mi vista del paisaje con mi reflejo en el, intentaba mirar a través, pero mi reflejo me interrumpía al recorrer, era más fuerte la imagen mía proyectada en aquel cristal de mi casa de madera que el propio paisaje que se encontraba detrás. Finalmente veo que hay detrás de la ventana , aquel paisaje ya no estaba interrumpido por mi reflejo, se veía la calle de tierra , un cielo gris y la fila de casa de madera del poblado donde vivía. Fijándome con mayor detalle observaba a la derecha de la esquina de la ventana en la lejanía al herrero trabajando en un día gris , con su típica vestimenta gastada por el arduo trabajo. En la otra punta observaba una carreta pasar, tirada por solo un caballo, y detrás de esta una pareja de mujeres con grises y gastados vestidos victorianoscompartiendo lo que presumí que sería una aburrida conversación. Detrás observaba la torre deposito de agua de madera oscura , circular, sostenido por finas columnas y con un armado rustico. Volvía a bajar la mirada sobre la pareja de damas que cruzaban sobre el pórtico de la taberna enfrentada a mi casa cuando, por costumbre, al observar mi reloj y volver la mirada a la ventana, suena la puerta, la visita que esperaba había llegado.

Era un fiel amigo mio, que con un toque de locura vestía a la realidad de intrigantes supersticiones sobre diferentes supuestos ordenes en el universo los cuales no comprendía. Al ingresar a mi casa sin esperar me comenzó a hablar de una teoría que había estado diseñando, inspirada por el paisaje casual de mi pueblo, que se distinguía por ser simétrico, puesto que era simplemente una calle de tierra en el medio de una llanura con edificios a su costado. Su teoría hablaba de que podría llegar a existir cierta simetría en el mundo, como si fuera un espejo, es decir por un lado la realidad y por otro el reflejo de este dictando leyes, o algún tipo de orden. Su conversación se extendió un tiempo, y debo confesar que mitad de cosas de lo que me contaban eran un disparate y la otra mitad a mi razón le costaba. Sin embargo lo escuche ,su esfuerzo merecía un oído al menos.
Interrumpí la reunión al advertir que era la hora en debía tomar el tren que pasaba a cuatro kilómetros del pueblo para ir a una reunión de mi trabajo, sobre el estudio de ciertos factores de la economía. Pese a tener un titulo de importancia académica en relación a la economía había decidido vivir lejos de la civilización, por mi fuerte atracción a la tranquilidad.

Despidiéndome de mi compañero, tome un caballo y cabalgue hasta la estación. En el largo anden intentaba olvidar aquello de lo que mi compañero me había contado, sin embargo al tiempo se creo la posibilidad de que sus teorías no estuvieran del todo locas, que tal si en el mundo existe algún tipo de igualdad, de equilibrio , que es necesario para que el destino de las personas, o valla a saber uno que orden , no se altere. Distraido en mis pensamientos me sorprendió el tren que observe que venía a lo lejos, dejando una hilera de humo de aquella locomotora oscura y puntiaguda posada sobre ruedas atadas por mecanismos de innumerables engranajes y ejes. En mi camino de ida me senté del lado de la ventana en el tercer vagón, el reflejo mio en el vidrio e volvía a hacer presente, y luego podía concentrar mi vista en el paisaje que pasaba delante mis ojos. Llamo a mi atención un hombre que se sentó enfrentado en el asiento ,de cuero bordo y madera oscura , a mi y que con una sonrisa me saludo, al tiempo volví mi mirada a la ventana , a la que permanecí observando un largo tiempo mientras intentaba controlar mis ansias de llegar a destino mirando como el paisaje se formaba y extinguía a la distancia a través de la ventana.

Me había quedado dormido por lo que calculo que serían unos minutos cuando una fuerte tos me interrumpió mi sueño, era mi compañero de cabina de vagón, que sentado en frente a mi tosía muy fuerte y paulatinamente con mayor fuerza , y que instantes más tarde agarrándose el pecho fuertemente socorrió a por mi por ayuda. Salí corriendo en busca de el vigilante del vagón que se encontraba en una esquina dominado por la vista del paisaje, lo llame sin esperar, pero ya era tarde. Los abiertos ojos del viejo acompañante mio confesaban su muerte, lo que antes eran insoportables gritos y ruidos de tos, ahora se convirtió en un silencio sepulcral , mi acompañante había muerto y yo, estaba ahí observando en el reflejo del vidrio de reojo cuando me vi asustado, era la primera vez que alguien sufría y moría delante de mi. Mi gesto rigido en mi cara confesaba la sorpresa, la impotencia de poder hacer algo, pues mi compañero ya estaba muerto y no podía ayudarlo.
Al llegar a la estación y caminar hasta una vieja biblioteca donde me iba a reunir con mis compañeros, tuve el inútil intento de llevar al olvido aquella imagen y aquella situación, pues me acompaño el resto del día y me interrumpía con tono morboso a cada instante.
Finalmente luego de mi regreso , encontré un poco de consuelo con el sueño, pero lo que me llamo la atención fue que a la mañana siguiente en el periódico que repartían a la mañana temprano aparecía la muerte de mi compañero pero en la linea Oeste de ferrocarril, yo viajaba en la linea Este. Seguramente se habrían equivocado.
Sin importancia en el articulo leído seguí mi día como si todo fuera normal, aunque sin embargo sentía una especie de pena advirtiéndome que mi conciencia alertaba una relación entre sucesos. El sentarme en la tarde desvaneciéndose delante de la chimenea de madera oscura y construcción rustica, escuchando el chasquido de la leña quemándose, vino a mi mente una idea que me sorprendió por su locura. Aquella noticia del periódico estaría equivoca o habría ocurrido el mismo hecho en aquella linea paralela de tren a la que yo tomaba? Todo éste pensamiento alimentado a base del combustible de teorías de mi amigo que me había visitado el día de ayer. Me levante del sillón terco y serio y decidí no darle importancia, el temor a caer en la locura privó a mi mente de entrar en una mayor profundidad de análisis en el tema.

Mi día terminó tan aburrido como todos los demás eslabones de una cadena de rutina que se repetía semana tras semana. Lo que menos me iba a imaginar era que al otro día en el diario como premisa me iba a encontrar con la noticia de mi compañero de tren muerto en ,esta vez correctamente, la linea Este. Lo llamativo de la noticia es que no notaba que un día anterior lo mismo ocurrió en un tren de otra linea, quizás hasta mismo vagón todo igual, pero por la presión de simplemente hacer su trabajo , no fijaron atención es estas simples simetrías que yo notaba, quizás porque después de todo estaba cayendo en una especie de locura supersticiosa a base de aquellas teorías de mi loco amigo.

En la reunión de trabajo sobre los estudios de economía que hacia con mis compañeros de análisis de variantes de matemáticas, casi caigo solemnemente dormido, puesto que me aburría demasiado, ya no le encontraba lo entretenido como antes, aquella intriga que antes me llevaba como un misterio desvela a un aventurero, ya no estaba en mi, pienso que por eso, por aquella falta de hacer, pensar , en algo original en mi vida, algo que trascendiese lo común, me distraía con las locas teorías de mi amigo loco o con tez de filosofo. Levantandome en la reunión una vez finalizada me decidí en buscar algún libro para leer que fuera interesante, pero nuevamente mi mente pensante, rejuvenecida por la locura , se veía perpleja por el orden de los libros en la biblioteca, dos estanterías enfrentadas con la misma altura, misma cantidad de filas de libros, quizás no misma cantidad de libros, pero si ordenados meticulosamente, y en mi mente florecía aquella idea que como todas las ideas florecen con maceta, de la nada. Aquella idea fue producto claramente de una relación entre lo observado y en parte la teoría de la simetría o espejo de mi amigo, aquella idea era una simple observación que me dejo pensante por el resto del día, el ser humano por naturaleza busca dar un orden, simétrico o no, a las cosas, busca ordenarlas, clasificarlas, y se siente sumamente cómodo en un ambiente donde el orden reina, pero olvida que el exceso de orden muchas veces representa al mismísimo caos, pero sin embargo hay estaba, en la simple estantería, siglos de progreso de la humanidad representados, no en los libros esta vez, sino simplemente en su disposición, a propósito, ordenada. Recordé los asientos de los trenes, enfrentados, dos, paralelos, en orden , mismo tamaño y luego el resto del día cada detalle que veía encontraba aquel orden que su creador quiso darle.
No se debe confundir, comprendo el hecho de que el creador quiera darle algo de orden para armonizar su creación como hacerlo simétrico, pero sin embargo no entiendo porque para la humanidad la simetría es armonía, porque lo conocido tiene que representar algo mejor que lo desconocido, y porque esto ultimo es fuente de los temores más importantes de la humanidad.
Al llegar a mi casa desvele que mi sentido de orden era muy diferente al de la mayoría, o era un total desastre en la decoración de mi casa, puesto que esta era en su totalidad de madera, y sus dos pisos se encontraban un tanto inclinados, las paredes de madera nunca habían sido lijadas como corresponden, la madera no estaba barnizada, estaba decorada por el desgaste del tiempo , y el interior no tenia ornamentos, la textura de la madera se veía interrumpida por grietas oscuras, finas, por donde a veces entraba el frió, y la única decoración era una alfombra que ya prácticamente era parte d la madera, las ventanas no tenían simetría, eran simplemente cuatro cuadrados torcidos de vidrio que dejaban pasar el paisaje para recordar en donde estaba viviendo.

Finalmente comprendí que mi amigo no estaba del todo loco, existe una simetría que nadie nota, que solo yo noto, en este mundo, y escribo estas palabras con rapidez, porque aquel vecino que en frente mio vive, que sigue una rutina como la mía, que es tan humano como yo, a aquel vecino lo acaban de atropellar con una carreta, y yo ya comienzo a sentir un frío macabro a mis espaldas.



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La naturaleza tiene algo que te obliga a respirar mas profundo y te da energías, es simplemente hermosa tal cual es, quizás algún día nosotros aprendamos a ser como Ella.

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8 comentarios - Espejo (Cuento Propio)

@them00121 +1
Es bastante para leer ahora pero dps lo leo igual muy bien hasta donde lei! segui escribiendo
@tmhd
Muy buen texto.
@Dinosaurboy +1
muy bueno, la segunda vez que me di hongos alucinogenos noté el efecto que describis