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Lecturas: Smith; Sobre la belleza

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Estas no son reseñas de libros, sino recuerdos de lecturas. Han sido escritos en mesas de bares, sin un soporte electrónico enfrente ni una biblioteca cercana. Cualquier corrección, comentario o sugerencia serán bien considerados.



Hace unos días escuché a una persona decir, durante una entrevista radial, que Borges aseguraba que, en literatura, el sarcasmo y la ironía bien utilizados era lo que distinguía a los escritores superiores de los mediocres, y que debido a esto los ingleses no tenían comparación.
De inmediato pensé en “Sobre la belleza”, de Zadie Smith.
Smith escribe como si fuera un gato que se tira panza arriba y juega con sus personajes hasta destrozarlos, sin culpas ni remordimientos, sólo porque su naturaleza es así.
Imaginemos dos clanes, el de Howard Belsey y el de Monty Kipps. Imaginemos al universo anglosajón y a la pedantería de su mundo académico. Imaginemos a estos dos hombres enfrentados, pero unidos por las relaciones de sus familiares más cercanos. Imaginemos lo que el mejor escritor inglés (lo afirmo así, sin género, porque esta londinense me parece superior a Mc Ewan, Amis y Barnes) que yo haya leído en los últimos diez años puede hacer con esta historia.
Y, además, allí está Kiki, el más perfecto personaje literario femenino desde Ana Karenina. Y están también los de izquierda y los conservadores, los amigos y los enemigos, los padres y los hijos, los artistas y los críticos.
“Sobre la belleza” es una novela que evidencia a lo que se reduce el arte en las mentes de quienes deben entenderlo para enseñarlo y que revela, con inteligencia y sin vergüenza, las contradicciones humanas.
Para finalizar, uno de los pocos párrafos “amables”:
“Esa noche este conjunto vocal había elegido, para empezar, Pride (in the Name of Love) de U2, y se habían tomado la molestia de transformarlo en samba. Se balanceaban, chasqueaban y gritaban. Efectuaban giros sincronizados e intercambiaban los sitios. Avanzaban y retrocedían manteniendo la formación. Y sonreían del modo en que le sonreirías a un demente para convencerle de que dejara de apuntar con una pistola a la cabeza de tu madre”.


Fuente: diario La Capital, Mar del Plata, 2010

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1 comentario - Lecturas: Smith; Sobre la belleza

@OsamaCat
allí está Kiki, el más perfecto personaje literario femenino desde Ana Karenina

Epa, hay que estar muy seguro para hacer está afirmación!