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Renault Megane 3 Y Fluence

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Buenas Noches Gente! Yo aqui de nuevo con algo de informacion sobre estos dos vehiculos, comenzemos :

Crítica: Renault Mégane III y Fluence

Desde Bariloche – No hay dudas de que el 2011 será el año de la gran batalla en el segmento de los autos compactos. En la presentación que Renault Argentina hizo ayer en el Hotel Llao-Llao de esta ciudad, quedó en claro que la competencia actual ya es bastante reñida (ver gráficos comparativos).

Pero lo que no se mencionó de manera abierta es que en los próximos meses el segmento se pondrá aún más peleado con la llegada de los nuevos Peugeot 408, Chevrolet Cruze, Nissan Sentra y nuevo Volkswagen Vento.

Después de más de una década de recibir proyectos industriales menores, la planta de Renault Argentina en Santa Isabel, Córdoba, se acaba de reivindicar con el lanzamiento del nuevo sedán Fluence, el encargo más importante que produjo en varios años.

Pero la marca francesa no se conformó con este modelo y –como ya ocurrió con el Mégane II- completó la oferta del sedán importando un hatchback desde Europa.

En un mercado tan atomizado, Renault se propuso ofrecer lo mejor de cada uno de sus competidores: “diseño, tecnología, confort y confiabilidad”, según enumeraron una y otra vez los directivos de la marca, que apuestan a recuperar el liderazgo que alguna vez supo tener el Rombo en la Argentina.

Esta mañana Autoblog tuvo la oportunidad de probar los nuevos Fluence y Mégane III por los revirados caminos pavimentados y con ripio de Bariloche. Esto es lo que surgió de esa experiencia.

Por fuera

Aunque comparte numerosos rasgos –trompa redondeada, faros estilizados y un pesado emblema sobre el capot- las diferentes intenciones del Fluence y del Mégane III se distinguen con rapidez.

El Mégane III es un clásico hatchback europeo de la nueva era, con estética algo deportiva y un remate de cola atractivo, sin llegar a ser polémico como el viejo Mégane II bicuerpo.

El Fluence es un producto más global y, por lo tanto, obligado a ser conservador para agradar a públicos muy diferentes. Como la mayoría de los sedanes de este segmento, su estética es tan discreta que queda al borde de lo aburrido.

Sin embargo, tengo que admitir que –y es probable que parte de la culpa sea del paisaje de Bariloche- el Fluence me agradó esta vez un poco más que la primera vez que lo vi en persona (ver nota).

Por utilizar plataformas diferentes, el Mégane III y el Fluence no tienen ninguna medida en común. El hatchback procedente de Turquía mide 4,30 metros de largo, 2,04 metros de ancho, 1,49 metros de alto y 2,64 metros de distancia entre ejes. El sedán cordobés mide 4,62 metros de largo, 2,03 metros de ancho, 1,48 metros de alto y 2,70 metros de distancia entre ejes.

También difieren en el calzado: el Mégane III viene importado con Goodyear Efficient Grip 205/60R16, mientras que el Fluence lleva Continental Premium Contact 2 205/55R17. Las llantas de aleación 17 pulgadas son exclusivas de la versión 2.0 CVT. El Fluence 2.0 manual calza llantas de aleación de 16 pulgadas, mientras que el Fluence 1.6 tiene llantas de chapa de 15 pulgadas.

Por dentro

Acá la historia es otra. Sentado en el puesto del conductor es muy difícil distinguir al Mégane III del Fluence. El volante, el tablero y la plancha de la consola son iguales, incluyendo el navegador satelital TomTom. El Mégane III apenas se distingue por un aplique de plástico que intenta darle un toque más juvenil.

La calidad de terminación de los dos modelos es más que buena y eso es un mérito de los operarios de Santa Isabel, que lograron sacar de su línea de montaje un producto de calidad internacional.

La posición de manejo es correcta, aunque cuesta un poco encontrarla. El volante se regula en altura y profundidad, mientras que la butaca del conductor se regula en altura y tiene una rueda para inclinar el respaldo que suele quedar atrapada contra el parante de la puerta.

El interior es muy funcional y sólo dos elementos demandan más trabajo de lo deseable: el GPS y el equipo de audio.

El navegador no tiene pantalla táctil y eso obligó a recurrir a un control remoto que genera una distracción extra. El GPS no tenía la mayoría de los planos de la zona por la que manejé, pero me dijeron que TomTom acaba de firmar un contrato con el Proyecto Mapear, para tener la misma cantidad de información que los Garmin.

Lo bueno: para actualizar los mapas viene con una tarjeta de memoria SD que se instala en cualquier computadora, mientras que a otros autos habrá que llevarlos a un concesionario para hacer la misma tarea (como el nuevo Peugeot 408). Lo malo: la pantalla fija no se oculta y queda demasiado expuesta a la vista cuando el auto se estaciona en un lugar público.

El equipo de audio suena muy bien, pero es bastante difícil operarlo. Sólo para pasar de radio FM a AM hay que apretar más de tres botones. Tiene puerto auxiliar y USB, además de conexión Bluetooth.

En las plazas traseras las diferencias entre el Fluence y el Mégane III son mayores. En los dos casos hay espacio para tres adultos, pero me sorprendió descubrir que la altura interior del techo en el Mégane III es más generosa que en el Fluence. Si se observa con detenimiento la curva que hace el techo en los dos modelos se comprende por qué. Es la eterna batalla entre la estética y la función.

El tamaño del baúl es otra diferencia importante y, como se verá más adelante, es un argumento definitorio para quien dude entre comprar el Mégane III o el Fluence. El sedán tiene un inmenso compartimiento de carga con 530 litros de capacidad, uno de los más grandes de su segmento. El hatchback se conforma con unos más modestos –aunque bastante aprovechables- 380 litros.

El equipamiento de seguridad pasiva es destacable. El Fluence ofrece doble airbag en la versión 1.6, pero todas las variantes 2.0 ya tienen seis airbags. El Mégane III también trae seis bolsas de aire en las dos versiones que se traerán a nuestro país.

A modo de curiosidad –y también como valor agregado para la conclusión que se publica al final de la nota-, el Mégane III 2.0 Privilege es la única versión de la nueva familia Mégane/Fluence que equipa el interesante –y poco habitual en nuestro mercado- detector de presión de los neumáticos.

Motor y transmisión

Los dos modelos probados tenían el mismo propulsor: se trata del nuevo M4R naftero de 2.0 litros de cilindrada, 143 caballos de potencia y 195 Nm de torque. Ofrece 5 cv más y 3 Nm más que el motor F4R 2.0 del desaparecido Mégane II, pero sobre todo Renault asegura que se redujo el consumo de combustible.

Esto no fue posible demostrarlo en las pruebas de Bariloche, pero los valores informados son de 10,5 litros cada 100 kilómetros en ciclo urbano y 6,2 litros extraurbano.

El Mégane III llega a nuestro país con caja manual de seis velocidades. Aunque tiene un recorrido un poco lento, los engranes son suaves y precisos.

El Fluence probado tenía la caja automática CVT (con variador contínuo). Es una transmisión desarrollada por Nissan, que tiene un funcionamiento muy suave. La típica discordancia de las cajas CVT entre la velocidad con la que sube de vueltas el motor y la velocidad con la que acelera el auto, casi no existe en la transmisión del Fluence, sobre todo cuando se circula en ciudad.

En los caminos revirados de Bariloche, la caja CVT sólo mostró su falta de ritmo al intentar un manejo más deportivo, aunque ese es un uso que difícilmente busque quien elija esa versión del Fluence.

Comportamiento

No tengo miedo a equivocarme si digo que el Fluence tiene el mejor andar de todos los Renault que se hayan producido en el Mercosur. Es confortable y silencioso, aunque para nada blando. Tiene el grado de firmeza justo y la dirección eléctrica con asistencia variable acompaña con bastante precisión.

Sin embargo, en estos caminos con tantas curvas, la comparación con el Mégane III lo dejó un poco relegado.

Por una simple cuestión de física, un hatchback que tiene las cuatro ruedas ubicadas en cada extremo del chasis siempre tendrá un comportamiento dinámico más eficiente que un sedán con grandes voladizos.

La mayor distancia entre ejes del Fluence compensa un poco esto, pero no hay dudas de que el Mégane III resulta mucho más divertido y veloz, transmitiendo una gran seguridad en las maniobras, aún a velocidades elevadas.

A la hora de compararlo con los rivales, tanto el Fluence como el Mégane III ofrecen un comportamiento bastante superior al de competidores como el Citroën C4 y el Toyota Corolla. Sólo el Ford Focus II y el ahora discontinuado Volkswagen Vento -que tienen un esquema de suspensiones más elaboradas- superan a los nuevos Renault en este aspecto.

Los frenos responden bien en los dos modelos y las versiones más equipadas vienen además con control de estabilidad y tracción.

Conclusión

El Fluence fabricado en Córdoba es todo un hito en la trayectoria industrial de Renault Argentina, por ser el auto más sofisticado que produjo en su historia, con un destacable equipamiento de seguridad y tecnología. El precio a pagar por eso es un valor algo elevado en las versiones más equipadas. Sin ir más lejos, el Fluence 2.0 Privilege CVT que probé en Bariloche cuesta 127 mil pesos.

Esto queda aún más en evidencia al compararlo con los precios promocionales con los que arrancó el Mégane III. El 2.0 Privilege con caja manual cuesta lo mismo que el Fluence con la misma mecánica, pero no hay que olvidar que el Mégane III carga con un 35% de arancel de importación al provenir de Turquía.

Esta llamativa coincidencia es fruto de varias razones. La primera es que se trata de una promoción de lanzamiento, por lo que es probable que el precio reciba un ajuste cuando se inicie la venta formal en enero. Otra razón es que la planta de Turquía es una verdadera campeona en eficiencia de costos dentro de la alianza Renault-Nissan. Y por último está la coyuntura de la economía argentina, con una inflación inocultable y un dólar quieto, que volvieron a tornar muy competitivos a los autos importados, por más aranceles que paguen.

Aunque el esfuerzo de producir autos buenos y modernos en la Argentina siempre debe ser destacado y defendido, la conclusión final es más una recomendación para el consumidor y no tanto una postura política: si podés resignar 162 litros de baúl y no te interesa la caja CVT, el Mégane III 2.0 Privilege es la oferta más interesante de la nueva familia de compactos de Renault Argentina.

Andar confortable, pero sin llegar a ser blando. El Fluence tiene un muy buen comportamiento en todo tipo de caminos.

La caja CVT es muy buena, sobre todo en ciudad. En ruta y a ritmo elevado, se notan sus limitaciones.

¿Fluence o Mégane III? Este es el Fluence cordobés, pero el volante y el tablero son idénticos en el Mégane turco.

El navegador TomTom pronto tendrá más mapas. A la derecha, control remoto del GPS y tarjeta de acceso al auto.

En el Fluence hay espacio para cinco adultos, pero el Mégane III ofrece más altura para los pasajeros de atrás.

Espacio de sobra. El baúl del Fluence es uno de los más grandes de su segmento.

Diseño sobrio y discreto, pero en este paisaje cualquiera se luce.

El Mégane III tiene un comportamiento dinámico mucho más divertido que el Fluence.

El Mégane III no se achica. El interior es idéntico al del Fluence y trata mejor a los pasajeros de atrás.

Una ruta con buen pavimento, muchas curvas y retamas en flor. ¿Qué más se puede pedir para disfrutar 143 caballos de potencia?

En mi opiniòn estos 2 vehiculos son algo muy bueno, algo digno de tener y pagar

Renault Megane 3 Y Fluence
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Fluence
Megane III
comparaciòn
Renault Megane 3 Y Fluence
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Fluence
Megane III
comparaciòn
Renault Megane 3 Y Fluence

Unos videos por si les interesa

link: http://www.youtube.com/watch?v=FfFGU9Ozu34


link: http://www.youtube.com/watch?v=G_e9vdEFZX0

renault

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2 comentarios - Renault Megane 3 Y Fluence

@rakion93
buen post + 10 jejeje