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Hellblazer: John Constantine [El post que se merece]

Es como si te bajases de la acera. El mundo parece el mismo, pero te pueden atropellar en cualquier momento. Eso es la magia”. John Constantine, Los Libros de la Magia (1990)."


Hellblazer: John Constantine [El post que se merece]

La edición española de Hellblazer está muy cerca de alcanzar el ritmo americano. Nos encontramos a tan sólo unos pocos tomos de conseguirlo. Es por ello que en la Sección Vertigo hemos decidido hacer un repaso a esta emblemática colección. Se intentará llevar a cabo un repaso de los principales acontecimientos por los que John Constantine ha transitado a lo largo de sus más de veinte largos años de vida; sus principales etapas, autores y derivados.

Además, hemos elaborado un esbozo de la trayectoria editorial de esta serie en nuestro país. Todo un verdadero campo de obstáculos, un complejo nudo gordiano y enrevesado asunto, por completo a la altura de su controvertido protagonista. Pero empezaremos por algo simple. Tan sencillo como contar por qué, pese a tantas trampas del destino, fatalidades, muertes de allegados y sufrimiento, el sinvergüenza de Constantine resulta ser un tipo con suerte.

Porque muy pocos personajes se pueden jactar de haber sido arropados por talentos de la talla de, entre otros muchos, Alan Moore, Jamie Delano, Neil Gaiman, Gath Ennis, Grant Morrison, Warren Ellis o Peter Milligan. A nivel gráfico, nuestro amigo inglés tampoco se queda corto al haber sido retratado por Dave McKean, David Lloyd, Tim Bradstreet, Simon Bisley, Mark Buckingham, Sean Phillips o Richard Corben. Y valgan estos nombres como mero ejemplo de la calidad que han derrochado muchas de sus páginas. Así es, todo un alarde de ingenio y profesionalidad se ha derramado por esta serie que pasa por ser la más decana con diferencia del sello Vertigo. Y lo que le queda, puesto que Hellblazer es ya un icono contemporáneo, una alegoría del mundo del cómic que es alimentada continuamente con autores ansiosos por contribuir a hacer perdurar la leyenda de aquel inglés que inició su trayectoria en la magia cometiendo un infausto e imperdonable error en Newcastle. Y de ahí nace la idea de versionar el famoso tema Walk on the Wild Side (Caminar por el lado salvaje) para poner título a este artículo (Caminar por el lado oscuro), dado que nuestro querido investigador de lo oculto bien podría haber aparecido como personaje en la genial composición de Lou Reed. Al fin y al cabo ¿quién ha jugado con la muerte en más ocasiones que John Constantine?

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Portada del clásico #01 USA

Argumento
Hellblazer es un cómic que se encuadra entre el thriller sobrenatural y el terror paranormal descubriendo un mundo contemporáneo oscuro y opresivo; un entorno en el que, de forma cotidiana aunque silenciosa, las fuerzas del infierno, la magia negra y otros seres ocultos amenazan constantemente a los hombres y luchan por sus almas. Nuestra primera línea de defensa frente a ellos suele ser un hechicero inglés, malhablado, amoral, cínico, heterodoxo, que abusa del consumo de alcohol, fumador compulsivo y con tendencia a vestir como si fuera el protagonista de un hardboiled clásico. Su nombre es John Constantine, y sus métodos harían pensar a más de uno que, si eso es lo mejor que ofrece la humanidad para defenderse, ya podemos darnos por condenados. Probablemente deberíamos rezar pero ¿sabéis qué? Eso no funciona. Lo que él hace, sin embargo, sí. El abismo es lo que tiene… si te devuelve la mirada, más vale enseñarle los dientes.

Análisis del personaje
John Constantine es una compleja mezcolanza de distintos elementos. Por un lado tenemos al héroe romántico y crepuscular, siempre reo de la pérdida y el fracaso. Constantine es en parte un alma pesarosa que se esconde tras una fachada radicalmente desemejante. Aunque por otro lado el nigromante también representa el antihéroe políticamente incorrecto. Con su cinismo, su orgullo y esa personalidad egoísta que le concede un legendario don para la supervivencia, Constantine también hace despertar en el lector cierta fruición por la libertad que el personaje transmite al hacer lo que se le antoja y salirse continuamente con la suya. A todas estas contradicciones habría que sumar su cercanía al pertenecer a la clase obrera, así como un cierto sentimiento autodestructivo y temerario nacido ocasionalmente en los más primigenios deseos del hombre. Todo esto conforma un cóctel que cuando está bien compensado concibe un ser con una energía e impulso de lo más magnético. Ese es John Constantine, un personaje muy bien planteado que ha contado con el signo de tener a una serie de autores que han sabido acrecentar su mitología, anexionando más detalles a los ya establecidos.

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Fantasmas como Brendan Finn o seres sobrenaturales como
Muerte de los Eternos son el tipo de compañias de John

Dentro de Vertigo, se podría entender a John Constantine –salvando por supuesto las distancias– como al Lobezno del sello. Un personaje con carisma, solera y una larga historia a sus espaldas, y cuya mera presencia hace remontar las ventas. Además, este tipo de personajes vienen muy bien a un sello a la hora de conjuntar un universo común, puesto que sirven de nexo de unión. En ambos casos, no se consigue muy a menudo definir un concepto con tanto acierto como para no aprovecharlo al máximo.

Hellblazer: Desde las páginas de La Cosa del Pantano hasta su colección regular
El enigmático John Constantine hizo su aparición como interlocutor secundario dentro de la colección La Cosa del Pantano (Swamp Thing), al cargo por aquel entonces de Alan Moore. Fue en el #37 (junio de 1985), justo cuando daba inicio la saga American Gothic (#30 a 50 USA), en la que el inglés llegaba para advertir al héroe elemental de una seria amenaza inminente. El lector seguiría al protagonista de la serie, así como al misterioso recién llegado, a lo largo de una suerte de episodios que no conseguirían otra cosa que aumentar la popularidad del magus. Constantine en realidad se gesta gracias a que Steve Bissette y John Totleben, encomendados del arte de la colección, le pidieron a Moore poder dibujar un personaje que físicamente se pareciera al cantante Sting. El guionista aprovechó entonces la ocasión para plantear un nuevo concepto de brujo, alguien ligado a lo inexplicable pero también muy próximo a la clase obrera del Reino Unido.

La aclamación popular fue tal que los responsables de DC no tardaron en empezar a plantearse una colección regular para este personaje, tarea que por cierto Alan Moore rechazó. El guionista tenía en aquel momento su interés puesto en Watchmen. De manera que se encargó a Jamie Delano, otro autor inglés, arrancar el proyecto. Y de esta manera se terminó por fraguar el mito. En un principio, la colección iba a llevar por nombre Hellraiser. Sin embargo, al haber utilizado el escritor Clive Baker previamente este término para una de sus obras y posterior adaptación cinematográfica, se prefirió variar el título por Hellblazer. Tras este cambio, la serie por fin vio la luz en 1988, hospedada en el universo DC. Posteriormente, como casi todo el mundo sabrá, en marzo de 1993 (#63) Hellblazer constituyó una de las primeras series con las que abrió el recién nacido sello Vertigo.

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Modelo y orígen de John Constantine

Jamie Delano acompañó la colección hasta su #40, aunque durante este tiempo cedió su puesto temporalmente a Grant Morrison (#25–26), Neil Gaiman (#27) y Dick Foreman (#32). Delano también compuso el primer anual de la serie en 1988. Se trató de una etapa intensa y oscura, donde se acentuaba la procedencia obrera (estamos en la criticada época de Margaret Thatcher como Primera Ministro) de Constantine. La apuesta tuvo éxito y la serie alcanzó considerable popularidad. En el #41 llegaría a Hellblazer el también recién desembarcado Garth Ennis; aunque en esta ocasión el talento provenía de Irlanda. El autor plantó su bandera desde el primer instante y no le dolieron prendas para hacer que Constantine padeciera un cáncer terminal de pulmón, empezando así una carrera a contrarreloj para salvar su vida. Aquella historia se tituló Hábitos Peligrosos y hoy en día es ya todo un clásico. Si bien se tomaría un descanso en el #51 (guinizado por John Smith), Garth Ennis continuó hasta el número #83 de la colección. Esta es a día de hoy la etapa más longeva de un autor en Hellblazer. Este ciclo no fue sencillo, puesto que al irlandés le tocó capitanear la transición del Universo DC a Vertigo. Pero el autor no se amilanó y condujo al personaje por un recorrido repleto de referencias religiosas que llegaría a ser casi un estereotipo en su obra. A lo largo de esta trayectoria encontramos personajes inolvidables como Kit Ryan –el gran amor de Constantine– o el afable bebedor empedernido Brendan Finn, co-protagonista del genial #76 (Confesiones de un rebelde irlandés). Porque los personajes secundarios –otra marca de la casa– tuvieron un importante peso a lo largo del trayecto de Ennis en esta colección.

Tras la marcha de Garth Ennis la trama pasó por un periodo puente. Jamie Delano volvió a aparecer brevemente (#84), para dejar paso a la fugaz participación de Eddie Campbell (#85–88). Tal saga tomó forma de relato en cuatro entregas titulado Nociones Perversas. La colección encontró de nuevo estabilidad a partir del #89, cuando tomó las riendas Paul Jenkins, escritor británico como sus antecesores. Con este autor la colección alcanzaba su primera década de existencia. Jenkins se dedicó a lo largo de su participación de cuarenta números a saldar algunas cuentas pendientes, depuestas tanto por Ennis como por Delano. Además de mantener el tono –tanto oscuro como coral– de la serie, también aporta una revitalización de ciertos mitos mágicos de las islas británicas. Tras salirse Jenkins en el #128, asistimos al regreso de Garth Ennis. Sería durante un corto periodo de cinco números (#129 a 133). Acto seguido empieza una de las etapas más controvertidas de Hellblazer, que no podía podría provenir de otro más que de Warren Ellis. El autor debía permanecer en un principio durante bastantes números. Sin embargo su participación se redujo a tan sólo diez entregas (#134–143). Ellis nos brindaría una serie de historias de carácter más bien corto, que explorarían diversas facetas tanto del protagonista como de su entorno. El autor, en clave violenta y provocadora, despacharía temas como el Nuevo Laborismo, los problemas de las drogas, la violencia machista o la delincuencia infantil. Sin duda el inglés intentaba llevar al límite las posibilidades que el sello le ofrecía, precedido como había sido por autores que desde esas mismas páginas lanzaron críticas a la religión, la política, o al comportamiento humano. Sin embargo, se llega a un punto de inflexión cuando el guionista pretende publicar una historia titulada Shoot en el #141 de Hellblazer, centrada en la problemática de los menores con acceso a armas de fuego en los institutos de EEUU. Estando la matanza del instituto de Columbine (Colorado) demasiado reciente, la editorial tomó la decisión de cancelar la publicación del número por una cuestión de respeto a las víctimas, cuando sólo le restaba el color para estar listo. Tal acción obtuvo un tremendo enfado por parte de Warren Ellis, que abandonó la colección a modo de represalia. El autor colgaría posteriormente este número en su página web. Cabe decir que una vez leído el polémico relato, este se desarrolla con más rabia y espíritu de crítica feroz que con argumento o planteamientos. Un cómic ciertamente al límite.

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Portada del polémico
Shoot (Disparo)


Una vez dejada atrás la polémica, se invita a la serie a Darko Macan por el espacio de dos números (#144–145), para dar paso a la que tal vez sea una de las participaciones más impopulares en la colección. El encargado de conducir la trama durante los números 146 a 174 USA sería Brian Azzarello. Este autor –el primer americano de renombre en iniciar una trayectoria larga en Hellblazer– planteó que Constantine se dedicase a perpetrar una peregrinación por diversos entornos de los EEUU, reduciendo el factor mágico a su mínima expresión. Por contra, el escritor de Cleveland (Ohio) enfatizó el elemento psicológico junto a novedades como el drama carcelario o el universo endogámico del sexo más radical. Valga reconocer que por un lado Azzarello transmutó al personaje en algunos momentos hasta lo irreconocible; pero también se preocupó de enriquecer su universo engordando su pasado con historias como la del joven Constantine punk. Tampoco cabe duda de que la saga Tiempos Difíciles, realizada en colaboración con el mítico artista Richard Corben, cuenta con mucha calidad si se aparta del universo Hellblazer en sí. Pese a todo, pocos fans cuentan esta etapa entre sus favoritas. Tras la marcha del americano llega un nuevo inglés dispuesto a retomar la esencia. Se trata de Mike Carey, el cual firma una nueva fase larga que abarca los números 175 a 215 USA, más una historia corta en la antología 9-11 titulada Exposed. Carey se emplearía a fondo en un trabajo del cual no prescindiría de recurrir a etapas pretéritas a la hora de elaborar sus historias.

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Y entramos en la recta final del repaso. Los #216 al 228 corrieron a cargo de la escritora escocesa Denise Mina. La autora sería seducida por el mago, al que le dedicaría una empática saga en la que una extraña plaga sentimental conduciría al personaje protagonista de nuevo al más allá. Una historia épica en dos actos con un interludio dedicado al atentado terrorista que sufrió Londres en 2006. Tras Mina tenemos un capítulo autoconclusivo de Mike Carey que deja paso al siguiente autor, Andy Diggle. Éste estuvo en la colección desde el #230 hasta el #249, con excepción de un paréntesis (#245-246) a cargo de Jason Aaron. Y con esto llegamos hasta la efeméride del #250, que recoge un compendio de historias cortas de la mano de Jamie Delano, Brian Azzarello, Dave Gibbons, China Miéville y Peter Milligan. De hecho el relato corto de Milligan supondría el prólogo a una andadura que se iniciaría justo un mes más tarde (#251). Y este es hasta la fecha el último guionista encargado de la colección. Milligan ha optado hasta el momento por historias cortas y concisas que se ensamblan en lo que parece ser un propósito común. Algo parecido a lo realizado en su momento por Brian Azzarello.

En cuando al apartado gráfico de la serie, repasar el largo desfile de artistas que han aportado su arte a Hellblazer sería inacabable. Aunque se pueden desprender ciertos apuntes, como que la serie inició su andadura con las portadas de Dave McKean y el dibujo de John Ridgway. El autor que más portadas ha creado para la serie ha sido Tim Bradstreet, valedor siempre de su fotorrealismo característico. Siguiendo de cerca a este artista está Glenn Fabry, autor no menos capaz a la hora de bordar una cubierta.

Tampoco se pueden dejar escapar algunas anécdotas acontecidas durante estos años. Por ejemplo, Alan Moore realiza un cameo en el #120 (etapa Jenkins), en un número sugerentemente metalingüístico que conmemoraba el décimo cumpleaños de la colección. Además, las referencias a Sting no cesaron tras tomar prestada su apariencia. En cierto momento de la serie vemos como Constantine bautiza a su lancha The Honorable Gordon Summer. Tal nombre es la identidad que se esconde tras Sting.

John Constantine

Portada de Hellblazer #250 y Cameo de Alan Moore

Declaraciones de los autores
Alan Moore (hablando del origen de John Constantine): “[Steve Bissette y John Totleben] querían dibujar un personaje que se pareciese a Sting. Creo que DC estaba aterrorizada porque el cantante los pudiera demandar, aunque Sting ha visto al personaje y comentó en la revista Rolling Stone que le parecía muy bien. Estaba encantado con el hecho de que un personaje de cómic se pareciese a él, pero en DC se ponen nerviosos con esta clase de cosas. De manera que empezaron a erradicar los rasgos y parecidos al artista ya desde la época de La Cosa Del Pantano. Yo, categóricamente confirmo que el personaje sólo existe a consecuencia de Steve y John. Entonces se me ocurrió que todos los magos eran generalmente gente mayor, austera, correctos y muy de clase media en muchos sentidos. Eran muy poco útiles a nivel de calle. Tal reflexión despertó en mí el interés por realizar un mago currante, alguien con apariencia callejera, de clase trabajadora y con un trasfondo muy diferente a lo que normalmente se encontraba en el mundo del cómic. Constantine surgió a partir de ahí”.

Sting (comentando su parecido con Constantine): “El personaje es otra persona. No soy yo. Gracias a Dios. Le pasan cosas buenas… y otras muy malas. Bueno, dejadme fuera de este tema”. (La historia completa se encuentra aquí).


Hellblazer: John Constantine [El post que se merece]
Sting

Jamie Delano (sobre la aceptación de la serie): “Creo que en un primer momento la apariencia inicial de Hellblazer le resulto al lector americano algo exótica, porque trataba sobre el Reino Unido y empezamos a hablar sobre política y cosas así, y aquello no sucedía normalmente en los cómics”.

Y sobre escribir el personaje: “La primera capa subliminal fue sencilla, al empezar a escribir él fue llamándome gradualmente. Bueno, vino a la vida muy rápido y pronto empezó a caminar y a hablar, explicando muchas cosas que yo hubiera dicho en su momento. Y encima estaba ubicado en los años 80. Contamos con el Primer Ministro real, con unas elecciones reales; contamos las cosas que realmente estaban sucediendo en el país. Intentamos capturar todas esas circunstancias”.

Garth Ennis (sobre cómo enfocó el relevo a Jamie Delano): “Quería hacer algo diferente, porque no veía a Constantine de la misma manera que lo hacía Jamie. Aunque has de tener en cuenta que continúas a un guionista asentado en la serie. Te vas a enfrentar a una nueva audiencia, y sólo vas a tener una oportunidad. Así que mejor que los dejes impresionados desde el primer momento haciendo algo radical. No importa que abarques más de lo que puedas, has de intentar impactar a los lectores porque si no automáticamente asumirán que el nuevo guionista no será tan bueno. Por eso inventé lo del cáncer y desarrollé poco a poco al personaje. Aunque continué con su miserable compasión, y seguí haciendo que los cuerpos sin vida de sus amigos se amontonaran a su alrededor”.



Mike Carey (sobre el enfoque que eligió): “No ajusté la escala de la historias de Hellblazer conscientemente. Quería que volviera el misticismo y lo sobrenatural; lo cual pienso que había dejado de ser el elemento central de la colección durante los años anteriores a mi llegada. Pienso que John funciona mejor contra adversarios demoníacos”.

Y respecto a una hipotética conclusión de la serie: “Creo que cuando esto suceda, si es que sucede, será a consecuencia más por causas económicas que porque un autor haya decidido que se ha de terminar. Nadie tiene el derecho de matar a Constantine, o a su historia; no si yo puedo evitarlo. De alguna forma, John parece que no pertenece a nadie. Cuando escribes sobre él, siempre te vuelves a mirar por encima del hombro”.

Trayectoria editorial en España
Por alguna inexplicable razón, Hellblazer ha sufrido una publicación muy selectiva en nuestro país. Tal vez sea debido a lo hermético de sus etapas –en casi todas las ocasiones completamente independientes– que el editor de turno se ha sentido con libertad de jugar a su antojo con el material. El resultado de todo esto ha sido que, con el paso de los años, se ha ido formando un complejo conjunto de obras francamente difíciles de ordenar.

Pero comencemos por el principio. La primera editorial que trajo a nuestro país las aventuras de Hellblazer fue Ediciones Zinco, poseedora por aquel entonces de los derechos de DC. En 1991 esta empresa publicaría una miniserie de cinco entregas que comprendía los números 1 al 4 USA (etapa Jamie Delano), junto con el num. 27, escrito por Neil Gaiman. Más tarde se publicaría el Hellblazer Anual (de Delano) y Hellblazer: Newcastle (nos. 25 y 26) con Grant Morrison como guionista. La aportación de esta editorial al fondo de Hellblazer en castellano concluye con la publicación de Hábitos Peligrosos (nos. 41 al 46), ya de la etapa de Garth Ennis, en 1994. De manera que Ediciones Zinco se saltó la etapa de Delano casi al completo y apenas publicó el principio del material de Ennis.


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Portadas de la etapa de Ed. Zinco

Tras el cierre de Zinco los derechos de DC y Vertigo fueron a parar a Norma Editorial. Esta empresa sería la que a partir de 1997 reanudaría la publicación de las aventuras de Constantine. Cronológicamente hablando, el número más antiguo de Hellblazer que Norma publicó fue el #27, integrado en un volumen con trabajos autoconclusivos realizados para DC por el guionista Neil Gaiman, titulado Neil Gaiman: Días de Medianoche (2001). Aunque bajo la cabecera de Hellblazer el primer material en ver la luz sería Miedo y Odio (nos. 63 a 67) de 1997. Esto nos sitúa de nuevo en la etapa Ennis, justo cuando la colección USA pasó a formar parte de Vertigo. Se inicia así una temporada estable de publicación que abarcaría el remate de la etapa Ennis con los números 68 al 83 USA; el especial Confession y Vertigo Jam (en España: Hellblazer: Confesión; Hellblazer: En el arroyo. Perversión. Amor sucio; Hellblazer: Tierra del corazón, momento de gloria; Hellblazer: Las llamas de la condena y Hellblazer: Un cínico a las puertas del infierno). A continuación se recopilan el #84 (Jamie Delano), junto al #85-88 (Eddie Campbell) bajo el título Hellblazer: Nociones perversas. Tras esto da inicio la publicación de gran parte de la etapa de Paul Jenkins. Hablamos de los nos. USA 89 al 119 (Hellblazer: Tiempo de sueño; Hellblazer: Masa crítica; Hellblazer: La naturaleza de la bestia; Hellblazer: Comienzos difíciles; Hellblazer: En la línea de fuego; Hellblazer: El último hombre y Hellblazer: Contra el reloj). En 2003 Norma decide cambiar su política de publicación y pasa de recopilar 2 o 3 números USA en un fino prestigio, a editar el material en tomos que comprendían más material (a imagen del TPB USA). Es en este formato en el cual se publica la etapa de Brian Azzarello al completo (#146–174, titulados aquí como Hellblazer: Tiempos difíciles; Hellblazer: Buenas intenciones; Hellblazer: Hielo en el infierno; Hellblazer: Highwater y Hellblazer: Polvo y cenizas). Antes de perder los derechos de publicación frente a Planeta DeAgostini, a Norma todavía le da tiempo de publicar un tomo que da inicio a la etapa de Mike Carey. Se trata de Hellblazer: El sepulcro rojo, que se compone de los nos. 175–180 USA.

A nivel de material relacionado con la serie, Norma publicó la miniserie La Calle Del Amor (Love Street, 1999), guionizada por Peter Hogan. Y de esta manera finaliza la etapa de Hellblazer en Norma. Cabe decir que, pese a la regularidad que esta editorial aportó a la serie, su trabajo no fue tampoco impecable. En primer lugar no continuó la etapa Ennis allá donde Zinco la clausurara, dejando inéditos 15 números del guionista irlandés. Además, efectuó un salto de nada menos que 26 números al pasar del 119 (etapa Jenkins) al 146 USA (Azzarello). En este interludio se perdieron nueve números de la etapa Jenkins (120–128), 5 números del corto regreso de Garth Ennis a la serie (129–133), la etapa de Warren Ellis al completo (134 – 143), así como la transición de Darko Macan (144–145). Se trata de un gesto más que discutible que no consiguió más que nublar una edición hasta ese momento bastante correcta.



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Portadas de la época de Norma Ed.

Y llegamos al último poseedor hasta la fecha de los derechos de Hellblazer. A partir de 2005 sería la editorial Planeta DeAgostini la encargada de regir el destino de Constantine. Para empezar, esta empresa tomó dos vías distintas a la hora de manejar la colección: una serie regular que empezó desde el mismo #1 USA, junto a la continuación en volúmenes de la serie, allá donde la había dejado Norma Editorial. De manera que el lector asistió a la segunda entrega de la etapa Carey (#181–215, Hellblazer: Terceros mundos; Hellblazer: Cara a la pared; Hellblazer: Via crucis; Hellblazer: Motivos para estar contento; Hellblazer: La tierra a dónde van los muertos y Hellblazer: Se ruega asistencia); la publicación íntegra de la etapa de Denise Mina (#216–228) y la edición de dos terceras partes de la etapa de Andy Diggle (#230–237 y #238–242), estando prevista la tercera para febrero de 2010. De esta manera se alcanza prácticamente la edición USA de la serie, la cual comentan desde Planeta que tienen la intención de no perder de vista. Respecto a la serie regular de dos números por ejemplar, pudimos asistir a buen ritmo cómo se llegaron a publicar los números 1 al 64 USA –de manera que se llegó a completar por fin la etapa Delano– y a leer por primera vez las aportaciones de Dick Foreman y John Smith. De Garth Ennis también se consiguió rellenar el hueco dejado por Norma, al publicarse del #41 al 64 USA (recordemos que Norma comenzó en el #63). Además, Planeta también ha recuperado recientemente el corto regreso de Ennis (#129–133, Hellblazer: Hijo del hombre), así como la etapa de Warren Ellis (#134–143), por lo que el número de capítulos inéditos se acorta bastante. Si al abajo firmante no le fallan las cuentas, básicamente tan sólo restarían los números 120 al 128, correspondientes al final de la etapa de Paul Jenkins, más los números 144 y 145 de Darko Macan. En el capítulo de miniseries, spin-offs y demás, Planeta está también llevando una buena labor de actualización. Tenemos en primer lugar La Brigada de la gabardina (The Trenchcoat Brigade, 1999) de John Ney Rieber. Siguiendo el orden cronológico, también han publicado Mala Sangre (Bad Blood, 2000) de Jamie Delano, Papa Midnite (Papa Midnite USA, 2005) de Mat Johnson, además de Todas Sus Máquinas (All His Engines, 2005) de Mike Carey. Además tenemos Hellblazer presenta La brigada de la gabardina: Mister E (Mr. E, 1991) de K.W. Jeter, que sinceramente poco tiene que ver con Constantine, aunque esta editorial lo ha referenciado junto a la espectral conjunción de magos.


Actual etapa Planeta

¿Y cómo quedaría entonces una supuesta guía de lectura de Hellblazer en castellano? Pues la opción más sencilla sería obviar el inconexo material de Zinco y comenzar por la colección regular de Planeta; más tarde pasar a la edición en prestigios finos de Norma; regresar a Planeta para leer el regreso de Ennis (Hellblazer: Hijo del hombre) y la etapa de Warren Ellis, y después volver a los volúmenes gruesos de Norma. En último lugar se podría seguir con los volúmenes autoconclusivos publicados por Planeta desde 2005. No parece un camino sencillo, pero es todo de lo que se dispone en este momento. Tal vez llegue el día en que podamos contar con una edición de Hellblazer homogénea y fácil de ordenar (de hecho, Planeta se propone recopilar todo el material de Hellblazer en una Biblioteca por autores que va a buen ritmo), pero por el momento tal cosa parece lejana (tienes actualizaciones de esta guía de lectura aquí). No quisiera terminar este apartado sin agradecer el inmenso trabajo realizado por Meisenhauser de Gijón, dado que ha sido gracias a su labor previa que servidor ha podido elaborar este complicado seguimiento. Nuevamente, gracias de parte de nunomo.

Repaso a diversas apariciones estelares y adaptaciones a distintos géneros
Hagamos ahora un listado de aquellos materiales USA relacionados con Hellblazer que no están comprendidos en la numeración ordinaria de la serie; o que directamente constituyen meras referencias y derivaciones.

Especiales y Spin-offs:

• 1988 – Hellblazer Annual (Jamie Delano), primer especial de la serie.
• 1995 – The Horrorist (Jamie Delano), miniserie.
• 1997 – Heartland (Garth Ennis), one shot dedicado al personaje secundario Kit Ryan.
• 1997 – Hellblazer/Books of Magic (Paul Jenkins y John Ney Rieber), miniserie que realiza un cruce entre ambas series Vertigo.
• 1999 – Love Street, miniserie que técnicamente pertenece al universo Sandman, pero donde aparece Constantine.
• 1999 – Marquee Moon (Peter Hogan), one-shot que todavía aguarda su publicación, aunque el guión está disponible aquí.
• 1999 – The Trenchcoat Brigade (John Ney Rieber), miniserie.
• 2000 – Bad Blood (Jamie Delano), miniserie donde nos cuentan la vejez de Constantine y el papel que este juega en la continuidad de la monarquía inglesa, con elementos muy curiosos como la santificación de Lady Di.
• 2000 – Vertigo Secret Files: Hellblazer (VVAA), recopilación de relatos cortos.
• 2003 – Lady Constantine (Andy Diggle), mini serie.
• 2005 – All His Engines (Mike Carey), novela gráfica.
• 2005 – Papa Midnite (Mat Johnson), miniserie dedicada al secundario que creara Jamie Delano.
• 2008 – Chas: The Knowledge (Simon Oliver), miniserie dedicada al famoso sidekick de Constantine.
• 2009 – Dark Entries (Ian Rankin), este novelista de bestsellers escocés inaugura la línea Vertigo Crime contando con el mago en su primer trabajo para el mundo del cómic.
• 2010 – Pandemonium (Jamie Delano), novela gráfica pendiente de publicación.
Historias Cortas:

• 1993 – Garth Ennis: Tainted Love, para Vertigo Jam y All Those Little Girls and Boys, para Winter’s Edge #2.
• 2000 – Dave Gibbons: Another Bloody Christmas, para Winter’s Edge #3.
• 2000 – Paul Jenkins: Tell Me, para Winter’s Edge #1.
• 2002 – Mike Carey: Exposed, para el especial 9/11 Volumen 2.
• 2005 – Brian Azzarello: The Origin of Vice, para Vertigo Secret Files: Hellblazer.
• 2005 – Jamie Delano: Prodigal Son, para Vertigo Secret Files: Hellblazer.
• 2009 – Peter Milligan: Letter From A Suicide, para House of Mystery Halloween Annual #1.

Otras adaptaciones:

• En el año 2005 se estrenó una adaptación cinematográfica de Hellblazer. Bautizada como Constantine, el film fue dirigido por Francis Lawrence (Soy Leyenda). En la cinta, el papel de John Constantine estaba interpretado por el actor Keanu Reeves (Matrix). Parcialmente inspirado en la saga Hábitos Peligrosos de Garth Ennis (nos. 41 al 46 USA), esta obra resultó una adaptación distanciada y no demasiado fiel a la esencia del personaje. Y como todo producto cinematográfico juvenil con aspiraciones a hacerse un hueco en la taquilla, Constantine contó con su correspondiente adaptación a videojuego ese mismo 2005. Se trataba de Constantine, un multiplataforma (para PC, PS2 y Xbox), que en clave de juego de acción en tercera persona hacía al jugador revivir momentos de la película. Para los interesados, pueden leer un análisis aquí.

Hellblazer adaptado al cine y al videojuego

• Otra consecuencia de la adaptación cinematográfica fue el salto de John Constantine al género de la narrativa. John Shirley, escritor y guionista, nos entregaría tres novelas entre 2005 y 2006 con el objetivo de establecer un puente entre la inconmensurable distancia que había entre la versión del cine con la del cómic. Estas tres obras se titularon Constantine (2005); John Constantine, Hellblazer: War Lord (2006) y John Constantine, Hellblazer: Subterranean (2006).


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Las novelas, un nuevo derivado

En el apartado de apariciones estelares, son muchísimos los títulos ajenos (especialmente de Vertigo) por donde el protagonista de este artículo ha dejado asomar su gabardina. Entre estos cameos se pueden contar los realizados en series como The Spectre, The Sandman, Lucifer o Shade, el hombre cambiante. A destacar el papel de secundario habitual en colecciones como La Cosa del Pantano o Los Libros de la Magia. Estas son tan sólo las apariciones oficiales, dado que también se podría considerar a Constantine como un personaje largamente imitado. Tenemos por ejemplo a Hellstorm, el Hijo de Satán. Este personaje protagonizó en 2006 una miniserie para el sello MAX de Marvel, escrita por Alexander Irvine. En esta encarnación Hellstorm no podía recordar a otro que no fuera John, con la gabardina, la actitud e incluso una trama postiza en toda regla de Hellblazer. Otra imitación, en este caso algo más contenida, es David Kohl de la serie Phonogram (Image Comics). Esta obra de Kieron Gillen y Jamie McKelvie pretende especular sobre la relación existente entre la magia y la música. En la serie, calificada como un cruce entre Hellblazer y Alta Fidelidad, David Kohl hace gala de un cinismo y mala leche que a los fans de Hellblazer no puede menos que hacerles sonreír; estos aprendices… Otra posible inspiración, en este caso algo más rebatible, sería el Desolation Jones de Warren Ellis. Al menos ambos héroes tienen en común –y en parte– la apariencia, el carácter insolente y una actitud autodestructiva muy semejante; además de que los dos han de convivir diariamente con la tragedia, la soledad y la resignación de ver morir a sus seres queridos con demasiada asiduidad.
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¿Personajes inspirados en Constantine?

Opinión personal
Tras haber repasado la historia del Hellblazer tanto a nivel USA como nacional –dando buena cuenta a adaptaciones, versiones, imitaciones– e incluso haber leído las declaraciones de algunos autores respecto al personaje, todavía sigue pendiente de respuesta una cuestión. ¿Es necesario que Hellblazer continúe? Con una trayectoria de más de 250 números a sus espaldas, es fácil pensar que cada vez costará más que esta serie no se vea abocada a la reiteración. A buen seguro la colección seguirá contando con autores capaces y profesionales, pero la nostalgia de trayectorias anteriores, grabada en el imaginario colectivo, favorecerá siempre las odiosas comparaciones. Tal vez por eso casi ninguna etapa nueva nos parece mejor que las clásicas. Además, Vertigo es ahora un sello de autores, donde las creaciones tienen un principio y un final; y está claro que Hellblazer se encuentra cada vez más aislada. Porque procede de otra época, cuando estaban La Cosa del Pantano, Doom Patrol, Los Libros de la Magia o Animal Man. Todas ellas series de cierta calidad y equipos de reemplazo.

John Constantine

Sin embargo, la colección –el personaje más bien– sigue cumpliendo la función de leyenda viviente. A lo largo de los años, Hellblazer ha servido para consagrar a autores como Garth Ennis, Mike Carey o Andy Diggle. También ha realizado la función de experimentación para algunos autores de renombre, como Brian Azzarello y especialmente Warren Ellis, que forzó los límites de la maquinaria. No se podía esperar menos para nuestro inglés. Y por último está ese efecto llamada que Constantine tiene, el cual consigue atraer a autores de otros medios como Denise Mina o Ian Rankin. Es por todo esto, más que por motivos meramente artísticos, por lo que encuentro que Hellblazer todavía continúa siendo de mucha utilidad. Además, cuenta con unas ventas saludables y un grupo de seguidores fiel a los que se les haría una buena faena si la colección se clausurase.

Y en eso se resume Hellblazer para un servidor: un conjunto poliédrico y un personaje que prevalece por encima del autor que se encargue de él. En definitiva, estamos ante una colección que, tras más de 20 años de historia, continúa siendo fuente de experimentación e ingenio. Buena suerte John, cuídate mucho.^[

Hellblazer: John Constantine [El post que se merece]

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