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Globalizacion, reforma del estado y la lucha de clases

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Globalizacion, reforma del estado y la lucha de clases

Con las guerras mundiales y la crisis del 30 se fue desarrollando en la Argentina una economía sobre la base de la sustitución de importaciones. Dejaron de llegar bienes del exterior y hubo que fabricarlos en el interior. La producción de bienes locales estaba orientada a satisfacer la creciente demanda del mercado interno.

El Estado, a través de inversiones en el campo de la producción, comienza a ser participe directo en la configuración del proceso económico. Presupone, entonces, un reajuste del capitalismo, pues se abandona la premisa de Estado mínimo no intervencionista y se acepta una mayor participación pública en la economía para eliminar las disfuncionalidades que tiene el mercado como regulador de la sociedad en su conjunto.

La nueva configuración legitima los criterios intervencionistas para favorecer la inclusión de la clase trabajadora, el desarrollo industrial protegido y un rol económico del Estado activo 1 . Podemos definir a este modelo de acumulación como la forma predominante de valoración del capital productivo, como el periodo de la estabilidad del Capital, garantizado en las políticas nacionales para controlar su movimiento.

Sobre este sistema económico se basó un periodo de crecimiento sostenido después de la Segunda Guerra Mundial, no solo en los países en desarrollo como la Argentina (mediante la sustitución de importaciones), sino también en los países más industrializados (mediante las políticas del Estado de Bienestar Keynesiano).
Este modo de acumulación capitalista estaba sustentado en la alianza entre el capital y el trabajo, expresada en las políticas estatales de pleno empleo y contención social, que lograban mantener el conflicto en niveles moderados, apaciguando la lucha entre las clases. De esta manera, las clases dominantes legitiman el sistema en cuanto responde a los patrones de acumulación vigentes. Sintéticamente, J. Holloway lo expresa de la siguiente manera: "Esta misma estabilidad relativa también hizo posible la creación de alianzas razonablemente estables entre Estado Nacional y grupos capitalistas" 2 .

Ahora bien, este Estado con su determinante modelo de acumulación comienza a manifestar crecientes desequilibrios a mediados de la década del 70, la inversión en la producción llego a ser una forma insegura de expandir el capital. Hubo un exceso de capital, una sobre acumulación que ahora no podía encontrar una salida rentable. De esta forma es como el capital se reconfigura y asume la forma liquida de dinero y fluye por el mundo en busca de una manera de obtener ganancias, buscando medios de expansión especulativos y frecuentemente a corto plazo. Así, el dinero, en lugar de mostrarse subordinado a la producción, ahora aparece como un fin en si mismo. El flujo de capital, antes relativamente estable, se convierte en una avalancha que arrastra a las instituciones y parámetros de la cosmovisión que caracterizó al periodo de posguerra, "Los Estados se ven enfrentados con un capitalismo agresivo por las conquistas de mercados a nivel global" 3 . Esto se encuentra íntimamente relacionado con la caída del sistema de tasas de cambio fijo de Bretton Woods (en 1971). Ahora los Estados nacionales están subordinados al flujo global del Dinero, obligándolos a encontrar nuevas formas de hacerse atractivos para el capital ante la necesidad de atraerlo hacia el territorio nacional en el marco de la nueva competencia interestatal que el capital financiero impone, dentro de un nuevo modelo de acumulación.

Esta forma de acumulación representa una nueva etapa del Modo de producción Capitalista, encarnada en el proceso de globalización .

Entendemos a la globalización como un proceso multidimensional 4 . Según esta perspectiva la globalización significa el aumento de la vincularidad, la expansión y profundización de las distintas relaciones sociales, económicas y políticas, la creciente interdependencia de todas las sociedades entre sí, promovida por el aumento de los flujos financieros y comunicacionales.

Debido al aumento desmedido del gasto público, la crisis del petróleo en el año 1973, el endeudamiento externo y el agotamiento del sistema de producción fordista, se produce un cambio sustancial en el proceso de acumulación capitalista. Una de las características principales de la nueva configuración es la tendencia a la mundializacion de la economía, lo que se traduce en el aumento del comercio internacional, la reorganización espacial de la producción, la búsqueda de permanentes ventajas comparativas y principalmente, la expansión de los mercados financieros. Se da un proceso en el cual el centro de la actividad económica se traslada del ámbito nacional al transnacional.

Los flujos de capital financiero e información se mueven a mayor velocidad, logrando de esta manera la desaparición de las barreras espacio-temporales. Estos capitales se independizan tanto de la economía real, productiva, como del territorio nacional.

El proceso de globalización en su conjunto, y principalmente en su dimensión económica, con su consecuente liberalización de los flujos financieros de capitales, carcome los cimientos del Estado-nación clásico. Reclama un nuevo tipo de Estado que responda a los nuevos patrones de acumulación de la clase económicamente dominante.

El proceso descrito en el marco global, es también un reflejo fiel de lo ocurrido en la Argentina en los últimos 25 años. El discurso globalizador de corte neoliberal fue adquiriendo la unanimidad en el país, debido al apoyo recibido por instituciones y organismos internacionales, como el FMI y el Banco Mundial, empresas transnacionales y bancos de inversión. Este nuevo punto de vista que iba a delinear las políticas del Estado argentino bajo los parámetros del ajuste fue conocido como el "Consenso de Washington" 5 , bajo estas líneas, la economía de bienestar desaparece y el individuo se vuelve responsable ante su propia suerte. Surge el homo economicus y la economía pasa a tener primacía por sobre lo político.

El nuevo orden económico tiene, por supuesto, sus ganadores y perdedores.
A fines de la década de los 80, el proceso de acumulación basado en la valorización financiera comenzó a dar muestras de agotamiento. Este régimen de acumulación se había consolidado a partir de la reforma financiera de 1977 y la apertura comercial de 1979 y se había caracterizado la violenta redistribución del ingreso en contra de los asalariados durante la dictadura militar, en donde el Estado funcionó como canalizador de recursos a los sectores mas concentrados del capital nacional y extranjeros, mediante subsidios como la promoción industrial, las transferencias al sector financiero y el pago de intereses a los titulares de la deuda externa. Se reconoce la quiebra definitiva del Estado argentino. A través de un conjunto de políticas económicas que desembocaron en el "Plan de Convertibilidad",que consistió básicamente en la paridad peso-dólar y la prohibición del Banco Central de emitir sin cobertura, el gobierno justicialista intento encontrar una salida a la situación de bancarrota, adaptando las políticas económicas a los intereses de la clase económicamente dominante, es decir, la que dejo de confiar en el valor del capital productivo y volcó todos sus recursos a la esfera de la circulación del dinero en su forma más estéril, rígida y fetichizada 6 .

Por otro lado, el nuevo dominio del capital que encuentra expresión en las nuevas ideologías neoliberales, reclama el retiro del Estado, el mercado y el dinero deben dominar. Desaparecen las alianzas, los vínculos establecidos entre grupos capitalistas y el Estado llegan a ser vistos como un obstáculo una vez que el capital, en su nueva forma, no se adhiere a ningún grupo especifico, ni a ninguna actividad en particular.

El pasaje del estado intervensionista al estado mínimo se va a realizar a través de políticas de ajuste , que buscan un cambio estructural de la relación economía-Estado. El objetivo principal de las medidas económicas es reducir el gasto público para poder hacer frente a las obligaciones contraídas con el exterior. Cabe aclarar que el ajuste permanente al que esta sometido el Estado es apoyado por los grupos económicos que dominan el mercado financiero argentino, debido a que estos son poseedores directos de papeles de deuda pública, por los cuales cobran jugosos intereses.

El nuevo modelo económico hace que el rol principal del Estado sea fiscal, y esté vinculado a la promoción de los equilibrios macroeconómicos, o sea, como proveedor de recursos externos para equilibrar la balanza de pagos deteriorada por el endeudamiento y la reducción del gasto publico, y por otro lado también de los equilibrios microeconómicos, velando por la eficacia de la economía y garantizando un marco normativo que garantice el libre funcionamiento de los mercados. El Estado tiende a centrarse solo en funciones constitucionales, dejando los aspectos productivos al sector privado, "Es el retiro de la actividad del estado del área de la producción y el reforzamiento del mercado y la competencia" 7 .

Las políticas de reforma que se implementan en Argentina y toda la región, monitoreadas por los organismos de crédito externo, en cuanto agregados de los intereses económicos dominantes, se orientan principalmente al desmantelamiento del aparato estatal. Las medidas más trascendentales que hacen al desmantelamiento del estado y que claramente favorecen a los intereses del establishment (clase dominante) se sitúan en torno a los procesos de privatizaciones, desregulación, reforma administrativa, la reducción del gasto público y descentralización. En mayor o menor medida estas disposiciones lograron la retracción del estado y la inserción de la lógica de mercado en ámbitos en donde anteriormente solo actuaba el aparato estatal. De todas maneras, para este informe es relevante desarrollar las dos primeras, puesto que son, básicamente las que más contribuyen a la comprensión de la nueva relación Estado-capital.

El caso de las privatizaciones es central. La primera ola se realizó a un ritmo acelerado, sin cumplir con las recomendaciones habituales para este tipo de procesos. Las primeras ventas fueron ejecutadas por el Ministerio de Obras y Servicios Públicos. La falta de gradualismo del proceso de desestatización no permitió la valorización de las empresas, saneándolas previamente, ni la garantía de un mercado abierto y competitivo a de la privatización, ni tampoco la reserva por parte del Estado de una parte de las acciones en sus manos para mantener algún control sobre el mercado en cuestión. La necesidad política de vender rápidamente repercutió en el Estado de forma negativa en la negociación con los grupos económicos interesados en la compra. Sintéticamente, la característica más importante del proceso de privatización ha sido la concentración de la propiedad de las empresas en un reducido grupo de conglomerados locales asociados con empresas extranjeras 8 .

En cuanto a la desregulación, se introducen modificaciones en la base jurídica-normativa del Estado tendientes a aumentar las libertades económicas, el establecimiento de tratamientos fiscales benignos a las utilidades y reinversión, la flexibilización laboral y la reducción del poder de las asociaciones sindicales. Estos dos últimos apuntan a la reducción del costo del trabajo y al deterioro de las condiciones laborales, como un avance del capital en su lucha contra el trabajo. Por otro lado, otro aspecto del proceso de desregulación fue la apertura financiera y la liberalización del mercado de capitales. En 1989 se establece una total libertad de ingreso y egreso de capitales, a partir de 1990 comenzaron a desregularse las operaciones en bolsas y mercados de valores. Esta apertura irrestricta de los flujos financieros con el exterior se encuentra íntimamente relacionada con el pago de la deuda externa y el proceso de privatizaciones porque, limitarlos (a los flujos financieros) "(...)se habría contrapuesto a los requerimientos de los inversores externos para poder girar libremente los beneficios a obtener" 9 .

Este Estado "post-ajuste" no solo evidencia una perdida en su capacidad de decisión, como afirma Manuel Castells 10 , sino que también marca claramente una división en la sociedad civil entre ganadores y perdedores, resultante del tipo de vinculación de cada uno con el mercado y los valores que lo regulan: la rentabilidad a cualquier precio, el libre cambio, la competitividad y la flexibilidad del trabajo. De este manera se presenta una sociedad dual en donde el desempleo, la desigualdad de ingresos, la pobreza e inclusive las diferencias en la educación, son la contrapartida de la fuerte acumulación de riquezas que se vuelca al mas reducido polo de los vencedores, personificados en la clase hegemónica 11 .

Tomamos como punto de partida el hecho de que la globalización no es un acontecimiento o expresión natural de una lógica objetiva, sino un proceso impuesto políticamente, así, entendemos al proceso de reforma del Estado como un proyecto de la clase económicamente dominante para salvaguardar sus intereses y maximizar sus beneficios en el nuevo marco de acumulación capitalista.

La globalización actual es en esencia un proyecto capitalista en la lucha de clases, no es un mecanismo objetivo ni menos un desarrollo político cultural propio, sino una estrategia política. Lo decisivo es que conduce al cambio estructural y funcional del Estado lo que lo lleva a una incapacidad total para llevar adelante una regulación social y una política de bienestar en la forma tradicional.

La historia reciente de la Argentina, es fiel testigo de esto al comprobar como el capital a través del proceso de globalización, minó desde sus cimientos el proceso de integración política encuadrado en la conciliación de clases que, basado en el sistema de producción de la sustitución de importaciones, se erigía como sostén económico y como medio de legitimación política para el establecimiento y mantenimiento de una política de Estado orientada al bienestar social.

En este contexto en el que la lógica de mercado domina todos los esferas de la sociedad, en donde la fragmentación social y el creciente individualismo son moneda corriente, se produce un debilitamiento del Estado de derecho, una merma de la ciudadanía, en definitiva, se da una deformación de la democracia. La mayoría de la población (trabajadores, desocupados, jubilados, por ejemplo) perdió la credibilidad en el aparato estatal como consecuencia de que la sociedad no le reconoce (al Estado) el cumplimiento de funciones de gerenciamiento del interés general o representante del bien común, sino que lo ve como una entidad colonizada por los grupos económicos.

La crisis que atraviesa el país, que no solo abarca la esfera económica, sino que afecta al campo político, institucional y social, necesita de dos elementos para ser solucionada. El primero tiene que ver con lo que Alan Wolfe denomina "repolitización" .

"El objetivo último de la repolitización, en mi perspectiva, tendría que ser la resurrección de la democracia, que es un ideal demasiado importante como para ser sacrificado al capitalismo" 12 . Este concepto implica un gasto directo de poder político por parte de la gente en alternativas que ellos mismos decidan, por lo que la población debe asociarse a movimientos políticos cuyo propósito sea la recuperación del espacio público y la refundación de la política y el espacio político. El segundo manifiesta una redefinición del rol del Estado que le permita recuperar su legitimidad, mediante el cumplimiento efectivo de sus funciones y la orientación hacia los intereses generales, en definitiva, que logre un funcionamiento pleno de las instituciones públicas. Estos cambios deben orientarse a la consecución de "la democratización de la acumulación" 13 , por lo que es necesario aplicar principios de igualdad y participación en la construcción de un Estado más democrático, en el cual la ciudadanía (a diferencia de lo que ocurre en la actualidad) pueda ejercerse plenamente.

1 García Delgado, D.; "Estado y sociedad"; Cap. II; Editorial Norma.
2 Holloway, J.; "La reforma del Estado: capital global y Estado nacional"; en DOXA.
3 García Delgado, D.; "Estado y sociedad"; Cap. II; Editorial Norma.
4 García Delgado, Daniel; "globalización y crisis del Estado Nación"; cap. I; Editorial Ariel.
5 Rapoport, M.; "Historia económica, política y social de la Argentina"; Editorial Macchi, 2000.
6 Holloway J.y Bonefeld W.; "Dinero y Lucha de Clases"; en "Globalización y Estados nación"; Editorial Tierra del Fuego, 1996.
7 García Delgado, D.; "Estado y sociedad"; Cap. II; Editorial Norma.
8 Rapoport, M.; "Historia económica, política y social de la Argentina"; Editorial Macchi, 2000.
9 Rapoport, M.; "Historia económica, política y social de la Argentina"; Editorial Macchi, 2000
10 Castells, Manuel; "La Era de la Información"; Vol. II: "El poder de las Identidades", Cap. V; Siglo XXI Editores.
11 Tomamos el concepto de hegemonía de la teoría gramsciana de la dominación, en cuanto consideramos que la dominación de clase está construida no solo mediante el poder económico, sino también a través de la construcción de un entramado político e ideológico que legitima un orden, que en el caso actual es llevado a cabo mediante una serie de ideas encarnadas en el discurso del "pensamiento único" que transforma en ideología el proceso de globalización y reforma del Estado.
12 Wolfe, Alan; "Los límites de la legitimidad: contradicciones políticas del capitalismo contemporáneo"; Cap. 10; Siglo XXI Editores; 1980
13 Wolfe, Alan; "Los límites de la legitimidad: contradicciones políticas del capitalismo contemporáneo"; Cap. 10; Siglo XXI Editores; 1980

Bibliografía

Wolfe, Alan; "Los límites de la legitimidad: contradicciones políticas del capitalismo contemporáneo"; Siglo XXI Editores; 1980
Rapoport, M.; "Historia económica, política y social de la Argentina"; Editorial Macchi, 2000
Castells, Manuel; "La Era de la Información"; Vol. II: "El poder de las Identidades"; Siglo XXI Editores.
Holloway, J.; "La reforma del Estado: capital global y Estado nacional"; en DOXA.
Holloway J.y Bonefeld W.; "Dinero y Lucha de Clases"; en "Globalización y Estados nación"; Editorial Tierra del Fuego, 1996.
García Delgado, D.; "Estado y sociedad"; Editorial Norma.
García Delgado, Daniel; "globalización y crisis del Estado Nación"; Editorial Ariel.
Hirsch, J.; "Globalización del capital y la transformación de los sistemas de Estado: del Estado de seguridad al Estado nacional competitivo"; en Cuadernos del Sur, Mayo de 1999
Hirsch, J.; "¿Qué es la globalización?"; en Cuadernos del Sur, Mayo de 1997


Por Joaquin Guillen

Fuente:
http://www.shaila.com.ar/textos.php?IdTexto=4

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3 comentarios - Globalizacion, reforma del estado y la lucha de clases

@mackiavelox
estoy viendo los nuevos movimiento en masas, suerte¡¡