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Incineración y Rellenos sanitarios

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No a la Incineración

La industria de la incineración propone la quema de los residuos sólidos urbanos, los residuos hospitalarios y los residuos peligrosos industriales. Todas ellas, lejos de solucionar el problema de la basura, han generado nuevos problemas ambientales.

En mayo de 2001, Argentina firmó junto a otros 90 países el Convenio de Estocolmo, un acuerdo internacional para eliminar del planeta las cancerígenas dioxinas, compuestos muy tóxicos que son especialmente emitidos por los incineradores de residuos.



Para combatir la instalación de incineradores de residuos en Argentina se formó la Coalición Ciudadana Anti-incineración que reúne a organizaciones y ciudadanos preocupados por los impactos ambientales y sanitarios de estas tecnologías.

Por otro lado, el artículo 7 de la Ley de Basura cero (Ley 1854) de la Ciudad de Buenos Aires sancionada en Noviembre de 2005 por la Legislatura Porteña, prohíbe la incineración de residuos sólidos urbanos de la ciudad dentro de su jurisdicción o fuera de ella.

A pesar de haber sido aprobada por unanimidad de bloques, el 18 de Octubre de 2007, Greenpeace denunció públicamente que el gobierno electo de Mauricio Macri pensaba recurrir nuevamente a la incineración de residuos como modo de gestionar lo producido por la ciudad de Buenos Aires. Las intenciones de Macri fueron corroboradas el 1 de Noviembre de 2007 cuando el diario La Nación publica una nota que da cuenta de dichas versiones.

Finalmente y como producto de la presión de todas las organizaciones ambientalistas, el macrismo dio un paso atrás y decidió no modificar ni derogar el artículo 7 de la Ley de Basura Cero.

Los incineradores aportan gases de efecto invernadero a la atmósfera (responsables del calentamiento global) y son fuente inexorable de dioxinas y furanos, sustancias tóxicas con propiedades cancerígenas y teratogénicas que persisten en el medio ambiente y que se biomagnifican y bioacumulan en los tejidos grasos de los seres vivos.

Desde Greenpeace sostenemos que sólo con la aplicación de la Ley de Basura Cero se puede resolver con sustentabilidad el problema de los residuos. La incineración es costosa, peligrosa, y representa una falsa opción desde lo social, lo ambiental y lo económico.

Contaminación en rellenos sanitarios

Cuando se habla de relleno sanitario, se hace referencia a un sitio de disposición final de residuos. Los mecanismos de ingeniería de los rellenos sanitarios pretenden reducir los impactos negativos de los residuos en el medio ambiente.

Un relleno sanitario está compuesto básicamente por una depresión en el terreno, cubierta por una membrana inferior, un sistema de recolección de líquidos lixiviados, un sistema de recolección de gases, y ocasionalmente, una cobertura. No necesariamente todos estos elementos están presentes en todos los rellenos sanitarios.

La membrana inferior generalmente esta constituida por polietileno de alta densidad (PEAD), y puede también contener una o más capas de arcilla.
El sistema de colección de líquidos consiste en caños emplazados en el fondo del relleno. El líquido ingresa dentro de estos caños, y debido a la inclinación del terreno, por gravedad son dirigidos hacia la planta de tratamiento de líquidos, cuando existe.

El cubrimiento es una capa de protección que procura frenar la entrada de agua, y así evitar la formación de más lixiviado. Está formada generalmente por una membrana plástica o una capa arcillosa, cubierta por una capa de arena o suelo muy permeable, tapada a su vez por una capa de tierra fértil.

La infografía a continuación explica los distintos componentes de un relleno sanitario y cómo pueden fallar:



Producción de líquidos y gases

Al depositarse los residuos en los rellenos, éstos comienzan a descomponerse mediante una serie de procesos químicos complejos. Los productos principales de la descomposición son los líquidos lixiviados y los gases. Tanto los líquidos como los gases pueden afectar la salud de las poblaciones de los alrededores.

Los líquidos lixiviados se forman mediante el percolado de líquidos (como por ejemplo, agua de lluvia) a través de sustancias en proceso de descomposición. El líquido, al fluir, disuelve algunas sustancias y arrastra partículas con otros compuestos químicos. Los ácidos orgánicos formados en ciertas etapas de la descomposición contenidos en el lixiviado (como ácido acético, láctico o fórmico) disuelven los metales contenidos en los residuos, transportándolos con el lixiviado (Friends of the Earth, 1996).

La producción de metano se debe a la actuación de microorganismos como bacterias, que mediante procesos biológicos degradan los residuos, emitiendo éste y otros gases, y liberando otras sustancias químicas. El metano (CH4) es uno de los 6 gases de efecto invernadero regulados por el Protocolo de Kyoto. Este gas atrapa 20 veces más el calor que el dióxido de carbono (CO2), considerado el principal GEI.

Los que construyen los rellenos sanitarios alegan que una vez abandonado un relleno sanitario, y cubriéndose el mismo con un cobertor, la ausencia de oxígeno o agua impediría la posterior degradación de los residuos. Sin embargo, cualquier rotura o desgaste de la membrana de cubrimiento, transformaría a los líquidos lixiviados y los gases en peligrosos para las comunidades vecinas.

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