¿Contrato de Trabajo entre Cónyuges o Concubinos?

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CONTRATO DE TRABAJO ENTRE CÓNYUGES

A) Capacidad para contratar

Para analizar la validez de cualquier contrato, primero se debe comenzar por examinar si las partes gozan de capacidad de derecho para contratar: es decir, la aptitud para gozar de los derechos, y de capacidad de hecho, que es la aptitud para ejercerlos.

Existen casos en los que la ley prohíbe a ciertas personas la realización de determinados contratos. Estas prohibiciones generalmente se fundan en el interés de la moral o de la ley, y a veces en vista de proteger ciertos intereses particulares que merecen una tutela especial, a juicio del legislador. Éste sería el caso de los contratos de compraventa entre cónyuges, cuya prohibición de enajenar y comprar surge del artículo 1358 del Código Civil, lo que importa una incapacidad de derecho, es decir, que el acto no puede ser realizado por la persona a quien se prohíbe. En este supuesto, la prohibición para celebrar ciertos contratos se dirige hacia ambos, y en consecuencia, los que son llevados a cabo pese a la prohibición son nulos (arts. 1038, 1040 y 1043 del cuerpo normativo citado).

Resulta lógico que se haya establecido esta incapacidad de los cónyuges para celebrar contratos de compraventa, debido a la imperatividad de las normas jurídicas del derecho de familia, tendiente a impedir toda violación al régimen patrimonial de la sociedad conyugal y a proteger el contenido ético de las relaciones jurídicas que se crean entre ellos. Como se trata de una incapacidad de derecho, que tiene siempre un fundamento de orden público, la nulidad es absoluta.

Si bien no existe una norma específica referida a la prohibición de celebrar contratos de trabajo entre cónyuges, entiendo que el impedimento al que nos referimos también rige para esta hipótesis(1). Ello, en tanto que el contrato de trabajo tiene como objeto la compra del uso diario de la fuerza de trabajo de uno de los sujetos que integran la relación a cambio de una retribución, denominada "remuneración en el ámbito laboral", pagada por el empresario o comprador de dicha fuerza de trabajo; es decir, que en él subyace, en definitiva, un intercambio de prestaciones susceptibles de apreciación pecuniaria, equivalente, en su esencia, al objeto de un contrato de compraventa.

Contrariamente a lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que modificó la doctrina anterior que no admitía, a los fines previsionales, la relación laboral entre los esposos, tiene dicho en los autos "Segurotti, Luciana c/ANSeS", fallo del 26 de noviembre de 2002, lo siguiente:

"...En efecto, por una parte en la legislación vigente no existe prohibición genérica de contratar entre cónyuges, ni específica de celebrar contrato de trabajo; por la otra, la independencia de patrimonios -aun gananciales- de los cónyuges que estableció en primer término la ley 11357, y perfeccionó la ley 17711 (arts. 1276 y 1277, CC), permite perfectamente conciliar sus derechos y deberes en la órbita matrimonial con relación de dependencia propia del mencionado contrato, que se limita a las actividades de la empresa..." (Fallos - T. 325 - pág. 3221).

Aunque se verifique la materialidad de las prestaciones de servicios personales de un cónyuge a favor de otro, titular de una estructura empresaria, igualmente considero que entre ellos no habrá una relación de trabajo, ya que no sólo sus miembros están impedidos por ley de realizar un contrato de esa naturaleza, sino que tampoco se encuentran presentes los otros elementos determinantes del contrato, como veremos a continuación.

B) Objeto del contrato

El artículo 22 de la ley de contrato de trabajo define el tipo de prestación objeto del contrato de trabajo, como la realización de actos, la ejecución de obras o la prestación de servicios a favor de otra, bajo la dependencia de ésta en forma voluntaria y mediante el pago de una remuneración, cualquiera sea el acto que le dé origen. Es decir, que habrá relación de trabajo cuando un sujeto incorpora la prestación de sus servicios personales a un establecimiento ajeno o parcial con la finalidad de ser utilizado como medio instrumental adecuado a la funcionalidad de la empresa.

Algunos autores, como Antonio Vazquez Vialard, consideran que no puede haber contrato de trabajo entre cónyuges por la ausencia del elemento ajenidad económica: no se trabaja para un tercero, sino para la sociedad conyugal que integra con su cónyuge a partir del acto nupcial (arts. 1261 y 1764, CC).(2)

Recordemos que es empresario "...quien dirige la empresa por sí, o por medio de otras personas, y con la cual se relacionan jerárquicamente los trabajadores..." (art. 5, segundo apartado, LCT). Como dice Enrique Arias Gibert, el empresario es el titular de la empresa, y necesariamente, el empleador, ya que ambas categorías, empresario y empleador, se identifican, salvo el supuesto exceptuado por la ley (art. 29 bis, LCT).

Si uno de los cónyuges es el titular de la empresa, aun cuando su adquisición, ya sea como propietario, poseedor o simple tenedor de la misma, se haya obtenido con bienes propios, los frutos de esos bienes son gananciales de la sociedad conyugal. También lo son los provenientes de los frutos civiles de su trabajo -siempre que los identifiquemos a ellos como frutos de bienes, que no toda la doctrina los asimila-, por lo que, inevitablemente, se genera una identidad en el origen de los bienes, que excluye -en la condición indicada por la ley- el factor ajenidad como presupuesto de existencia de la relación laboral.

Otros autores sostienen esta misma postura, aunque con fundamento en la problemática del factor dependencia(3). Pero como este concepto no es un elemento constitutivo de la relación de trabajo, sino un efecto de la misma estructura empresarial que la considera un medio instrumental dirigido hacia el fin productivo de la empresa, el argumento de excluir la naturaleza laboral de la relación, desde la perspectiva de sus efectos, no constituye un método apropiado para fundar la hipótesis propuesta, por no guardar relación con un conocimiento analítico, propio de un discurso científico. Por ello, preferimos estudiar el juicio de existencia del contrato desde el esquema de los elementos que conforman el mismo, y no desde sus propiedades.

C) Causa del contrato

Constituye el "para qué" de la contratación que representa el objeto de la misma. Enrique Arias Gibert explica que para que el contrato de trabajo sea calificado como tal, es necesario que las prestaciones se adecuen al tipo contractual definido por el artículo 21 de la ley de contrato de trabajo, pero a su vez, que estas prestaciones sean la causa objetiva de la contratación. Así, dice que "...conductas idénticas entre las partes pueden ser clasificadas en contratos distintos, teniendo en cuenta ese para qué de la contratación que representa el objeto de la contratación ... El contrato de trabajo requiere que una de las partes preste servicios bajo dependencia de la otra. En consecuencia, el objeto para el empleador es este servicio en el ámbito de su organización de medios. Para el trabajador, es la obtención de medios de existencia...".(4)

En el caso de los cónyuges, si bien puede existir una causa inmediata asimilable a la que se da en una contratación laboral, la causa esencial y mediata de cualquier prestación recíproca entre ellos se entiende que deriva del estado del matrimonio, en el que la colaboración o ayuda de uno de los cónyuges en los negocios del otro forma parte del deber de asistencia recíproca, que las partes no pueden modificar ni vulnerar por tratarse de normas de orden público que sirven de base para la organización jurídica familiar. Conforme con ello, la causa del objeto del contrato nunca podría ser la de un vínculo de índole laboral, lo que excluye la calificación del mismo como tal.

CONTRATO DE TRABAJO ENTRE CONCUBINOS

Como no existe ninguna prohibición legal que impida la celebración de cualquier tipo de contratos entre integrantes de una pareja que mantiene una comunidad de cohabitación, asistencia y vida afectiva similar a la que existe entre cónyuges, pero sin estar unidos en matrimonio, no hay ninguna razón "obstativa" de la existencia, prima facie, de una relación de trabajo, ya que ambos sujetos son libres de establecer cualquier vínculo laboral entre ellos.

La mayoría de la jurisprudencia ha coincidido en que el concubinato y la relación no son, en principio, incompatibles, dependiendo su configuración de la situación fáctica acreditada en cada caso.(5)

Sólo por excepción podría descartarse la procedencia de la relación de trabajo, ya sea porque la prestación no se realiza a favor del otro, sino de una comunidad familiar que la integra (objeto), o porque la intención de las partes responde a una causa no laboral (intención). Veamos estos supuestos de exclusión más en detalle.

A) Objeto del contrato

Si bien nada impide que los concubinos celebren entre ellos un contrato de trabajo, éste deberá ser acreditado por quien lo invoca. No obstante ello, considero que al concubino le basta probar la materialidad de la prestación personal de servicios en un establecimiento de titularidad del otro, para que sea operativa la presunción del artículo 23 de la ley de contrato de trabajo.

Gustavo A. Bossert considera, sin embargo, que en un concubinato perfectamente constituido, si los sujetos conviven y comparten todo en un pie de igualdad de modo similar a como ocurre en el matrimonio, lo común será fundar la reclamación, ya en la participación en la sociedad de hecho, ya en el enriquecimiento sin causa.(6)

El problema de ello radica en que, para pretender el reconocimiento de una sociedad de hecho entre ellos, se debe probar que efectivamente existió, ya que no se puede presumir la sociedad por la sola existencia del concubinato, ni podría haberla entre ellos de todos los bienes, conforme con la prohibición de sociedades universales establecida en el artículo 1651 del Código Civil. Por lo tanto, se debe probar la existencia de la sociedad mediante los aportes en dinero, bienes o trabajo de los concubinos, y en la medida en que, con respecto al negocio al cual se refiere la prestación, se haya dado una "affectio societatis" que liga a ambos miembros de la relación para la ganancia o los negocios emprendidos en común, con total prescindencia de las relaciones concubinarias, ya que no es posible aplicar por analogía las reglas y presunciones que rigen en materia de sociedad conyugal.(7)

Lo expuesto no obsta el hecho de que la labor desarrollada por uno de los concubinos se hiciera a los fines de contribuir a la formación de un mismo patrimonio, en tanto que ambos integran una típica comunidad familiar, circunstancia que excluye la relación de carácter laboral, debido a la ausencia del elemento ajenidad en la producción empresarial. En este supuesto, quien pretende invocar lo contrario debe probar los elementos constitutivos de la relación laboral en los términos del artículo 22 de la ley de contrato de trabajo.

B) Causa del contrato

El acto material, definido como la prestación de servicios personales bajo la dependencia de otro a cambio de una remuneración, puede ser ajeno al objeto del contrato de trabajo si "...las circunstancias, las relaciones o causas que lo motiven..." (art. 23, LCT) lo excluyen del ámbito laboral.

Como la materialidad del acto que define la primera parte del artículo 23 de la ley de contrato de trabajo, como presupuesto de la presunción, puede estar presente en el caso de los concubinos, la carga de la prueba de que el objeto no se ajusta a las prestaciones descriptas por los artículos 21 y 22 de la ley de contrato de trabajo incumbe a quien niega la naturaleza de la relación, al igual que en el trabajo benévolo, de amistad o vecindad. En el caso de los concubinos, se entenderá que la intención no fue la contratación de una relación laboral si el trabajo se hizo como forma de aportar una colaboración inherente al tipo de vida común que comparten.

En igual sentido, la jurisprudencia ha entendido que si los servicios prestados tuvieron como causa una relación sentimental y no un contrato de trabajo, la presunción del artículo 23 de la ley de contrato de trabajo resulta desvirtuada(8). Como vimos, todo dependerá de la situación fáctica de cada caso en concreto.

IV - RESUMEN

1. Los elementos constitutivos del contrato de trabajo son los siguientes: capacidad y consentimiento de los sujetos, el objeto y la causa.

2. Capacidad: los cónyuges carecen de capacidad de derecho para celebrar contratos de trabajo, conforme con lo previsto en el artículo 1358 del Código Civil, pese a que la doctrina actual de la Corte Suprema de Justicia de la Nación establece lo contrario.

3. Los concubinos gozan de capacidad plena para celebrar contratos de trabajo y son libres de crear relaciones jurídicas laborales, las cuales, en principio, no son incompatibles con la relación de convivencia.

4. Objeto: no hay relación de trabajo entre cónyuges por la ausencia de "ajenidad económica"; tampoco la habrá entre los concubinos si la prestación fue realizada en beneficio común y a favor de la comunidad que ambos integran.

5. Sólo resulta aplicable la presunción del artículo 23 de la ley de contrato de trabajo si el concubino prueba la inserción de su prestación personal en el establecimiento de titularidad del otro.

6.Causa: el para qué de la prestación de cada cónyuge se encuentra subsumido en la relación jurídica familiar determinada por el estado matrimonial.

7. El concubino, para desvirtuar la presunción de la relación laboral, debe probar que el motivo de la prestación fue de índole afectiva.





Fuente: Errepar online Éste es un análisis académico de María Isabel Leal Fadel, a quien le pertenece la autoría. La url no pudo ser comprobada por el sistema, así que dejo constancia en este lugar.

PD Mi opoinión personal y profesional es que el contrato laboral puede llegar a ser válido entre concubinos, pero no entre cónyuges.

5 comentarios - ¿Contrato de Trabajo entre Cónyuges o Concubinos?

@IRON-RAFAEL +1
Que le avisen la ministerio de trabajo, el otro día a un muchacho del outlet que tiene a la novia, con la cual convive hace años, trabajando en el negocio, vino el ministerio de trabajo y le querían hacer una multa de 15 lucas.
@IRON-RAFAEL
contadordanielm dijo:Tenía razón el ministerio, si la novia es empleada no se considera familiar a fines de aportes previonales, sólo hijos y conyuges legales están exentos, no sirve resoponder "es mi primo" o "es mi novia" o "vino un ratito", es multa segura por infracción, tanto te puede sancionar la AFIP como el Ministerio, y si te ponés pesado vuelven todos los días y van generando actas nuevas. Mejor no cometer estos errores. Con el sistema de alta temprana cambió todo, nos tienen cortitos, pensar que hay quien hace alta temprana con fecha vencida ¡otra infracción! No te vayas a enojar conmigo, bstante me enojo con ellos, yo cumplo en informarte, o ni siquiera cumplo, simplemente te informo con la mejor buena onda para que lo sepan y no caigan en la trampa de ¿multa o coima? Soy el primero en defender al ciudadano contribuyente, pero que el ciudadano sea más prolijo por favor. ¿tiene muchas cosas en la cabeza? lo comprendo profundamente, yo también. Un saludo muy cordial


Ta todo bien, es más tus consejos son re útiles, el otro día gracias a uno de tus posts logre convencer a mi viejo que no anote a un chico como monotributista por que era al reverendo pedo, así que vamos a tomar otro camino más solido.

Igual están re duros ahora, pretenden que las pizzerías anoten a los deliveris, en vez de buscar generar empleo lo están destruyendo.
@IRON-RAFAEL
Vos sos contador, tenes clientes, sabes como se esta poniendo jodida la cosa y aprietan cada vez más a las pymes.
Es terrible!!
Calculo que ustedes la sufren de verdad, por que cuando las cosas andan mal los últimos que cobran son los contadores.