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Lamborghini,deportivo leyenda

El fundador de la marca nació hace 87 años bajo el signo zodiacal de Tauro, un detalle que no dejó pasar inadvertido al elegir el símbolo de su imperio, el toro bravo.
En la década de los 60 Ferruccio Lamborghini era uno de los industriales más prósperos de Italia. Tras la II Guerra Mundial, en la que participó coincidiendo con su servicio militar y donde fue encargado de mantenimiento del parque de automóviles de su unidad, este joven emprendedor se dedicó a comprar restos de vehículos del Ejército para transformarlos en tractores, un negocio con el que obtuvo gran éxito. Ganó dinero y esto le permitió adquirir varios Ferrari, que no le dieron buen resultado, los problemas mecánicos estaban a la orden del día. Harto de esta situación llamó al mismísimo Enzo Ferrari, a quien se quejó de «la basura que eran sus coches». Esto no sentó nada bien al comendatore que contestó: «Un fabricante de tractores no puede entender de coches». La réplica fue construir un vehículo capaz de plantar cara al mito de Ferrari.
Los tractores Lamborghini, hechos a base de aprovechar materiales del parque de vehículos de las fuerzas armadas, le reportaron grandes beneficios en muy poco tiempo. En 1948 adquiere un pequeño taller en la localidad de Cento, donde continuará con la producción de tractores. Once años después sigue la expansión de sus negocios, con la fabricación de calentadores y aires acondicionados. Y, poco tiempo más tarde, ve frustrado su objetivo de hacer helicópteros, una de sus auténticas pasiones, al serle negada una concesión gubernativa.

Es en esas fechas de principios de los 60 cuando tiene el enfrentamiento con Ferrari, así que entre unas cosas y otras cambia sus planes de construir helicópteros y se lanza a la aventura automovilística. En 1963 pone en marcha una fábrica en la pequeña localidad de Santa Ágata, a 25 kilómetros de Bolonia, el lugar donde se encuentra el más importante centro de producción de Ferrari, de donde salió el primer Lamborghini, el 350 GTV, una pieza única, que dio paso al 350 GT, del que ya se produjeron 120 unidades.
No es casual que el diseño de los Lamborghini, haya tenido ciertas similitudes con el de los coches de Maranello, aunque con un toque más agresivo y siempre con producciones muy cortas en el tiempo y en el número de ejemplares. Además, lo habitual ha sido que la comercialización de un modelo sustituyera al anterior, con pocos casos en los que hayan convivido en el mismo periodo. Pronto aparecieron las primeras creaciones que llevaban nombres relacionados con el mundo de la tauromaquia, haciendo honor al escudo de la firma, como el Miura o el Espada, y el crecimiento de la marca mantuvo un ritmo constante entre 1963 y 1972.

Pero pronto llegaron las dificultades. A la crisis energética, a las fuertes exigencias en materia de seguridad para la homologación en el mercado americano y a la agitación sindical, se unió la anulación de un importante pedido de 5.000 tractores por parte del Gobierno boliviano que, al estar ya construidos, provocaron un grave problema de liquidez en la compañía. Ferruccio Lamborghini decidió, en 1972, vender el 51% de las acciones a George-Henri Rossetti y, dos años más tarde, se deshizo del 49% restante, que fueron a parar a las manos de un amigo del anterior, René Leimer.

A partir de ese momento la empresa Lamborghini ha pasado un cuarto de siglo convulso; los primeros propietarios, tras la desaparición del fundador, eran inversores que nunca siguieron el día a día de la sociedad y ésta cayó en un letargo permanente, con retrasos cada vez mayores en el pago a los proveedores. Después, el fabricante italiano ha pasado por infinidad de manos, incluidas las del gigante norteamericano Chrysler, en la época de Lee Iacocca, o las del hijo del presidente de Indonesia Suharto. Por fin, ahora, Lamborghini empieza a ver la luz al final del túnel. En 1998, el Grupo Volkswagen se hace cargo de la compañía y la sitúa bajo la órbita de Audi, junto con Seat. Las tres forman la rama más deportiva del consorcio.

El primer fruto de la nueva era es el Murciélago, un vehículo que vio la luz a primeros del pasado año y que, siguiendo la política de nomenclaturas, toma el nombre de un famoso ejemplar de la ganadería Miura, indultado en 1879. Con 424 unidades vendidas en el ejercicio 2002, la empresa abandona los números rojos de su balance, tras décadas de incertidumbre.

La mayoría de los deportivos Lamborghini técnicamente se caracterizan por ser biplazas, teniendo un motor atmósferico en posición central, de altas prestaciones y rendimiento. La concepción de este es muy similar a otros motores de deportivos italianos como Ferrari, Maserati o De Tomaso. Esto es, desarrollan potencias específicas altas (una gran cantidad de CV/litro), altas presiones medias y alto par motor. Prácticamente siguen la técnica de motores de competición, usando materiales exoticos para su construcción como el titanio, kevlar y magnesio. La carrocería se caracteriza por usar acero, fibra de carbono y aluminio dependiendo del modelo, con un estilo extravagante y agresivo, además de usar las puertas de "tijera" ("Sissors doors", o "Lambo doors" en el caso de los modelos V12)
El bastidor a diferencia de otros constructores, siempre ha sido de aluminio y acero, tanto en los primeros deportivos, como en los actuales. El comportamiento es peculiar y típico de automóvil de competición: tracción trasera o total, y dada la repartición de pesos, mayor atras y menor adelante. Actualmente los modelos de la década del 2000 en adelante, han dado un salto cualitativo con respecto a los antíguos (decada del 90 hacia abajo) con un manejo mas predecible y no tan exigente, incorporando la mencionada tracción total por acople viscoso (Diablo VT, Murciélago, Gallardo y Reventón)


Ahora la pregunta,El Toro o El caballo?
Lamborghini o Ferrari?
Yo,Lamborghini.


Puntos porfa!

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