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¿De dónde nacen los vampiros? Cultura para vos, Lince

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¿De dónde nacen los vampiros? Cultura para vos, Lince

Bueno, taringueros. Este post lo hago porque la otra vez me puse a investigar el origen del mito de los vampiros y encontré datos e información que puede llegar a ser la aparición del primer proto-vampiro literario.Este post está basado en el primer artículo después de haber reiniciado mi blog.

paranormal

Obviamente, todo esto, tiene lugar en Inglaterra, entre 1085 hasta 1094, aproximadamente. En este caso, es el origen del mito de los no-muertos andantes y todo lo que con ello, vino después, gente. Vamos a tratar, empezando por Grendel, del épico poema "Beowolf".

Literatura

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¿Quién es Grendel?

Grendel, es el nombre del primer vampiro en la historia aparecido en el poema Beowolf (S. XI) -uno de los poemas épicos más importantes y llamativos históricamente-. En el poema, no se da más que descripciones de él porque siglos posteriores, recién aparece el término "vampiro", aunque muchas interpretaciones lo consideran una especie de monstruo sin ninguna clase particular, más es descrito como "Una sanguijuela que se ha alimentado de la sangre ajena"

dracula

Beowulf es el hijo de Hygelac, rey de los justos. Desde joven dio grandes muestras de valor y heroísmo, como cuando luchó contra uno de los nobles de la corte de su padre, bajo el mar y durante cinco días. Un tiempo después, Beowulf es llamado a matar a Grendel, un temible monstruo que pretende acabar con los hombres más valerosos del reino de los daneses.


vampiros

Existe también una adaptación cinematográfica del año 2007 en la que lo muestran como un ser más parecido a lo que conocemos como zombie que como vampiro -Vean la escena de abajo-. Por este tipo de cosas es que, repito, se lo considera como el origen del mito de los muertos vivos.


link: https://www.youtube.com/watch?v=KNaj7uCVPCI

Acá dejo un archivo de En la Vida y Milagros de Santa Modwenna (s. XII), escrita por Geoffrey y resumida acá por Eugenio Olivares aparece una interesante versión de los "muertos vivos" que parece muy cercana.

Dos siervos del pueblito llamado Stapenhill, que trabajaban en el monasterio citado, decidieron dejar de trabajar para Geoffrey Malaterra (no el autor del libro), por entonces abad de Burton (fue desde 1085 a 1094), y acogerse al conde normando Roger de Poitevin (¿1058?-¿1140?). Sus tierras estaban al otro lado del río Trent, de modo que marcharon a la villa de Drakelow, bajo la jurisdicción del anterior y al sur de Stapenhill. Tras comunicarle a Roger su intención, lo mal dispusieron con el abad, de modo que el conde -dice la historia- sintió ganas de asesinarlo a la primera ocasión que se le presentase. Tanto Poitevin, como el abad Geoffrey Malaterra eran normandos, por lo que no cabe pensar en un conflicto étnico entre ellos. Los siervos eran, sin duda, anglosajones. Por su parte, el abad Geoffrey, intentó atraerse de nuevo a los siervos mediante la coacción. No sólo no lo consiguió, sino que enfureció más a Roger, quien mandó una partida de caballeros y gente del pueblo a asaltar los graneros que los monjes tenían en Stapenhill. Tras esto, los jinetes cruzaron el Río Trent e incendiaron unos campos al sur del monasterio, en un lugar llamado Blackpool. Geoffrey, enterado de la expedición militar de Roger, había ordenado a sus parientes, que eran caballeros, no presentar batalla a las huestes del normando; por el contrario, se dirigió con sus monjes a la capilla del monasterio, donde imploraron a Santa Modwenna (cuyos restos mortales custodiaban) que intercediera a su favor ante el Altísimo. En todo caso, los parientes de Geoffrey, haciendo caso omiso de la prohibición del abad, presentaron batalla al Conde de Poitevin: Pese a ser menos en número, pusieron a estos últimos a la fuga, infringiéndole una derrota. En su crónica de los hechos, Geoffrey de Burton atribuyó la victoria a los caballeros del Abad Malaterra, pero sobre todo a la intervención de Santa Modwenna.
Al día siguiente, los dos siervos huidos y refugiados en Drakelow fallecieron de muerte repentina. Los lugareños llevaron los cadáveres al cementerio de Stapenhill, anexo a la iglesia de San Pedro y situado junto al río Trent. Al terminar el sepelio, volvían los de Drakelow a sus casas. Era aún de día, cuando por el camino, vieron algo que les heló la sangre. Por el camino que baja desde Stapenhill a Drakelow, los vecinos vieron venir los dos cadáveres que acababan de inhumar, cubiertos con sus mortajas, y ambos cargando con su ataúd a las espaldas. No podían creer lo que estaban viendo: Parecía como si los dos muertos ambulantes repitieran la huida que había provocado el conflicto. Aterrados, los lugareños corrieron a refugiarse en sus casas. Cuando el sol se ocultó, los cadáveres vagaron por los campos que rodeaban Drakelow, transformándose en oso, perro y otros animales que el autor del relato no detalló. Así sucedió durante varias jornadas consecutivas, de modo que nadie salía de sus casas tras el crepúsculo.

poemas

Pero no quedó ahí, pues los dos re vinientes entraron en Drakelow. Noche tras noche, golpeaban con sus cajas de madera las puertas y muros de las viviendas. El ruido era insoportable, cesando sólo cuando, con voces estridentes, los dos cadáveres llamaban a los aterrados moradores, invitándoles a unirse a ellos en su siniestro deambular: "¡Moveos, venga, moveos! ¡Poneos en marcha y venid!". Nadie osaba salir de sus viviendas, ni enfrentarse a aquellos visitantes de ultratumba.Y cuenta Geoffrey de Burton que, tras algunas noches de pesadilla, una mortífera plaga se propagó por la villa de Drakelow. Uno tras otro, los lugareños iban muriendo, siendo muy pocos los que escaparon al contagio -entre ellos un normando llamado Drogo, a cuyo cargo había puesta el conde la villa-. Roger de Poitevin al final entendió cuán gravemente había errado, cobijando a los dossiervos y enfrentándose a la abadía de Burton-Upon-Trent. Arrepentido y pesaroso, marchó a implorar el perdón de Geoffrey Malaterra y a instarle que intercediera por él ante Santa Modwenna, que tan duro castigo estaba infringiéndole a sus súbditos. A tal fin, encomendó a Drogo restituir a la abadía el doble de lo destruido. El abad perdonó al conde y Drogo hizo como le había pedido su señor, tras lo cual huyó de Drakelow a fin de evitar el contagio.Sin embargo, los dos cadáveres ambulantes no dejaron de atormentar a los pocos habitantes que iban quedando en el pueblo. Haciendo acopio de valor, quienes aún no habían muerto o enfermado decidieron poner fin a aquella pesadilla.

antiguedades

Eran muchas las leyendas que circulaban por la Inglaterra del siglo XII en las que el mismísimo demonio hacía que cadáveres ya enterrados volvieran de la tumba. Los habitantes de Drakelow eran supersticiosos y conocían la única forma de parar aquella locura: había que desenterrar los cuerpos y destruirlos. Para esto, había antes que obtener el permiso del ordinario del lugar. Stapenhill pertenecía a la diócesis de Coventry y Lichfield, cuyo Obispo en el momento de los hechos era el normando Robert de Limesey (antiguo capellán del mismísimo William I, el Conquistador), que permitió la exhumación de los dos cuerpos.No especifica Geoffrey of Burton el número de quienes constituían aquella partida; tampoco su condición social o sus nombres. Se encaminaron hacia el cementerio de la iglesia de San Peter, en Stapenhill.

arte

Tras cavar por un tiempo, las palas arañaron la madera de las cajas, y al abrirlas, pudieron comprobar lo que quizás ya sospechaban de antemano: Ninguno de los cadáveres mostraba signos de descomposición. Otro detalle, sin embargo, les hizo mirar instintivamente al cielo y calcular el tiempo que restaba hasta la puesta del sol. Los sudarios que cubrían las cabezas estaban manchados de sangre. Alguno debió pensar en los sanguisugae, de los que se hablaba más al norte
.
No había tiempo que perder y comenzó el macabro ritual. Ambos cadáveres fueron decapitados -usando, así lo creo, la herramienta apropiada, la "pala de sacristán" (sexton's spade)-. De nada serviría esto, si no se colocaban las cabezas en algún lugar alejado del cuello; alguien indicó que debían ponerse entre las piernas y así se hizo. Antes de volver a clavar las tapaderas en los ataúdes y para asegurarse de que los cadáveres no volvieran a aterrorizar al pueblo, se les extrajo el corazón. Anochecía cuando las cajas, convenientemente claveteadas, fueron nuevamente cubiertas de tierra. "Aún falta algo" -dijo uno de los lugareños-. "Hay que quemar los corazones, pero no en campo santo". Se encaminaron, entonces, a un lugar que el autor llama Dodecrossefora, cuya exacta localización nadie sabe; en todo caso, no debía estar muy lejos. Allí, a toda prisa, prepararon una pira, donde pusieron los dos corazones; después, le prendieron fuego.Las llamas empezaron a consumir pronto los ramajes y a chamuscar los corazones. En la fría noche, alguno se acercó al fuego para calentarse. Entonces sucedió algo que a todos hizo retroceder horrorizados: De entre las lenguas de fuego que se elevaban y el humo negro, surgió una forma alada y negra, como un cuervo, que se alejó volando, dando unos graznidos espeluznantes.Era ya noche cerrada cuando los hombres volvieron a Drakelow, pero ningún cadáver les salió al encuentro; no hubo tampoco golpes en las puertas de las casa, pues los re vinientes no volvieron a merodear por el pueblo, ni sus alrededores. Y aunque no hubo que lamentar más muertes, los pocos habitantes que aún seguían vivos en Drakelow, cogieron todo lo que sus carros podían transportar y abandonaron el pueblo; también lo hizo el conde Roger con su familia. Todos se refugiaron en la villa de Gresley, donde se quedaron a vivir (no sin la oposición de algunos de sus nuevos vecinos). Y cuenta el Abad Geoffrey que Drakelow quedó desierta. Los supervivientes dieron gracias a Dios y a Santa Modwenna por haber escapado con vida, pero ninguno de ellos osó volver a su pueblo, temiendo una nueva venganza del cielo.


Claramente, esta oración hace alusión a criaturas que tienen que ver con algún tipo de ritual con sangre, debido a su nombre que no creo que lo hayan puesto solo porque si.

"...Alguno debió pensar en los sanguisugae"


Y la figura final, es como una especie de prototipo de lo que después se convertiría en Drácula, sobre todo por su aparición final. Supongo que a lo sumo sustituyeron al cuervo por un murciélago y... ¡voilà!

Creo que es bastante interesante el origen de estas criaturas como mito, pero a mi parecer, todo tiene un origen mucho más literario y cultural que veraz. Igualmente, no dejan de ser dignos de lectura e investigación, sobre todo, aquellas épicas obras que aún hoy podemos apreciar.


FIN DEL POST

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4 comentarios - ¿De dónde nacen los vampiros? Cultura para vos, Lince

@DaRkSpArTaN02 +1
Aprendí esto gracias a Castlevania Lords of Shadows... juegazo.
@beboberaz +1
y en donde nacen los mitos y leyendas ???
@TioFetido
Según entiendo, el mito es un relato basado en la explicación con mucha hipérbole e incluso eufemismos de ciertas creencias de una región -o cultura-. Obviamente que algo los inspiraba, pero le daban un rostro a todo lo que no conocían.
@beboberaz +1