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Grandes Enigmas de la Humanidad. Parte 8.

Antes que nada les cuento que aquí en mi casa coleccionamos algunos de los fascículos que vienen en los diarios. Hace un tiempo transcribí uno de los mas interesantes que tenemos y he decidí compartirlo con uds. Disfruten estos nuevos 5 enigmas de la humanidad.

Para hoy tenemos:

*El laberinto de Cnosos
*Eldorado
*La piedra filosofal de Flamel
*El número áureo
*La catedral de Chartres


Grandes Enigmas de la Humanidad. Parte 8.


Grandes Enigmas de la Humandad
Parte 8


El laberinto de Cnosos
El origen impugnado de un mito

Construido por los amos de Creta a partir de 1700 antes de nuestra era, los edificios conocidos bajo el nombre de palacio de Cnosos, con sus innumerables piezas y corredores entrelazados, conforman ciertamente el laberinto que la leyenda atribuye al Minotauro. Pero, ¿que es lo que encierra la leyenda del Minotauro? Y el "palacio" ¿lo era verdaderamente?
Hasta fines del siglo XIX no se sabía acerca de Creta antes de la colonización griega más que lo que sus escritores antiguos contaban. Los relatos giran en torno al Laberinto y comienzan con Dédalo, su supuesto arquitecto. Este, originario de Atenas, se vio forzado a exiliarse por haber dado muerte a su sobrina. Se refugio en Creta, donde el rey Minos, hijo de Zeus y de Europa, le pidió construir un edificio para encerrar en él al Minotauro, criatura mitad hombre, mitad toro, fruto de los amores entre la reina y un toro.

enigma
El toro constituye una figura importante en la cultura cretense. Los griegos conservan su recuerdo a través del mito del Minotauro (palacio de Cnosos, reconstitución del fresco de la tauromaquia)


Dédalo diseña entonces el complejo laberinto cuya salida nadie puede encontrar. Por no haber complacido al rey, es encerrado allí junto a su hijo Ícaro y solamente pueden evadirse por los aires. Más tarde, cuando Minos vence a Atenas, la ciudad conquistada debe entregar en tributo siete varones jóvenes y siete doncellas cada año, las víctimas son encerradas en el Laberinto y sacrificadas al monstruo hasta el día en que el héroe Teseo mata al Minotauro. Gracias al hilo de Ariadna, hija de Minos, el vencedor puede salir sin dificultad de los inextricables corredores.

La Creta minoica
"Mar adentro, en un océano vinoso, cadete una tierra, tan bella como rica, aislada entre las olas: es la tierra de Creta, en donde viven innumerables hombres, en noventa ciudades. Entre ellas, Cnosos, gran ciudad del rey Minos, a quien el gran Zeus tomaba por confidente cada nueve años." La isla maravillosa descrita por Homero no ha decepcionado a los arqueólogos modernos. Los restos encontrados, que datan del segundo milenio antes de nuestra era, muestran una brillante civilización, que utiliza una escritura pictográfica, con una economía rica basada en el comercio con los países del entorno mediterráneo. La historia de esta civilización está marcada por brutales rupturas. Hacia el 1750 sobreviene una catástrofe que arrasa la Isla y derriba el palacio. Sin duda un terremoto. Pero Creta se pone rápidamente de pie, los palacios son reconstruidos, incluso más amplios, más complejos y más bellos. Los muros se cubren de pinturas, de frescos y pequeñas pinturas sobre cerámica que representan la vida cotidiana. Hacia el 1570, un segundo terremoto, unido a una erupción del volcán de Santorin, destruye nuevamente los palacios. Su reconstrucción, por tercera vez, es otra oportunidad para agrandarlos. La civilización minoica alcanza entonces su apogeo. Luego, hacia 1450, desaparece bruscamente. Esta vez la catástrofe no es de origen natural, sino humano: invasiones venidas de Grecia. Numerosos objetos cretenses, pruebas de un formidable botín, se encontrarán en el continente, en Micenas.


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Laberinto grabado sobre la cruz de una tumba (Alkborough, Humberside).


Un redescubrimiento
A partir de 1894, el arqueólogo sir Arthur Evans recorre la isla buscando huellas de este período olvidado. Bajo los restos griegos y romanos, encuentra numerosos testimonios de la civilización minoica.
A partir de 1900, Evans emprende las excavaciones en el palacio de Cnosos. Estas no tardan en dar frutos. Muy pronto, saca a luz una profusión de salas y de corredores que permiten aclarar las leyendas desde una nueva perspectiva: una arquitectura tan compleja es, sin duda alguna, el origen de los relatos mitológicos sobre el Laberinto. Además, se encuentran numerosos frescos y esculturas que representan toros. Pero, ¿por qué gozó de pronto el palacio de tan mala reputación? Quizás porque en realidad no se trataba de un palacio sino de un santuario, donde las victimas eran inmoladas, o ¿de un lugar sagrado que servía de cementerio?

¿Palacio real o gigantesco mausoleo?
En efecto, algunos arqueólogos cuestionan que este gigantesco edificio desenterrado de Cnosos fuese un palacio destinado a ser habitado. Destacan que el sitio escogido no es apropiado para un palacio: expuesto, difícil de defender, no está construido de acuerdo al espíritu de una época en la que griegos y piratas egeos efectuaban a menudo ataques en el Mediterráneo.

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El palacio de Cnosos, dédalo arquitectónico. ¿Será éste el Laberinto de la leyenda?


Además, existen pocas fuentes de agua en torno al palacio, por lo que el aprovisionamiento de agua para una gran población hubiese presentado problemas. Las salas que fueron denominadas al principio departamentos reales, debido a los objetos allí encontrados, son de hecho subterráneos húmedos, desprovistos de ventanas. Cuesta imaginarse que un soberano hubiese escogido deliberadamente instalarse allí. Por último, el palacio no posee ni cocinas ni caballerizas, lo que es inconcebible para un edificio de esta importancia.
Según el arqueólogo alemán Hans Georg Wunderlich, el palacio habría sido un inmenso mausoleo destinado a recibir a los muertos y, con toda seguridad, no fue jamás habitado. Las grandes vasijas de tierra que habrían contenido supuestamente grano o aceite, son urnas en donde se habrían conservado los cadáveres en miel.

La suerte de un símbolo: el Laberinto
Figuras naturales, señales prehistóricas. Grutas con múltiples salas y corredores, diseños naturales de ciertas conchas, circunvoluciones cerebrales o intestinos: el laberinto, podemos observarlo en muchas partes, existe en estado natural. Muy pronto el hombre reprodujo esta forma y le dio un significado simbólico y mágico. Símbolos laberínticos han sido observados desde tiempos inmemoriales en los grabados rupestres, pero la primera representación verdaderamente compleja se encuentra en una sepultura neolítica excavada tres mil años antes de nuestra era cerca de Luzzanas, en Cerdeña.
Un símbolo extendido en el mundo entero. Además del ejemplo cretense, se han encontrado laberintos en Tintagel, en Cornualles, grabados sobre megalitos que datan entre 1.800 y 1.400 años antes de nuestra era, en Tell Rifaat, en Siria, en la misma época y, algunos siglos más tarde, en Pontevedra, Galicia. Las civilizaciones griegas y luego las romanas los reprodujeron por todas partes. Existe simultáneamente en India y en América del Sur y conquistó los países nórdicos. Así es como más de 300 "trojaburg" han sido encontrados en Escandinavia. Son laberintos de entre 10 y 20 metros de diámetro dibujados en el suelo con ayuda de grandes piedras. Su construcción se extiende desde el primer milenio antes de nuestra era hasta la alta Edad Media.
El juego, la religión y la magia. El laberinto aparece enseguida en la iconografía cristiana como en el claustro de Todos los Santos en Chalons sur Mame, Francia, e incluso sobre el pavimento de la catedral de Chartres. Volvemos a encontrarlo en los jardines de los siglos XVII y XVIII, en donde el laberinto se vuelve lúdico. Hoy día, todavía los indios hopi de Nuevo México ven en él el símbolo mágico de un renacimiento espiritual. El laberinto constituye un rito de iniciación por excelencia, que conduce a un lugar central de cita, última prueba en donde el hombre se encuentra confrontado a un espejo.


Asimismo, los silos de piedra son sarcófagos y las canalizaciones una instalación que permitía llevar los fluidos necesarios para embalsamar los cuerpos. Esta seductora teoría haría del mítico Minos una figura alegórica de la muerte evidentemente temible. Tal explicación se topa con un obstáculo importante: no se han encontrado restos humanos, ni cenizas ni esqueletos entre las ruinas del edificio. Pero las excavaciones prosiguen y Cnosos nos entregará quizás algún día todos sus secretos...

El dorado


Eldorado
El fabuloso país del oro

Después del descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492, numerosos aventureros y soldados españoles, los conquistadores, se lanzan a la conquista del nuevo continente, atraídos por su fama de inmensa riqueza, apoyados en el mito de Eldorado.
Este fabuloso país, cuyo subsuelo estaría, según se dice, repleto de oro ejerce una fascinación extraordinaria sobre estos hombres ansiosos por enriquecerse. Además, la magnitud de los botines de Cortés en México y de Pizarro en el Perú parece confirmar la idea que ese reino existe realmente.

historia
Diadema de oro, arte colombiano, 500 a.C.


El cacique de Guatavita
El mito de Eldorado encuentra su origen en la leyenda del "hombre dorado". El cronista e historiador Gonzalo Fernández de Oviedo sitúa la primera aparición oficial de esta leyenda en 1534. Sin embargo, hace varios años ya que los españoles escuchan insistentes rumores sobre ese reino, situado en alguna parte al interior de las tierras.
Los indios chibchas, nativos de Cundinamarca, el "país del cóndor" (la actual Colombia), celebran cada año una extraña ceremonia. Durante esta ceremonia un cacique, o sea, un soberano local, se unta de grasa de tortuga y de polvo de oro y luego camina, resplandeciente, en medio de sus súbditos, que cantan su alegría y baten tambores. El rey y los nobles suben a una piragua y en medio del lago Guatavita lanzan oro y esmeraldas como ofrenda a los dioses, Finalmente, el cacique se sumerge en el lago y reaparece en medio de un estallido de aplausos.
Así nace la leyenda del "hombre dorado" llamada luego, simplemente, El Dorado, supuesto rey de un país mágico. Pero, a lo largo de los años, el mito sigue modificándose y Eldorado, en una sola palabra, se convierte en el reino mismo del oro, cuyas calles están pavimentadas con pepitas y donde casas y objetos están recubiertos con metales preciosos.

El oro, un metal indispensable
El oro siempre tuvo un rol particular en la historia de las naciones, pero su importancia ha variado según as épocas. Es así como después de la caída del Imperio romano este metal perdió gran parte de su valor, pues la disminución de los intercambios hizo menos necesario el uso del efectivo. Pero el retorno al comercio, a fines del medioevo, junto con el agotamiento de las minas de oro en explotación conocidas, acrecienta nuevamente y de manera considerable la sed de oro. El descubrimiento de América en 1492 suscita expectativas con respecto a la aparición de nuevos lugares de abastecimiento para Europa. España, especialmente, muy empobrecida tras su lucha contra la ocupación musulmana (la Reconquista), alimenta ambiciosos designios políticos y vislumbra ahí una oportunidad extraordinaria. Por ello, la reina Isabel de Castilla y luego Carlos V se dedican a promover las expediciones de los conquistadores en busca de Eldorado.


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Balsa de oro representando la ceremonia del "hombre dorado" (El Dorado) (Bogotá, Museo del Oro)


La búsqueda de los conquistadores
El primero en lanzarse a la búsqueda de Eldorado es un hombre cruel: el alemán Ambroise Alfinger. Financió sus expediciones, entre 1529 y 1538 vendiendo indios marcados con fuego como esclavos en Santo Domingo.
Este fracaso no disuade a los demás conquistadores. Uno sólo, sin embargo, alcanza el éxito: el español Gonzalo Jiménez de Quesada, un antiguo abogado fascinado por la aventura, que recibió del biógrafo Germán Arciniegas el sobrenombre de "el caballero de Eldorado".

piedra filosofal
Manos ceremoniales de oro (Museo del Oro)


Después de un largo y difícil periplo, durante el cual sus hombres son acosados por los indios y consumidos por las fiebres tropicales, penetra en enero de 1537 en Cundinamarca y conquista la capital, Bogotá. Encuentra, efectivamente, oro y diamantes, pero nada que se parezca a las inagotables reservas que el reino del oro poseía supuestamente. Esta desilusión convence a los conquistadores que Eldorado se encuentra en otro lugar. Por ello se dirigen en vano al este, hacia el Orinoco y las Guyanas (1559-1569). A pesar de los fracasos, el sueño de Eldorado sobrevive todavía en el siglo XVI. Los maravillosos relatos del explorador inglés sir Walter Raleigh contribuyen a propagarlo en los siglos XVII y XVIII; incluso Voltaire sitúa ahí una aventura de Cándido.

El fin del mito
La leyenda muere definitivamente a principios del siglo XIX, a manos del sabio alemán Humboldt. A pedido de los españoles, que todavía creen en Eldorado, explora los valles del Apure y del Orinoco. Sus apuntes topográficos de gran precisión no dejan ninguna duda: Eldorado no existe.
En 1954, unos arqueólogos colombianos establecen que un meteorito cayó hace miles de años en las aguas del lago Guatavita. La ceremonia del "hombre dorado" conmemoraba, tal vez, ese acontecimiento, junto con rendir homenaje a un dios que se supone descendió al fondo del lago. Y los conquistadores españoles, pagando el precio de grandes sufrimientos, tal vez no hicieron más que perseguir una estrella fugaz, apagada hace siglos.

A la conquista de Eldorado
Durante más de dos siglos los conquistadores se lanzan en decenas de expediciones que terminan, casi todas, en tragedia y en sangre, pero permiten progresivamente la exploración y la colonización de la parte septentrional de América del Sur.
Repetidos fracasos. Jorge de Spira llega al pie de los Andes (1535-1536), pero debe regresar después de haber perdido la mayor parte de sus hombres, víctimas de los indios y del agotamiento, Nicolás Ferdermann, Sebastián de Belalcázar y después Gonzalo Jiménez de Quesada llegan cada uno separadamente al altiplano de Bogotá (1537-1539), sólo para conocer los mismos fracasos que sus antecesores.
Un mandato utópico. De 1584 a 1597, el incansable Antonio de Berrío busca en vano la laguna de Manoa en los Llanos y la Guyana. Ahí se encontraria el mítico reino, según se creía en la época. A los sesenta años es incluso nombrado gobernador de Eldorado y de la Guyana, pero muere quince años más tarde sin jamás haber encontrado el reino cuyo gobierno está, en teoría, a su cargo.
El lago de la leyenda. Por lo demás, se hicieron entre 1540 y 1912 numerosas tentativas de dragado o de bombeo de las aguas del lago Guatavita para encontrar el oro y las joyas lanzados en él durante las ceremonias. Terminaron cada vez con resultados prácticamente nulos.


Chartres


La piedra filosofal de Flamel
En búsqueda del oro y la inmortalidad...

Poseedor de un antiguo manuscrito un escribano enriquecido misteriosamente habría descubierto la piedra filosofal buscada desde la más remota antigüedad por generaciones de alquimistas. ¿Logró realmente realizar la Gran Obra: la transmutación de los metales?
La historia de la alquimia occidental comienza en el siglo XII en España, en ese entonces frontera entre el mundo occidental y el mundo árabe. Los católicos recuperan poco a poco la península Ibérica y se apropian de los tesoros de las bibliotecas árabes, ricas en textos sobre medicina, matemáticas, astronomía y alquimia. Los europeos descubren los escritos de Djabir ibn Hayyan y Muhammad ibn Zakariyya al-Raza (Geber y Rhazes en latín), alquimistas árabes de los siglos VIII y IX, a su vez herederos de una sabiduría transmitida desde la Antigüedad. En los siglos XII y XIII, además de las traducciones de los textos árabes, numerosos manuscritos originales circulan por Europa. La mayoría no son más que libros de recetas químicas elementales, sin alcance esotérico. Es difícil determinar los autores y las fechas: a menudo, los alquimistas utilizan nombres ficticios. En los siglos XIV y XV, la alquimia alcanza el apogeo de su gloria.

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Nicolás Flamel


El lenguaje alquímico
La lectura de una obra alquímica, como la de Abraham el Judío que utilizó Nicolas Flamel, es extremadamente ardua para un no iniciado. El lenguaje alquímico parece abstracto, absurdo, incomprensible: en realidad, es esotérico y místico saturado de códigos, de símbolos, de referencias que confunden al profano. Trampas y desvíos se suceden. "El alquimista considera esencial esta dificultad de acceso, ya que se trata de transformar la mentalidad del lector a fin de hacerle capaz de percibir el sentido de los actos descritos", explica el escritor francés contemporáneo Miguel Butor. "El lenguaje alquímico es un instrumento de extrema agilidad que permite describir operaciones con precisión y, al mismo tiempo, situándolas con respecto a una concepción general de la realidad."


El libro de Abraham el Judío
En los alrededores de 1330, nace en la ciudad francesa de Pontoise Nicolás Flamel. Aunque sus padres son de extracción modesta, aprende a leer y a escribir el francés así como un poco de latín con los monjes benedictinos. Se convierte en aprendiz de escribano de maese Gobert, luego compra un cargo de jurado-librero-escribano. Su bufete, que lleva el emblema de la flor de lis, está situado cerca de la iglesia Saint Jacques-la-Boucherie, de la que aún sigue en pie la famosa torre Saint-Jacques.

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Interior de un gabinete de alquimista (Isabey Lille, Museo de Bellas Artes)


Ahí lleva las cuentas de pequeños comerciantes, enseña a los burgueses a firmar con sus nombres, copia e ilumina manuscritos: aún no existe la imprenta. Según sus relatos, un ángel se le aparece una noche mientras duerme y le muestra un libro extraordinario. Sin embargo, despierta antes de poder leer su contenido. Intrigado, conserva el recuerdo del sueño. En 1357, un hombre entra en su tienda y le ofrece un volumen encuadernado en cobre, Flamel lo reconoce: es el libro que vio en las manos del ángel. No duda y lo compra por la suma de dos florines. La obra firmada por Abraham el Judío, lleva en la primera página una maldición destinada a los que osaran ir más lejos en su lectura a menos que fueran sacerdotes o escribanos. Siendo lo último. Flamel se siente protegido y empieza a leer. El libro proviene seguramente de las pertenencias abandonadas por un judío que fue arrestado o que huyó precipitadamente para escapar de la hoguera. Contiene tres cuadernillos de siete hojas, en total veintiuna hojas cubiertas de textos alquímicos que Flamel no comprende.

La ruta de Santiago
Durante casi veinte años, Nicolás Flamel intenta descifrar los misteriosos cuadernillos con la ayuda de su mujer, Pernelle. No abandona su tienda, pero cada tarde pasa varias horas absorto en el hermético manuscrito. Sin embargo, el trabajo no progresa y Flamel pierde las esperanzas. Los alquimistas que consulta tampoco logran esclarecer el misterioso texto. Flamel quisiera encontrar la ayuda de un sabio hebreo, pero los judíos perseguidos desde los tiempos del muy católico Felipe el Hermoso, huyeron de Francia o se convirtieron para perderse en el anonimato.

En 1378, durante una peregrinación a Santiago de Compostela, Flamel encuentra a maese Canches, antiguo médico judío convertido. Le habla del misterioso volumen y le muestra una copia de algunos pasajes que trae consigo. Maese Canches, entusiasmado, está convencido de que el libro se refiere a la Cábala, antigua tradición judía esotérica fundada en la interpretación mística del Antiguo Testamento, El médico decide acompañar a Flamel a París para ver el manuscrito original. En el camino, explica al francés sus claves de interpretación y los dos hombres se ponen a trabajar con los extractos traídos por el escribano. Sin embargo, maese Canches, ya enfermo antes de su encuentro con Flamel, debe detenerse en Orleans. Agoniza durante varios días y muere sin haber visto París ni el manuscrito original de Abraham el Judío.

¡Por fin, oro!
No obstante, con su ayuda, Flamel aprendió lo suficiente como para proseguir sus investigaciones. Durante dos años, estudia el manuscrito y realiza experimentos. En sus textos cuenta que el 17 de enero de 1382 consigue un primer resultado: "La primera vez que hice la proyección, utilicé mercurio y convertí alrededor de media libra en plata pura, mejor que la proveniente de la mina, como ensayé e hice varias veces." Según sus declaraciones, Flamel descubre el elixir blanco, el pequeño magisterio, que transmuta el mercurio en plata. Se sabe próximo a la Gran Obra, próximo al oro.
Tres meses más tarde, en abril. Flamel realiza el elixir rojo, la piedra Filosofal. "Hice la proyección con la piedra roja sobre similar cantidad de mercurio, nuevamente en presencia de Pernelle solamente, en la misma casa, el veinticinco de abril siguiente del mismo año, alrededor de las cinco de la tarde, y lo transmuté verdaderamente en casi la misma cantidad de oro puro, ciertamente mejor que el oro común, más dúctil y más maleable." A los cincuenta y dos años, el pequeño escribano posee un poder aún mayor que el de un rey: puede fabricar oro. Sin embargo, se mantiene discreto y no modifica sus hábitos de vida por temor a atraer la atención

La vocación de Flamel
En uno de los libros que se le atribuyen, el alquimista relata el origen de su vocación, el descubrimiento, por azar, de un muy antiguo libro mágico. "A mi, Nicolás Flamel, escribano que desde la muerte de mis padres me ganaba la vida en nuestro arte de la escritura, haciendo inventarios, llevando cuentas y liquidando los gastos de los tutores y menores cayó entre mis manos por la suma de dos florines un libro dorado muy antiguo y ancho. No esa ni de papel ni de pergamino como los demás sino que estaba hecho de delgadas cortezas (según me pareció) de tiernos arbustos. Su tapa era de cobre y bien encuadernada, y estaba toda grabada con letras o figuras extrañas. Creo que podrán ser caracteres griegos o de otra antigua lengua similar. Tanto era que no las sabia leer y yo se bien que no eran letras latinas o galas ya que de esas entendemos un poco. En cuanto al interior, sus hojas de corteza tenían grabados de una gran maestría y estaban escritos con una punta de fierro en bellas y nítidas letras latinas coloreadas. Contenía tres veces siete hojas, las que estaban enumeradas en la parte superior, la séptima de las cuales estaba siempre sin escritura, y en su lugar había pintada una verga y dos serpientes devorándose: en la segunda séptima, una cruz y una serpiente crucificada, en la última séptima estaban pintados desiertos en medio de los cuales manaban tantas bellas fuentes de las que salían muchas serpientes que corrían por doquier. En la primera hoja estaba escrito en grandes letras versalitas doradas. "Abraham el Judío, príncipe, sacerdote, levita, astrólogo y filósofo a los judío por la ira de Dios, dispersados en las Galias, os saludo. DI." Después de eso, estaba lleno de grandes execraciones y maldiciones (con la palabra Maranatha, que estaba a menudo repetida) contra toda persona que pusiera sus ojos sobre él y que fuera sacerdote o escriba. Explicación de las figuras jeroglíficas puestas por mí, Nicolás Flamel, escribano, en el cementerio de los Inocentes, en la cuarta arcada (1409)"


La fortuna de Flamel
Esta historia esta tomada de los textos que se dice, fueron redactados por Flamel mismo, en los que, en realidad, no habla jamás en forma clara sobre su método de trabajo, contentándose con evocar sus "proyecciones". Sin embargo un hecho permanece: A partir de 1382, Nicolás Flamel se convierte en un hombre muy rico. Participa en numerosas obras de caridad, funda catorce hospitales, tres capillas. Los rumores sobre su fortuna corren por la capital. ¿De dónde viene el oro? Para algunos, no cabe ninguna duda: posee el secreto de la piedra filosofal, para otros, es simplemente su bufete de escribano el que le asegura buenos ingresos; tiene a su servicio varios copistas y entre su clientela se encuentran las mejores familias de Paris.
En Trésor de Recherches et Antiquitez Gauloises et Françoises , Burel, médico y consejero de Luis XIV, escribe en 1655: "También llegó (la fortuna de Flamel) a oídos del rey: que envió a su casa al señor Cramoisy, relator del Consejo de Estado, para saber si lo que se decía era verdad, pero lo encontró de la mayor humildad, utilizando incluso vajilla de barro. Pero, se sabe, sin embargo, por tradición, que habiéndolo considerado un hombre honesto, Flamel se sinceró con él y le dio un matraz lleno de su polvo, que se dice fue conservado por largo tiempo en esa familia, lo que lo obligó a proteger a Flamel de las investigaciones del rey. Después de la muerte de Flamel, el 22 de marzo de 1417, su casa y su tumba son saqueadas por la gente que busca el escondite de la piedra filosofal. No encontrarán nada. El libro de Abraham el Judío reaparece, dos siglos después, en manos el cardenal Richelieu, Actualmente, no se sube qué fue de él.

Receta para la fabricación de oro
En su obra "De los diversos artes" Teófilo, un monje del siglo VII que vivía en el norte de Germania y cuyo nombre verdadero es Rogerus, nos explica cómo los alquimistas fabrican el oro español, un oro especialmente maleable y fácil de trabajar. Antes que nada, hace falta generar basiliscos. reptiles puestos por un gallo viejo: "Tienen bajo la tierra una habitación en que el techo, el piso; y todas las partes son de piedra, con dos pequeñas ventanas tan angostas que apenas se puede ver a través de ellas. Colocan en ella dos viejos gallos de doce a quince años, y les dan de comer abundantemente. Cuando están suficientemente gordos, por el calor de su gordura, se aparean y ponen huevos, Entonces, retiran a los gallos, y en su lugar colocan sapos para empollar los huevos, a los que se alimenta con pan. Una vez los huevos empollados, nacen polluelos machos, como los de las gallinas, a los que al cabo de siete días, les crece cola de serpiente: Inmediatamente si la pieza no tuviera el piso de piedra, entrarían en la tierra. Para prevenir esto, los que los crían tienen unas vasijas redondas de bronce, de gran capacidad, perforadas por todas partes con orificios muy estrechos: meten a los polluelos adentro, tapando los orificios con tapas de cobre y los entierran durante seis meses, los polluelos se alimentan de tierra fina que penetra por los agujeros. Después de esto, sacan las tapas y les prenden fuego hasta que los animales estén completamente quemados. Una vez enfriados, los sacan y los muelen cuidadosamente agregando un tercio de sangre de hombre pelirrojo. Esta sangre desecada será triturada. Ambas cosas reunidas son remojadas en vinagre fuerte en una vasija limpia. En seguida, se toman dos láminas muy delgadas de cobre rojo muy puro, se esparce sobre cada lado una capa de la preparación y se ponen sobre el fuego. Cuando se han calentado al blanco, se retiran, se apagan y se lavan en la misma preparación. Se sigue este procedimiento hasta que la preparación haya corroído todo el cobre, de ahí el peso y el color del oro. Este oro está lisio para todos los trabajos"


La piedra filosofal
Según lo que se sabe de las prácticas alquímicas en general, se puede reconstituir lo que buscaba Nicolás Plantel y cuáles fueron estas prácticas. Desde siempre los alquimistas se han entregado a la búsqueda de la piedra filosofal.
Representa para ellos no sólo el medio para realizar la transmutación tan deseada, sino que es también la portadora de la medicina universal y de la inmortalidad. Su fabricación aparece como un proceso largo y complejo.

Grandes Enigmas de la Humanidad. Parte 8.
Los cuatro soles del tratado de Michael Maier (Atlanta Fugiens, 1618)


Para empezar, el alquimista debe extraer la materia prima de las profundidades del suelo, luego proceder en cuatro etapas: licuar la materia, evaporar el agua superflua para obtener un producto viscoso, separar y purificar cada elemento de la materia y, finalmente, reunir estos elementos o "espíritus" para formar la piedra filosofal.

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El Alquimista, pintura de David Teniers, el joven (La Haya, Mauritshuis)


Por lo tanto, el alquimista es un experto que debe dominar varias técnicas: "La Obra al negro", que consiste en el arte de separar la materia de sus impurezas; "La Obra al blanco", que permite fabricar la piedra blanca que transmuta los metales "viles" en plata; y "La Obra al rojo", que produce la piedra roja que transmuta el mercurio en oro. El lenguaje alquímico no puede ser disociado del lenguaje simbólico: "La Obra al negro" es también la muerte, "La Obra al blanco" , la restitución del alma al corazón purificado, y "La Obra al rojo", la vida eterna espiritual.

¿La transmutación posible?
¿Podemos pensar, hoy en día, que Nicolás Flamel logró transmutar metal común en oro? Desde el positivismo del siglo XIX el pensamiento científico moderno considera imposible toda transmutación: ya se sabe que el plomo, el mercurio, el oro o la plata son elementos simples. Desde los trabajos de Lavoisier, en 1772, que marcan el nacimiento de la química moderna, imaginar que se pueda transformar el uno en el otro es un absurdo. Esta lógica de una ciencia segura de si misma y con respuestas definitivas ya no es más la de los investigadores actuales, más modestos y menos taxativas que sus antepasados. Ahora sabemos que, aunque el oro es un elemento simple, cada uno de sus átomos está compuesto de electrones y de un núcleo de protones.

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Otros símbolos alquímicos, el Sol y la Luna, grabado del Atlanta Fugiens (colección particular)


Actualmente los científicos pueden realizar la piedra filosofal, preciada por los alquimistas con la ayuda de un acelerador de partículas y de reacciones nucleares. El único inconveniente de esta alquimia moderna, por lo demás inaccesible al alquimista del siglo XV, es que cada átomo de oro producido costaría millones de veces su valor comercial.

Otra alquimia: la alquimia china
La alquimia occidental nace alrededor de los siglos II y III antes de Cristo, en Alejandría, luego llega a Europa por la España árabe. Sin embargo, este arte se practicaba mucho antes, especialmente en China. Las condiciones que enmarcaron su aparición en Asia y su evolución podrían explicar una buena cantidad de aspectos de la alquimia occidental.
Una tradición extremadamente antigua. La historia de la alquimia en China se confunde con la historia de la metalurgia. Desde la edad del bronce, las poderosas cofradías de herreros dan a sus obras un carácter mágico y envuelven la fundición con un ritual esotérico. En la edad del hierro, bajo la influencia del taoísmo, la alquimia se convierte en una disciplina autónoma en China. Como la alquimia occidental lo hará más tarde, se orienta en torno de tres polos: transformación de los metales, búsqueda cosmológica y búsqueda de la inmortalidad.
La búsqueda del oro, pero también de una larga vida. Un texto de Sima Cian, el "Heródoto oriental" del siglo I antes de Cristo, relata las recomendaciones del mago Li Xaoiun al emperador Wou-Ti, que vivió un siglo antes que él: "Sacrificad en el horno, y podréis hacer venir a los espíritus. Cuando hayáis hecho venir a los espíritus, el polvo de cinabrio podrá ser transmutado en oro amarillo; cuando se haya producido el oro amarillo, podréis hacer utensilios para beber y comer. Entonces vuestra longevidad será prolongada, podréis ver a los bienaventurados de la isla Ponglaí que está en medio de los mares. Cuando los hayáis visto y hayáis hecho los sacrificios teng y shang, entonces vos no moriréis." Sin duda, Wou-Ti no pudo respetar íntegramente los consejos de su mago: a pesar de una longevidad excepcional (ocupó el trono durante cincuenta y tres años), murió en el año 67 antes de Cristo.


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El número áureo
Pitágoras inventa la armonía matemática

El término de proporción, tomado de las matemáticas, designa una relación de magnitud entre las diferentes partes de un todo. Su aplicación se extiende a todos los sabores cuantificables y dio lugar, en el transcurso de los siglos, a desarrollos la mayoría de las veces místicos.
El número áureo está presente en las obras de arte del Egipto antiguo. Su teoría es expuesta por primera vez en Elementos de geometría de Euclides, en el siglo III antes de Cristo, pero esta obra es, en realidad, una síntesis del pensamiento matemático griego de épocas anteriores. En este caso, las ideas sobre el número áureo están inspiradas en el pensamiento del matemático Pitágoras, fundador, en el siglo VI, de una escuela científica y mística destinada a ejercer una influencia considerable sobre el pensamiento antiguo y moderno.

Los misterios de los números
Una tradición muy antigua, de Egipto al cristianismo, asocia a cada uno de los diez primeros números un valor simbólico. El uno el símbolo de la unidad, del todo, del absoluto: por lo tanto de Dios. El dos manifiesta la dualidad del mundo, la oposición o el equilibrio de los principios: masculino-femenino, materia-espíritu, día-noche... El tres es un símbolo particularmente importante para el cristianismo, para el que manifiesta la Trinidad (El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo). El cuatro que se relaciona con el cuadrado, es signo de solidez. El cinco , en el pensamiento pitagórico, significa unión, matrimonio, porque procede de la suma de! primer número par, el dos, con el primer impar, el tres. Pero cinco son también nuestros sentidos: en la tradición judía es el símbolo de la vida (candelabro de cinco brazos). El significado del seis es menos preciso: este número está asociado en la antigüedad a Venus, luego al amor. El siete, número de días de la semana, pausa que sigue a la creación en el Génesis marca el fin de un ciclo y el comienzo de otro. El ocho es un número de regeneración, de juicio y de sacrificio. El nueve, último de la serie decimal marca el desenlace, el fin de un esfuerzo, de una gestación, es después de nueve meses que nace la cría humana. El cero, que permite crear el diez suma de los cuatro primeros números (1+ 2 + 3 + 4), es el símbolo de la creación universal," en el que se encuentra la fuente y la raíz de la naturaleza eterna".


Armonía perfecta
Pitágoras parte de la idea que el universo está constituido de una misma materia (materia primaria) cuyos elementos, aunque estén separados, están unidos según un orden inmutable. Ninguna modificación, ningún cambio que afecte a uno de estos elementos puede producirse sin provocar una alteración en el conjunto. Una ley establecida por la divinidad suprema organizó este orden inmutable, creando de esta manera una armonía perfecta entre los distintos elementos. El concepto de proporción, o de número áureo, deriva entonces del concepto de orden.

El dorado
Pitágoras, detalle de un fresco de Rafael


Descansa sobre el principal axioma elaborado por Pitágoras "Todo está ordenado según el número, en efecto, la armonía perfecta se expresa en números. Computando el largo de las cuerdas con la altura de los sonidos de las siete notas de la escala musical griega, Pitágoras descubre relaciones que son el fundamento de los acordes musicales. Estas relaciones, descubrimiento capital del filósofo, son matemáticas: los intervalos musicales pueden ser expresados en forma simple, combinando los cuatro primeros números cuya adición suma 10, Pitágoras estima que la naturaleza responde a la lógica matemática y que de ella saca su belleza. Así como el número áureo explica todas las cosas, particularmente la acústica, la física y la geometría, también está inscrito en la naturaleza entera de la que revela la armonía.

Una ley de la naturaleza y de la moral
Proporción invariable, instrumento de medida que es posible aplicar a todo, la ley del número áureo se generaliza desde entonces en las artes griegas y en la arquitectura. La astronomía está igualmente "armonizada" por el régimen de la "música de las esferas". El alemán Johannes Kepler (1571-1630), uno de los creadores de la astronomía moderna, encuentra, en la perfección aritmético-musical de la máquina celeste evocada por Pitágoras, la inspiración de una importante cantidad de sus trabajos.

historia
El Partenón, en Atenas, numerosas son las obras de arte inspiradas en el sueño de una proporción ideal.


En la Edad Media, la ley matemática del número áureo es incluso extendida a la vida moral. La virtud está comprendida como una "media armónica" entre los extremos que constituyen los distintos vicios. La idea que todo cuerpo físico obedece a proporciones que guardan relación con aquellas que rigen el universo es, por otra parte, una constante en los partidarios de una relación entre el macrocosmos cósmico y el microcosmos humano. Este tema está magníficamente desarrollado a comienzos de la época moderna por el monje italiano Loca Pacioli, conocido como Loca di Borgo, en su obra De divina proportione (1509). Esta obra está ilustrada con dibujos de Leonardo de Vinci, particularmente por el dodecaedro, figura de doce caras que representa la síntesis geométrica de esta relación.

La medida del hombre y de las construcciones
El número áureo es también aplicado a las proporciones del cuerpo humano. Encontramos el origen de esta aplicación en el romano Vitruvio, autor del primer tratado importante sobre arquitectura.

áureo
El matemático Luca Pacioli (1455-1510), autor de De divina proportione , pintura de J. Barbari (Nápoles, Museo de Capidimonte).


En el libro III de su obra "De architectura", redactado hacia el año 25 antes de Cristo, Vitruvio desarrolla la idea que la proporción en materia de construcción debe aplicarse por analogía con el cuerpo humano, es decir, que la geometría de los edificios debe calcarse de la armonía del cuerpo humano. Siglos más tarde, artistas y arquitectos del Renacimiento italiano desarrollaron esta idea: Piero della Francesca, Leonardo da Vinci y el alemán Alberto Durero reflexionaron sobre las proporciones ideales del cuerpo humano.
Más tarde, en la época contemporánea, el número áureo sigue fascinando: los espíritus románticos buscan una ley secreta y universal que explique la belleza de las obras maestras de la humanidad. En 1946, nuevamente, el arquitecto francés Le Corbusier descubre el secreto de una construcción en serie, inventando el Modulor (módulo de oro), sistema de proporciones arquitectónicas que permite levantar edificios armoniosos y rápidos de construir.

Pitágoras
La vida de Pitágoras (n. 570 - m. 480 antes de Cristo) no es tan conocida. Griego, nació en Samos (Asia Menor), abandona su villa natal para dirigirse a Crotona, en Italia meridional, donde funda una escuela filosófica que alcanza rápidamente una gran reputación. De esta manera crea una comunidad en el seno de la cual sus discípulos, adeptos de la metempsicosis, o transmigración de las almas, son iniciados progresivamente a los "grandes misterios". Pitágoras, presentado tradicionalmente como el Padre de las Matemáticas, enseña, según relata Aristóteles, que "los números son los elementos de todas las cosas»"y que "el mundo entero no es sino armonía y aritmética". Presiente también que la tierra es esférica y que gira sobre sí misma. También se le atribuye un famoso teorema.


piedra filosofal


La catedral de Chartres
Extraños principios para construir una iglesia

Magnífico bosque de columnas de piedra, teñido por los reflejos de la luz que pasa a través de los ricos vitrales, Nuestra Señora de Chartres es uno de los santuarios más importantes de Francia y un monumento histórico mayor. Su construcción presenta muchísimos aspectos misteriosos.
Mucho antes que los cristianos se establecieran en ese lugar, éste ya era venerado por los galos. Incluso es posible que el nombre de Chartres tenga un origen cultural ya que podría a provenir de los carns , según el nombre dado a los altares de piedra utilizados por los druidas, o de Carnut-Is , que significa "lugar sagrado de los canutos", del nombre de los galos que vivían en la región durante la conquista romana.

Chartres
La altura de la bóveda, la impresión de grandeza que provoca, testimonia la tenacidad de los constructores de esta catedral que fue reconstruida en tres oportunidades.


Encima de un pozo sagrado
Antes de la primera iglesia, el lugar estaba ocupado por un templo pagano en el cual se abría un pozo sagrado de unos 33 metros de profundidad. La leyenda afirma que en este pozo, llamado "de los Santos Fuertes", se produjeron los primeros martirios cristianos del lugar. Este pozo se encuentran en la cripta, reconstruida y terminada en diciembre de 1024 por el obispo Fulbert, luego que un primer incendio destruyera la catedral en 1020. Luego, la cripta se convirtió en un lugar de oración a una virgen negra llamada Nuestra Señora de Bajo Tierra. Los enfermos de toda Europa concurren con la esperanza de recobrar la salud, ya que se le atribuyen poderes milagrosos a las aguas del pozo. Las autoridades eclesiásticas deciden detener estas prácticas, que consideran supersticiosas: el pozo es clausurado en 1654. Sólo será abierto nuevamente 250 años más tarde.
En 1134, un nuevo incendio devasta la catedral. Los trabajos se reanudan. En 1144-1145 es edificado el pórtico real cuyas estatuas constituyen una obra maestra de la cultura. Sin embargo, un tercer incendio estalla en 1194, destruyendo todo excepto la fachada y el famoso pórtico real: pero se encuentra intacta, en medio de los escombros, una reliquia preciosa entre todas, el fragmento de la camisa de la virgen... Nuevamente, los trabajos se reinician. En menos de treinta años, sin saber exactamente con qué medios financieros, y bajo la conducción de un hombre del que se ignora el nombre, la gran obra es llevada a cabo: a partir de 1220, la nave y el coro pueden utilizarse para las misas. Es casi un milagro, tomando en cuenta la importancia de los trabajos y el resultado obtenido. Cuarenta años más tarde, el edificio, completamente terminado, es dedicado a María, patrona de Chartres, en presencia de San Luis.

Un libro de piedra y de vidrio
La catedral de Chartres es un lugar de culto, pero es también, al igual que la mayoría de las iglesias medievales, un catequismo en imágenes a la intención de los iletrados. Sus estatuas, sus bajorrelieves, sus 2.600 m 2 de vitrales decorados ofrecen un resumen de los conceptos teológicos de ese tiempo así como de la historia del mundo y de la humanidad según los libros Santos. Se pueden observar ahí los principales acontecimientos ocurridos desde la creación del Universo (Génesis) hasta el advertimiento de Cristo (Nuevo Testamento). Siguen los episodios de la vida de Jesús y los hechos de los primeros santos, Chartres es un libro de piedra destinado a instruir al peregrino.

Lectura de una catedral gótica
En su trabajo el Misterio de las catedrales (1936), el escritor esotérico Fulcanelli escribe estas líneas que pueden aplicarse a Chartres. "Santuario de la tradición, de la ciencia y del arte, la catedral gótica no debe ser considerada como un trabajo dedicado únicamente a la gloria del Cristianismo, sino mas bien como una vasta concreción de ideas, de tendencias, de fe populares, un todo perfecto, ya que se trata de penetrar el pensamiento de los ancestros, sea cual fuere, el campo religioso, laico, filosófico o social. (...) La catedral es una obra de arte godo o de argot. Ahora bien, los diccionarios definen argot como un lenguaje particular de todos los individuos que tienen interés por comunicar sus pensamientos sin ser comprendidos por los que los rodean-. Es entonces una cábala oral".


Una decoración sorprendente
Sin embargo, Chartres posee otras particularidades adicionales dignas de ser destacadas. En primer lugar, desconcierta su orientación en dirección al noreste: efectivamente, la mayoría de las iglesias están dirigidas hacia el este, hacia Palestina, cuna del Cristianismo. Esta anomalía se explica por la necesidad de apoyarse en las fundaciones enterradas del antiguo templo pagano, según los historiadores especializados. Pero, de esa forma, la construcción sigue las corrientes telúricas consideradas, desde la época gala, como beneficiosas para el hombre: los influjos magnéticos que se apegan a los accidentes subterráneos (napas freáticas, fallas, etc.). La decoración de La catedral presenta además características insólitas. Por toda la construcción, el visitante observa símbolos, monogramas, peces o rostros grabados con buril en las piedras, marcas conmovedoras de albañiles anónimos.

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¿Mediante qué procedimiento lograron los vidrieros de Chartres estos vitrales de colores tan extraordinarios?


Por el contrario, curiosamente, algunos temas cristianos fundamentales están ausentes entre las ricas esculturas de las fachadas exteriores, no hay una sola representación de la Crucifixión. Esta ausencia, según algunos autores, es la prueba de un vínculo que asocia a los constructores de Chartres con la orden del Temple, acusada de negar la divinidad de Jesús. Incluso los vitrales de Chartres no escapan totalmente al misterio: ¿qué secreto desconocido permitió obtener los admirables colores de las más bellas vidrieras? Y ¿cuál es el verdadero sentido de las figuras trazadas sobre ellas? Los episodios de la historia santa se prestan generalmente para una doble interpretación: literal para el pueblo, esotérica para los iniciados. Ocurre lo mismo con las rosetas, simples motivos decorativos para algunos, representación críptica de los movimientos de la materia bajo la acción del fuego alquímico elemental, para otros. Finalmente, en la decoración de la catedral se tratan temas astrológicos: los signos del zodíaco encuadran la gran escena de la Ascensión sobre el tímpano de la puerta norte, y las personificaciones de las siete artes liberales (las disciplinas intelectuales "nobles" que corresponden a los siete planetas principales reconocidos en la Edad Media) están esculpidas sobre el marco de la puerta sur.

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El laberinto sobre el piso de la nave. Conduce al visitante hacia un mando misterioso.


Por último, el elemento menos enigmático de la iglesia no es por cierto el "laberinto", un dibujo incrustado en el piso de la nave, formado por once anillos de baldosas negras que se entallan para trazar un recorrido de más de 260 m de largo: el "camino" conduce hasta el centro del laberinto, antaño marcado por una placa de cobre en la que estaba grabado el combate mítica de Teseo con el Minotauro...Tema extraño en una catedral bastante extraña...

Milagros y reliquias de Chartres
Un lugar sagrado como éste, asociado al culto de la Virgen en la Edad Media, contaba naturalmente con cierta cantidad de reliquias excepcionales y de hechos milagrosos.
El "sitio fuerte". En la cripta se abrió el pozo de los Santos Fuertes, cerca del que se encuentran un altar y un nicho que albergaba antaño a una Virgen negra. El culto a esta figura se remontaba a los galos. Se presume que representaba entonces a Belisama, la diosa madre. El conjunto, llamado el "sitio fuerte", quizás porque la población se refugiaba ahí en caso de peligro, dio origen a muchas leyendas. Los enfermos iban a acostarse ahí para sanar. Durante una gran epidemia hacia el año 1000, el obispo Fulbert habría sido sanado por una gota de leche que la Virgen habría depositado sobre su boca.
El velo de la Virgen. En el 876, el rey Carlos el Calvo llega en peregrinaje y ofrece el "velo de la Virgen": una camisa que María habría usado durante su embarazo y que fue salvada posteriormente del incendio de fines del siglo XII. La reliquia era efectivamente valiosa: en 911, Chartres estaba sitiada por el duque normando Rollon y el clero intentó una salida llevando la preciosa camisa a modo de bandera. Los normandos, presas del pánico, abandonaron en el acto el sitio de la ciudad, que estaba sin embargo a punto de caer.
Y las demás reliquias. Chartres poseía en la Edad Media otras reliquias veneradas: además de la gota de leche de Fulbert, cuidadosamente conservada, el tesoro contenía restos de los santos Piat y Taurin, invocados respectivamente, y de acuerdo a las necesidades, para atraer el buen tiempo o la lluvia...


Grandes Enigmas de la Humanidad. Parte 8.


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enigma

2 comentarios - Grandes Enigmas de la Humanidad. Parte 8.

lukian

no tengo punto pero recomeindo...