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Bajo techo en Australia... Djokovic vs nadal

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MELBOURNE.- Como todo buen libro, la ansiedad se hace ingobernable por el deseo fervoroso de llegar a la última página. Si la historia es saludable, el suspenso por el final cobra una dimensión mayúscula. Algo de eso se siente por estas horas, entre castillos victorianos y edificios futuristas: todo lo que rebota en Melbourne, en tiempos recientes, es una pelota de tenis. La nostalgia de lo que supo ser no da tregua, pero no hay espacio para añorar lo que pasó; es hora de empezar a palpitar la última bola del casino. La que decidirá vida y obra de este deporte, o al menos, una pista de lo que será la temporada. La final de varones será un desafío estelar, el clásico moderno, el choque de dos mundos paralelos. Dos estrellas en el cielo: Novak Djokovic, el número 1 del mundo y el campeón defensor, contra Rafael Nadal, el anterior monarca con deseos de venganza. Los mismos protagonistas en tres finales grandes seguidas. Para no perdérselo. Para enamorarse del tenis de una vez y para siempre. Tal vez, el horario resulte un poco incómodo: desde las 5.30 de la madrugada del domingo de nuestro país y con televisación de ESPN. Sin embargo, vale la pena el esfuerzo. De no dormirse o de levantarse bien temprano. Se decide, de algún modo, el porvenir de las raquetas. Hay diez razones para disfrutarlo. Diez motivos para descubrir de qué están hechos estos dos competidores endemoniados.

1. Un delicioso juego psicológico. Rafa era el número 1 en 2011 y Nole le arrebató todo. Títulos, fama, poder. Le quitó lo más preciado: la autoestima. Chocaron en seis batallas y en todas ganó el serbio. Veamos: Indian Wells, Miami, Madrid, Roma, Wimbledon (con la frutilla con crema que saboreó con ser el nuevo rey) y el US Open, un tiroteo desmoralizante para cualquiera. Menos para Rafa, que sangra por la herida. Es un animal en celo.

2. En el historial, ventaja española. Tan grande había sido la diferencia contra Nole en el pasado (y contra Roger, y contra Murray?), que aún perdiendo seis cotejos decisivos, Rafa lleva diferencia en el historial: 16 contra 13. La brecha se comprimió, es cierto, pero el español transformó su juego, más punzante y agresivo, para recuperar el cetro. Djokovic fue un Fórmula 1 en el año que pasó, y será difícil que repita la temporada, pero sabe cómo lastimarlo.

3. Solían ser amigos, hasta que el cetro cambió. Iban a comer juntos, organizaban partidos benéficos y hasta hicieron algunas exhibiciones. Con el cambio de mando, la relación descubrió algunas grietas. Mantienen una relación cordial, pero la voracidad por la gloria, para estos dos gladiadores, no permiten segundas lecturas. Representan el gran nuevo clásico del tenis mundial. Rafa tiene 25 años, y Nole, 24. Pero van más allá: son el presente y el futuro de las raquetas.

4. La diferencia es grande. Nadal logró diez títulos de Grand Slam y Djokovic conquistó cuatro. Y en la historia personal del ATP, también saca ventaja el español, que alcanzó 46 títulos contra 28 del serbio. Nadal ganó todo lo que se propuso: Roland Garros (05, 06, 07, 08, 10 y 11), Melbourne (09), Wimbledon (08 y 10) y US Open (10), pero Djokovic se impuso dos veces en Melbourne y le ganó al español las últimas finales de Wimbledon y el US Open.

5. Llegan con la sangre hirviendo. Lo de Nadal es sabido, archiconocido: volvió a dejar tendido a Roger Federer en otra gran batalla de opuestos. De dos formas de vivir y sentir el deporte. Lo último fue el extraordinario sufrimiento que, por momentos, tuvo Djokovic contra Andy Murray. El suizo y el británico habían tenido un desempeño global excelente. Pero chocaron con dos rocas.

6. La primera carrera de una competencia feroz. Marcará tendencia este fantástico certamen: si gana Nole, el reinado será irresistible, tendrá un efecto psicológico en su adversario? y en los que siguen detrás. Si vence Rafa, lo tendrá respirando en la nuca a su adversario, en un gran duelo que será fascinante durante todo el año. Pero también le dará una cuota de esperanza a los siguientes perseguidores, que miran de reojo como estos dos guerreros se quedan con todo.

7. Una agresiva lucha desde el fondo. Son dos excelentes ejemplos que envían un mensaje: desde la base también se puede ser vistoso, talentoso, agresivo y ganador. Cuando visitan la red, sus voleas no suelen fallar. Pero es desde la última línea donde se sienten más cómodos. Desde allí, son capaces de ganar games, parciales, partidos y torneos. El que demuestre mente fría y corazón caliente desde su lugar en el mundo, ganará buena parte de la batalla.

8. Es parecido a un Barcelona-Real Madrid. Hay que salvar las distancias entre un choque futbolero y un match de tenis. Entre un deporte colectivo y una actividad individual. Si se despoja de esos pruritos, este encuentro está a la altura de lo que puede ofrecer ese gran duelo español. Lo tienen todo: carisma, fama, talento, clase. Y son ganadores, por sobre todo. Pocos deportes en el más alto rendimiento pueden descubrir los matices que ofrece este clásico explosivo.

9. El físico jugará su propio partido. Miden casi lo mismo (1,88m Nole y 1,85m Rafa) y pesan casi lo mismo (80kg, el primero, 85kg, el segundo), pero en el choque de planetas no jugará la apariencia, sino el desgaste. Son dos baluartes del deterioro de su cuerpo. Rafa llegó envuelto en dificultades: el hombro y la rodilla. Nole jugó la semifinal un día después. Y no resultó un juego de niños; fue una maratónica guerra de clases contra Murray: casi cinco horas.

10. El sabor del primer bocado. Tal vez sea el primero de varios choques en 2012. El Melbourne Park tiene un secreto que ahora puede revelar: estaba todo preparado en el Rod Laver para que se sentaran el serbio y el español en la mesa de los galanes. Si hubo algún rival en el camino, ellos se encargaron de minimizarlos. Ahora hay que sentarse y disfrutar. Relajarse y gozar con el espectáculo. Ya llegará el tiempo de la consagración.

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