real madrid y barcelona, dos formas de ver el futbol

Entiendo que el madridista que lea esto se va a encolerizar hasta el extremo, y quizá yo en su lugar haría lo mismo. Su argumento será que “mi equipo gana, y bate récords”. Y es plausible, real. Pero si a una historia de amor le quitas la pasión y sólo le dejas el sexo, al final, aburre. Y eso, cuando el enfado mengua, se ve con más claridad.

El barcelonista que ojee estas letras pensará que está viviendo una época que podrá contarle a sus hijos. Muchos culés empiezan a presumir no ya no de ganar títulos, sino de haber visto jugar a Messi, Xavi, Iniesta, Busquets… He visto pocos equipos que alcancen ese grado de reconocimiento, propio y ajeno. Le veneración por encima del fútbol.

Mourinho y Guardiola, y de ellos ya se ha hablado hasta la saciedad, personalizan ese antagonismo en sus conductas, sus formas, sus improntas. Han llevado su idea al verde del césped. Y sus caracteres se traducen en lo que podemos ver en sus partidos. La calma frente a la estridencia. La elaboración frente a la contra. El estilo frente a la urgencia. La vanidad frente a la falsa modestia. Cristiano Ronaldo frente a Messi.

Pero los estilos son antagónicos para ganar, y hasta para perder. En el primer aspecto todo es lícito, ya que cada cual alcanza su meta, su objetivo, con los modos y maneras que tiene a su alcance o ve más aplicables a su plantilla o a su filosofía. Si eres neutral, si no tienes colores blancos o blaugranas, elegir es más fácil. Mucho más fácil.

Pero lo complicado en el fútbol es perder. Eso si es duro y no las patadas del rival. Y en eso hay una diferencia más profunda todavía entre Madrid y Barcelona. Esta semana lo hemos podido comprobar. El equipo de Mourinho, que sigue queriendo llegar a sus objetivos con un método rácano en fútbol y amplio en estadística, termina sin pasar el centro del campo, y cayendo en el último suspiro, con el equipo defendiendo dentro del área, saliendo, intentando, a la contra con Cristiano aislado como si fuera ajeno al resto del equipo.

El Barcelona termina perdiendo sin apenas pisar su campo. Jugando 35 minutos en la parcela del Chelsea, tocando, sin acelerarse, con cambios que proponían más fútbol y ningún toque de arrebato que cambiara el estilo. No hizo su mejor partido, pero fue fiel a sí mismo. Y eso, al menos para este humilde amante del fútbol, es mucho. Lo es todo.

Los dos grandes de la Liga cayeron, y eso ya debería ser noticia. El Real Madrid fuera de casa y el Barcelona sin marcar, más noticia aún. Pero el poso que queda al paladar del neutro de colores pero enamorado del fútbol es que los blancos iban con un rumbo distinto, y los azulgranas, simplemente, tuvieron mala suerte. Maneras distintas de perder, de ganar, de concebir el juego. Unos pasarán a la historia del fútbol como uno de los mejores equipos de todos los tiempos. Los otros, me temo que no. La constatación de un hecho no debe provocar nunca malestar, sino análisis. Los gustos en el fútbol están para ser contrastados, no insultados.

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