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Esta semana tampoco se acaba el mundo

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Basta con que nos llegue una noticia astronómica de algún cometa, una erupción solar, o que un astrólogo anuncie que la Luna Nueva es especialmente dañina para que muchos agiten sus apocalípticas predicciones. Esta semana llevamos librándonos de tres cataclismos que, como pueden ver, no han acabado nada. Como siempre sucede...

Un fenómeno que ya sucedió cuando nos acercábamos al 2000, que era un número redondo para ponerle a un fin del mundo, fue que en fechas cercanas aparecieron muchos otros avisos de catástrofes que marcarían el día del juicio final. De más está decir que no pasó nada de lo predicho, como ha sucedido a lo largo de la historia con esos vaticinos. Ahora vivimos una situación similar, posiblemente relacionada con la popularidad del bulo del fin del mundo "anunciado" por el calendario maya, que ha permitido miles de libros publicados e incluso una película de Hollywood. Y que alcanza popularidad e impacto con las redes sociales, un factor nada desdeñable.

De esta manera, a lo largo de este año, casi cada mes hemos tenido avisos de que podría suceder algo terrorífico. Por ejemplo, el 19 de marzo se producía un plenilunio lunar en el momento de su órbita más cercano a la Tierra, el perigeo, un suceso relativamente curioso que un astrólogo (en efecto, uno de esos que viven de engañar a la gente con supuestas influencias cósmicas que no existen) había denominado Superluna. Como comentábamos ese día en COSMOS ("Lunática Luna", corrieron los avisos de que se podría producir un cataclismo por esa proximidad y la alineación con el Sol. Por supuesto, es estúpido pensar que algo que sucede cada mes (el paso por el perigeo se da cada poco más de 27 días y el ciclo de las fases lunares tiene una duración de 29 días y medio) puede cambiar mucho cuando se da una cierta conjunción de los dos periodos. Quiero decir, más allá de que esos días tengamos obviamente mareas vivas. Las predicciones eran pura astrología que, para colmo permitieron que algun alucinado achacara a la conjunción el terremo de Japón, sucedido 8 días antes y por lo tanto con la luna a un cuarto de vuelta del Sol y en época de mareas muertas. Alucinante.

Pero esta semana ha vuelto a pasar: el pasado martes 27 y el miércoles 28 se producía una circunstancia similar aunque menos intensa que la de marzo, pero en novilunio, es decir, en Luna Nueva: teníamos alineación de Sol y Luna, por lo tanto ¡al mismo lado! el 27 (lo pongo entre mayúsculas porque hay un tipo de necio que estas cosas le parecen así, increíbles... simplemente porque desconocen qué es una fase lunar) y otra vez hemos tenido avisos del efecto superlunar porque el perigeo era el 28, unas horas después. En cualquier caso, el término apareció en numerosas webs informativas como "Superluna oscura" (por ejemplo, en National Geographic). Y, como pasó hace seis meses, tenemos apocalipsis: cito de una web astrológica que no tengo la menor intención de publicitar con un enlace, "Esperamos un gran incremento de la actividad sísmica en todo el mundo bajo la Luna Nueva del 27 de Septiembre de 2011 y el inmediato perigeo lunar del día 28. (...) Se especula con grandes mareas, erupciones volcánicas e incluso terremotos."

Pues vaya: grandes mareas son habituales en luna llena y luna nueva, al menos en comparación con las otras. Movimientos sísmos y erupciones se dan todos los días en algún lado del mundo, así que no es difícil encontrar un suceso geológico de este tipo para cargarle a la Luna con su culpa. Antes de que ningún lector lo diga en alto, pero se que muchos lo han pensado al leerlo, lo de Hierro no vale, porque llevan desde julio con movimientos sísmicos... ¿cómo podríamos achacar a la Luna de algo que pasa independientemente de en qué dirección está con respecto al Sol, ni a qué distancia? Una vez más, la Luna siempre en el punto de mira de quien quiere achacarle todos los males del mundo.

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