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¡Ay, qué ingeniosos somos!

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Tú que eres poeta y en el aire las compones…

Guido Lara(1)

El ingenio utilizado como salida fácil ante la dificultad tiene una expresión nefasta en el gran talento de muchas personas para hacer trampas y transas. Útiles para generar beneficios para quien las comete, lacerantes destructoras de valor en nuestro tejido económico y empresarial.

El ingenio del mexicano es un rasgo relevante de nuestra Mente Social. Observar sus creaciones nos da orgullo y nos saca una sonrisita de satisfacción y asombro. Acudir al ingenio para salir del paso es, casi siempre, otra modalidad de nuestra irrefrenable vocación por hacernos pendejos.

Campeones para los dichos, las talachas y los parches nos regodeamos en ser retecreativos y ocurrentes. Pero, ¡cuidado! Limitar el ingenio al corto plazo y a improvisadas soluciones provisionales esconde el germen de la degradación de nuestro tejido social y económico.

Ufanarnos que el método nos castra o presumir de nuestro virginal desaire a la lectura de manuales e instructivos es una forma más de seguir dando pasos en círculo sin avanzar.

¿Ingenio o Método? La pregunta implica un falso dilema. Debemos trascenderlo para liberar nuestras capacidades y posibilidades de creación y producción. Incorporar el ingenio a nuestro método de trabajo en lugar de usarlo como sustituto del mismo es la Octava Reforma Estructural de nuestra Mente Social.



El ingenio con método es mejor

“Es que fíjate que si el mexicano además de un natural impulso a arriesgar y ser creativo tuviera disciplina y estudio, seríamos híper competitivos internacionalmente”(2)

El arte y la ciencia son los reinos por excelencia del ingenio y la invención. Son territorios fructíferos para aplicar la creatividad.

No es casual que nuestro país haya dado al mundo más artistas destacados que científicos. Quizá la principal causa es que la ciencia requiere no sólo mentalidades metódicas sino todo un entorno social, educativo, financiero e institucional estructurado y ordenado. Esto nos debilita como nación en un contexto global caracterizado por la innovación científica y tecnológica.

Por su parte, la labor artística tienes más posibilidades de llevarse a cabo en solitario. La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando decía Picasso y así es.

En México levantas una piedra y te encuentras un artista. Esto nos fortalece como sociedad pues solemos tener una buena conexión con la belleza, los placeres, las emociones y la alegría de vivir. Jugamos en las grandes ligas de las manifestaciones artísticas y somos potencia en la gastronomía, la arquitectura y la cinematografía (recuerden esa ceremonia de los Oscares con tantos talentos nominados). Los Del Toro, González Iñarritu, Cuarón, Arriaga, García Bernal, Luna, Marcovich, Hayek; los Olvera, Quintana o Patiño; los González de León, Norten y un largo etcétera quizá sólo tengan una cosa en común: método y trabajo duro. Seguramente también mucho ingenio, pero sin método nunca hubieran sobresalido.

Para pasar del caso de éxito individual a un triunfo de la colectividad debemos crear un mejor ecosistema para nuestras industrias creativas.



El ingenio sin método se queda corto

“Somos creativos y chambeadores, pero altamente ineficientes porque no hay un método, ni nos interesa apegarnos a uno”

En el mundo de los negocios y la creación de valor económico tener ingenio no es suficiente. Quizá aguante para un changarro, pero lamentablemente la mentalidad changarrera es útil para irla llevando, pero no para elevarse a otro nivel que mejore nuestras condiciones de vida.

En materia de innovación somos bastante bananeros. Ocupamos el lugar número 79 en el ranking mundial. Para ilustrar nuestro rezago observemos el rubro Solicitud de Patentes (forma concreta de aterrizar y dar valor a las invenciones) donde Corea, Japón, China y Suiza empatan en el primer lugar mientras que México se encuentra en el lugar 75. Nos ganan Jamaica, Túnez, Níger, Benín, y Tayikistán quienes ocupan los lugares del 70 al 74.

El tema de la innovación y las patentes no es una cuestión de ornato. Volcarse como sociedad a un trabajo duro y metódico, con gran aprecio por la educación y una creatividad que vaya más allá de la ocurrencia momentánea, le ha permitido a un país como Corea remontarnos en los últimos 50 años. En 1960 el PIB per cápita en México era de 340 dólares y el de Corea de 155, es decir menos de la mitad. En 2012, el PIB per cápita en Corea es de 30 mil dólares y el de México de 17 mil -en número cerrados-. Es decir que, si hace medio siglo nuestro ingreso per cápita era el doble que el de los coreanos, 50 años después nos dieron la voltereta completa.

El futuro pertenece a las sociedades que generen soluciones y productos disruptivos y transformadores. Y esto no es un tema de capital intensivo, pensemos en las sencillas pero impactantes innovaciones en salud, educación, financiamiento que hoy en día están generándose en la India.

Las buenas expectativas sobre la economía mexicana se fortalecerán si dejamos atrás nuestra autocomplacencia con lo ingenioso que somos y damos paso a innovar para crear los bienes y servicios del futuro.



Somos buenos para lo malo: el lado oscuro del ingenio

“El ingenio del mexicano para brincarse y darle la vuelta a muchas cosas es impresionante”

El ingenio utilizado como salida fácil ante la dificultad tiene una expresión nefasta en el gran talento de muchas personas para hacer trampas y transas. Útiles para generar beneficios para quien las comete, lacerantes destructoras de valor en nuestro tejido económico y empresarial. Dejemos a un lado los evidentes efectos nocivos del ingenio de los narcos o la innovación sistemática del crimen organizado y detengámonos un poco en lo que, ahorita mismo, puede estar sucediendo en el lugar donde trabajas o estudias. Lamentablemente es muy probable que haya alguien “ingeniosamente” buscando la oportunidad de “sacar raja” o “chingarse algo”. Es feo decirlo, pero esto no impide el hecho de que esté sucediendo.

Platicando con el Director General de una empresa especializada en realizar exámenes de control de confianza, basados en el famoso polígrafo o detector de mentiras, quedé impresionado ante las refinadas y muy ingeniosas formas en las que muchísimos empresarios, ejecutivos, empleados, personal administrativo, choferes, etc., utilizan para “chingarse” a la organización a la que pertenecen.

Ese talento para generar ideas novedosas requiere ser recanalizado en la creación y no en la destrucción de valor. Si queremos ser mejores como país, como sociedad, como organizaciones y como individuos requerimos aplicar nuestro ingenio en verdaderas innovaciones creativas y productivas y eso sólo puede hacerse con método y disciplina.

(1) Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de Investigación Social por la Universidad Complutense de Madrid y comunicólogo de la Ibero. Ha asesorado campañas presidenciales, diseño de políticas públicas, modelos de negocio, construcción de marcas y mensajes publicitarios. Experto en consultoría basada en insights para generar soluciones de mercadotecnia, branding y comunicación. A caballo entre la capital del imperio azteca y la capital del imperio “yanqui”. Con su mirada de analista e intérprete de lo social nos pone un espejo para reflejarnos en las realidades, distintas pero ya no distantes, de México y Estados Unidos.


(2)Las lexias de este texto y de toda la serie “11 Reformas estructurales de nuestra Mente Social” provienen de grupos de discusión realizados para elaborar la ponencia presentada en el Congreso AMAI 2012. Agradezco la participación generosa de Luis Woldenberg, Rubén Jara, Francisco Abundis, Ricardo Barrueta, Javier Alagón, Toño Turueño, Paloma Altolaguirre, Erika Puente, Mireia Ginebra, Beatriz Juárez Hagen, Eduardo Pérez, Armando Pichardo y Claudio Flores Thomas.

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Comentarios Destacados

@gabrieliyo_liyo +5
con el respeto que ud. se merece, me parece que no estamos discutiendo como son los libros, estamos discutiendo el copy paste!, un abrazo

5 comentarios - ¡Ay, qué ingeniosos somos!

@gabrieliyo_liyo +2
parece interesante, lastima que esta todo tan pero tan copy and paste que no dan ganas de leerlo...
@programel
con todo respeto mi amigo, así son los libros: sin dibujitos
@gabrieliyo_liyo +5
con el respeto que ud. se merece, me parece que no estamos discutiendo como son los libros, estamos discutiendo el copy paste!, un abrazo
@Krixus81 +1
Mi estimado mas alla del copy paste ..... recuerde identificar los subtitulos con negrillas y poner algunas fotos para hacer mas amena la lectura