Point Blank (relato propio)

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Point Blank

¿Aun dices tus oraciones, cariño, cuando vas a la cama por las noches? ¿Rezas para que en el día de mañana todo salga bien? Bella, duermes medio desnuda, el calor de la noche es tu abrigo, te abraza como un amante. Fuera, la lluvia azota a tu ciudad como desde hace días. Las inundaciones han causado verdaderos dolores de cabeza en la zona este, mucha gente lo ha perdido todo. Gente a la que juraste proteger y servir, lo ha perdido todo, y aunque sabes que no puedes hacer nada mas por ellos, no dejas de sentirte culpable.

El implacable mañana llega antes de lo esperado. El sonar del teléfono te despierta de tu sueño para volver a la pesadilla de la realidad. Faltan pocos minutos para la una de la noche. Las sutiles curvas de tu silueta se dejan ver por las entrecortadas líneas de luz que atraviesan la persiana. Somnolienta, atiendes el llamado mientras te refriegas los ojos con la otra mano. “¿Si?”

“Escucha.” Dice el capitán al otro lado de la línea telefónica. “Hemos recibido un soplo sobre los Bandidos Mojados. Esta noche darán el golpe en Zandt Electronics. Todas las unidades se encuentran en la zona este, ya sabes, por las inundaciones y eso. ¡Maldita sea! Me pregunto si algún día dejará de llover.” El capitán del departamento de policía se va por las nubes, como de costumbre, pero lo dejas. Tú sabes cómo hacer tu trabajo, cariño. “El caso es, no juegues a la heroína ¿Si? Ya sabes, el cementerio está lleno de valientes.” No te gustan sus palabras. Sabes porque lo dice, pero no dices nada. Decides hacer lo que mejor sabes: tu trabajo.

Zandt Electronics no se encuentra muy lejos de allí. A unas siete u ocho calles. Cubres la distancia a pie. Tu fluido trote se refleja en el agua acumulada en los bordillos de las aceras mientras la lluvia moja tu rubio y sedoso cabello y las gotas se deslizan por tus suaves mejillas. Detrás de ti, los charcos se sacuden con tus pisadas para luego volver a bailar al ritmo de las gotas que caen sobre ellos.

Miras tu reloj. Te ha tomado menos de tres minutos llegar a tu destino. Bocanadas de aire húmedo llenan tus pulmones mientras observas que la puerta del depósito de Zandt Electronics está abierta. “Son ellos.” Tienes razón, cariño. Los observas durante minutos. Agazapada en la oscuridad de un callejón al otro lado de la calle, estudias sus movimientos. Son profesionales. Sin duda, saben lo que hacen. Cuentas a tres, todos armados y con pasamontañas cubriéndoles las caras. Uno hace de vigía, pero no te ha visto. Los otros dos llenan sacos con aparatos electrónicos.

Miras tu reloj. Han pasado cinco minutos y no hay rastros de los refuerzos. No puedes dejar que escapen. Ya han causado muchos problemas. No permitirás que se salgan con la suya. No otra vez. No después de todo lo que han hecho. Sacas tu arma de la cintura del pantalón. Te preparas para entrar en acción. Delatándote, tu corazón late con fuerza. Estás nerviosa, cariño. Te tomas un minuto para calmarte. Te recuerdas que has sido entrenada por los mejores hombres del cuerpo de policía. Puedes con esto. Respiras profundamente y…

¡Bang!

“¡No! Un… un cuarto hombre.” Te han disparado, cariño. Te han disparado por la espalda. “¿Cómo no lo he… cómo no lo he visto? ¿Es… estaría en el coche? Debería haber te… tenido más cuidado. Debería haber esperado a los… refuerzos. Debería haber… obedecido al capitán.” Te reprochas a ti misma mientras un inesperado frio invade tu cuerpo. Tu mundo se tiñe de negro. Las luces se apagan, cariño.

Oyes murmullos lejanos. Si, son ellos. Tus verdugos.

“¡No! No pue… ¡No puede acabar así! Debo levantarme y a… y acabar con ellos. Pue… ¡Puedo con esto!” Tu fuerza de voluntad es admirable, cariño. Consumes la poca energía que aún queda en tu cuerpo para abrir tus bellos ojos negros, para ver el largo, frio e imponente cañón de un Magnum .44 apuntándote justo entre ellos. La vista se te nubla y vuelve a aclararse. “Adiós muñeca”

¡Bang!

Un movimiento en falso, cariño, y las luces se apagaran. Has caído. Te han disparado. Justo entre los ojos. Justo entre esos bellos ojos negros que tienes. Bang. Bang. Nena, estás muerta.

Rodrigo Jáuregui Ressia, 1 de Abril de 2013.

1 comentario - Point Blank (relato propio)

@Venatoris
Interesante relato... no siempre las cosas salen bien...
@VivaLosComis +1
esa es mi especialidad jajaja
gracias por los puntines, nunca vienen mal