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villa y torres y la crisis del delantero español

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Villa y Torres, suplentes en sus equipos no dan garantías de gol al campeón


España tiene un problema, el gol. O dos si hablamos de nombres propios: David Villa y Fernando Torres. La dupla goleadora de la Eurocopa 2008, ha ido decreciendo desde el estrellato en sus clubes, el Liverpool y el Valencia CF y el campeonato de Europa de selecciones, hasta el anonimato, casi en una posición marginal en sus nuevos equipos que han pagado cantidades importantes por sus traspasos, y que se debaten ahora mismo, entre la angustia de sus paupérrimas estadísticas, la suplencia en sus respectivos clubes y la palabra fracaso planeando sobre sus cabezas en Londres y Barcelona. Sin gol, España se ha convertido de la selección dominante, hegemónica en Europa y en el Mundo, (campeona de la Copa Mundial de Sudáfrica 2010), a un equipo ramplón, débil, vulnerable, pero sobre todo plano y previsible. La selección española reclama cambios a gritos y sus dos máximos goleadores en los últimos años, necesitan evolucionar en los próximos 6 meses si quieren tener un papel importante en la campeona y defensora del título. Analizamos los motivos por los que Villa y Torres no están rindiendo, las variantes tácticas que esto podría o debería acarrear en La Roja, y el futuro incierto de ambos puntas.

Villa y Torres fueron el relevo a una generación obsoleta encabezada por Raúl González Blanco. El delantero español con mejor prensa de la historia, (incluso más que Zarra), tuvo que ceder ante el empuje de dos jóvenes que venían despuntando en el panorama nacional e internacional. Torres comenzó apuntando buenas maneras en el Atlético de Madrid, pero justo cuando parecía que su trayectoria se estancaba, Rafael Benítez le encontró un sitio en la élite del fútbol mundial. Benítez diseñó un Liverpool vertical, rapidísimo y con un estilo que le encajaba a Fernando Torres como anillo al dedo. Torres comenzó a brillar con luz propia en la Premier y en la Champions. Su velocidad encontró un punto de pausa en los metros finales y acabó por concretar donde más le hacía falta, la definición. De repente, sus cifras goleadoras se dispararon, el Liverpool fue una máquina de precisión y, aunque no pudo ganar una Premier, sí fue protagonista en competiciones del KO.

Villa, por su parte, era el líder el insurrecto Valencia CF. Un equipo en constante autodestrucción, se construyó en torno al exuberante talento de Silva y la capacidad resolutoria de Villa. Claro que en el conjunto levantino, Villa no sólo era la estrella indiscutible si no que su función en el frente de ataque era barrer cualquier posición. No tenía a nadie que le acompañara y se manejaba con total libertad por los puestos de vanguardia. Villa fue peligrosísimo por su capacidad por detectar los puntos débiles de las defensas rivales, buscar las posiciones más ventajosas para su arrancada y definir de manera individualista. No sólo se aprovechaba de su velocidad, si no que él era quien buscaba los desmarques, (a mi juicio su principal virtud junto al remate), y la fase final de la jugada. Villa no participaba de la elaboración ni de la presión, era un francotirador; un hombre que unía a su precisión, la habilidad de buscar y encontrar la mejor posición en el frente de ataque para definir. Villa era la punta de la lanza de un equipo que jugaba en cuña con un definidísimo 1-4-2-3-1.

Villa y Torres conformaron una dupla de ataque letal en la Eurocopa 2008. En una posición novedosa para los dos, Luis Aragonés encontró una solución para su excelente centro del campo, que conjugaba a un Senna en el mejor momento de su carrera, Iniesta, Xavi y Silva como conductores de juego y los dos arietes, de distintas facultades arriba. Torres fijaba a la defensa y amenazaba con sus desmarques verticales a la espalda de los centrales y Villa, ratonero, buscaba los poros de las defensas rivales por sus principales defectos. Villa encontraba acomodo en los costados y Torres buscaba la verticalidad. El Guaje, que se lesionó en semifinales, era el máximo goleador antes de los partidos decisivos, Torres, en una parcela más gris a lo largo del campeonato, fue el autor del gol que dio el título en la máxima expresión de lo que era y probablemente es, un contragolpeador. Un delantero explosivo. La compañía de Cesc en los dos últimos encuentros también le ayudó a destacar más.

El prestigio alcanzado con sus respectivos clubes y ratificado con la selección española les valió el cartel de súper estrellas y su fichaje por dos de los clubes más ricos y poderosos de Europa. A Torres y a Villa, se les subió el nivel de exigencia y en estos clubes se les quitó el cartel de estrellas, en Londres y Barcelona ambos pasaron a ser actores de reparto cuando su mejor versión, siempre ha sido la de actores principales. A este pequeño detalle se le unió que, el fútbol moderno, impulsado por el efecto "carro ganador" del FC Barcelona, ha acabado evolucionando hacia un sistema donde ambos pierden sus mejores virtudes. En este sistema con tres puntas, Torres pierde el efecto sorpresa y su mejor versión, la potencia y el contragolpe, y Villa no encaja como 9 y sus técnicos han decido desplazarlo al flanco izquierdo del ataque. Una cosa es que Villa, como delantero centro y sin nadie a los costados, buscara caer en este perfil para arrancar sus jugadas de ataque y otra muy distinta es que pueda desempeñar la labor del especialista de banda. Villa es uno de los mejores delanteros del mundo para jugar en un 4-2-3-1, pero es mediocre en un 4-3-3.

España cambió de sistema con la llegada de Del Bosque. El salmantino entendió que la fuerza de su selección radiaba en la calidad de sus centrocampistas y margino las virtudes de sus puntas. España pasó a ser una selección ágil y brillante a un equipo espeso, rocoso, con agilidad en el manejo, pero sin puntas, sin aristas, sin gol. De hecho, es el combinado campeón del mundo que ha conseguido el título Mundial marcando menos goles. 7 en todo el campeonato.

España no brilló en el Mundial por su juego de ataque, sobrevivió porque supo sostener muy bien el balón y no encajó ningún gol en los partidos de eliminatoria, pero estuvo espesísima en ataque. Torres no encontró su posición, acabó el campeonato sin marcar y Villa tuvo que aportar todo su acierto para acabar con 5 goles y ser el hombre decisivo del equipo. Sin embargo, su participación en el juego no fue trascendente, sí su acierto. Torres perdió su puesto en favor de Pedro en semifinales y la final, y España encontró más recursos por la banda. El fútbol y los sistemas, muchas veces, son para especialistas, pero Villa, como 9, tampoco se encontró. Incluso la presencia de Fernando Llorente aclaró el panorama en un partido contra Portugal, (octavos de final), que iba camino del empate.

Después del Mundial, España ha seguido insistiendo en el sistema con Busquets y Xabi Alonso como pareja de medios centros y con difíciles remiendos a las distintas posiciones. Lo cierto es que ningún sistema se ha adecuado bien a las carcterísticas de sus puntas y el campeón de Europa y del Mundo, parece un ovillo sin punta de la que tirar. Una lanza sin arista o un lobo sin colmillos.

Villa y Torres no han sabido rendir al máximo nivel por dos motivos principales. No han sido estrellas en los mejores equipos del mundo y estos, no han jugado para ellos como sí lo hacían Valencia y Liverpool. Ahora, la selección española se encuentra con un debate complicado. Evidentemente, su principal virtud no es el gol. Del Bosque va a tener que sacrificar a uno de sus puntas, si no a los dos, para dar entrada a Cesc, Silva, Iniesta y Xavi, hombres imprescindibles en este equipo. Esto le deja sin margen para usar las bandas en el 4-3-3, y Pedro podría tener difícil su presencia. Ni hablar de Navas o similares. Pero... ¿quién va a jugar de delantero? ¿Dejará Del Bosque a Cesc como falso 9? ¿Utilizará a Silva en esa posición? Estas soluciones de emergencia limitarían las mejores posiciones de ambos. Posiblemente, la mejor solución sería renuncia a Busquets o a Xabi para rodear al eje de estos futbolistas y dejar un punta. Posiblemente Villa encajaría bien en este sistema, pero... quizá para entonces la moral o el estado físico del asturiano no sea el óptimo.

Las alternativas a la punta de ataque para España son limitadísimas. El tercer hombre en la parrilla de salida es Fernando Llorente, pero, al igual que sus dos compañeros en la delantera de España en el Mundial de Sudáfrica, el cambio de sistema en el Athletic de Bilbao no le ha favorecido para nada. Llorente, rodeado de cuatro centrocampistas rápidos y habilidosos ha perdido su principal fuerza, el juego directo. En el Athletic, ahora con Susaeta, Muniain, De Marcos y Ander Herrera a sus espaldas, ha perdido la efectividad que tenía el año pasado con dos extremos y Toquero incordiando a las defensas rivales. El equipo juega mucho mejor y más vistoso al fútbol, pero Bielsa ha limitado las prestaciones de su mejor hombre.

Detrás de ellos el inmenso vacío. En España suenan los hombres para el recambio de segundo nivel. Nombres como Álvaro Negredo o Roberto Soldado han cobrado más fuerza en los últimos meses. Sería un gran error. Negredo y Soldado representan lo mismo que Villa y Torres hace 4 años. Delanteros estrellas en sus equipos de segundo nivel, con libertad, capacidad de liderazgo y movimientos aleatorios. En una maquinaria mucho más avanzada como la selección española, o como podría ser el Chelsea o el FC Barcelona ambos fracasarían. Ni tienen el nivel ni el perfil necesario para ser los goleadores de equipos tan modernos y avanzados.

España tiene un problema, el gol, y dos nombres propios, Fernando Torres y David Villa. La solución; límite 6 meses.

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