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Por Los Circos Sin Animales

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Jack London fue un escritor norteamericano que vivió entre 1876 y 1916 y en su obra las aventuras e historias de circos y animales ocupan un lugar importante. Hoy, que la literatura de Jack London ha quedado un tanto relegada, es muy interesante rescatar la novela Miguel, perro de circo (1915), que aboga por terminar con la cruel práctica de amaestrar animales en circos para su uso en los escenarios teatrales.

En su prólogo y luego de enumerar las miserias humanas que ha conocido, London escribe que nada me ha disgustado ni indignado tanto como los circos y esos pobres animales indefensos que delante del público ejercitan sus habilidades aprendidas a fuerza de martirios. (...).

Durante mucho tiempo me limité a evitar la contemplación de esta clase de espectáculos, levantándome maquinalmente de la localidad cuando les llegaba su turno y abandonando sin decir palabra la sala del teatro. Automáticamente me liberaba de aquella verdadera tortura que se preparaba para mi. Pero hoy, que conozco más a fondo esos horribles tratos y que he adquirido una conciencia más neta del deber humano, estimo que tales exhibiciones son intolerables y que cualquiera que no esté loco debe reprobarlas como yo.

Finalmente proponía a sus lectores que cuando asistieran a un espectáculo de estas características se retiraran demostrando así a los empresarios que tales exhibiciones son impopulares.

En la actualidad y a casi un siglo desde aquel enunciado ya no es un misterio para nadie que detrás de la magia y el colorido que exhibe el circo existe un mundo de sufrimiento y terror padecido por los animales en los circos que trabajan en ellos sin haber elegido esa profesión.

Sin embargo, el uso de animales en circos y otros espectáculos, sigue vigente. Algunos empresarios tratan de relativizar el tema argumentando que los animales son bien tratados y sus espectáculos además, de rescatar antiguas tradiciones, tienen carácter educativo.

No está de más pasar revista a algunos conceptos que pueden contribuir a que un día se erradiquen definitivamente estas prácticas en los circos.

El tráfico de animales y los circos con animales

A la mayoría de los animales se los ha secuestrado de su medio natural. Es de destacar que después del tráfico de drogas y de armas, el de fauna es el tercer negocio ilegal en el mundo por el volumen de dinero que maneja.

El tráfico de fauna significa, en lo general, contribuir a la destrucción de especies animales. En lo particular, destruir familias de animales y condenar a la muerte o la esclavitud a los que son apresados.

Muchos de los animales que están en los circos, pueden estar blanqueados (es decir, tener los papeles en regla) o no. Determinar las irregularidades en este caso es competencia de la Dirección de Fauna y Flora Silvestre.

Independientemente del punto anterior, el estado de salud de los animales debe ser controlado por la municipalidad y los actos de maltrato o crueldad a los que pudieran haber sido sometidos es competencia de las Comisarías, Juzgados o Fiscalías locales en cumplimiento de la Ley Penal de Protección a los animales.

A pesar de las evidencias en contrario, los empresarios manifiestan que tratan bien a sus animales. ¿Qué empresario va a tener un tigre de Bengala que cuesta 200.000 dólares para matarlo de hambre? se lamentaba hace poco un miembro de la familia circense argentina.

La realidad nos brinda muchos ejemplos que contradicen estas afirmaciones. Estos son sólo algunos:

Cuando la prohibición en Guaymallén, Argentina, de espectáculos circenses se conoció en todo el país, el concejal Conte, autor del proyecto, recibió llamadas de todas las provincias. Algunas de la anécdotas que escuchó fueron las siguientes:

1. La osa Ernesta del circo Bronco quedó ciega. Los cuidadores le aplicaron picana en los ojos para persuadirla de que bailara en la tarima pero Ernesta no estaba de humor para fiestas ese día.

2. En el zoológico de Córdoba fue alojado un grupo de chimpancés secuestrados al circo Rodas. Les habían arrancado sus dentaduras para evitar las mordeduras a sus adiestradores.

3. En Benito Juárez, un circo dejó abandonada a la mona Margarita en estado terminal de tuberculosis por la mala alimentación y el confinamiento.

4. Varios caballos fueron encontrados vagando en los muelles del puerto de Buenos Aires. Los responsables de un circo europeo los habían abandonado después de dar su última función.

A estos casos, podrían sumarse otros registrados en Rosario (el famoso Oso Fidel que terminó sus días en un zoo), en Junín y en Buenos Aires.

Pero aunque no existieran infinidad de casos como los mencionados, ya hemos visto que no sólo es el maltrato físico el único tema que debería invocarse a la hora de prohibir el uso de animales en los circos. (Seguramente, entre los antiguos traficantes de esclavos humanos, también habría algunos que les proporcionaban buen trato. No obstante ello no fue suficiente para seguir justificando la esclavitud.)

En su libro El Contrato Animal, Desmond Morris señala que los espectáculos con animales existen desde hace siglos en las ferias, en las calles, en los teatros y en las pistas de los circos. Desde el mono organillero hasta el oso bailarín, todos nos han proporcionado la ocasión de sentir confirmada nuestra superioridad ante sus bufonadas. El hecho de que cada uno de esos payasos animales sea muy superior a la especie humana en algunos aspectos es cuidadosamente silenciada. Somos nosotros quienes decidimos los términos en que han de actuar y estos términos son los nuestros.

En 1978, la UNESCO estableció la Declaración Universal de los Derechos del Animal en donde se proclama que no se ha de explotar ningún animal para diversión del hombre.

Los animales de los circos, arrancados de la naturaleza, obligados a participar en actividades culturales humanas y acostumbrados durante años al cautiverio, son de muy difícil reinserción a su hábitat natural y en caso de ser decomisados, casi siempre estarán condenados a una vida de esclavitud.

Por ello, lo mejor es luchar directamente por la prohibición de los circos que empleen animales y no por el perfeccionamiento de sus condiciones de esclavitud.

Sobre el adiestramiento de animales

Existe aquí una combinación de castigo y recompensa, con mayor proporción de castigo ya que muy pocos ejercicios y trucos están basados en comportamientos naturales.

Entre los métodos de persuasión, se siguen encontrando varas, estacas con pinchos, látigos y también sistemas más modernos como los electroshocks de bolsillo con descarga de poco voltaje, todos ellos por supuesto oculto a la vista del espectador. (Fuente: ALA Alternativa para la Liberación Animal).

Osos: para manejar a los osos se les coloca un aro y una cadena de hierro que les perfora la nariz y el labio.

Simios: a los chimpancés de les extraen los dientes incisivos mediante una operación quirúrgica. Para enseñarles o después de un acto en el que han desobedecido, se les pega con palos y durante la función si se ponen caprichosos se los ahorca con el collar, que todos llevan de manera imperceptible para el público desprevenido.

Elefantes: se utiliza el ancush, un instrumento metálico de dos puntas que se les clava detrás de las orejas, en la panza y en los genitales. También se usa picana a pilas camufladas. Mientras no actúan se los inmovilizan con grilletes. En general, se les cortan los colmillos. (Fuente: Hermano Oso & Hermana Flor)

Lamentablemente hubo que recurrir a los desgarramientos para evitar los accidentes que eran comunes, sobre todo con felinos, cuando tenían las garras intactas. El felino está preparado genéticamente para desgarrar y mientras no se utilizaron estas técnicas hubo accidentes muy terribles, con muchos domadores seriamente heridos. (Fuente: Daniel Mudrovici, veterinario de circos en Argentina)

Sobre el transporte y condiciones de vida

Los circos no pueden, por sus propias características, atender ni de lejos las necesidades naturales de los animales que presentan. En el caso de los circos itinerantes, a lo largo de sus interminables giras de 9 a 10 meses al año, no hay otro remedio que mantener a los animales encadenados por una pata delantera y otra trasera- lo que tan sólo les permite tumbarse y levantarse o arrastrarse un par de pasos adelante y atrás- o aprisionados dentro de camiones jaulas menos durante el entrenamiento o los escasos minutos que dura su número.

Además, durante larguísimos desplazamientos de hasta 10/12 horas, los animales soportan en su rincón, sin luz y sin ventilación, el frío del invierno y el calor del verano mientras se asfixian con el metano de sus propios excrementos a pesar de que se acostumbra a mantenerles sedientos para que orinen menos. (Fuente: ALA Alternativa para la Liberación Animal)

Estas condiciones de vida, más las enfermedades a las que son susceptibles, el hecho de que estén separados de sus familias y el estrés hacen que se reduzca notablemente la expectativa de vida de los animales en cautiverio en relación a lo que viven en su medio natural

Para ampliar el tema en relación a los mamíferos marinos que trabajan en los acuarios, oceanarios y parque marinos ver la nota Acuarios y Orcas: el maquillaje educativo

Sobre la conservación y la educación

Estas son dos razones por las que los circos con animales intentan justificar su continuidad en una Europa que les cierra sus puertas. Por supuesto, al igual que en otros lamentables espectáculos, la simple tradición no puede justificar las miserias infligidas a seres sensitivos.

Muy al contrario, no sólo los circos no tienen ninguna función conservacionista que desempeñar, sino que constituyen una causa más de extinción de especies salvajes para las cuales las disposiciones de la convención CITES son papel mojado. Un estudio de la RCSPA revelaba que, de los 36 elefantes indios y africanos que viajaban en circo por el Reino Unido, 34 habían sido capturados en estado salvaje, pasando bruscamente de la familia a la soledad y del campo a las jaulas y los castigos.

En cuanto a educación, los circos enseñan precisamente la peor actitud posible hacia los animales, despojando a unas magnificas criaturas de su dignidad a base de forzarlas a realizadas trucos estúpidos y dolorosos. (Fuente: ALA Alternativa para la Liberación Animal)

También sobre este aspecto se puede ampliar en la nota Acuarios y Orcas: el maquillaje educativo

TOMA CONCIENSIA!

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