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Europa modera las pérdidas tras una mañana de pánico

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Europa modera las pérdidas tras una mañana de pánico
Europa modera las pérdidas tras una mañana de pánico


Las Bolsas europeas están prorrogando hoy las fuertes caídas de ayer, cuando los índices de referencia del Viejo Continente se desplomaron arrastradas por Wall Street, que bajó un 5,5% en su peor sesión en tres años por el recorte de la nota de solvencia a EE UU. De confirmarse las caídas a final del día, cuyo origen sigue estando en el pánico al frenazo económico durante lo que queda de año, los mercados bursátiles seguirán la racha negativa con ocho sesiones consecutivas a la baja, lo que ha devuelto a algunos de los principales índices europeos a niveles del inicio de la crisis en 2008. No obstante, al igual que ha sucedido en Asia tras una apertura dominada por el pánico, a medida que avanzaba la jornada se moderaban las pérdidas en la mayoría de los parqués de referencia y, algunos de ellos, llegaban a entrar en verde.

Así, a las 12.45, el Ibex moderaba las caídas de hasta el 3% de media mañana al 0,60%. Milán ha evolucionado de forma similar e incluso pugnaba por entrar en verde a la misma hora. París también lograba atajar la avalancha de ventas y su principal índice, el CAC 40, cedía poco más del 1%. Peor le iba a Fráncfort, que se dejaban más de un 3%, o Londres, que hacía lo propio y cedía un 1,8% después de que el principal índice británico, el FTSE 100, perdiese la cota psicológica de los 5.000 puntos. Con este descenso, ha marcado su nivel más bajo desde julio de 2008. Lisboa, por su parte, también bajaba más de un 3%.

Según explica Daniel Suárez, de Analistas Financieros, el origen del correctivo sigue estando en las previsiones de que la economía internacional sufrirá un importante frenazo en lo queda de año. Ante la avalancha de datos que apuntan a un cambio del ciclo económico, los mercados están ajustando el valor de las cotizadas, "que eran incompatibles con un estancamiento en el segundo semestre", añade. No obstante, este proceso de adaptación al nuevo escenario que se espera para los próximos meses está siendo doloroso. "Se está vendiendo mucho", ha admitido.

Las órdenes de venta, además, se están cebando con los sectores más cíclicos. Esto es, los que están más relacionados con la evolución de la economía y el consumo como son la industria pesada, los fabricantes de automóviles o los servicios básicos. Por el mismo motivo también es la Bolsa de Fráncfort, donde la industria tiene más peso y donde cotizan las grandes compañías del sector europeas, el parqué del Viejo Continente más castigado en este último episodio de turbulencias, según explica Suárez.

Frente a ello, otros índices europeos donde la banca tiene más presencia, como es el caso del español Ibex 35, están esquivando de momento el correctivo, aunque estas Bolsas ya sufrieron lo suyo cuando las dudas se centraban el riesgo financiero -banca-. Además de por la propia casuística del caso español y los efectos derivados por la presión a la que se ha visto sometido el país en los mercados de deuda.

En los mercados de divisas, el euro remontaba posiciones tímidamente frente al dólar por las dudas que se ciernen sobre la recuperación de la primera potencial mundial tras el tijeretazo de S&P y, tras acabar ayer la jornada en los 1,41 dólares, hoy lograba situarse sobre los 1,42.

Con este enrarecido ambiente, la Reserva Federal se reúne esta tarde (hora peninsular española) bajo una creciente presión para que adopte alguna clase de medida que permita frenar el desplome de los mercados financieros ligado a los temores de una nueva recesión en Estados Unidos. Mientras, en Europa, aumenta el número de analistas que no descarta que el Banco Central Europeo de marcha atrás y opte por rebajar los tipos de interés tras adelantarse al resto de bancos centrales al subirlos en abril y junio hasta el 1,5% actual.

En la deuda, la intervención de ayer del BCE en ayuda de España e Italia, los dos países del euro que han centrado el castigo de los especuladores en los últimos meses, se seguía notando en la rentabilidad exigida a sus títulos que cotizan en el mercado secundario, donde se intercambian los bonos una vez emitidos. Gracias a la mejora, la prima de riesgo, que es el diferencial entre el tipo de interés de los títulos españoles a 10 años frente a los alemanes, de referencia por su estabilidad, seguía bajando tras el fuerte alivio de ayer.

Ayer se constató, una vez más, que el miedo a la recesión atenaza a los mercados. El frenazo económico que ha llegado entrado 2011 amenaza con convertirse en una nueva recesión mundial cuando apenas se ha comenzado a dejar atrás la vivida en 2008 y 2009. Para evitarlo, el Banco Central Europeo atacó directamente a uno de los flancos que empujan a la recaída: la crisis de deuda soberana. Contó con la ayuda del G-7 y el G-20: sus miembros afirmaron estar dispuestos a hacer lo necesario para garantizar la estabilidad financiera. No evitaron lo que iba camino de ser un lunes negro. Así que salió a la palestra Barack Obama. El presidente de Estados Unidos lanzó un mensaje patriótico para evitar el desplome. "Siempre seremos triple A", clamó. En balde: el Dow Jones cayó un 5,55%, la mayor caída desde noviembre de 2008.

Tras ello, los mercados asiáticos se han contagiado hoy del pánico y han registrado cuantiosas pérdidas. La Bolsa de Tokio, que ha llegado a caer un 3%, ha limitado sus pérdidas en la última parte de la sesión y al final se ha dejado un 1,68%, lo que le deja en 8.944 puntos, en cualquier caso por debajo de la barrera psicológica de los 9.000 puntos y en su mínimo desde el pasado 17 de marzo. La bolsa de Hong Kong, por su parte, ha sido de las más castigadas y ha cerrado con un batacazo del 5,66% en el Hang Seng. El pánico de los inversores también ha afectado a la Bolsa de Seúl, donde el índice Kospi ha cerrado con un recorte del 3,64%.

Lunes negro en los mercados

Ayer la avalancha fue de menos a más. Conforme avanzaba el día, el rojo avanzaba de este a oeste. La apertura de Nueva York precipitó las pérdidas aún más. El japonés Nikkei bajó un 2,18%; el Ibex español, un 2,44%; el Dax alemán, un 5,02%. Hay mucho miedo a que el frenazo de la recuperación se acentúe, como ayer constató la OCDE, y acabe en otra recesión. El gurú más pesimista de esta crisis, Nouriel Roubini, lo veía ayer inevitable. Más leña para una hoguera que atizó el viernes Standard & Poor' s al rebajar la nota de la deuda de Estados Unidos.

La decisión del BCE de "aplicar activamente" el programa de compra de deuda para España e Italia relajó la presión sobre la prima de riesgo (la diferencia sobre los intereses que paga Alemania por endeudarse a 10 años). La española acabó el día en 289 puntos básicos; la italiana, en 302. Los títulos de ambos países habían superado con holgura los 400 puntos básicos el viernes pasado.

Para lograr esta rebaja, el BCE compró deuda de España e Italia masivamente. Como prueba, Javier Ferrer, director de deuda pública de Ahorro Corporación, explicaba que el viernes en los mercados se negociaron 842 millones en bonos españoles, mientras que ayer se movieron unos 5.000 millones. "La Bolsa lleva un ritmo distinto. El mercado de deuda europea ahora está intervenido. Para España e Italia, el precio lo pone el BCE. La renta variable, por su parte, pone su atención en la rebaja de la calificación de Estados Unidos y en el freno de la recuperación", analizó Ferrer.

Desde luego, la intervención del BCE lo que hizo fue desplazar el foco de la tensión al corazón del capitalismo, aunque lo que sucede en Wall Street resuena en los mercados de todo el mundo. En Estados Unidos, el temor a la recaída se ahonda cada día. Y S&P, protagonista indiscutible de la sesión, echó más madera a la hoguera de nervios que hay encendida en los parqués. "La rebaja es una opinión con la que se puede estar de acuerdo o no, pero para la que hay bases que la justifican", dijo David Beers, su presidente. Y repitió que si Washington no corrige la trayectoria al alza de la deuda, se llevará otro recorte. Acompañó sus palabras con hechos: S&P degradó la calificación de las hipotecarias públicas Fannie Mae y Freddy Mac.

Miedo y volatilidad

Para hacerse una idea del estrés bajo el que están los inversores, basta con ver uno de los mejores indicadores del miedo que hay en el mercado, la volatilidad. El índice que la mide superó ayer los 40 puntos, muy cerca del nivel que marcó (44) después de la caída de las Torres Gemelas.

El presidente de EE UU, Barack Obama, trató de aportar calma en una comparecencia no prevista. Saltó a la arena a media sesión, cuando Wall Street se dejaba el 3%. "Los mercados suben y bajan, pero esto es Estados Unidos, y no importa lo que ocurra, siempre seremos un país AAA", clamó Obama con un tinte patriótico. Sus palabras no calaron. Las pérdidas en Wall Street se acentuaron. Y si el Dow Jones perdió un 5,55%, el S&P 500 se dejó un 6,66%% y el Nasdaq, un 6,90%.

También habló ayer la presidenta de Brasil. Dilma Rouseff. "No estoy de acuerdo con esa calificación precipitada".

La huida en estampida de los inversores en Bolsa provocó otro máximo del oro. La onza cotizó ayer por encima de los 1.700 dólares. Y, según JP Morgan, su techo todavía está muy lejos, en los 2.500 a finales de año. Todo un síntoma de la incertidumbre y la desaceleración. Algo que también se observa al ver los precios del petróleo. El barril brent, referencia del mercado europeo, se pagó a 102 dolares y el Texas, a 81, seis menos que el viernes.

En medio del caos, la atención se centra ahora en ver si otras agencias seguirán los pasos de S&P. De momento, Moody's reiteró su posición de mantener la triple A y presentó argumentos en su defensa. Aunque afirmó que la perspectiva es negativa. Si diera el paso, con total probabilidad, se encontraría con las críticas de voces muy respetadas en los parqués. S&P fue ayer objeto de los ataques de los inversores Warren Buffet, Jim Rodgers (el fundador del fondo Quantum junto a George Soros) y de Wilbur Ross.

Buscando un catalizador para contener la sangría, la atención se dirige hoy hacia la Reserva Federal (Fed). El banco central se reúne hoy con una retahíla de datos muy débiles: el consumo, de la vivienda y del empleo, pruebas de que la economía se ha frenado. En el comunicado se verá hasta dónde llega su preocupación y si eso le llevará a reactivará la máquina de hacer dinero, que puso en suspenso a final de junio.

En esa dirección apuntaban ayer los mercados de bonos. En contra de lo dicta la lógica tras una rebaja de la nota, la rentabilidad de los bonos estadounidenses cayó. Las últimas intervenciones del presidente de la Fed, Ben Bernanke, hacen pensar que está dispuesto a una tercera ronda de estímulos monetarios, dicho de otro modo a crear dinero para estimular la economía. Pero para ello necesita que la inflación se calme y que haya pruebas de que el estancamiento económico es permanente y amenaza recesión.

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