El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

La remolacha azucarera y su historia en Argentina:

Breve descripción de la especie: Nombre científico Beta vulgaris var. Altissima de la familia de las Quenopodiáceas “remolacha azucarera”, tiene un moderado contenido calórico, ya que detrás el agua, los hidratos de carbono son el componente más abundante, lo que hace que ésta sea una de las hortalizas más ricas en azúcares. Es buena fuente de fibra, muy interesante por sus propiedades medicinales. Se destaca por ser un potente anticancerígeno, virtud que deriva de su riqueza en flavonoides, principalmente por el pigmento rojo betalaína. En sus hojas abunda el beta-caroteno y minerales como el hierro y el calcio.
Esta especie ha sido parte de la “miopía” de los alimentos en Argentina. Es una especie con altos rendimientos para la obtención de azucares según las “leyendas” de los ingenios que surgieron en Argentina, con posibilidades de llegar al doble de rendimientos que la caña de azúcar. Pero esta pequeña plantita de carácter herbáceo ha sido parte de muchas batallas económicas en el mundo. Fue utilizada por Napoleón en su guerra económica contra el poderío industrial de Inglaterra. Este último era el proveedor de productos manufacturados en Europa a base de bajos costos y explotaciones en los países coloniales o con mentalidad colonial de África y América Latina. La estrategia de Napoleón fue bloquear comercialmente al Reino Unido, lo cual significó un proceso de sustitución de productos manufacturados en el resto de Europa. Acá entra el estudio de la remolacha azucarera por Francia, Alemania, Austria, Rusia y Dinamarca. Esto sumado a todo el contexto histórico de la época, con sus conflictos y necesidades de sustitución, nos llevan a la primera revolución industrial iniciada por el 1806 a mi entender, como contrapartida de la historia liberal de nuestros libros de historia que solo hablan de la maquina a vapor en Inglaterra.
Ahora sí, para entrar de lleno a la “Miopía” en Argentina, habría que hablar de 2 provincias incursoras en el desarrollo local del azúcar a base de remolacha azucarera y de cómo la Oligarquía económica azucarera del Norte del país se encargó de destruir los avances técnicos y científicos para el desarrollo de estas regiones.

Azucarera de Cuyo: En 1923 Federico Cantoni, creador del radicalismo intransigente y bloquista o cantonista de San Juan, pensador nacional que acompaño al peronismo en el 46´ se encuentra en Bs. As. elaborando la propuesta de generar un Ingenio de remolacha azucarera en la provincia que gobierna. Con intención de diversificar la producción y cortar con el monopolio de la vid, como única alternativa de gran escala agroindustrial. Al poco tiempo se reúne en San Juan con José Rebollo y Ricardo Notario para tratar con el Gobierno las bases de una nueva industria. Por ley Nº 52 se concedió autorización a estos señores para establecer una fábrica de azúcar de remolacha. La sanción legislativa daba importantes beneficios a los concesionarios: Entrega gratuita de 10.000 hectáreas de campo con derecho a riego en Sarmiento -que a los 50 años pasarían a ser propiedad de la provincia-, y la exención de impuestos provinciales y municipales por 20 años. En contraparte la empresa montaría una planta con capacidad para moler 1.000 toneladas diarias y vendería a $0,30 el kilo de azúcar dentro del territorio provincial. El Estado garantizaba hasta la suma de 3,5 millones para la construcción del edificio y adquisición de maquinarias.
En lo concreto más allá de lo escrito por dicha ley, de la cual se estuvo lejos de llegar a ese gran objetivo, probablemente por los problemas estructurales de la época, se levantó un imponente edificio productor en Media Agua en 1929, y a su vera se sembraron 100 hectáreas de remolacha azucarera. Se construyeron además cómodas casas antisísmicas, muchas de las cuales subsisten hoy sobre la Ruta Nacional Nº 40. Esto generó que otros departamentos se unieron entusiasmados a la iniciativa de plantar esta materia prima: 50 hectáreas en Jáchal, otras 50 en Pocito y 20 hectáreas en 9 de julio. Según los escritos y relatos la fábrica trabajó durante dos años.
Ahora si hacemos el esfuerzo de sacarnos la “miopía” Argentina definitivamente, entenderíamos que esta idea pretendía traer progreso a Cuyo, ya que en Mendoza en la zona norte, el departamento de Lavalle empezó a sonar fuerte la idea en los productores de sumarse a esta iniciativa. Los tentaba la producción de remolacha azucarera y sus rentabilidades, tanto para el productor, donde el estado provincial regulaba el precio mejorando las condiciones de la población rural; para el industrial, que obtenía mejores rendimientos que la caña de azúcar; como para el consumidor, pagando este producto a menor precio. Pero siempre en la historia de nuestros pueblos de América Latina, lo que es bueno para el “oprimido” es malo para el “opresor”. Y los intereses de las clases económicamente poderosas empezaron a poner en peligro esta idea de diversificación productiva, por un lado la resistencia de la corporación vitivinícola en la zona, que veían posible competencia con las implantaciones de viñedos, generando un aumento de costos al industrial que iba a tener que mejorar su paga para competir con esta actividad naciente (seguramente que si el productor tenía más rentabilidad con la remolacha iba a reemplazar sus viñedos). Por el otro lado, los intereses del sector de la caña de azúcar liderados por la oligarquía nacional del Norte que pretendían tener el monopolio de la actividad. A todo esto se le suma la crisis internacional del 30´, donde se imponen límites de producción a los ingenios de remolacha debido a la caída de las ventas de azúcar, lo que generó a esta incipiente industria mayores problemas y desventajas en comparación con los ingenios tradicionales de caña, de mayor años de vida y con costos productivos más bajos. Acá suena fuerte la figura del feudal Patrón Costa que tenía millares de indígenas de las etnias kolla, wichí, toba y otras esclavizados y sometidos a condiciones de trabajo esclavo, lo que le permitía tener sus costos muy bajos. Este señor de la oligarquía azucarera fue el gran responsable de la caída de estos proyectos innovadores de desarrollo nacional por la presión política y económica que le impuso a estas industrias nacientes.
La baja rentabilidad que le indujeron al ingenio de Cuyo logra su primer objetivo, que no se pueda pagar lo adeudado a los acreedores. El 6 de setiembre de 1930 se produce el primer golpe militar del país asume José Félix Uriburu, este designó a un civil en el cargo de Ministro de Economía, José S. Pérez, vinculado a los grandes terratenientes y a los sectores más conservadores, donde por entonces “mágicamente” comienza la presión a los ingenios de San Juan y San Lorenzo (provincia de Rio Negro), los acreedores de “azucarera de Cuyo” entre ellos La empresa J. H. Smidth S.A y la más importante, toman acciones contra la empresa reclamando se les pague, por considerar que se les pagaba muy bien a los productores de remolacha y mal a sus acreedores. Sumado a esto, se había limitado la capacidad de producción por la ya mencionada crisis del 30´ donde los cupos los impusieron los ingenios del Norte, produjo que las rentabilidades no fueran las apropiadas para superar la crisis mundial y sostener los pagos de deuda. Toda esta presión de la oligarquía sumergida en la década infame del país llevó a la quiebra de la empresa en 1934, su remate y desmantelación total. Tanto revuelo generó esta idea de desarrollo nacional que para asegurarse de que no vuelva a suceder este levantamiento se dinamito el ingenio con sus investigaciones y avances técnicos, cosa que si hoy se nos ocurre volver a hacer remolacha para azucar tengamos que empezar de nuevo y mejor que no se nos ocurra.
Pero un trabajo bien hecho por los autores de esta maniobra, tiene que asegurar que no vuelva a suceder en un futuro, para eso hay que tratar de ponerle los lentes de la “miopía” a la gente, para que no intenten volver a “sublevarse” proponiendo desarrollo nacional para todo el pueblo porque esto molesta a los intereses económicos concentrados (Estos que son poquitos y nos perjudican a todos). Cuando uno pregunta en San Juan que paso con estos ingenios encuentra respuestas como:

1) Porcentaje sacarino: el porcentaje sacarino es demasiado débil.
2) Fallas técnicas Industriales: los errores técnicos del directorio de la Azucarera impidieron alcanzar los mínimos necesarios.
3) Las siembras de remolacha se realizaban fuera de época.
4) Terrenos malos: fueron afectados a la siembra los peores terrenos de la provincia.
5) Errores agrícolas: no se tuvo en cuenta el cultivo anterior y las plantas parásitas asfixiaron a la remolacha.
6) Errores agrícolas: Fueron realizados los cultivos en forma extensiva, en lugar de hacerlos intensivamente.
7) Falta de recursos agrícolas, carencia de la mano de obra indispensable, insuficiencia de los trabajos agrícolas.
8) El azúcar de remolacha no se puede detectar en el vino.


Quizás, esto explique sus posibles no intentos y su fracaso definitivo en 1986, cuando este cultivo volvió al interés de la nación en el plan alconafta, aunque acá en realidad también caemos en otra “miopía” donde el estado tiene que ser reducido y no intervenir en la economía, se acusó que este plan tuvo un alto costo fiscal, lo que siempre nos dicen los liberales de la economía cuando a la gente le va bien y nos metemos con algún “monstruo económico” como las petroleras transnacionales y en ese sentido aparece en nuestro subconsciente formado por esta escuela liberal económica gracias a su aparato propagandístico la peor de las frases “miopes” de la historia Argentina donde nos decía un tal Martínez de Hoz uno de los grandes defensores de los intereses de esas minorías concentradoras de riquezas y ministro de economía de las dictadura militar más sangrienta de la historia Argentina –“Achicar el estado es agrandar la Nación”- algo así como decirnos sigamos siendo chicos así los grandes (los concentrados económicos) nos dicen como jugar, claro está que las reglas las ponen ellos, para que no seamos un estado y nación grande, algo que sería imposible de separar ya que necesitamos un estado grande que garantice los intereses de toda la nación y como nación me refiero a todo ciudadano Argentino y latinoamericano que comparten sueños de progreso popular. El Sr. Martínez de Hoz mago neoliberal seguramente entiende como nación a ese grupúsculo iluminado concentrado de la economía Argentina que responden a los intereses de las empresas transnacionales.
Volviendo a la enumeración “miope” y retomando, del punto 1 al 7 son todos de aspecto técnicos donde hay gran cantidad de estudio en la materia, el país vecino Chile tiene este cultivo y además en Argentina contamos con INTA que tiene grandes avances de investigación con excelentes resultados que cualquiera puede mirar en su página de internet, además en aquella época ya se conocía las características de la especie por su origen, de los cuales deja en claro que el difusor de esta “miopía” es de la pampa húmeda ya que por ejemplo en zonas como Cuyo la producción está limitada por el agua, es zona de regadíos, clima seco, ósea pocas lluvias, jamás a nadie se le ocurriría hacer cultivos extensivos como marca el punto 6, en cuanto a manejos difícilmente allá pasado lo que dicen las “malas lenguas”. Por otro lado llama profundamente la atención el punto 8, al cual ahora haré una línea de tiempo para explicarlo.

La remolacha azucarera y su historia en Argentina:

Curioso es el tema, ya que la primer “miopía” está muy a la vista, la sacarosa tanto de caña de azúcar como de remolacha azucarera tienen la misma estructura química, por lo tanto este disacárido es el mismo, por algo el mismo nombre por la misma estructura química, por lo que la determinación del azúcar para ambas especies es la misma, no hay diferencias, por lo cual se usan los mismos métodos de laboratorio para determinarlas, ósea que si se puede determinar. Probablemente esta miopía surge después en algún re intento de cultivar esta especie, porque la ley de vino es posterior a la quiebra inducida por los “zares” del azúcar del norte y acá entra los intereses de los “zares” del vino que no quieren que este cultivo compita con la industria vitivinícola, esta industria que en esos años de auge por la falta de ordenamiento territorial desplazo muchísimas hectáreas hortícolas debido a su mejor renta y menores riesgos para el productor (estabilidad de pago con las bodegas), por eso mismo la remolacha azucarera podía ser un gran competidor de “tierras” en una industria que en ese momento necesitaba más materias primas. –Aclaro que no tengo nada en contra del vino, es mi bebida favorita, pero si estoy en contra de los grandes procesos de concentración que se está viviendo en esta actividad y que encima la gran mayoría son de capitales extranjeros que se llevan la plata que sacan de nuestro suelo. Incluso tengo un profundo respeto por el trabajo que hace FECOOVITA con inclusión de pequeños productores y reinvirtiendo ese flujo de dinero a nuestra patria, más allá de toda discusión profunda que se pueda dar y que no voy a abarcar acá-
Lo que está claro y queda muy visible es que la “miopía” hace creer que la economía regional es una actividad específica, cuando si acertamos en un buen ordenamiento territorial podríamos mejorar las economías regionales con diversificación económica y productiva, lo cual nos saca del conflicto de estar dependiendo del azar internacional y nacional en precios, ofertas y demandas de una sola actividad, cuanto más grande es nuestra cadena y diversificada, más fuentes de empleo podemos generar y consolidar una fuerte economía con beneficio para todos, por lo tanto la competencia entre el vino y el azúcar de remolacha fue una gran “miopía” porque lo real en la economía es la gente, la sociedad haciendo actividades regionales (si, lo puse con “s”, ósea más de una actividad) por eso si alguien piensa en Cuyo en el imaginario nacional pensará inmediatamente en sus vinos, lo cual estamos dejando muchísimos productos afuera, como las frutas y hortalizas de estación con todos sus procesos de generación de valor y lo más importante gente, ya que son ellos los que llevan dichas actividades económicas, productivas y sociales. Por lo tanto el vino no es más que una de las tantas actividades socioeconómicas que realiza la gente dentro de ese submundo denominado economía regional, dentro de ellas hay muchas economías regionales, porque la economía regional es la gente, la economía es social y lo social es el pueblo. Entonces viene acá una “miopía” grande en la historia Argentina que nos lleva a todas las crisis económicas concretas en el sector agropecuario que es hacer planes nacionales con prioridad a la “supuesta” única actividad rentable por región, no ayudar a todo el conjunto, sino a una partecita del conjunto, la ayuda no es al campo y su gente, sino a la actividad económica especifica en sí y que esto viene de otra “miopía” económica importada de Inglaterra del intelectual David Ricardo y Adam Smith, las ventajas comparativas donde uno tenía que especializarse según su ventaja en lo productivo, llegando a la especialización, esto, sumado a la división internacional del trabajo, nos llevó a una ceguera de años y enorme y caemos en la discusión de ¿qué debemos especializar?. La generación del 80´ nos enseñó que solo teníamos que hacer commodities sin generación de valor y vender esas materias primas esto que parece tan lejos sigue siendo una discusión actual en nuestro esquema productivo ¿Cómo producimos? . “Paremos la pelota” un momento y veamos todo este lio que desencadenamos con una simple plantita, ahora pensemos en la riqueza de todo los recursos naturales de América Latina y por último saquémonos estos lentes de la “miopía”, si empezamos a ver más nítido es que nos dimos cuenta en este pequeño instante que la ventaja comparativa fue impuesta por las necesidades de los imperios del Norte y que además esa ventaja comparativa en el caso de nuestro continente siempre fue y será la diversidad, no podemos pensar en nuestra América como Europeos, en nuestro continente hay mucha diversidad desde lo cultural a lo ambiental, lo que nos lleva a tener que analizar todo desde lo complejo.
Dicho esto y volviendo a este pequeño ejemplo de la remolacha azucarera, que fue saboteada para que no compita con los intereses de las economías regionales de los poderes económicos concentrados (Patrón Costa y los zares del azúcar) y donde en Cuyo también se dio la particularidad del roce de la actividad azucarera con los bodegueros. Hoy se está volviendo a discutir en plena crisis energética seguir aumentando las mezclas de combustibles fósiles con biocombustible, lo cual por los intereses de esos pocos que se opusieron a un desarrollo nacional diversificado destruyendo información y generando mitos, no tenemos la respuesta inmediata de los cultivos implantados, el daño histórico es muy grande. A su vez la gran expansión del azúcar del norte del país y la paradoja de esta historia es que el mosto de uva y el azúcar empiezan a competir por la crisis de las economías regionales y los cambios de habito en la salud, como los excesos de azúcar por su súper producción que hacen que Argentina sea un país que consume muchísima azúcar (40 kg/ hab. al año.) tanto en azúcar refinado como en derivados industriales, lo que nos está generando problemas de salud y sobrepeso, esto le abre el paraguas a otras productos como el mosto de uva que tiene glucosa y fructosa que son de mejor digestibilidad y su poder edulcorante es mayor, por lo tanto “endulza con menos cantidad”, con la caída del precio internacional del vino y la crisis de sobreproducción que atraviesa hoy el sector, empieza a ser para el bodeguero una vía de escape económica a analizar.

Ingenio San Lorenzo: Este ingenio tuvo un “poquito” más de suerte debido a la lejanía de los zares del norte y pudo funcionar alrededor de 10 años. Se inaguró en 1929, Colonia San Lorenzo a 15 kilómetros de la localidad de General Conesa, provincia de Río Negro (Patagonia Argentina). Se trató de un importante emprendimiento, tanto para la región como para el país. Las condiciones ambientales se pronosticaban óptimas para una futura zona azucarera, se destacó esta obra por el tamaño de la inversión en un lugar casi despoblado (se instalaron cientos de inmigrantes europeos) debido la inclusión de una novedosa industria para la elaboración de azúcar. Es considerable aclarar que, en esos años, grandes problemas socio económicos afectaban no sólo a la Argentina, sino al mundo entero luego de la famosa caída de La Bolsa en los Estados Unidos.
Juan Pegassano y Benito Lorenzo Raggio fueron los inversores mayoritarios, provenientes de diferentes empresas de Capital Federal. Junto con accionistas de distintos lugares de la provincia de Buenos Aires (varios eran los mismos que el ingenio de San Juan), implantaron en tierras de su propiedad las instalaciones del Ingenio. Además de la fabricación de imponentes edificios para la elaboración del azúcar, se trajo maquinaria Skoda de Checoslovaquia, se construyeron canales para regar 4.000 hectáreas, y obras secundarias para radicar y dar empleo a más de 350 familias.
En 1933, luego de las primeras zafras que iban en aumento, la compañía instaló un ramal de ferrocarril económico (trocha angosta) con una extensión de 107 kilómetros. Unía la estación Lorenzo Vintter (entre la capital provincial de Viedma y la localidad portuaria de San Antonio Oeste), con la estación San Lorenzo ubicado frente al Ingenio. Frente al pueblo, a 15 kms, se construyó la estación de Conesa, y a unos 15 kms más la estación Sosa, en Colonia San Juan. El Trochita favorecía no solo el traslado del azúcar, materiales para el mantenimiento y de pasajeros, fuera de la zona, sino también la materia prima dentro de las colonias. En esa época con el tren mucha gente podía llegar más fácilmente, incluso para urgencias médicas, a Captital Federal.
Se ponía en marcha una región azucarera. El rendimiento de la remolacha alcanzó el 15% en el año 1935, logrando la máxima cosecha (32.811.522 toneladas). Dicho rendimiento superaba ampliamente al de la caña azucarera en las provincias del norte (Tucumán, Jujuy y Salta, entre otras) que en esos años apenas si sobrepasaba el 9%. El clima templado del sur argentino, húmedo en el sureste bonaerense, con riego en los valles de los ríos Colorado y Negro, y en Villarino y Patagones con suelos adecuados, podía permitir la creación, con el tiempo, de una nueva región azucarera, más cercana a la zona consumidora del Gran Buenos Aires y con un centro portuario en Bahía Blanca, que hasta podría lanzar a la exportación rápidamente, y con menor recorrido, a los sobrantes productivos.
Pero esta felicidad en el sur del país empezó a molestar a los ingenios del Norte, que ya venían ejerciendo su presión en cuyo, el cual fue el primer competidor que tuvieron, es por ello que el ingenio San Lorenzo sobrevivió más tiempo por la lejanía y porque debido a ese ingenio la gente del sur del país tenía azúcar barata. La ley Azucarera para Rio Negro fijó una mezquina cuota de 2000 toneladas anuales para Río Negro, contra las 5000 que producía, el sur del país incluyendo el sur de Mendoza producían unas 80.000 toneladas anuales. Junto a ésta limitación, se sumaron otros factores. Entre otros la aparición de un virus que afectaba las plantaciones, para lo cual Raggio y Pegassano contrataron a un ingeniero de E.E.U.U que, sin éxito, intentó solucionar el tema, la gente del lugar sigue asegurando que ese virus fue inoculado por los ingenios del Norte. Esto devino a que pararon las obras proyectadas por el gobierno nacional aumentando los costos del transporte, ya que la compañía estuvo obligada a recurrir a zonas más lejanas. También los proyectos inconclusos de canales, que estaba proyectada para la zona. Vale destacar que Río Negro no era aún provincia y carecía de fuerza política para defenderse del poder de la oligarquía. Dichas presiones y factores provocaron la decisión de sus dueños de dejar el negocio en el año 1941, no solo económicamente también hubo amenazas a las familias de los integrantes de la compañía vendiendo todas sus instalaciones. Luego de un remate, la compañía azucarera del Norte de Patrón Costa se hizo cargo del edificio, y se llevó parte de la maquinaria junto con otra empresa proveniente de Uruguay. La empresa del Norte hizo levantar los techos como primera medida y al poco tiempo demolió las instalaciones del Ingenio. Ya en la presidencia de Frondizi, se levantó el ramal ferroviario.
Otra de las historias inconclusa de la zona habla de la explosión de la caldera en 1939 que fue según la gente una bomba para obligar a la compañía a firmar la quiebra y venderla.

Remolacha Azucarera

De esta manera se logró la postergación de una industria que era prospera para el país, y que aun así en el transcurso de las décadas, si bien hubo algunos intentos en varias provincias de incursionar en ella, nunca más se retomó con la fuerza de aquellos años y que implica no solo soluciones de accesos a alimentos más caros, sino también la posibilidad de profundizar en materia de energía con los biocombustibles.
El pueblo, hasta el día de hoy, se pregunta porque no se siguió explotando esta industria y sigue nombrando a Patrón Costas, poderoso oligarca dueño del monopolio azucarero del Norte, como principal culpable de lo ocurrido. Historia que se repite aun hoy en nuestro país, donde los grupos concentrados del poder económico con sus aparatos mediáticos perjudican el bienestar del pueblo.

ING. AGR. Eduardo Martin Betancud.

Fuente:
http://diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=211531
http://diariolaventana.com/articulo.php?id=52847
http://web.tiempodesanjuan.com/economia/2014/4/26/azucarera-cuyo-sueno-cantoni-55239.html
http://elingeniosanlorenzo.blogspot.com.ar/
http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=211002
http://www.federicocantoni.com/home/mostrarnoticia1.php?id_noticia=910
http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=517078

0 comentarios - La remolacha azucarera y su historia en Argentina: