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Román: "Yo amo este club. Notas imperdibles

Román: "Yo amo este club. Mi papá me hizo bostero y voy a morir bostero"
Román: "Yo amo este club. Notas imperdibles

A los 34 años, el N° 10 sigue disfrutando del fútbol; hace un repaso de su carrera y se plantea nuevos desafíos: "Sueño con ganar algo más".

Por Diego Morini para Canchallena

Camina con la seguridad de quien se siente dueño del espacio. Pregunta cuál será el lugar reservado para la charla y todos esperan una indicación. Se mueve como un verdadero anfitrión, pide agua, se sienta y espera. Es Juan Román Riquelme y su aura es la que mantiene a todos a su alrededor a su disposición. Aguarda el instante exacto para responder, se toma dos segundos para pensar, y suelta cada palabra con la contundencia de quien sabe bien qué pretende decir. Así como en la cancha impone condiciones, cuando charla en modo entrevista contesta con la misma precisión que intenta en cada pase dentro del campo.

Se acomoda en el sillón, se frota las manos, habla pausado e interviene sobre alguna pregunta si lo entiende necesario. Eso sí, se vuelve menos burocrático cuando termina la entrevista: "Román, Iniesta dijo que los mejores goles los hace cuando juega con amigos. ¿Y vos?". Piensa, suelta una sonrisa enorme y devuelve: "No sé. Vos viste lo que jugó ayer ese muchacho [por el choque de Champions ante PSG]. Por favor. Tremendo".

-¿Estás disfrutando de estar en Boca o dejaste de hacerlo por la responsabilidad que tenés?

-Disfruto mucho cada día. Disfruto de cada entrenamiento, de la concentración, del partido. Los partidos los disfruto, porque me gusta jugar al fútbol. Nosotros estamos con la ilusión de hacer las cosas bien en la Copa. Creemos que no estamos tan mal como todos dicen, porque hemos logrado clasificarnos un partido antes de que cierre la primera ronda. Es la Copa Libertadores y para nosotros es muy importante.

-¿Ustedes también entendieron ahora que no están tan mal?

-No, nosotros confiamos en el plantel que tenemos. Si no confiásemos en nuestro equipo, ahí sí estaríamos preocupados, estaríamos preguntándonos para qué estamos. Pero cuando uno se clasifica una fecha antes en la Copa, cuando juega contra el puntero, del que se hablan maravillas, y uno lo supera, quiere decir que las cosas no están tan mal.

-Decís que disfrutás todos los días, ¿desde que debutaste en primera que es así?

-Siempre dije que de lunes a sábado es mi trabajo: tengo horarios que cumplir, tengo un jefe que es el entrenador, el que manda. Y el día domingo a mí me gusta jugar al fútbol. La paso bien dentro de la cancha. Pero sí es verdad que cuando uno es más chico no se da cuenta, pasa todo muy rápido, no disfruta de las cosas que va viviendo, pero ahora que estoy más grande, en el final de mi carrera, soy más consciente de todo y disfruto más.

-Sos de una raza de futbolistas que pregonan una forma diferente de jugar. ¿Podés divertirte en la cancha?

-Jugar al fútbol es lo más lindo, jugar un partido tiene momentos. Si vos fallás uno o dos pases seguro que te fastidiás un poco. Pero cuando las cosas que intentás te salen, disfrutás al máximo y te sentís contento.

-Cuando la gente te ovaciona, ¿te pasan hoy las mismas cosas que cuando recién empezabas?

-Yo tuve la suerte de debutar y que el primer día la gente coreara mi nombre. Para mí es increíble sentir tanta confianza de la gente hacia mí. Entro a la cancha y siento que la gente confía mucho en mí, y eso es maravilloso. Siento un compromiso muy grande con el mundo Boca.

-¿Creés que te merecés tanta idolatría de los hinchas?

-La verdad es que hay veces que da un poco de vergüenza. El día que perdimos la final con Corinthians había mucha gente demostrando cariño. Nunca pensé que había tantos hinchas que me quisieran. Voy a estar eternamente agradecido.

-Si antes de la final con Corinthians hubieras advertido lo que la gente te quiere, ¿quizá no hubieses dicho que estabas vacío?

-La gente tuvo mucho que ver para que yo volviera. Soy de pensar que esos meses me vinieron bien, mi cabeza estaba que explotaba. Mi exigencia con el club es muy alta; poder llegar a la final de la Copa Libertadores fue un esfuerzo muy grande, teníamos la ilusión de ganarla, no pudimos y creía que después de eso. No tenía más. Ahora tengo fuerzas nuevamente, tengo ganas. Y tengo un entrenador que si me dabas a elegir cuál debía ser para el final de mi carrera, lo elegía sin dudarlo.

-¿Qué querés decir con que la cabeza "te explotaba"?

-Es que yo vivo las cosas como todos mis compañeros, pero diferente. Yo amo este club. Mi papá me hizo bostero y voy a morir bostero. Es así de fuerte el sentimiento que tengo.

-¿El amor por Boca te hizo romper con los mandatos familiares? Porque dijiste que no volvías más, que tenías palabra y, sin embargo, regresaste.

-Fue todo junto. Durante ese semestre Boca jugaba y yo lo miraba como hincha, quería ganar, insultaba como cualquiera. Y el día del clásico con River empecé a sentir cosas que no había experimentado por dentro. Estaba enojado, caliente. Por eso lo llamé al entrenador al otro día y tuve la suerte de que tanto él como el presidente estaban contentos con la decisión que yo había tomado.

-Hablaste de la selección, ¿no te genera ganas de estar?

-Yo tuve la suerte de jugar con los mejores, con Maradona y con Messi. Es algo lindo, puedo contarle a mi hijo que jugué con ellos. Después, la selección espero que llegue bien al Mundial. Tengo que concentrarme en mi club, en hacer las cosas bien y en darle alegrías a Boca.

-¿Te gusta cómo juega?

-La selección tiene una ventaja: al mejor del mundo. Él está muy comprometido y si Messi está muy comprometido, los demás tienen que estar 10 veces más metidos. Tienen que ayudarlo para que el equipo sea competitivo.

-Messi se identifica con Sabella, ¿por eso rinde más y mejor?

-No lo sé... Messi no necesita entrenador. Es el mejor de todos. Lo hace ahora igual de bien que cuando estaba Guardiola, que todos decían que lo mimaba. Cuando estaba Basile jugaba bien. Para otros no, pero para mí siempre jugaba bien. Y ahora tiene a Sabella y sigue jugando de la misma manera. Está contento, lo está disfrutando y eso es bueno.

-¿Vos sí tenés que identificarte con quien te da las órdenes?

-Yo tengo la suerte de estar con un técnico que me ha enseñado mucho. Siempre he aprendido de todos los DT, cosas buenas y malas. A los jugadores de tanta categoría se los puede ayudar, pero les salen las cosas sin darse cuenta. A Messi estoy seguro de que si después de un partido te sentás a hablar con él y le preguntás por qué hizo tal cosa, te dice: "no sé".

-¿A vos te pasa lo mismo?

-No sé. Yo. Hay veces que yo. Se ha hablado mucho del festejo del gol de Palermo contra Arsenal (Clausura 2010), pero a una sola persona, a mi hermano, se le ocurrió preguntarme cómo hice para ver a Palermo del otro lado en lugar de hacer el gol. Y yo le dije, "vi uno de azul, no sabía que era él, era un compañero, me salió". Creía que él estaba en mejores condiciones para marcar el gol.

-¿Imaginabas ganar todo lo que lograste?

-Soñaba con jugar un partido en primera y con la camiseta de Boca. Eso sí lo soñé. Pero no que la gente me iba a querer tanto. Tampoco tener la suerte de haber ganado tantas cosas con el club. Ojalá le podamos dar algo más. He logrado más de lo que esperaba con la camiseta de Boca.

-¿Y ser Riquelme? ¿Que tu nombre trascienda?

-Eso es lo que hace que yo tenga un compromiso tan grande. Tengo claro que si no fuese por Boca yo no sería Riquelme. A la gente que le gusta como juego le estoy agradecido, y a los que no les gusta tanto, no me molesta que lo digan.

-¿Te gusta el torneo argentino?

-Sí, pero creo que se vive con muchos nervios. Descender para los equipos es la muerte. Fijate que en Europa se desciende y no pasa nada, se lo toma como algo que puede suceder. Se lo toma con una tranquilidad enorme.

-¿Y por qué pasa eso acá?

-Por la forma en la que vivimos. Vivimos y jugamos muy nerviosos. Vos a las 7 de la mañana venís para acá y ves gente insultándose de un auto al otro. No es sólo en la cancha, es la sociedad, vivimos así. Afuera, en el exterior, no pasan esas cosas. Para ellos ir a la cancha es como ir al cine o al teatro. De todas maneras, tenemos la suerte de que aun con problemas y con algunos clubes con pocas comodidades para trabajar siguen saliendo jugadores buenísimos.

-¿Estás preocupado por las nuevas generaciones, que parece que están en otra sintonía?

-Lo que pasa es que nosotros, antes, sabíamos que teníamos que jugar bien para tener la chance de entrenarnos con el equipo de primera. Hoy la mayoría que va al juvenil ya está jugando en primera. Es una manera diferente. También yo soy de pensar que el fútbol te tiene que gustar. Hoy los pibes están pendientes del botín nuevo de Ronaldo o Messi, del teléfono último modelo, pero si les preguntás: "¿viste el partido entre el Chelsea y el Fulham?", no saben que se jugaba un partido. A mí me gusta demasiado el fútbol y trato de ayudar a los chicos en ese sentido.

-Acá, en Boca, siempre estás rodeado de los más chicos.

-Me intereso mucho por los chicos. Para mí es importante ir una vez por mes a comer a Casa Amarilla y ver cómo están los chiquitos, saber cómo la pasan, si disfrutan de estar viviendo ahí. Me pone contento que cada división de inferiores, cuando vuelve de un viaje y hace un asado, me invite a comer con ellos. Son momentos que disfruto y ojalá que ellos también.

-¿Les transmitís a ellos cómo fue que tu generación ganó tanto?

-Tenemos la suerte de tener muchos chicos que quieren hacer las cosas bien, que quieren ayudar, y ojalá que podamos hacer un buen torneo y una buena Copa. Tenemos un ejemplo muy claro, como Clemente, que ha ganado todo. Lo vas a ver que juega cada tres días sin chistar. Por eso digo que no es necesario hablar, él habla poquito, pero es una persona muy alegre, que le hace muy bien al grupo. Juega miércoles y domingo, es para admirar. Y creo que los chicos eso lo valoran mucho.

-Cuando ves a los chicos de Boca, ¿te sentís tranquilo?

-Boca está bien. Tiene la suerte de tener muchos chicos que juegan bien: Palacios, Bravo, Fernández, que está jugando desde el semestre pasado, Blandi, que si te ponés a pensar por ahí no llega a los 20 partidos como titular y siempre que entra lo hace bien. Sánchez Miño ya ha demostrado la categoría que tiene. Colazo, Erbes, Nahuel... Tenemos un montón. Y tienen un entrenador que los va a ayudar mucho. Creo que Boca va a tener una buena cantidad de jugadores.

-¿Qué te queda por soñar para tu carrera?

-Sueño con ganar algo más. Tuve la suerte de irme en 2002 y ya habíamos ganado bastante. Volví en 2007 y ganamos la Copa. Me fui y volví en 2008 y volvimos a ganar. Y en 2010, terminó mi contrato, lo renové y volví a ganar. Ahora volví de nuevo, así que vamos a ver si podemos ganar otra vez.



El enganche no irá a San Juan, pero sí a México:
Juan Román Riquelme no jugará mañana con San Martín, en San Juan, por la 9° fecha del torneo Final, pero sí viajará a México para enfrentar a Toluca, el miércoles próximo, por la Copa Libertadores. Carlos Bianchi quiere finalizar primero en el Grupo 1 y para el partido internacional también cuidará a Blandi, Orion, Erviti, Somoza y Albín.
393
partidos jugó Juan Román Riquelme en Boca, contando amistosos y oficiales, y anotó 91 goles. Festejó 11 vueltas olímpicas.


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Juan Román Riquelme, en un mano a mano con el diario Crónica, habló de todo: de su presente, de la exigencia que hay en Boca, de DT anteriores, como Russo y Falcioni, del fútbol actual y del caso Migliore, entre muchas otras cosas.

Por Marcelo Rodríguez

El protagonista de esta historia no necesita de gran presentación ni nada por el estilo. Tampoco hace falta describir demasiado su manera de ser o de jugar. Charlar de fútbol con Juan Román Riquelme es simplemente disfrutar y que los lectores puedan sentir lo mismo.

Entre sus consideraciones, aseguró que la actualidad de este Boca, con técnico nuevo y jugadores nuevos, es “normal”, aunque reconoció que “el entusiasmo fue general”.

-¿Cómo estás, cómo te vas sintiendo con el correr de los partidos?

-Bien, me siento bien, contento. Disfrutando mucho de cada entrenamiento, de cada partido. Contento porque clasificamos a la Copa, y sabemos que tenemos muchos partidos por delante y tenemos que mejorar.

-¿Estás llegando como antes en lo físico y en lo futbolístico, o sentís que te falta algo más?

-Me siento muy bien, muy contento. Tuve dudas en el primer partido cuando volví a jugar contra Unión. Después de tanto tiempo... Por más que siempre estuve jugando al fútbol con amigos, no es lo mismo. Quiera o no, uno siempre tiene esa duda. Cada partido que voy jugando me voy sintiendo cada vez mejor.

-¿Dónde se juega mejor, con los amigos o profesionalmente?

-El fútbol es lindo. Entre amigos uno se divierte, la pasa bien. Acá, para mí es muy importante, porque soy hincha de este club, tengo un compromiso con la gente.

-Desde tu experiencia, ¿qué pasó al comienzo de la temporada, en la cual pareció que todo el plantel cayó en su rendimiento?

-Creo que siempre pasan estas cosas. Bianchi es un entrenador que ganó mucho, que tiene “mal acostumbrados” a los hinchas, a los dirigentes, a los jugadores, a los periodistas... Siempre que vino, ganó, y no necesitó mucho tiempo. Ahora está pasando lo normal cuando uno agarra un equipo nuevo, pero también tenemos que ser conscientes de que el objetivo más claro para Boca es la Copa. Ya pasamos a la siguiente fase una fecha antes, y eso es muy importante.

-Pareciera que con Bianchi, en vez de motivarlos positivamente, pasó al revés. Como si los jugadores sintieran que con él sentado en el banco ya está, que con eso alcanza...

-El entusiasmo fue general. Y con todos los entrenadores que agarran un equipo pasa lo mismo. Con Julio Falcioni se terminó ganando un campeonato, llegamos a la final de la Copa, pero el primer semestre fue malo. Hay que ser consciente de eso. Lo que pasa es que la llegada de Bianchi ilusiona a todos. Y todos creen que va a ser muy fácil. Que llega él y soluciona todo. Sí estamos contentos, con confianza, y vamos a salir.

-Ahora, con Falcioni salieron campeones, pelearon hasta el final la Libertadores, pero un día la gente se cansó, pidió cambios y no quiso más a Julio.

-La exigencia de este club es muy grande. Después de haber tomado la decisión de echar a Russo después de la final perdida contra Milan, las cosas se pusieron muy exigentes para los entrenadores. Julio salió campeón del fútbol argentino y le pedían la Copa; Russo ganó la Libertadores, a los cuatro meses perdió con Milan y se tuvo que ir. Parecía algo normal... cuando no tiene por qué ser así. Ganó la Libertadores que es muy difícil ganarla. Y perdió con Milan, que eso podría ser algo normal. Y se tuvo que ir como si nada. Acá todo es nuevo. Tenemos entrenador nuevo; jugadores nuevos. Que a algunos les lleva más o menos tiempo en acomodarse. Y que ojalá que ahora arranca el mano a mano en la Copa, podamos jugar mejor.

-El hincha de Boca parece que también defiende una manera de jugar, porque a Falcioni no se le podían discutir resultados, pero sí la manera de encarar los partidos. El Boca de Falcioni era muy defensivo... ¿Ahora hay un cambio en la mentalidad y se respeta más lo que es históricamente la manera de jugar de Boca?

-No lo sé... Yo respeto a todos los entrenadores. Estoy en el final de mi carrera y aprendí de todos. Si me das a elegir, quería estar al final de mi carrera con Bianchi, que me enseñó mucho. Y si les das a elegir a los hinchas, también querían a Bianchi. Creo que estamos todos contentos. Que tenemos que jugar mejor, claramente que sí. Tenés que jugar mejor que el rival. No voy a entrar en si se es más ofensivo o defensivo. Acá lo importante es sentirse contento, jugar cada vez mejor. Que el defensor defienda, que el volante defienda y ataque y el delantero ataque. Que el arquero ataje... Que cada uno haga su trabajo.

-Contra Lanús se vio una mejoría en el equipo. ¿Hay que pensarlo como casualidad o que realmente la situación va mejorando de verdad?

-Para nosotros fue algo bueno. Enfrentábamos al puntero, del cual se hablan maravillas. Que venían a jugar con todos los titulares. Nosotros salimos a jugar con un equipo confiado en que lo podía hacer bien. Y estuvimos cerca; los hemos superado en el juego. Fue importante y nos dio confianza, porque jugamos con muchos chicos que no tienen o tienen pocos partidos en la Primera. Creemos que teníamos que haber ganado, y que podemos jugar de igual a igual con cualquiera.

-¿Lo ves con chances en la Copa?

-Mientras estemos en competición... el entrenador, casi siempre que la ha jugado llegó a las finales. Acá hay jugadores que el año pasado también enfrentamos en la final a Corinthians. Y jugadores como Ledesma, Clemente, que ya ganaron la Copa y tienen la ilusión de volver a ganarla. Varios ya hemos recorrido ese camino muchas veces.

-¿Los brasileños son los rivales a vencer?

-Todos son difíciles. En la Copa anterior, Fluminense era favorito, la U de Chile también; a Corinthians no lo nombraba nadie. Pasó de suerte ante Vasco da Gama y llegaron a la final. Nadie apostaba por Corinthians y llegó a la final. Si somos conscientes de que podemos jugar bien y de igual a igual con el rival, vamos a ser un equipo muy difícil.

-Pensando en aquella final con Corinthians, ¿hay alguna explicación para saber por qué se jugó así?

-Fue una final mala. Los dos equipos jugamos mal; cualquier error iba a definir el partido, y fue lo que pasó. Sí puedo decir que las finales se ganan, a veces, con poquitas cosas.

-¿Sentís que ahora podés jugar todos los partidos que se presenten, y no como al comienzo de tu vuelta, en la cual se pensaba que ibas a jugar sólo Copa?

-Me gusta jugar, disfruto hacerlo. Siempre digo que hacer pretemporada y esas cosas no asegura nada, porque estamos llenos de lesionados. A veces las cosas pasan... Estamos en condiciones, por nuestro trabajo, de que siempre tengamos molestias. El otro día jugué dos partidos seguidos y me sentí muy bien.

-¿Te gusta cómo se está jugando?

-Está complicado, ¿no? Se corre mucho, se pelea mucho. No sólo la gente está nerviosa.

-¿Qué podés decir del caso Migliore?

-Ojalá que vuelva a jugar al fútbol cuanto antes. No estoy muy al tanto de cómo están las cosas, pero él es un jugador de fútbol y tiene que jugar.


La confianza de sus compañeros

Su presencia aumenta, sin dudar, el rendimiento de sus compañeros. Aunque no siempre Boca gane, Riquelme genera alrededor de él que sus compañeros jueguen más sueltos.

-¿Cuánta importancia tiene tu presencia sobre el juego de Clemente Rodríguez?

-Clemente debe estar entre los dos o tres mejores laterales izquierdos de Boca. Para mí es fácil hablar así, porque es mi amigo, es como un hermano para mí. Dirán que hablo así porque es mi amigo, pero un jugador que haya ganado tres Copas Libertadores... no se encuentran. Eso habla por sí solo. Es una persona muy alegre, que ayuda en el vestuario. Por ahí no se expresa, porque le da vergüenza, pero está todo el día de buen humor.

-¿Te das cuenta de que vos potenciás a tus compañeros?

-Yo siento que mis compañeros, que el entrenador y que la gente confían en mí. Es algo lindo, importante. No es fácil sentir eso como futbolista. Y a mí me pasa en este club.

-Mirá si te hubiera pasado en el inicio de tu carrera, hubiera sido un peso imposible de llevar...

-En el primer partido con Unión, faltando 20 minutos la gente comenzó a corear mi nombre...

-Aunque Veira te hacía correr como carrilero...

-Y... tenía 20 años. Además, jugaba al lado de compañeros que me enseñaron mucho. Hoy trato de ayudar a los más chicos.

"Parezco muy serio, pero no lo soy"

Es el eje de odios y amores. Pero esto no parece importarle demasiado a Román, quien de alguna manera dijo que el hecho de que lo critiquen es “bueno para mí”.

Muchas veces se ha hablado (y se sigue hablando) de su personalidad y de sus condiciones futbolísticas. De ahí que se consideren las corrientes “riquelmistas” y “antirriquelmistas”, tanto en Boca como cuando jugó en el seleccionado argentino.

-¿Qué sentís, qué pensás cuando cierta parte del periodismo te destila tanto odio?

-Tengo una manera de ser por la cual, parezco muy serio, pero no lo soy. También soy consciente de que no a todos les puedo gustar cómo juego. Cada uno tiene su opinión y yo la respeto.

-Tras el empate con Lanús, algunos desmerecieron el rendimiento de Boca, aduciendo que Lanús no le quiso ganar. Quizás esperaban un resultado en contra del “Xeneize” para renovar las críticas hacia vos y hacia el entre nador.

-Uno se acostumbra a eso. Uno está preparado. Para mí es bueno, porque la exigencia es grande, porque uno tiene que ser protagonista y hacerlo bien. Pero como mi compromiso con el club es muy grande... El jugador de fútbol sabe cuándo juega bien y cuándo no. Contra Lanús hicimos un buen partido. En el primer tiempo tendríamos que habernos ido ganando y también nos faltó un poco de suerte. Estamos tranquilos, porque clasificamos en la Libertadores y ahora en el mano a mano, con la ayuda de la gente y de los jugadores que están lesionados, pero que vamos a recuperar, vamos a ser un equipo más fuerte.

Trata de conocer a cada uno de los chicos del club

La relación de Riquelme con los más chicos del plantel siempre fue muy buena. Hoy, el enganche sabe que es un referente de éstos y por lo tanto, trata de compartir asados y tiempos con los pibes.

-¿Cómo ves a los más chicos del plantel?

-Los veo bien. Soy de tomar las cosas con calma. Cuando las cosas no salen, los más grandes tenemos que asumir esa situación, y que los chicos estén para ayudarnos, para que ellos se sientan cómodos, que puedan disfrutar. Ellos la pasan bien, nosotros estamos contentos con el equipo que tenemos y que podemos jugar de igual a igual a cualquiera en la Copa.

-Tu compromiso con los más chicos no solamente son por cuestiones personales, también en lo futbolístico. El otro día te escuchamos decirle a Sánchez Miño “jugá normal”...

-La suerte que tengo es que con los más chicos tengo una relación muy buena. Voy todas las mañanas al consultorio de la Reserva para saber quién está lesionado, cómo están. Siento la obligación de una vez al mes de comer en Casa Amarilla con los chicos que viven en la pensión. Trato de conocerlos a todos. Siento esa obligación. Y es lo que me toca, soy de los más grandes y los chicos necesitan que los ayude.

-¿Obligación? Ganas de hacerlo, simplemente...

-Para mí son momentos lindos. Cuando los chicos viajan a jugar al exterior y el club les organiza un asado, los chicos piden que esté con ellos. Cuando vuelvan los que viajaron a Qatar, voy a comer un asado con ellos. Me pasó a mí de chico, que quería conocer a los más grandes, y a ellos les pasa lo mismo.

-Y de los chicos que están en el plantel ¿cuál te gusta más?

-Boca tiene muy buenos jugadores. Demostraron, la mayoría, que lo pueden hacer bien. De Sánchez Miño hasta se habló de selección. Colazo, Palacios lo hace bien; Bravo también... Nahuel Zárate ha jugado y lo ha hecho bien. Son chicos con futuro. Ojalá que el equipo pueda jugar mejor. Si lo hacemos, los más chicos lo van a disfrutar y se les va a hacer más fácil.


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