El Rehue

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REHUE :
UN ESPACIO SAGRADO


REHUE: un espacio sagrado


Es común en nuestra región escuchar el término REHUE, vocablo de origen mapuche, que de inmediato se asocia con el altar-escalera que utiliza la machi (shaman) en sus rituales. A su vez, la mayoría de los textos que se han escrito sobre la cultura mapuche reafirman tal
conceptualización respecto de dicho logismo. Estos mismos textos, además, señalan que en el ceremonial mapuche “Nguillatún” (Rito de
fertilidad) se utiliza, a modo de altar, un rehue de las mismas características formales mencionadas y que utiliza la machi para ascender y encontrarse con sus espíritus protectores celestiales.
¿Pero... es realmente el sentido, la carga significativa que tiene dicha palabra? ¿No existen errores de apreciación y descripción en tales afirmaciones? Para analizar tal conceptualización comenzamos revisando su etimología según los diccionarios más autorizados:
Re: Un prefijo que se antepone con el significado de puro, nítido, genuino, exclusivo, sin mezcla2.
We: Los nombres de las cosas terminadas en we significan el lugar donde hay dichas cosas3.
Luego Rehue o Rewe, literalmente hablando, sería lugar puro, lugar sin mezcla, lugar genuino. Se entiende también como “lugar sagrado”.
Si es lugar sagrado para este grupo cultural tendrá una gran carga significativa, trasuntará un profundo sentimiento simbólico.
“El hombre de las sociedades arcaicas tiene tendencia a vivir lo más posible en lo sagrado o en la intimidad de los objetos consagrados. Esta tendencia es comprensible: para los “primitivos” como para el hombre de todas las sociedades pre-modernas excelencia.
Lo sagrado está saturado de ser. Potencia sagrada quiere decir a la vez realidad, perennidad y eficacia. La oposición sacro-profana se traduce a menudo como una oposición entre real e irreal o pseudo-real. Es, pues natural que el hombre religioso desee profundamente ser, participar en la realidad, saturarse de poder4.
Visto de este modo, Rehue no es el objeto, la cosa, sino el espacio que en sí y a su alrededor crea y se sacraliza a partir de un objeto que adquiere un sentido hierofánico. Este espacio por lo tanto es real, donde el mapuche se carga de identidad, de realidad, donde el realmente es.
Los espacios sagrados a su vez tienen características muy relevantes que se articulan en un sistema donde concepciones religiosas e imágenes cosmológicas se integran en un todo lógico.
Según Eliade , estas características se pueden resumir en tres5:
• Tenemos , en primer lugar, que “todo espacio sagrado implica una hierofanía, una irrupción de lo sagrado que tiene por efecto destacar un territorio del medio cósmico circundante y el de hacerlo cualitativamente diferente.
• Segundo: dicho espacio está ubicado en el centro del universo. Tanto en sentido horizontal como vertical es el centro absoluto.
• Tercero: a través de este espacio sagrado es posible ponerse en comunicación con los seres sobrenaturales
Analizando en profundo el rehue como escalera ritual de la Machi o altar de Nguillatún, cumple precisamente con estas características, pero aclaramos que rehue no es el objeto sino el espacio que ocupa y crea.

Precisamente por todas las razones antes aludidas es que es utilizada indistintamente la palabra Rehue, tanto en el altar levantado en el Nguillatúe – lugar donde se realiza el Nguillatún – como en la escalinata de la machi, puesto que ambos representan lo mismo: un espacio sagrado, real, puro,
genuino, donde es posible comunicarse con los seres superiores, dado a que en ese espacio es posible quebrar o abrir los espacios en forma vertical y ponerse en contacto con los seres superiores.
El uno es propio de toda una comunidad, el otro es privativo de la Machi; pero ambos permiten esa ruptura hacia lo sagrado.
Pero ya que planteamos diferencias entre ambos tipos de altares, es bueno identificar sus características.

El Rewe de la Machi.


El Rehue o Rewe es, por antonomasia, la escalinata que usa él o la Machi para realizar sus oraciones para comunicarse con lo sagrado. Es un altar utilizado con ocasión del Machiluwun (iniciación de la Machi),
Ngueikurrewuen (Literalmente significa “mecer el rehue” que corresponde a la ceremonia que realiza la Machi cada cuatro años para renovar la escalinata y/o las ramas de canelo adosadas a esta) 6, Machitún (ritual de curación de un enfermo), pero en ningún caso este altar es utilizado para realizar el Nguillatún de una comunidad mapuche.
Algunos autores hablan de esta escalinata de uso privativo de la Machi presente en el Nguillatún. Lo que suele llevar a confusión es que cuando se realiza un Ngueikurrewén – renovación del Rehue – suele terminarse éste con un Pichi Nguillatún (pequeño Nguillatún) celebrado por la machi junto a sus familiares e invitados7.

Para Lenz (1910: 680) 8, “Rehue es el árbol de las ceremonias de la Machi, consiste en un tronco de un árbol grueso que se entierra generalmente un poco inclinado, subiendo mas o menos 2 metros de la tierra; en el lado anterior hay una tosca escalera tallada y en la parte superior se amarran ramas de canelo (Drinys Chilenzis), el árbol sagrado de los mapuches (araucanos). La Machi sube en ciertas ceremonias a la pequeña plataforma en lo alto del tronco, donde baila y canta con un cultrún (tambor)”.
Este lugar o espacio sagrado (entiéndase Rehue) está compuesto básicamente por el Kemo Kemo o tronco principal, que también se denomina praprahue (voz que significa escalera). Adosados a este tronco principal están las ramas de canelo y de quila. Suele ir adornado con doce cintas de colores.
Presentes están las dos banderas distintivas de la Machi. Al pie de la escalera se coloca una pequeña mesa (llangui llangui) donde están ubicados los dos metahues (cántaros) con mudai y los elementos rituales de la machi. Sólo de este modo está completo el altar. Sólo de ese modo se puede transformar en lugar sagrado por medio del rito. Sólo entonces es Rehue.

Respecto al “praprahue” Casami-quela9 manifiesta lo siguiente : “ Esta voz sinónima de Kemú – Kemú, significa simplemente escalera.
Se separa en pra (-përa) raíz de pran (- përan) “subir” y we, partícula que da la idea de la “acción indicada por el verbo”, es decir “para subir”. La repetición de la raíz en praprawe da idea de escalones. Kemú Kemú se denomina también el “arco iris” ( - relmú) y, dada la
difusión ecuménica, de la ascensión del shaman al cielo por medio del arco iris, convengamos en que esta coincidencia es más que fortuita”
Cabe señalar una característica muy propia de dichos altares en esta región: entre el último escalón y la plataforma superior se talla en el Kemú – kemú un rostro humano sobre el cual suele esculpirse un sombrero de copa – el cual pasa a ser la plataforma superior.
Este “Rehue” siempre esta colocado frente a la puerta de la ruca de la Machi y mirando el sol naciente, vale decir, al ascender por el praprawe la machi, siempre queda mirando el sol naciente,
punto cardinal de mayor carga benéfica10

El Rewe de la Comunidad.


Hemos dicho que indistintamente se da por nombre de rehue a dos tipos de lugares sagrados o altares: el privativo de la Machi y el que pertenece a la comunidad y que se usa exclusivamente para la realización del Nguillatún. Es precisamente por el fin común: un carácter religioso que tienen ambos altares.
El otro “Rehue” es el utilizado en el Nguillatún y es de propiedad comunitaria y se alza en un terreno escogido especialmente para la celebración de dicha ceremonia y que esta siempre al centro de las dos mitades adscritas a esta celebración. Este hecho nuevamente
refuerza el sentido conceptual del termino analizado.
El Nguillatún es dirigido y celebrado por el Ngempin (dueño de la palabra) especie de sacerdote laico, cuyas funciones duran exclusivamente el tiempo que corresponde al Nguillatún. El Ngempin – de acuerdo con Lenz – es el oficiante y sacerdote de las rogativas (Nguillatún) que dirige el acto religioso, independientemente de la Machi y Cacique del lugar (Moesbach 1929: 372).
Suele oficiar el Ngempin una persona especialmente dedicada a esto, como también puede asumir dicho rol el Lonco (cabeza) o Cacique de la comunidad. (En 1974 nos tocó observar un Nguillatún en la zona de Barros Aranas, en que el Ngempin había venido exclusivamente a celebrar la ceremonia desde Argentina, en cambio en otro lugar, asumió este rol el Lonco del lugar, don Amador Huinchunao).
El papel del o la Machi, aunque importante en el Nguillatún, es secundario y suele haber algunas ceremonias en las que están presente más de una. En Malalche, Chol Chol, en 1983, nos tocó ver uno dirigido por dos Caciques del lugar y co - celebrado por dos Machis de la zona.
Mas el uso conceptual del “Rehue” para el altar o lugar sagrado del Nguillatún es un término que más bien se halla registrado en textos de cronistas y viajeros y que se puede leer hasta principios de este siglo, puesto que actualmente en las comunidades mapuches existe la tendencia a denominarlo como “KRUZ”11

Como hemos podido constatar en más de 18 altares de Nguillatún en diferentes lugares de la provincia de Cautín, estos están ompuestos de una, dos o tres figuras de madera de más o menos dos metros de altura que se alzan en un lugar del Nguillatún (lugar donde se celebra el Nguillatún) y siempre mirando hacia el sol naciente (lo más habitual es la pareja humana representada en este altar – pareja que bien pueden ser los dioses primigenios).
Estas figuras son indistintamente representaciones antropomorfas o cruces mapuches como también una figura en que se unen ambas representaciones en forma muy estilizada.
Pero estas figuras por si solas no constituyen el altar sagrado. Para ello deben estar “vestidas” con ramas de arboles que den frutos comestibles (maqui, manzano, pewen o pino araucaria, peral) a diferencia del altar de Machi que utiliza canelo.
Adosadas a las figuras de madera van las varillas de quilas y las banderas representativas de lo Caciques adscritos a dicha ceremonia. A los pies de estas figuras están colocados los metahues – uno por cada jefe de familia de la comunidad – con mudai. Frente a las “Kruces”, en estacas enterradas en la tierra se amarra una oveja, un buey, una gallina, un gallo. Básicamente tal es la disposición completa de este “Rehue” , con variaciones regionales que o es el caso comentar en este articulo. Solo entonces, así “vestidas” las Kruces, pasan a conformar un “REHUE”.
Podemos concluir entonces que este lugar puro y genuino que permite una apertura hacia lo sagrado y que conceptualmente es denominado “Rehue” puede ser tanto el altar de uso privativo de la Machi, como el altar de Nguillatún uso comunitario.
Por antonomasia – su uso reiterado – ha quedado así bautizada, preferentemente, la escalera o praprawe que utiliza la Machi para su uso ceremonial.
Existe la tendencia, por sus propios usuarios, de denominar como “KRUCES” al altar utilizado con ocasión del Nguillatún.
Tienen en común, ambos lugares sagrados, que para que adquieran dicho carácter deben estar vestidos con vegetales que lo transforman en árbol sagrado, hecho que pretendemos comentar en un artículo posterior.
En su forma externa, como se ha podido apreciar, existen diferencias substanciales; pero en el sentido religioso que tienen: punto de quiebre entre lo sagrado y lo profano, centro del universo y manifestación de lo hierofánico, ambos altares son, conceptualmente, una misma cosa: un REHUE.

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