Si te gusta crepusculo te gustará mi libro


La sociedad evoluciona y en un futuro muy presente no podrá definitivamente mantener su atención en un libro de mas de 5 hojas, por ello aquí la literatura comoda para esas mentes que quieren leer algo con amor, pasion, misterio y todas esas cosas que la televisión y el cine nos dan.

Disfrutadlo!
Sinceramente J.S. Rodriguezi


Historia 1


Eduardo estaba algo confundido, metio su mano en el bolsillo y saco un cigarillo, la volvio a meter y saco un encendedor; trataba de recordar lo que pasó, encendió su cigarrillo y lentamente volvió su mirada al cielo, las estrellas estaban en su esplendor, la noche era oscura y la temperatura agradable. Una sombra sorprendio a Eduardo hasta que miro al dueño de esta mirandolo en silencio.
–¿Puedo ayudarte?- preguntó Eduardo
aquel sujeto por fin sonrió y le dijo- ¿Es magnifico ser vampiro cierto?

Eduardo pensó que que se trataba de un loco, se llevo los puños de cada mano al lado de la cintura y con su singular alegría y gracia hizo como si tuviera alas de pollo, empezó a correr alrededor de aquel tipo mientras decia “ asi es camarada, y yo vuelo a tu alrededor porque soy el borrachivampiro muajajajaja”

Oye!- le reclamo aquel tipo enojado, no hagas ver a los vampiros como tontos retrasados! Eduardo detuvo aquella burla y miro al objeto que aquel tipo traia entre sus brazos- ¿Qué es eso que escondes amigo?- Orgulloso aquel sujeto dijo: “Permiteme presentarte a mi esposa Esther y disculpa mi descuido mi nombre es Venecio mucho gusto”- Eduardo examino a Venecio mas de cerca y dijo: “ Esa no es tu esposa, es una licuadora”- Venecio se puso arrogante y le respondio “ ¡Tu que sabes novato! No comprendes lo que no has vivido y no amas ¡porque tienes una cabeza y corazon de piedra!
Eduardo se quedo en silencio viendo a Venecio con ojos de lastima y le dijo- Ok Venecio disculpa mi incredulidad- Beso a aquella licuadora en la tapa y se disculpo con la esposa de Venecio, por su groseria.

¡Crees que soy un tonto! -Exclamo Venecio mientras sostenia orgullosamenta aquella licuadora- Te voy a explicar de una buena vez que pasa aquí, yo soy un vampiro solitario – se corrige – Yo era un vampiro solitario hasta que entre a tu casa, tenia sed pero un olor a sangre me condujo hacia ti, cuando entre a tu cocina estabas tirado en el suelo con mucha sangre deliciosa escapando por tu craneo, te mordi para aprovechar el festin pero tu sangre ya estaba fría, como me duele un poco la garganta, pues deje de beber por lo cual reviviste en un ser superior, un ser como yo, ¡un vampiro!
Cuando te levantaste te golpeaste con un cajon abierto y mi esposa a la cual groseramente llamas licuadora, iba a caer al suelo pero con la rapidez con la que se mueve nuestra raza , salve a mi ahora esposa de caer y romperse todo su bello cuerpo; la caida y atrapada fue tan lenta como romantica; por lo que mi condicion de sacerdote nosferatus me permite autocasarme con esta preciosura.

Eduardo tiro la colilla de su cigarro al suelo, se dio la media vuelta y se despidio diciendo- muy bien Venecio suerte en tu luna de miel, cuidado con las cuchillas, jajajaja.

Eduardo entro a su casa y se asusto cuando un rastro de sangre iba a la cocina, acercandose con cuidado y miedo de confirmar la historia de Venecio se asomo hacia donde supuestamente habia caido muerto seguramente por resbalarse con el suelo que aun estaba mojado.

Fue grande su alivio al ver que no era sangre sino un frasco de catsup tirado en el suelo, después de un suspiro se rió y se agacho a recoger aquel tiradero, de repente un vidrio pinchó su mano y se levanto rapidamente golpeandose con un cajon a medio abrir y cayo al suelo donde mucha sangre empezo a salir de su cabeza.

-Despierta Eduardo ¿estas bien?
Eduardo abrio los ojos y se levanto del piso, no habia sangre, ni el frasco quebrado, mas bien solo la licuadora en el suelo , Esther su esposa, le tocaba la cabeza en busca de un chipote, de un chichoncillo

-Te has pegado bien duro, te dije que tuvieras cuidado con el suelo mojado, me has dado un susto.
Eduardo se quedo en silencio por un segundo, levanto la licuadora y le dijo ¿quieres un licuado?


Fin



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Escrito por mi
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