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El concurso de baile - Microcuento.

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El concurso de baile


Era un concurso de baile, participaban niños de todas las edades y se participaba con diferentes ritmos, salsa, merengue, danza árabe y muchos más. Había demasiadas criaturas por todas partes, y como no es de extrañar, ya que eran niños, jugaban por todos los rincones del salón. Tal vez se preocupaban más los padres del baile que a los mismos chicos.
Aproximadamente, cada 5 presentaciones había un descanso de 15 minutos; y fue en uno de esos descansos en donde presencié algo que nadie tuvo en cuenta, algo que me marcó, o tal vez una situación a la que le di mucha importancia. Sonaba una canción infantil, muy movida, bien rítmica y divertida, entonces muchas nenas comenzaron a bailar. Se habían desparramado por toda la pista, era muy lindo ver bailar a todas las concursantes a su manera. En ese momento eran todas amigas y sonreían. Pasaron unos minutos y una nena sobresalía de todas, era quien iniciaba “coreografías improvisadas”, y el resto le seguía. Prácticamente las nenas hacían todo lo que hacía ella, pero no es la nena coreógrafa la protagonista de esta historia, hay otros personajes también.
Empezó a escucharse otra canción, y la nena coreógrafa empezó a bailar con otra nena, (era una especie de cuarteto mezclado con hip- hop; un gran espectáculo infantil) fue así que el resto de las bailarinas hicieron lo mismo, buscaron su pareja y comenzaron a bailar.
Mientras miraba como bailaban, me di cuenta de que en total había 23 nenas, y una de esas nenas no tenía pareja, quedó aislada, estaban todas las nenas ocupadas bailando cada una con su parejita de baile menos ella.
Pensé, si fuera yo me iría, no tengo pareja, están todos bailando con alguien menos yo, si, definitivamente me iría a los brazos de mi mamá muy triste. Fue en ese momento en donde esperaba con ansias su decisión, quería saber qué iba a hacer, cómo iba a llevar a cabo esa situación.
La pequeña miró a todas las niñas, buscaba a alguien que esté sola, miró por todos lados y no encontró a nadie, miró al piso unos cuantos segundos, y salió corriendo, entonces me dije a mi mismo, si, está corriendo, se está yendo, no va a bailar y tal vez esto le afecte en otras decisiones de la vida en su futuro...
¡Afortunadamente me equivoqué! La nena fue corriendo hasta donde estaba su mamá, le dijo no se qué cosa al oído, y volvió corriendo hacía la pista de baile, se acercó a una pareja, y les dijo algo al oído, fue ahí donde vi algo hermoso, la nena le agarro las manos a las otras nenas y empezaron a bailar las tres juntas. Mi cara de felicidad era evidente, yo en su lugar me hubiera ido (tal vez por mi autoestima que lo tengo por el suelo), y ella con tan solo unos años de vivencias pudo resolver esa situación sola.
Tal vez me marcó ese momento por pensar en mi vida, siempre me fui, nunca pude afrontar las cosas, ya sea porque no he sido aceptado, porque me han rechazado o mejor dicho, porque yo mismo he sentido que no he sido aceptado, sentí que fui rechazado, me sentí diferente o me sentí menos; y gracias a una nena de unos 5 o 6 años aprendí una lección, hay que dar vueltas las cosas, a veces las cosas no son como uno las cree( o entiende). A partir de esa pequeña situación que viví, mi vida no cambió, pero si cambiaron algunas decisiones para bien.

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