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Lecturas: Eco; La misteriosa llama de la reina Loana

Estas no son reseñas de libros, sino recuerdos de lecturas. Han sido escritos en mesas de bares, sin un soporte electrónico enfrente ni una biblioteca cercana. Cualquier corrección, comentario o sugerencia serán bien considerados.

En uno de los capítulos de la sexta temporada de la serie “Lost”, Sun-Hwa Kwon se golpea la cabeza contra un árbol y se desmaya. Cuando recupera el conocimiento, ha perdido la facultad de hablar el inglés (aunque lo entiende y lo escribe) y sólo puede comunicarse en coreano.
Giambattista Bodoni, murmuré, ya que en ese momento recordé al amnésico en el que se centra la novela de Umberto Eco, “La misteriosa llama de la reina Loana”.
A diferencia de Sun, Bodoni, alias Yambo, lo que pierde es la memoria explícita episódica o autobiográfica, la más ligada a las emociones, la que relaciona el presente con el pasado. O sea: sabe cepillarse los dientes, recuerda párrafos enteros de los libros que ha leído y reconoce las señas de los incunables que hay en los estantes de su librería de anticuario, pero no logra recordar nada que se vincule a sus afectos.
A partir de tener un incidente autobiográfico al observar la cubierta de una historieta de Mickey Mouse, su neurólogo y su esposa lo convencen de que abandone Milán y se recluya un tiempo en el viejo caserón de las colinas piamontesas en el que pasó algunos años de su infancia, donde conserva sus primeros libros, revistas, discos y afiches de películas. A partir de allí, se desarrolla, en mí opinión, la mejor ficción de Eco.
Bodoni comienza a recuperar lo que le falta de memoria utilizando aquellos indicios desconocidos como elementos a interpretar. Entonces, de a poco, comienza a tener un pasado, pero un pasado posible entre infinitos senderos que se bifurcan, situación que lo desplaza a otra búsqueda: la de una identidad.
Y para finalizar, el comienzo:
-¿Y usted cómo se llama?
-Espere, lo tengo en la punta de la lengua.
Todo empezó así.


Fuente: leohuebe.blogspot.com

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