El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Historias Racinguistas

Anuncios

Antes que nada le quiero agradecer al usuario Lu777 por dejarme usar su post.

El viejo del primer piso


El viejo del primer piso tenía infinidad de arrugas. Su espalda estaba curvada de una manera extraña, casi antinatural. Su barba era gris. Larga pero prolija. Vestía elegantemente, un traje antiguo, pero que aún le quedaba bien a pesar de no estar planchado. Se notaba que mantenía un porte noble, y de dignidad, como si quisiese ocultar el paso del tiempo.
Se acercó perezosamente hasta el cajero del Pago Fácil y sacó unas cuántas boletas. El chico que atendía lo miró curioso mientras recibía la documentación.
-Perdone que le pregunte, Señor. ¿Usted trabaja en la planta de arriba?
El veterano no dejó de sacar boletas para contestarle
-Así es joven.
-¿Sabe que tiene un Pago Fácil arriba? Le digo así no tiene que bajar hasta aquí.
-Lo sé, lo sé. Es que no suelo venir mucho por aquí. En realidad trabajé al lado de su local hace más de 25 años, pero quise venir a ver cómo estaban las cosas. Quizás vuelva a trabajar por aquí el año que viene.
-Pero hace más de 25 años no existía Pago Fácil, señor.
-No, joven. Es cierto. Este local en el que usted trabaja era un Pumper Nic en esa época.
-¿Pumper Nic? ¿Qué es eso, señor?
-Ese local con el hipopótamo... como el Burger King de ahora, o el Mc Donalds.
El viejo sacó su billetera y se la entregó al muchacho.
-Saque la plata de ahí, para pagar las deudas, por favor.
El muchacho abrió la billetera rota y desalineada y contó los billetes y las monedas.
-No alcanza, señor.
-¡Ah! ¿Falta mucho?
-Y, sí señor. Son muchas boletas, falta mucho dinero.
-Entonces cobre las que pueda, pero déjeme algo, en todo caso las pago el próximo mes.
El chico empezó a pasar boletas por el lector óptico, y aprovechó la ocasión para sacarse la duda.
-¿Este aquí en la billetera es usted?
-A ver –dijo el anciano y el muchacho le mostró la foto– Sí, soy yo. Mucho más joven por supuesto.
-¿Jugador de fútbol?
-Sí, de galera y bastón. Hermosos tiempos.
-¿Y las copas del piso?
-Ah, tiempos de gloria. Gratos recuerdos.
-Dicen que usted es una leyenda en el primer piso.
-Puede ser joven, fui unos de los primeros allí. Marqué el rumbo. Pero en fin, el tiempo no pasa en vano. Le diría que muchos siguieron mis pasos, aprendieron a caminar conmigo, el caso es que mejoraron, algunos empezaron a correr más rápido e incluso se animaron a soñar... y volaron.
-¿Y usted?
-Y... Yo vivo de sueños y recuerdos. Y de pequeñas alegrías. Pero soy feliz. Parece increíble, ¿no? Pero así soy yo. El ser humano es inconformista, siempre quiere más, más y más. No está mal el anhelo, pero hay que saber valorar lo que uno tiene, sino uno sería un desagradecido con la vida.
-Dice cosas muy lindas, señor.
-El tiempo lo vuelve a uno sabio.
-Es cierto. Tenga, éstas boletas quedan pendientes, recuerde que puede pagarlas arriba si quiere el próximo mes, sino baje por la escalera mecánica y me hace un guiño o un gesto, y yo le hago un lugar en la fila y lo atiendo. Hoy está tranquilo, pero hay días que esto es un quilombo, el primer piso es más ordenado, pero acá le puedo asegurar que se matan.
-Si, no cambió mucho a cuando estuve, pero sino le molesta, prefiero pagarlas arriba. Sólo bajé para recordar.
-No hay problemas, señor. Igualmente fue un gusto para mí hablar con usted. Le dejo este cupón, se puede ganar un auto. Lo llena y yo se lo llevo a la urna después.
-Muchas gracias, joven ¿Tiene una birome?
El viejo terminó de escribir, guardó su billetera llena de fotos y ya sin plata. Acomodó las boletas pagas en un bolsillo, y las restantes las guardó en una cartera de mano marrón. Saludó en forma cordial, se dio vuelta y comenzó a caminar lentamente hacia el primer piso. El chico se quedó observándolo, admirando tanta grandeza y tanto orgullo, y no pudo evitar comparar la mueca de felicidad en la cara del hombre, con la mirada triste y cansina que portaba. Su mente se dejó llevar por unos segundos, por eso tardó en darse cuenta...

-Señor! -Gritó el cajero- En el cupón se olvidó de colocar nombre, apellido, edad y localidad.
El anciano se dio vuelta y sonrió alegremente:
-La edad no se pregunta jovencito.
El chico no pudo evitar un mohín de complicidad
-Entonces el resto.
-Ah, el resto no hay problemas. Me llamo Racing Club, y soy de Avellaneda – y se encaminó al primer piso convencido que nunca más iba a bajar.

El día que hasta Dios lloró


La lluvia golpeteaba los vidrios del amplio ventanal de madera tal de generar
un aspero ambiente para una charla generacional. Pero el nieto gozaba con las
anecdotas del abuelo; quien a su vez sentí a un placer indescriptible al saber
que era interlocutor válido en el comentario de sus hazañas de
antaño.Gabrielito, era un niño inquieto y locuaz, apasionado por los relatos
de Don Mariano, su querido abuelo, y este a su vez utilizaba ese apasionamiento
para poder pasar un día de lluvia encerrado sin poder salir.El niño jugaba
con sus dedos persiguiendo las gotas que se desplazaban a lo largo del vidrio en
forma descendente.
-Mirá abuelo, que gotas tan grandes!.
-Si Gabrielito, se parecen a las lagrimas de Dios.
-¿Cómo a las lagrimas de Dios abuelo?
-Si,en realidad es un mito que se generó de una vieja anecdota, que me sucedió con
mi papá y mi abuelo, en el 2001.
-¿En el 2001, abuelo?. ¡Hace un monton de tiempo!.
-Si bebe, exactamente un 27 de Diciembre del 2001.
-¿Y que pasó abuelo?
-Es una historia larga y emocionante Gabrielito, estábamos pasando un año triste. En el 2001 fué para todo el pueblo un año muy triste, con muchos inconveniente políticos y económicos. Estos inconvenientes hicieron que renunciara un presidente tras otro y que los conflictos se agravaran.
-Pero abuelo. ¿Por qué lloró Dios?
-Mirá¡ hijo, se vivia una semana de tensión a puro cacerolazo, con protestas callejeras a diario, saqueos de comercios y varios muertos.
-¡Ahora entiendo, por eso llorába Dios!
-Quizas haya sido concecuencia de tantos sucesos, pero ese dí a, el 27 de Diciembre estabamos mi abuelo, mi papá y yo sentados precensiando un partido de futbol, "EL partido de futbol"; y en un determinado momento comenzaron a caer unos gotons enormes del
cielo.
-¿Se mojaron todos?
-No Gabrielito, las gotas no mojaban; en realidad mojaban, pero era tan importante lo que pasaba que el agua no se sentía.
-¿Eran lágrimas santas, abuelo?
-Sí Gabriel, eran las lágrimas de Dios, que lloraba de la emoción.
-¿Y ustedes, abuelo?.
-Nosotros nos unimos en un eterno abrazo, y lloramos de alegrí a.
-Que lindo abuelo, ¿Y lloraron todos entonces?.
-Lloramos todos, mi abuelo, mi papá, y yo, y lo más lindo, también lloraba Dios de la emoción.
-¿Pero porque lloraban entonces, abuelo?
-LLORÁBAMOS, POR QUE RACING HABÍA SALIDO CAMPEÓN!

Cien veces pasion


- ¿Todo lo que me contás, es cierto Abuelo?
- Sí Mariano, la historia es tal cual te la estoy contando. Y si no, preguntale a tu papá.
- Si abuelo, pero cada vez que le pregunto algo a papá, me sale con los años de malaria, donde no veían una buena.
- Pero eso tiene mucho valor Marianito, vos pensá que sos tan fanático gracias a tu viejo, que tuvo que esperar gran parte de su vida para ver cumplido su gran sueño.
- Sí pero yo los escucho a ustedes, los viejos y siempre vieron a los mejores jugadores, a los grandes crack.
- Y es así Mariano, que no te quepan dudas que cuando el abuelo Juan hablaba de Bottaso o de Ochoíta, en ese momento fueron los mejores.
- Sí abuelo, pero no ganaban nada.
- ¡Nene! ¿Cómo no ganaban nada? ¿Sabes cuantas veces salieron campeones?
- Abuelo, yo leí en una revista que hasta el año 1949, no dieron una vuelta olímpica.
- Pero eso fue en profesionalismo. Desde 1903 hasta 1930, en 27 años, dimos 9 vueltas olímpicas y desde allí nos empezaron a llamar “Academia”
- No jodás abuelo, que jugaban con pelota de tiento en esa época.
Yo estaba en la pieza contigua y escuchaba esa discusión, que me parecía repetida.
Muchas veces con mi abuelo Juan, había discutido de la misma forma, tan pasionalmente como ahora lo hacían Raúl, mi viejo y Mariano, mi hijo.
Yo a mi abuelo le hablaba de Carlitos López y su zurda mágica y él me hablaba de la zurda del Chueco García. Yo le traía a la memoria los zapatazos del uruguayo Carrasco y él me contaba cómo jugaba la Bordadora Zito, yo le hablaba de mi ídolo Gustavo Costas y él me hablaba de “Pechito” Della Torre. Al Toti Iglesias le ponía Pichín Del Giúdice, a Rubén Paz le anteponía a Ochoíta; contra el Pato Fillol, “Cortina metálica” Bottaso......Siempre me ganaba. Y a la larga, tenía muchos más nombres que yo.
Escuchaba a mi hijo hablar de Loeschbor y mi viejo que hablaba de Perfumo. Cuando mi hijo puso a Chatruc, mi viejo metió a Tucho Méndez. Siempre mi viejo tenía un nombre mágico; a Úbeda, Federico Sacchi; a Milito, La Bruja Belén; siempre había uno bueno.
Lo escuchaba a Mariano caliente gritarle.......¿A ver, decime uno como el Mago Capria?. Y mi viejo que le contestaba. - El Marqués Sosa, ¡cómo jugaba ese muchacho!
Mi hijo le retrucaba - ¿A ver decime de uno, como el Chelo Delgado o el Piojo López?
Y mi viejo, muy turro le mandaba – El Loco Corbata y Ezra Sued......Siempre había un crack.....Y le ponía a Rubén Bravo, a Pedro Dellacha, Alfio Basile, el Bocha Maschio y hasta el mismísimo Chango Cárdenas.
Pobre Mariano, perdía siempre y como jamás lo hubiese admitido delante de mi abuelo Juan, antes era otra cosa, se jugaba otro fútbol y que en el análisis fino, era mucho más vistoso.
Lo escuchaba recaliente,......... hasta que en un momento gritó:
- ¿Y Bastía, decime un jugador como Bastía?
Mi viejo quedó helado, tanto por la verborrágica reacción de Mariano, como por la idolatría del jugador del cual hablaba.
- No compares Marianito, Bastía es bueno, pero como Bastía hubo montones y muchos mejores.
- ¡Nombrame uno, como El Polaco, uno sólo!
- Palito Balay, Inocencio Rastelli,............
- ¡No jodás Abuelo!......¿Quiénes son?
- ¿Cómo, quienes son................?
Como vi que ya era la hora de intervenir, justo cuando el reloj marcaba las 23:59 del Lunes 24 de Marzo, de este esperanzado año 2003. Haciendo tiempo a que las manecillas del reloj se juntaran justo a las 12 de la noche, como realizando un minuto de silencio, rindiendo un tributo a todos los muertos de la Dictadura, que hacía 27 años se había instalado en el país, provocando una de las historias más negras; esperaba ese minuto con muchos recuerdos en la memoria.
Porque en esta historia de pasión y profundo amor, estuvimos todos. Juan, mi abuelo, allá en los comienzos; mi viejo Raúl, que me inculcó la fe a la divisa y la incondicional lealtad a sus colores; Yo, que viví las mejores de chiquito, cuando casi no tenía noción de la palabra pasión y después las negras etapas de la historia, hasta llegar al 27 de Diciembre de 2001 y ese abrazo emocionado con él, con Mariano, sellando una promesa cumplida, la de verlo Campeón..........
Eran momentos de parar la discusión:
- Bueno che, basta de discutir. Acá están las cuatro copas.
- Somos tres papá. Aseguraba inocentemente Marianito.
- No hijo, somos cuatro; una copa para vos, una para el abuelo Raúl, esta para mí y esta para el abuelo Juan, que aunque esté en el cielo, seguro quiere brindar con nosotros.
- Las doce, las doce.........Feliz aniversario Academia
Y el vidrio de las copas que se golpeaban con amor e historia.
El reloj marcaba las cero hora del Martes 25 de Marzo de 2003, el día en que mi abuelo que está en el cielo, mi viejo, mi hijo y yo; festejamos los primeros cien años de nuestro querido Racing Club de Avellaneda. Cien años de Pasión.
(Eduardo J. Quintana)

No veo la hora de salir


Era el primer día de práctica para un psiquiatra que con el título recién impreso y una carta de recomendación, había llegado al internado, con muchos libros encima pero poca calle.
Transitó los largos pasillos acompañado por el director y entre preguntas, respuestas y comentarios llegaron al jardín, un lugar plácido donde todos suelen caminar hacia ningún lugar.
Al joven le llamó la atención un hombre que bajo un árbol observaba fijo una fotografía en blanco y negro con expresión nostálgica. Dirigiéndose al director le preguntó sobre el caso y él le respondió que era buen momento de empezar a trabajar, le palmeó la espalda y lo dejó solo.
El principiante entendió la cuestión y se dirigió hacia el hombre de la foto.
-¿Cómo le va?
-¿A mí? Fenómeno- Le respondió.
-¿Hace mucho que está acá?
-Y sí, creo que sí. Respondió el hombre con voz melancólica y sin soltar la foto.
Ninguna de las preguntas parecía disparar una conversación que le permitiera esbozar un diagnóstico.
Al día siguiente volvió al jardín y la postal era idéntica. El hombre, el árbol, la foto y ese aire fresco de la mañana.
Esta vez fue el hombre de la foto el que inició la rueda del interrogatorio.
-¿Le gusta el fútbol doctor?
-¿El fútbol? Sí, como a todos, es un lindo juego.
-¿Un lindo juego?- Volvió al ataque con una sonrisa socarrona.
-Es una pasión doctor, una pasión ¿entiende?- Y ahí nomás comenzó a contar una historia que su oyente desconocía.
-Era el año 67, una cosecha memorable; salimos campeones, los muchachos que fundaron el club esa noche templada de marzo de 1903 en la salita de espera de la estación Barracas sur se cansaron de verlo campeón, pero cada campeonato tiene un gustito distinto. Como las mujeres, ¿Vio?. Todas iguales hasta que nos enamoramos.
-Después de la copa que decía que éramos los mejores de Argentina vino la Libertadores, 2 a 1 en la final contra Nacional de Montevideo. Cardozo y Raffo nos regalaron el título de los mejores de América.
-El camino siguió y nos llevó hasta Escocia. Enfrente el Celtic y alrededor 120.000 escoceses. Gracias al aguante de Cejas, Perfumo y el Coco, perdimos apenas 1 a 0.
-La revancha era acá, en Mozart y Cuyo, de locales. A los 21 minutos, 1 a 0 arriba el Celtic y todos nosotros buscando explicaciones en el cielo.
Pero el viejo Maschio, como esos caciques de las leyendas, no paró de empujar al malón hasta que maduraron los goles de Raffo y del Chango.
Se vino la final en campo neutral, allá en Montevideo. Uno de los cuadros memorables de la historia del deporte. La elipsis perfecta del zapatazo de Cárdenas y la pelota entrando en el ángulo superior derecho del guardián escocés. Todavía tengo la foto, mire que maravilla. Esa noche llegué al puerto de Buenos Aires en un estado tal que aunque traté de dar explicaciones me internaron directamente. Yo les hablaba sobre el Equipo de José y la copa que decía que éramos los mejores del mundo, pero ya tenía el chaleco puesto.
-El primer campeón intercontinental argentino tenía los colores de mi corazón. Me diagnosticaron locura, paranoia, psicosis y no se que sarta de cosas, pero lo mío fue, es y será más simple Doctor. Hace como 30 años que me tienen acá y no veo la hora de salir para seguir cantando como aquella noche en el puerto.
-Usted cree que puede curarme y se equivoca, el fútbol es más que un lindo juego.
El hombre sacó de su bolsillo un papelito arrugado y se lo dio al doctor.
-Guárdese esto amigo y cuando lo lea imagínelo cantado por un desafinado coro de miles de almas.
El médico tomó el papel y comenzó a leer en voz alta lo que parecía la estrofa de un poema:
"En el este y el Oeste, en el Norte y en el Sur, brillará blanca y celeste, la Academia Racing Club"

Después de un silencio el joven de blanco guardapolvo sentenció: -Lo suyo es grave, realmente no le encuentro explicación.
-Todo los días se aprenden cosas doctor- Trató de explicarle el hombre de la foto. Y con una sonrisa como de resignación, le dijo:
-Hay pasiones inexplicables, ¿entiende?. Pasiones parecidas a la euforia, a la depresión, a la locura, a la alegría, al llanto y que están ligadas a los colores de una camiseta, por eso yo y todos los que sentimos así, sabemos lo que con orgullo padecemos. Algo que no se cura y que es simplemente eso, una pasión inexplicable.

Gracias Racing...

Anuncios

6 comentarios - Historias Racinguistas

pol7777
tengo en el celular el afiche que hoy hicieron los hinchas de Racing para los amargos del Rojo...
Juancarlospetruzza
PapaSabalero dijo:<span>racing" class="smarterwiki-linkify">http://4.bp.blogspot.com/_d_klq5eg1Ck/SxShnRjcT6I/AAAAAAAAACI/Eg8QQZu3KuE/s1600/1643-ice.age.la.era.del.hielo-.jpg]</a></span>


jajajaa no puede poner esto un tipo hincha de un club que lleva 8 personas a mendoza (pone canal 7 sino y fijate)
martincepeda

me hiciste emocionar, mañana van +10


VAMOS LA ACADE